
Tras mucho insistirle finalmente conseguí convencer a mi esposa para que acudiera a un club de intercambio de parejas. Ahora estoy ahí parado, mirando cómo este tipo le da duro al culo de Charo. Ella parece como resignada a que ese desconocido la use por el culo. Se diría que está dispuesta a que le hagan de todo para satisfacer mi morbo. Yo no puedo decir nada. Estoy paralizado, con el corazón latiendo con fuerza mientras veo su gruesa polla entrar y salir del agujero dilatado de mi mujer. Charo no emite ningún sonido, solo recibe el gran trabuco hasta el fondo de su recto, su cuerpo se mueve con cada embestida. Por momentos es como si lo disfrutara, como si quisiera que la follara más fuerte. Su culo es tan redondo, tan perfecto, y él lo usa como si fuera suyo. Puedo ver el sudor en su espalda, los músculos tensándose mientras la penetra. Es brutal, crudo, y no puedo apartar la mirada. Soy su cornudo, su patético marido, y estoy viendo cómo otro hombre toma lo que es mío. Pero ella ya no es mía, no en este momento. Es suya, completamente suya, y yo solo soy el tipo que lo observa.
1 comentarios - Charo, vieja swinger enculada