You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La vez que vi a mamá desnuda

Esa noche entré al cuarto de mamá sin tocar, pues solo iba por mi cargador además la puerta no tenía seguro y pude ver algo que me cambió la vida: Mamá estaba completamente desnuda frente al espejo, distraída, admirándose con una sonrisa pícara mientras se alistaba para su cita de esa noche, su cuerpo maduro y jugoso brillaba pues se había untado crema humectante en su piel. Gracias al reflejo podía ver sus tetas grandes, redondas y operadas que colgaban ligeramente, con pezones oscuros y erectos pese a que se las había hecho un año atrás todavía se notaba la cicatriz de la cirugía.

Tenía la cintura estrecha y con un par de pliegues, caderas anchas y un culo redondo con un toque de celulitis que dejaban ver sus años, un culo tan carnoso que se movía sutilmente mientras posaba rebotando a cada movimiento que ella hacía, como arquear la espalda y separar un poco las piernas. Entre sus muslos gruesos y carnosos se asomaba el monte de Venus depilado, con los labios que relucían húmedos.

Me quedé congelado, se me endureció al instante dentro del pantalón, no podía apartar la vista: esa era mi mamá, la mujer que me crio, me estaba calentando como si se tratara de una puta más, posando como una zorra en celo a minutos de ir a entregarle su cuerpo a otro hombre… Sentí una mezcla de celos, vergüenza y un deseo animal por tocarla, morder esas tetas suaves, hundir la cara entre sus nalgas y oler su coño maduro. Mi respiración se aceleró mientras ella giraba despacio, admirando cómo sus curvas se veían desde todos los ángulos.

De repente, sus ojos se cruzaron con los míos en el reflejo del espejo. Se tapó los pezones con ambas manos, soltando un gritito de sorpresa, y corrió hacia la puerta. Me la cerró en la cara con fuerza, el golpe seco resonando en el pasillo mientras mi corazón latía desbocado y mi erección palpitaba dolorosamente.

Esa noche pasé horas pajeándome hasta quedarme dormido mientras ella seguro estaba en algún motel cogiendo, fueron apenas unos segundos, pero nunca la volví a ver de la misma forma. 

0 comentarios - La vez que vi a mamá desnuda