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El primer trio con mi novia

Bueno este dia les hablare sobre mi actual novia esta linda mujer michell 19 años
El primer trio con mi novia
Es delgada pero tampoco tanto linda tiene unos labios rosas hermosos y deliciosos su ojos grandes ufff pero esa carita de angel no es lo que parece ya tenemos dos años de relacion y la vd tenemos una relación muy muy buena con una actividad sexual meeee diria baja la verdad pero ma verdad me encanta mi novia tiene la piel blanca sus grandes proporciones tiene nalgas y pecho y me encanta y les contare como me hizo la propuesta que yo nunca me esperaria de ella de esa novia que segun yo conocia como ala palma de mi mano
novia puta

Un dia tan comun ella me dio una mamada riquisima en mi casa Después de que terminó, me quedé ahí, , todavía procesando la intensidad de la mamada que me acaba de dar. Ella se subió sobre mí, gateando despacio, con esa piel blanca brillando por el sudor y el pelo un poco alborotado. Me miró fijamente. Sus ojos, que siempre me habían parecido de una niña buena, ahora tenían una profundidad oscura, casi depredadora.
Se acercó a mi oído, dejando que sus labios rozaran y soltó un susurro que me recorrió toda la columna:
—¿Te gustó? Sabes que me encanta complacerte... pero me he estado imaginando algo más.

—Tengo ganas de probar algo nuevo, algo que no sé si te vaya a gustar... —hizo una pausa, y su voz bajó de tono, volviéndose más grave y cargada de intención—. Me encantaría que me cojan entre dos, mi amor. Me calienta demasiado la idea de sentir a alguien más mientras tú estás ahí, viéndolo todo... o participando se que esto nose si te guste pero es algo que me gustaria hacer contigo te tengo confianza amor y podriamos hacer cosas que te gustan a ti.
Me quedé helado. No pude ni articular palabra. Esa cara de ángel, la misma que me ponía tierna para pedirme cualquier cosa, acababa de soltarme una fantasía que me voló la cabeza. Lo que más me excitaba no era solo lo que estaba pidiendo, sino verla ahí, tan tranquila, esperando mi reacción mientras sus dedos jugaban con mi pecho, como si acabara de preguntarme qué queríamos cenar.
Era ella, mi novia, la que creía conocer como la palma de mi mano, pero era una versión que nunca había visto. Una versión que me encendía y me aterraba a partes iguales.
Lo pense un poco sin hablas y La imagen empezó a tomar forma en mi mente: ella, tan mía, siendo explorada por alguien más mientras yo estaba ahí, presente, dueño de la situación.
Me acerqué hasta que nuestras narices se rozaron, sintiendo el calor de su aliento, y le hablé en un susurro grave, cargado de una intensidad que nunca antes habíamos compartido:
—¿Sabes qué, Michell? Si me lo pides así... con esa cara y diciendo esas cosas, creo no estaria mal intentarlo pero aqui yo decedire quien lo hara y haras se quien sea por que ya me lo pediste no ay vuelta a atras
Como tú digas... —respondió ella, con la voz apenas como un hilo de aire, mientras se pegaba más a mí—. Confío en ti. Solo quiero que sea alguien que sepa lo que hace, y que tú estés ahí
cornudo

Despues de eso La idea me dio vueltas en la cabeza Hasta que me cansé de solo imaginarlo. No quería perder tiempo. Busqué en internet, en esos sitios donde la gente busca encuentros sin rodeos, y di con alguien que encajaba perfecto: un tipo de unos cuarenta años, moreno, grande ,casado ,gordo y acepto
Una tarde, mientras estábamos en el sofá, le mostré mi celular.
—Ya tengo a alguien —le dije directamente—. Es un desconocido, un tipo de cuarenta años, moreno, grande. Me contacté con él y ya aceptó.
Michell miró la pantalla, leyó los mensajes y luego me miró a mí. Sus ojos se abrieron de una, pero no de miedo, sino de una excitación y nervios puros que no intentó esconder. Se acercó a mí y me abrazó fuerte, apretándo sus tetas con mi pecho.
—¿De verdad? —susurró con una sonrisa pícara, esa carita de ángel ahora transformada por el deseo—. ¿Cuándo vamos a conocerlo?
—Mañana mismo en un motel —le respondí, sintiendo cómo la adrenalina y los nervios nos invadía a los dos.
Ella dejó escapar un suspiro de satisfacción y me besó, pero esta vez con una urgencia que no habíamos tenido en meses. Ya no había vuelta atras los dos queriamos.
en la tarde yo y michell fuimos de compras le compre un lubricante y una lenceria negra tan sexy y rica y un antifaz que se le miraba precioso en el probador
Te vas a ver increíble con esto —le dije al oído, mientras ella se miraba en el reflejo del provador
Ella me miró a través de esos ojos preciosos, esa carita de ángel con una sonrisa llena de malicia. Se acercó a mí en el pequeño espacio del probador y me susurró
—Me encanta. Quiero que ese tipo me vea así, pero que nunca olvide que soy tuya. Quiero que me quites el antifaz en medio de el encuentro que me vea mi carita
putita

La tensión acumulada desde el día anterior era insoportable. Llegamos al motel un poco antes de la hora acordada. Michell estaba nerviosa, pero de una manera que la hacía verse más excitante que nunca; sus manos temblaban ligeramente mientras terminaba de colocarse el antifaz de encaje en la habitación, ocultando sus ojos, pero dejando al descubierto esos labios que ahora lucían más rosados y húmedos.
Cuando el hombre tocó a la puerta, el corazón me dio un vuelco. Abrí y ahí estaba: un tipo moreno, de unos cuarenta años, corpulento y con una mirada pesada que, al ver a Michell de pie detrás de mí, solo con la lencería negra y el rostro oculto, se volvió completamente hambrienta. El contraste era absoluto: él, un extraño mayor, gordo y rudo; ella, una figura delgada, blanca y angelical envuelta en ese encaje negro.
El tipo entró sin decir palabra, con los ojos clavados en las curvas de mi novia. Se acercó a ella con pasos pesados, dominando el espacio. Michell, obediente a nuestro plan, permaneció quieta, dejando que él la recorriera con la mirada.
—Es tal como dijiste —dijo el hombre, con una voz ronca que retumbó en la habitación, sin quitarle los ojos de encima—. Estás hermosa, nena.
Él se acercó y la tomó de la cintura con sus manos grandes y morenas, marcando sus dedos sobre la piel blanca de ella. Michell soltó un jadeo, un sonido que mezclaba excitación y sorpresa ante la fuerza física del extraño. Él empezó a besar su cuello, bajando hacia el escote, mientras yo me quedaba a un costado, observándolo todo, sintiendo cómo la adrenalina me subía por la garganta.
cornudo feliz

part-2??
si la quieren comenten y apoyen este post y los demas de mi perfil porfa

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