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#5 Putita infiel (Confesión)

¡Hola amigos de Poringa! Su anónimo preferido está deregreso está vez con un nuevo relato, después de mucho tiempo de inactividad,aunque bueno... eso ya es costumbre 😅.
 
En esta ocasión, les traigo un relato que una Poringueraquiso compartirnos, ya que a ella le da penita publicarlo en su perfil jeje,así que me pidió de favor que contara su primera infidelidad y su introducciónal sexo más morboso que puede haber.
 
Veamos que tiene esta putita mexicana para contarnos.
 
Capítulo 1: Sexo en el gimnasio.
 
Hola a todos, mi nombre es Paola, tengo 29 años y soy de laciudad de México. Estoy aquí para contarles un secreto que llevo escondiéndolea mi marido desde hace meses. Llevo casada con él ya un par de años y pese aque vivo cómodamente gracias a su trabajo, este mismo lo obliga a viajar aveces fuera del país por semanas, lo que obviamente ha afectado nuestraintimidad.
 
Lo que les voy a contar paso a inicios de año, mi marido setuvo que ir de viaje de negocios otra vez, así que me quede sola, aunque aestas alturas ya estaba un poco acostumbrada, aunque si les soy sincera, meestaba frustrando sexualmente, necesitaba tener sexo, mi vagina me lo pedía agritos, los juguetes sexuales como el vibrador no me satisfacían, necesitaba unpene dentro de mi.
 
La verdad, tengo un buen cuerpo y todo eso gracias a unamezcla de genética acompañada de largas e intensas sesiones en el gimnasio quecumplo con diciplina. En ese lugar, hay un coach que la verdad, tiene un físicoincreíble, bastante musculoso, alto, de piel morena y algo guapo. Nunca lohabía visto con deseo, pero como les recuerdo; estaba desesperada porquealguien me cogiera así que decidí que él sería el candidato perfecto.



#5 Putita infiel (Confesión)


 
Al principio dude un poco sobre si serle infiel a mi espososería la opción correcta, pero mis instintos femeninos pudieron más que mimoralidad, así que sucumbí al deseo. En los primeros días de mi plan, comencé allevar jeans de licra bastante ajustados, que marcaban bastante mi gigantescotrasero redondo, todo eso para que mi coach se fijara en mi, cosa que no tardoen ocurrir.



Poringa

 
Al principio, solo se limitaba a verme de reojo las nalgascuando hacía sentadillas, primero fueron fugaces miradas, pero después de unosdías fueron más descaradas a tal punto que ni disimulaba. Después de un par desemanas mi coach escaló al siguiente nivel, de la nada comenzó a platicar másconmigo, sobre lo que fuera, solo eran excusas para verme entrenar y"corregirme" en las series para poder tocar mi cuerpo, cosa que mecalentaba.
 
Paso un poco más de tiempo y las cosas iban a mejor, nossaludábamos de beso, nos dábamos nuestros agarrones y nos comíamos con lamirada, ya no podía aguantar más, necesitaba que me cogiera de una vez. Se meestaba agotando la paciencia hasta que por fin él decidió tomar la iniciativa.
 
Un viernes por la tarde me hablo para pedirme que lo ayudaracon un problema de una regadera del vestidor de hombres. Yo acepte algoconfundida, pero pronto descubriría sus perversas intensiones. Apenas llegamosa los vestidores él cerro la puerta con llave, me miro con deseo, se acercó ami y sin mediar palabras me beso en los labios, yo no opuse resistencia sinotodo lo contrario, rodee mis brazos sobre su cabeza y pegue un brinco para queme cargara.
 
Nos estuvimos besando un rato hasta que me baje de él, actoseguido, se bajo el short que llevaba junto a sus calzoncillos, liberando supene, no era monstruosamente grande, pero si más que el de mi marido. Me ordenoque se la chupara y yo acepte sin renegar, me puse de rodillas ante él, tome suverga con mi mano derecha y me la metí a la boca lo más adentro que pude. Se lachupaba lascivamente y con rudeza, ya estaba ansiando este momento durantemucho tiempo.
 
Mientras se la estaba mamando, él con una mano se tapaba laboca para que no se le escapara un gemido y con la otra la posiciono detrás demi cabeza para guiarme mientras tenía su pene dentro de mi boquita. No tardomucho en venirse dentro de mi boca, su semen sabía bastante bien y me lo traguede un solo bocado, volteándolo a ver mientras me relamia los labios señalándoleque tenía ganas de más.
 
Mi coach capto la indirecta y me levanto del piso, me guíohasta el área de las regaderas, entramos a una pequeña para que nuestros cuerpostuvieran bastante contacto, ahí me despojo de mi ropa y también de la suya,quedando los dos desnudos. Le advertí que no quería quedar embarazada, pero élme calmo y saco un condón que llevaba escondido en su billetera, se lo puso y adisfrutar se ha dicho.
 
Abrió el agua caliente de la regadera, giro mi cuerpo paraque le diera la espalda y sin mediar palabras me ensarto toda su verga por mivagina que ya estaba húmeda. Quise gritar de placer, pero él me tapo la bocapara que mis gritos nos fueran escuchados. Comenzó a cogerme con rudeza desdeel minuto uno, sus testículo chocaban con mis nalgas con cada embestida, quecausaban en mi un placer increíble, estaba en el paraíso.
 

Relatos




A medida que se iba cansando, fue bajando la intensidad,pero seguía metiéndomela hasta el fondo. Me la saco y volvió a girar mi cuerpopara quedar frente a él, me tomo de las piernas y me cargo, volviéndomela ameter hasta adentro. Estuvimos bien pegados, besándonos y tocándonos durantetodo ese tiempo hasta que aguanto más y se corrió dentro de mi, obviamente conel condón todavía puesto.
 
Estuvimos abrazados un tiempo, gimiendo y suspirandodespacio por el cansancio, nos vestimos rápido, pues su ausencia en el gimnasiose notaría mucho. Antes de salir, nos prometimos que cuando uno quisierarepetir la ocasión lo haríamos sin dudarlo, antes de salir me dio una ricanalgada y actuamos como si nada hubiera pasado.
 
Si les gusto este relato, por favor coméntenlo y dejen sus10 puntos en este post de mi amigo Anonymous616, tengo muchas historias deinfidelidad que estoy segura que les van a encantar, pero quiero asegurarme quecontare con su apoyo por si algún día me animo a publicarlas en mi perfilpersonal, muchas gracias.



Putita

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