Una gran sorpresa me dio mi mujer en mayo, ambos andábamos calientes, y en un ratito antes de irse a la oficina, tuvimos sexo. Justo en ese minuto, a las 8 de la mañana, los maestros de la casa vecina limpiaban canaletas. Mi mujer me dijo: ¿quieres que demos un pequeño numerito de sexo?. Ella es bien puta y las depravaciones las planificamos siempre, pero esta vez seria espontaneo y sin planificaciones.
Me tire en la cama frente al ventanal, mientras me quitaba la ropa. Ella se paro a mi lado y comenzó a desnudarse lentamente, se tocaba las tetas, se metía los dedos en la vagina y se chupaba los dedos y lentamente se quitaba el cola less. Quedo desnuda, trepo hasta la cama y se me montó sobre mi verga, ya suficientemente tiesa. Se metió mi verga y dio grititos ahogados de placer. Estuvimos 15 minutos en eso, hasta que se levantó y dándome la espalda se dejo penetrar por el ano, “ya están mirando amorcito…los maestros deben tener sus vergas erectas…quisiera tener tres vergas para mi solita”. Dando quejidos muy fuertes tuvo dos orgasmos. Nos vestimos y nos fuimos a trabajar. Al día siguiente justo cuando íbamos saliendo de casa, los maestros llegaban a terminar su trabajo, eran dos hombres mayores y un jovencito. Los 3 nos quedaron mirando y los saludamos con una sonrisa
Me tire en la cama frente al ventanal, mientras me quitaba la ropa. Ella se paro a mi lado y comenzó a desnudarse lentamente, se tocaba las tetas, se metía los dedos en la vagina y se chupaba los dedos y lentamente se quitaba el cola less. Quedo desnuda, trepo hasta la cama y se me montó sobre mi verga, ya suficientemente tiesa. Se metió mi verga y dio grititos ahogados de placer. Estuvimos 15 minutos en eso, hasta que se levantó y dándome la espalda se dejo penetrar por el ano, “ya están mirando amorcito…los maestros deben tener sus vergas erectas…quisiera tener tres vergas para mi solita”. Dando quejidos muy fuertes tuvo dos orgasmos. Nos vestimos y nos fuimos a trabajar. Al día siguiente justo cuando íbamos saliendo de casa, los maestros llegaban a terminar su trabajo, eran dos hombres mayores y un jovencito. Los 3 nos quedaron mirando y los saludamos con una sonrisa
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