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Milf kiosquera 35

Luego de la visita a Lorena y el haberme quedado con las ganas de acabar solo para que ella no obtenga lo que quería, yo sabía que tendría una solución para mis ganas y sin pedirlo, Ingrid me la había dado, era el tercer regalo que me ofrecía en la carta, la verdad hubiera preferido que me ofrezca otra cosa, por ejemplo su cola, pero con el sexo que tuve con Lorena y lo caliente que quede, no hubiera podido aguantar mucho.

Un pete era bastante justo para empezar, porque sabía que tendría más regalos por delante. Tenía pensado pedirlo en algún momento que haya mucha gente para sentir un poco esa adrenalina del peligro pero un pete tranquilo y relajado que llevaría a vaciar mis huevos en su caliente boca, no venía nada mal tampoco, así que el único dilema que tenía, era solamente ese.

Después de pensarlo un buen rato, hubiera preferido quedarme sentado tranquilo en mí silla mientras hacía arrodillar a Ingrid para que me chupe la verga bien suave hasta llegar a acabar. Pero me había quedado demasiado caliente y la pija se me ponía dura a cada rato, sentía una enorme necesidad de acabar y si no la llamaba a ella, irremediablemente me iba a encargar solo. Hasta me sucedió que se había puesto dura en un momento y un compañero vino a buscarme para que vaya a revisar unas cosas, no podía pararme, sino se me notaría la erección, la única idea que me surgió fue fingir un calambre al intentar levantarme, no podía seguir así mientras esperaba que quede poca gente, había que ocuparse y ya tenía una boca que lo haría.

Yo: “👅🍆”. Le envié la clave que ella pidió.
I: A la orden. 

Pocos segundos después, golpeó la puerta.

Yo: Quien es?
I: Ingrid jefe.
Yo: Que necesitas ? Pregunté desde adentro, sabía que había gente afuera, había que disimular un poco.
I: Usted no me mandó a llamar ?
Yo: Si me había olvidado, pasa.

Entró y cerró la puerta, caminó hacia mí.

I: Me necesitaba no ?
Yo: Yo no, pero está si. Dije sacando la verga del pantalón.
I: Pensé que esperaría a que hubiera menos gente..
Yo: Me gusta correr algunos riesgos a veces.
I: Como quiere que se la chupe ? Se quiere quedar sentado o se quiere parar ?
Yo: Vení y dame mí regalo. Dije sentándome otra vez.

Ella se arrodilló y empezó a jugar con mis huevos, pasando la lengua y besandolos suave, sosteniendo mí verga hacia mí abdomen para estar más cómoda, de vez en cuando metía uno en su boca. Yo gemia y soltaba aire de vez en cuando, realmente lo estaba disfrutando tanto que ni siquiera quería agarrarla de los pelos ni darle alguna indicación, solo me limitaba a disfrutar.

Acercó su nariz a la base de la verga y empezó a olerla hasta la punta de la cabeza, bajó y subió dos o tres veces, me miró.

I: Tiene un olor raro.
Yo: Te gusta ?
I: Que paso acá ? Creo que ya lo senti antes..
Yo: Ya sabes de quién es ese olor..
I: De mí tía ? Te chupo la pija ?
Yo: Es de ella, pero no me la chupo.
I: Entonces ?
Yo: Es de su orto 

Volvió a olerla.

I: Entonces no me dejó nada de leche, seguro le llenaste el orto de leche.
Yo: No, solo lo rompí un poco más.
I: No acabaste ?
Yo: No, te guarde la leche para vos.
I: Mmm..
Yo: Te gusta el olor ? Te calienta ?

Volvió a olerla y se acariciaba la cara con ella.

I: Me calienta..
Yo: Probala y decime si te gusta el sabor.

La chupo un par de veces completa.

I: Que rico gusto tiene, que rico debe ser el culo de mí tía.
Yo: No te imaginas, ya lo vas a probar.
I: Me vas a hacer chuparle el culo a mí tía ? No seas asqueroso.
Yo: Callate puta y chupa, estás sintiendo su olor y chupándola, es lo mismo.
I: Me calienta que me trates así..
Yo: Déjame la verga bien limpita, sácale todo el olor al orto de tu tía…

Chupo y chupo, estaba desesperada, le encanta chuparla sabiendo que le había hecho el culo a su tía.

Yo: Dale un poco más, ya estoy por acabar.

Sacó la verga de su boca, agarró mí mano y la llevó a su pelo.

I: Hace que te la chupe como vos quieras, cógeme la boca.

Me hizo casi desesperar, directamente al fondo de la garganta y cuando hacía tope la sacaba unos centímetros para que la vuelva a tragar, su cabeza rebota, estaba cerca muy cerca. Me paré y quise seguir cogiendo su boca de esa forma, ya sentía esa sensación que faltaba poco que ya era momento de llenarle la boca además el sonido de las ahogadas y arcadas, le sumaban lo poco que faltaba.

Yo: Ahora si, ya viene toda la leche. Te la vas a tragar toda..

Lo único que pudo hacer es mirarme y cerrar los ojos unos dos segundos como respondiendo un “Si” mientras tosía y caía saliva de su boca ya que tenía mí verga hasta el fondo.

Yo: Te la vas a tragar toda, con el olor a orto de tu tía. Que puta que sos.

Volvió a cerrar los ojos de la misma manera.

“TOC TOC” La puerta, “JEFE”

Yo: Quien es ? 

Solté la cabeza de Ingrid, ella dio una bocanada de aire y se paró rápidamente, mientras secaba su boca y las lágrimas que caían por su mejilla.

Sebastián: Yo jefe, Sebastián. 
Yo: Que necesitas?

Intentaba ganar algo de tiempo, mientras Ingrid se terminaba de recuperar.

Sebastián: Quería hacerle una consulta.

La miré a Ingrid y me hizo una seña como que ya estaba lista.

Yo: Pasa Seba.

Cuando entro, Ingrid estaba parada delante de mí escritorio dándole la espalda a la puerta, fue rápida y tomó un mate, mientras su compañero entraba, se puso a toser mucho, claramente quería disimular su cara porque aunque se haya secado las lágrimas y demás, la cara la vendía.

Yo: Che no te vayas a morir acá. Dije riéndome, mientras Sebastián golpeaba su espalda riéndose también.

Después de charlar con él y hacerme la consulta que quería, se fue.

Yo: Estuviste rápida eh
I: No sé cómo se me ocurrió jaja
Yo: Vení, dame un beso.

Se acercó a mí y me besó mientras yo estaba sentado, con una mano agarrándole el culo.

Yo: Como me gusta este culo
I: Más que el de mí tía ?
Yo: Está peleado.. tu tía me lo da siempre
I: Yo también te lo voy a dar siempre. Y sabes que ?
Yo: Que ?
I: Yo voy a ser tu mujer, vas a ver.
Yo: Ah si ? Que confianza..
I: Se que te encantó yo y mí cuerpo pero te haces el duro, te voy a enamorar.
Yo: Con ese orto y esas chupadas de pija que me das, vas por buen camino.
I: Te gusta ?
Yo: Obvio, y hablando de chupadas de pija. Porque no terminas lo que empezaste ?

Se separó de mí sonriendo y se puso delante de mí escritorio.

I: No, no lo voy a hacer. El regalo era solo un pete y ya cumplí.

Me quedé sorprendido.

I: Vos no vas a acabar, hasta que yo te diga. Ni siquiera te vas a tocar y más te vale que hagas caso.
Yo: Si no que ? Dije desafiante.
I: Cuando te de el regalo y este mí tía o no, si nos damos cuenta que acabaste, nos vamos automáticamente.
Yo: Mira vos, no vas a aguantar mucho sin sacarme la leche.
I: No te creas, abrí la boca.

Hice lo que me pidió, agarro la tanga qué me había regalado en el sobre y la metió bruscamente en mí boca “El único olor a orto que te permito que tengas en la boca es el mío, al menos por ahora” se dio la vuelta y se fue, mientras yo quedé mirando cómo se iba con su tanga colgada de mí boca.

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