You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

De la fantacia a la realidad, cuernos maravillosos

Una noche en la cual yo me encontraba en el trabajo,  tenía que quedarme hasta tarde, ella me habla por teléfono para preguntarme la hora en la que estaba considerando llegar, le comente que se había complicado el trabajo y que tardaría en llegar, que consideraba llegar pasadas las 3 de la madrugada, ella un poco enfadada me dijo que no era justo, que tenía toda la tarde esperándome, que yo había prometido llegar temprano y había planeado una noche de pasión, que se encontraba sumamente excitada, ya que había estado viendo algunos videos de sexo para preparar algo distinto, yo en forma de broma le dije.
–No te preocupes, si gustas  te mando a alguien para que te atienda en lo que yo llego.
–No sería mala idea, ya que tú no tienes tiempo.
–¿En verdad, si te gustaría?
, me conformo con lo que sea.
–¿Dime si es verdad? Mira que aquí en la empresa hay un joven que se presume que es un semental que no perdona nada.
que esperas para mandarlo, nada mas después no te vayas a arrepentir., esta es tu fantasía.
–Está bien amor, prepárate que en un momento más te lo mando. El, no sabe nada, así que te recomiendo que lo esperes de forma sugestiva, si es como lo describen, él se encargará de lo demás.
De manera inmediata, mande llamar a Esteban,  y le encargue que fuera a mi casa por una documentación que había dejado y la requería para poder concluir con el trabajo que realizábamos, pídele a mi esposa que te dé el portafolio le doy la dirección, la cual no estaba a mas de 10 minutos de la oficina, así que él salió, directo a mi casa, 
Después me llamo por teléfono para informarme que, ya estaba en mi casa pero que tardaría un poco mas ya que no encontraban el portafolio, yo por dentro solo me reía pues en verdad que me imaginaba lo bien que estaba buscando, eso me tenía súper excitado, tanto que me costaba mucho trabajo poder concentrarme en lo que hacía, otros 40 minutos mas me llama nuevamente, para informarme que por más que buscaron no lo encontraban, justo en ese momento le dije que me disculpara, que no recordaba que si tenía el portafolio en mi poder, que ya casi terminábamos el trabajo, que regresara.
Cuando llego, se notaba contrariado, ruborizado, apenado, se quería disculpar por la tardanza, por lo que lo alenté a tranquilizarse, expresándole que la culpa era mía, ya que no me había percatado que si traía con migo la documentación.


Por fin terminamos el trabajo y salimos cada quien a su casa, al llegar a la mía, todas la luces apagadas, en la sala había dos copas con restos de vino, un baby doll negro en el piso así como un conjunto de lencería del mismo color, mi imaginación comenzó a bolar, al ver los rastros de lo que había pasado, me dirigí a la recamara, mi esposa se encontraba tendida en la cama, totalmente desnuda, con las piernas abiertas, dormitaba exhausta, en el ambiente predominaba el olor a sexo, yo estaba que no lo podía evitar más, mi erección era enorme, me desnude de forma arrebatada, por el ruido que cause, mi esposa despertó, me miro y me dijo.
–Fue maravilloso, nunca pensé disfrutar tanto el sexo como hoy. Quede súper satisfecha  por la verga enorme que tiene, así que solo tendrás que conformarte con escuchar lo que paso y si me obedeces te hare algo de lo que te tenía planeado para hoy.
–Si amor, como tu digas, me cumpliste y ahora me toca cumplir a mi lo prometido.
–Veo que ya estás listo, así que recuéstate, cierra los ojos y trata de imaginar lo que te cuento, mientras yo te ayudo estimulándote.
Se levanto y fue directa a la mesa de noche, saco algunas cosas de dentro y regreso a mi lado, comenzó a frotar mi cuerpo con aceite aromático, comenzando por mi pecho, abdomen hasta legar a mi miembro y testículos, era maravilloso sentir esas manos en mi, recorriendo cada centímetro, me giro para continuar con el aceite desde mi espalda, costados hasta llegar a mis nalgas, levantándome un poco la pelvis para colocar un par de almohadas, haciendo que levantara el culo, me abrió las nalgas e introdujo un dedo aceitado en mi ojete y comenzó a masajearlo, después fueron dos dedos dilatándolo, para después meterme un dispositivo vibrador, el cual puso en función.
–Ahora sí, prepárate a escuchar lo que paso, por no estar en casa cuando debes, escucha lo cornudo que eres y como lo lograste.


Ella comenzó su relato, mientras yo sentía la vibración en mi interior y unas ganas inmensas de eyacular, con mis ojos cerrados trataba de controlarme.
Al poco rato de la llamada, vi que se estaciono un auto fuera de la casa, poco después escuche el timbre de la puerta, mi corazón comenzó a palpitar a mil, así que tome aire, me relaje un poco y me dirigí a abrir la puerta, solo traía puesto el conjunto de lencería que había comprado para sorprenderte y el baby doll que me imagino viste en la sala, al abrir la puerta quise hacerme la sorprendida y dije.
–Amor, acaso dejaste tu llave o porque tocas, te estaba esperando.
Al ver a Esteban parado en la puerta me quede fingiendo asombro, abriendo los ojos , sin saber qué hacer, pero no oculte mi cuerpo, solo me percate como me recorría con su vista de arriba abajo.
–Buenas noches, señora, me llamo Esteban, soy empleado de la oficina donde trabaja su esposo, perdón por la interrupción, su esposo me envió para recoger un portafolio que, se le quedo aquí en su casa y lo requiere, si gusta regreso en un momento por él, no quiero incomodarla.
Cuando logre articular palabra, le dije que no había necesidad, ya estaba ahí y ya me había visto, que no tenía problema en ello, que pasara, pues no era correcto dejarlo parado en la puerta.
–Espero no te moleste verme así, esperaba a mi esposo, teníamos planes para hoy como te abras dado cuenta, aunque creo que tardara en llegar, siempre es lo mismo, con sus salidas periódicas y trabajo, ya nada es igual, creo que solo son escusas.
–Pues en esta ocasión, creo que es verdad, tenemos ya rato trabajando y aún no hemos terminado, quizá no tarde mucho y puedan celebrar como se debe.
–Bueno, eso depende, si es que no se escusa con haber llegado cansado, ya se le está haciendo hábito.
No dejaba de mirarme, ya con más confianza incluso se movía de un lado para otro, apreciando mi cuerpo, por lo que le dije que me acompañara  para ver si el reconocía el portafolio o los papeles que buscaba, al llegar al escritorio intencionalmente me agache, dándole la espalda y mostrándole las nalgas pues el baby doll se me levanto y solo traía una diminuta tanguita, de reojo logre ver que se empezaba a sobar la verga sobre el pantalón, le pedí que me ayudara pues no lograba encontrar nada, se acercó a donde estaba y de forma muy discreta, me dio un roce en las nalgas, lo cual me puso ya a mil, tenía que dejar de fingir y tirarme a todo, ya estaba hay así que no lo desaprovecharía, di un paso atrás y restregué mis nalgas en el bulto que ya tenía, fue sumamente placentero, él se quedó inmóvil, me levante y gire, quedando frente a él muy cerca, lo mire a los ojos y solo pude decir.
–Si te gusta lo que ves y lo que sientes, que estas esperando, muero de ganas y quiero que tú me las quites,  mi marido se la pierde.
–¿Está segura? Yo con gusto le hago el favor, me tiene impresionado.
–Solo te pido un favor, tutearme quiero ser tu perra, tu puta o lo que quieras.
–Está bien putita, te daré lo que quieres.
Me comenzó a besar de forma apasionada, sus manos recorrían todo mi cuerpo, me tomo por las nalgas y me levantó, lo abrace con las piernas y me llevo al living  donde me comenzó a desnudar sin dejar de besarme, una vez que me dejo sin nada, me tumbo sobre el sillón, me abrió las piernas y pego su cara en mi ya mojada concha  era impresionante lo bien que lo hacía, me chupaba, lamia y succionaba mi clítoris y labios vaginales, cerré los ojos y me deje llevar por la sensación, 
No logre soportan mas, lo que me contaba, , así que eyacule sin control,


Unos minutos más de aquella rica mamada y fue donde tuve mi primer corrida, me estremecía a lo loco, me temblaban las piernas mientras lo aprisionaba mas a mi  el no paraba de succionar, hasta que me desplome, fue en ese momento que se levantó, comenzó a quitarse la ropa frente a mí, yo lo admiraba, pero justo cuando se bajó el bóxer fue cuando quede impresionada, una verga, larga y gruesa, totalmente erecta, era un verdadero monstruo, mas de 20 cm.
Sin pensarlo dos veces me abalance sobre de ella, la tome entre mis manos, las piernas a un me temblaban pero no me importo, me arrodille y la introduje en mi boca, era enorme, no lograba meterme ni la mitad cuando ya sentía arcadas, así que lo gire y se sentó en el sillón, justo donde yo estuve un momento antes, separo las piernas y con la lengua recorrí cada centímetro de carne que tenía a mi disposición, le acariciaba lo huevos, la masajeaba con mi mano, me la metía lo mas que podía en a boca para salivar y poder lubricar, no me quería despegar de ella.
Así estuve por varios minutos, mi mandíbula comenzaba a entumecerse pero yo no quería parar, me separe un poco para tomar aire, el mirándome a los ojos me aparto, se levantó, me tomo de la mano y me ayudo a levantarme también, me puso  a un costado del sillón y con una mano en mi vientre y la otra en mi espalda me doblo recargándome en el descansabrazo del sillón, me separo las piernas, acomodo la cabeza de su verga en mi concha  y sin más me ensarto toda su verga de un solo tirón, era demasiado grande.
Quise incorporarme pero él no me lo permitió, me forzó a seguir en esa posición, me la dejo adentro unos instantes en lo que me acostumbraba a ella, para después comenzar un bombeo pausado el cual iba acelerando poco a poco, era tan placentero que fue donde me arranco mi segundo orgasmo, al igual que el primero las piernas me flaqueaban, pero en la postura que estaba y recargada como me tenía no había manera de zafarme.
El no paraba, no podía contenerme, gritaba de placer, era tanta la humedad que había que se escuchaba tan fuerte el chapoteo de mis jugos y el golpeteo de su pelvis en mis nalgas, el seguía dándome con todo, yo no veía para cuando terminara, hasta que de pronto comenzó a sacudirse un poco, inundándome mi concha  con toda su leche 
Sentía como me escurría su esperma por las piernas pues aun así seguía el mete y saca, hasta que por fin paro, se dejó caer sobre de mi un momento, se incorporó, se sentó en el sillón y me pregunto.
–¿Te gusto lo que hicimos mi putita?
–Fue maravilloso,
–Qué bien que te está gustando ya que aún no termino contigo, solo deja le llamo a tu cornudo para avisarle que tardare mas en llegar.
Fue en el momento que te llamo, mientras yo fui por unas copas y una botella de vino, las serví y brindamos por los cuernos que te estábamos poniendo, después de la llamada comenzamos a charlar , fue donde me sincere con él y le conté parte de lo que en realidad paso.
–Desde hace tiempo mi esposo estaba con la fantasía de que otro hombre me cogiera,  él me dijo que mandaría a alguien a hacer lo que él no podía en el momento, le dije que sí, que lo hiciera, es por eso que te envió a ti, según él dice que tienes fama de picaflor, todo un semental y ya lo comprobé.


Tomamos la copa, se levantó, me tomo en brazos y me llevo cargando a la habitación, me recostó aquí en tu cama y comenzó nuevamente a besarme. Ahora un poco mas amoroso y delicado, conforme nuestros cuerpos rosaban al contacto, sentí como su enorme verga se empezaba a poner dura, la tome en mis mano y me fui directamente a mamársela, quería que creciera en mi boca, él se dejó llevar, después  me puso boca abajo y me coloco un par de almohadas en el vientre, para que levantara el culo, me abrió las piernas y las nalgas y pego su boca en mi cola  metía poco a poco su lengua en mi apretado hoyo.
Le dije que en la mesa de noche había lubricante, lo saco tomo un poco y me comenzó a dilatar mi ano, metió un dedo, después dos, me dolía un poco, pero él con mucha calma y paciencia seguía sin forzar la penetración, una vez bien dilatado ni agujero, se levantó, se lubrico su verga, la acomodo en la entrada de mi culo y presiono despacio, era enorme, aunque dilatado mi ano, no lograba entrar, el sin prisa metía y sacaba la puntita, presionando cada vez un poco más, sin dejar de acariciarme y decirme que me relajara y controlara mi respiración.
Siguió intentando y de repente sentí como entro la cabeza de esa preciosa verga, por fin lo había logrado, la mantuvo inmóvil por un momento, mi ano se acostumbró al diámetro de ella, una vez hecho, empujo suave, sin prisa, centímetro a centímetro, la sensación era maravillosa, sentí su pelvis chocando con mis nalgas, fue cuando entendí que ya la tenía toda adentro, una vez más se detuvo unos instantes, para después retroceder hasta antes de que saliera la cabeza, metiéndola una vez más, cada vez con un poco mas de presión.
Me comencé a masajear el clítoris al rimo de sus embestidas, en poco momento ya estaba una vez más en un tremendo orgasmo y el siguió bombeando hasta que termino inundándome también mi culo de su semen, ya que disminuyo la erección la saco con mucho cuidado y me dejo tendida en la cama, se fue al lavabo, se limpió, se vistió y se fue, ya tenía que regresar.
–Ahora sí, viene tu castigo por córrete sin mi permiso, tú también tienes que sentir el rigor de una verga en el culo.
Me abrió las nalgas, me saco el vibrador del ano, me lubrico un poco y me clavo un pene de plástico, me dijo, no es tan grande, como la verga de Esteban pero de algo servirá, mi ano ya estaba dilatado así que no le fue difícil metérmelo, me bombeo durísimo hasta hacerme venir una vez más, me lo dejo adentro, me giro y una vez boca arriba, se montó en mi cara para que le diera lengua y probara los restos que aún quedaban del semen de Esteban, era delicioso.
Terminada la limpieza de vagina y ano, me saco el pene plástico, me lo dio a chupar, se dio vuelta y se durmió. Yo hice lo mismo.

0 comentarios - De la fantacia a la realidad, cuernos maravillosos