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Con un hombre mayor

Estaba aburrido en mi casa, eran las 22:00 hrs, había terminado de cenar, así que me tiré en la cama con el celu.
Cómo no tenía sueño, supuse que lo mejor sería hacerme una pajita y así relajar…
Empecé a ver galerías, después videos hasta que dí con un vídeo de un señor cerca de 60 años culeando y dejándose hacer un buen pete por un joven de unos 20 y largos. Me calentó en exceso, y por mi cabeza se me cruzó entrar e uno de esos chat gay que hace mucho no entraba.
Mi búsqueda fue concreta al poner el siguiente nick: culona_busca_maduro.
Y así fue como al cabo de un par de segundos se llenaron de ventanas pidiéndome fotos.
Tenía que responder y ver quién me parecía el indicado, hasta que Maduro67act, llamó poderosamente mi atención.
A diferencia del resto, no me pidió foto, solo me preguntó si era muy culona, me dijo que era de Saavedra, que estaba de trampa y que buscaba un pibe obediente para pasar un buen rato.
La charla comenzó a calentarse inmediatamente, yo tampoco le había pedido foto, le comenté mis medidas, lo que me gusta en la cama, entre otras chanchadas que nos decíamos, lo cual me hacía más la cabeza de como sería y que tan buena verga madura tendría ..
¿Si te paso a buscar ahora en algún lugar y vamos a un telo? - me escribió
Le contesté que quizás era un poco tarde, no nos conocíamos por foto y que lo mejor sería otro día.
(Aunque la idea me calentaba a mil).

¡Daale! te paso a buscar…decime dónde vivís o por dónde te busco con el auto, si no te gusto o no hay onda de ambas partes no hay problema - insistió.
Le dije que podría ser, pero en una hora aproximadamente, que podría pasar por unas cuadras de mi casa, no quería que sepa dónde vivía, no sabía que tipo de persona era todavía, y veíamos que onda.
Ok, si te parece mejor 23:15 paso, voy a ir con un Citroen c4 negro, venite en jogging que yo también voy así, así estamos cómodos, nos vemos bb, no me falles - me confirmó y se desconectó .
Al principio pensé que era joda, pero estaba bastante caliente y mojado, así que emprendí mi preparación hacia el baño.
Ya bañado, afeitado, casi depilado y por las dudas con una tanguita negra, salí de casa sin hacer mucho ruido y caminé las cinco cuadras hasta el punto en el que quedamos.

Ni bien ví mi celular, eran las 23:15 y un auto tal como lo describió se fue acercando lentamente hacia la esquina donde pactamos el encuentro.

La ventanilla del acompañe se bajó y una voz cálida me dijo que suba.

Apenas me fui asomando vi un hombre más bien de 60 y largos, con barba, gordo, bastante panzón, no era lo que imaginaba pero me dió confianza aparte de que quería saber cómo era una verga madura…sin más subí al auto. 

Hola, cómo estas, sos lindo eh, bueno, ¿vamos? - me preguntó y a mi parecer sabiendo que le guste.

Emprendimos el viaje, me comentaba que íbamos a ir un telo que estaba por Liniers, que la idea era pasarla bien aclarando sin nada raro, que después me llevaba de regreso y que tenía forros, aunque él prefería una buena chupada.
Y fue esa palabra la que hizo  sacar  su miembro bajando su jogging, no tenía boxer… era una verga que todavía estaba media dormida, bastante peluda y un tamaño que no debía tener al menos 10 cm pero bastante cabezona.

Yo pensaba que la vara había sido muy alta en la charla y ya estaba dudando de este encuentro y su instrumento de acople…

Podés tocarla si queres - me dijo mientras con una mano comenzaba a sacudirla.

¡Que más dá! Hablaba en mi interior…así que mientras manejaba se la toque y comenzé a pajearlo.
Al principio tenía en mi manos una pija que difícilmente se parase, quizás notó mi desazón y agrego:
¿ Y si le das un besito? Chupala un poquito… dale… - casi rogando.
Y bueno, eso hice, comencé tanteando con piquitos, para mí sorpresa no tenía feo olor, estaba bien higienizado, hasta sentía un aroma a jabón o talco, y de repente comenzó a liberar un poco de juguito su glande apenas asomándose, lo que mi lengua memoriosa hizo que la chupe para saborear el néctar de mi primer hombre mayor.
No fue más que dos chupadas para apreciar como su verga comenzó a hincharse en mi boca, ¡grata sorpresa, no estaba nada mal!

Continué un par de chupadas mientras él metió una mano detrás de mi jogging ajustado que me había puesto, hasta entrar en mi culo.
Me masajeó el ano y metió sutilmente un dedo en seco.
Lo sacó y lo olió.
Mmmm… que rico que estás, bien limpita bebé… ahora paremos que ya estamos llegando - dijo.

Guardó bruscamente su verga, yo me incorporé y ya estábamos entrando al albergue transitorio, muy conocido en la zona.
Era un lugar muy discreto, a oscuras, hasta que una voz del box de entrada nos dijo que la habitación era la número 15, abonó en efectivo y entramos al complejo.
Era casi al final donde las luces tenues rojas marcaban el acceso a una cochera privada con el número indicado. 
Ni bien bajamos hizo que suba primero las escaleras porque quería ver mi culo, así que subí sutilmente meneando de un lado para el otro.
Entramos, la ambientación entre la música y la escasa luz apenas de lo que sería la entrada de un pequeño hall, mostraban una habitación contigua con una cama grande y varios sillones alrededor de cuero, el baño se divisaba apena a la vuelta.
El hombre, hasta ahora sin nombre, me tomó por detrás y comenzó a besarme la nuca, bajando sutilmente mi pantalón, hasta dejarme desnudo.
Se sorprendió quizás, al apreciar  mi tanga  que era de puntilla, la suavidad no solo de mi parte trasera sino delantera. Tocándome cómo si quisiera buscar una vagina pero encontró mis huevos y parte de mi pija, que me la apretó mientras me franeleaba. 
Podía sentir como su verga se estaba poniendo bien dura en ese jogging frente a mi cola.
Yo con mis manos me dejé llevar y bajé sus pantalones para comenzar a sentir el calor de su pija y huevos en mi cola.
Continuamos así un buen rato al compás de la música sensual que sonaba de fondo, hasta que me volteó, bajándome con sutil delicadeza la tanga y me franeló su verga con la mía.
Comenzamos a besarnos el cuello, y cuando yo iba a su boca me frenó, me tomó de los hombros y me sentó en la cama para que chupe su pija.
No lograba una gran erección pero era juguetona.

No habían pasado ni 2 minutos de petearlo y me acabó en la cara sacándola abruptamente.
¡No podía creer que se haya venido tan rápido apenas habíamos empezado!
Me pidió disculpas, me dijo que me vaya a limpiar al baño y que vuelva a la cama, que todavía teníamos tiempo hasta que finalice el turno.
Fui al baño a lavarme la cara, estaba todo cubierto de semen bien espeso, por momentos pensaba: ¡¿hace cuanto que no acababa ese hombre o si era normal ser precoz a esa edad?!
Pero no me quedaba otra que volver y ver con que situación me encontraba.
No paraba de excusarse, me dijo que se sentía un poco arrepentido por lo sucedido y me pidió que me acostarse junto a él de espaldas, a ver si en lo que quedaba del turno se podía hacer algo más.
Por un momento sentí la incomodidad del rechazo, pero sutilmente comenzó a tocarle la cola.
Me dijo que podía pajearme si yo quería, obvio que no tenía problema, y bueno,  comencé a hacerlo con sabor a poco.
Entonces comencé a recordar la situación anterior, aunque me tomó de sorpresa, me empezó a calentar recordar cómo se sintió toda mi cara bañada de leche; su explosión eyaculatoria, tan caliente y espesa añejada por los años; entonces escupí con mi otra mano para lubricar mi ano y tomé su mano para que metiese un dedo, cómo lo había hecho en el auto.
Mi paja fue más placentera al sentir cómo entraba y salía su dedo mayor de mi ser, o al parecer eran dos…¡No! ¡Tres! ¡Me estaba metiendo “ 3 “dedos en mi culo!

Me dijo que me pusiera en cuatro, yo accedí y cuando lo estaba haciendo lo ví cómo se tocaba, todavía con la verga media muerta.
Cuando ya estaba de espaldas a él, sentí como su barba se pegaba a mi cola, al principio sentí cosquillas, lo cual no podía contener, pero me tomó fuerte de los glúteos hasta abrirlos hasta sentir como su lengua exploraba mi ano.

El placer ganó terreno, me tomó de las caderas y enterró su cara para que con lamidas y por momentos meta y saca con su lengua y dedos saboreasen mi culo, mientras con otra mano se tocaba.

A los pocos minutos, se detuvo abruptamente.

¿Otra vez acabó? - pensé indignado

Pero no, se había sentado para colocarse un preservativo con algo de dificultad.
Traté de ayudarlo pero me dijo que me ponga de costado, y eso hice.
Ni bien estaba casi en posición fetal, porque estaba tardando demasiado, sentí como su verga ya con el forro comenzaba a sondear mi ano.
No parecía que estuviese dura como para penetrar, se detuvo, tomó algo de la mesa de luz y volvió hacia mi culo.
Su verga parecía más fría pero dilataba mi culo  casi sin pedir permiso al meter su cabeza,  si, era gel, y estaba haciendo magia.

Era la primera vez que tenía una verga madura y con gel frío en mi interior, lentamente comenzaba a sentir una nueva experiencia entre frío y calor.
Con movimientos suaves me metió su verga hasta el fondo.
Sentía cómo se hinchaba más y más, está vez parecía ir en serio la cosa.
Yo me movía y él se quedaba quieto, el vaivén hacia un perfecto juego anal.
Estuvimos así un buen tiempo, quizás unos 5 minutos, se animó a sacarla y la volvió a meter de una, ya estaba bien dura esa verga madura.

Mientras me decía que era su putita, bebé, nena, trolita y que me tocase mientras me culeaba, yo me hamacaba en su chota resbalosa entre el gel y el látex.
De pronto se detuvo, me dijo que no me mueva, y sentí como dentro de mi culo se hinchaba y latía esa pija, lo que supuse que estaba acabando, y casi sin darme cuenta, un extraño cosquilleo en mi interior me hizo acabar sin poder contener.
¡No podía creer que era la primera vez que acababa sin tocarme! (después conocí ese fenómeno con el nombre de masaje prostático).

Yo sin poder creer lo ocurrido, festejaba en mi interior, mientras el hombre sacó su verga con el forro apenas lleno y se dirigió al baño. 
Sentí la ducha. Yo procesando. Todo acabado.
Al rato salió y me dijo que si quería ir al baño ya estaba libre.
No pasaron ni 5 minutos y me dijo de irnos apenas salí de ducharme, ya estaba cambiado esperando parado quizás cómo apresurado, aunque faltaba para terminar el turno.

Me confirmó que me llevaba donde me recogió y así fue.
Me saludó con un apretón de manos y me dijo de repetir algún que otro día, cualquier cosa hablábamos en el chat.

Al bajar del auto yo solo pensaba:
Nunca dijimos nuestros nombres, nunca estuve con un hombre tan maduro, nunca me explotó en la cara un mar de semen y nunca acabé sin tocarme, hasta aquella noche…

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