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La Familia De Mi Novia Pt 6

Episodio VI: La culpa que no se va

El domingo por la mañana la casa estaba rara. Como si todos supiéramos que algo había pasado, pero nadie lo mencionara. Darío se levantó de mal humor, quejándose del laburo y diciendo que tenía que volver a viajar el miércoles. Sofía lo atendía con respuestas cortas, casi secas.

Yo bajé a desayunar tarde. Jesi todavía dormía arriba. Mica estaba en la mesa, con el pelo mojado de la ducha, comiendo una tostada en silencio. Cuando me vio, se puso colorada hasta el cuello y bajó la mirada rápido.

—Hola… —murmuró.

—Hola, Mica —respondí, tratando de sonar normal. Pero la imagen de ella desnuda bajo la ducha me volvió a la cabeza.

Pensamiento mío: “La viste toda, boludo. Tetas firmes, culo perfecto, conchita sin depilar. Y ahora no podés mirarla a la cara. Es la hermana de tu novia. Tenés que parar con esta mierda antes de que explote todo.”

Sofía salió de la cocina con mate. Me miró un segundo más largo de lo normal. Había algo distinto en sus ojos: ya no era solo curiosidad. Era hambre disimulada.

—Tomá, Esteban —dijo alcanzándome el mate, rozándome los dedos a propósito.

Pensamiento de Sofía: “Todavía tengo la imagen de su pija dura en la cabeza. Acabé pensando en eso ayer. Estoy jugando con fuego, pero… hace años que no me siento tan viva. Darío ni me mira y este pibe… tiene todo lo que me falta.”

Darío gruñó algo desde el living y se fue a ver la tele. Sofía puso los ojos en blanco.

Después del mediodía, Jesi bajó toda mimosa. Me abrazó por atrás y me besó el cuello.

—Amor, ¿vamos un rato a tu depto después de almorzar? Tengo ganas de que me hagas cosas… —me susurró al oído.

Acepté. Necesitaba sacarme de esa casa un rato.

En mi departamento la cosa se puso intensa rápido. Apenas entramos la empujé contra la pared, le bajé el short y le di varios cachetazos fuertes en el culo.

—Sos mi puta, ¿entendés? —le gruñí.

—Sí, papi… soy tu puta —respondió ella, ya mojada.

La até las manos con un cinto, la puse en cuatro sobre la cama y la cogí salvaje: primero la concha, después le metí dos dedos en el culo mientras la embestía. Le tiraba el pelo, le apretaba el cuello, le daba cachetadas. Jesi se corría una y otra vez, gritando, completamente masoquista. Cuando estuve por terminar, le saqué la pija y se la metí en la boca.

—Chupala toda, guarra.

Jesi la chupó con ganas, tragándose todo lo que le había dejado en la concha. Después la hice lamer mis huevos, mientras le metía los dedos en la concha. Se corrió otra vez como loca.

Pensamiento de Jesi (mientras me chupaba): “Me encanta cuando me usa así. Es tan dominante… lo amo. Aunque a veces siento que está pensando en otra cosa, pero nah, son ideas mías.”

Volvimos a la casa a la tardecita. Darío estaba durmiendo la siesta. Sofía y Mica estaban en la pileta. Me cambié y bajé. El ambiente estaba cargado.

En un momento, mientras jugábamos en el agua, Jesi me abrazó y me agarró la pija por afuera del short disimuladamente. Me puse duro. Mica nos miraba desde el borde. Cuando salí del agua, la erección se me marcaba bastante. Mica la vio. Abrió los ojos grandes y miró para otro lado, pero se quedó sentada con las piernas cruzadas, nerviosa.

Pensamiento de Mica: “Se le marcó otra vez… es enorme. Cuando me vio desnuda seguro estaba así. Me da vergüenza pero no puedo dejar de imaginar cómo se sentiría, se me mojo la concha de nuevo… No, Mica. Es de tu hermana. Sos virgen, ni siquiera sabés qué hacer con eso.”

Sofía, desde su reposera, también miró. Se mordió el labio un segundo.

Pensamiento de Sofía: “Otra vez duro. Me encantaría dominarlo un poco… sentarme arriba de esa pija y montarlo hasta que pida clemencia. O mejor, hacerlo arrodillarse y que me coma la concha mientras yo mando. Estoy empapada de solo pensarlo.”

Esa noche Darío se quedó viendo una serie en el living. Nosotros cuatro nos fuimos al quincho de atrás a tomar unos vinos. La charla se puso más suelta. Sofía contó anécdotas de cuando Jesi y Mica eran chicas, pero cada tanto me tiraba indirectas.

—…y vos, Esteban, parecés de los que saben lo que quieren —dijo mirándome fijo.

Jesi se rio y se acurrucó contra mí.

—Ay ma, dejá de tirarle onda.

Pero se notaba que a Jesi no le molestaba del todo. Más bien parecía divertida.

Cerca de las 12, Darío se fue a dormir. Nosotros nos quedamos un rato más. En un momento fui al baño del quincho. Cuando salí, Sofía estaba esperando afuera para entrar.

Nos cruzamos en el marco de la puerta. Su cuerpo quedó pegado al mío un segundo. Sentí sus tetas contra mi pecho y su perfume.

—Perdón —dije.

—No te perdono nada —contestó ella bajito, con una sonrisa dominante. Después entró al baño.

Me quedé ahí parado, pija dura otra vez.

Pensamiento mío: “Esto ya no es un accidente. Ella también quiere. Y vos estás dejando que pase. ¿Qué carajo vas a hacer cuando Jesi se entere? Vas a perderla. Vas a destruir todo.”

Subí a la pieza con Jesi. Mientras la cogía más despacio esa noche, casi con culpa, no podía sacarme de la cabeza la sonrisa de Sofía y la mirada de Mica.

Pensamiento mío (mientras terminaba adentro de Jesi): “Te estás enamorando de la destrucción, Esteban. Y lo peor es que una parte tuya ya no quiere parar.”

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Que piensan de como va la historia? En el próximo capítulo de vienen cositas con Sofía, si me dejan muchos comentarios (los respondo a todos) lo subo está noche 🖤

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