Madre mía, chicos, os juro que todavía estoy intentando ordenar lo que pasó anoche. Sigo con esa mezcla rara de vergüenza, emoción y el corazón acelerado, como si no acabara de creerme que de verdad lo hice.


Era un piloto italiano, de esos que tienen una seguridad tranquila que te desarma un poco. No tenía demasiado tiempo porque esa misma noche volvía a volar, así que todo fue con una urgencia que, sinceramente, le añadió muchísimo morbo a la situación. Fui yo la que dio el primer paso, la que le dijo que estaba dispuesta a todo, que ya no quería pensarlo más, que si había que hacerlo, había que hacerlo ya. Y aceptó.
Le pedí que me recogiera en un Uber, como si estuviéramos haciendo algo normal, pero por dentro yo iba hecha un manojo de nervios. Antes de que llegara, le pregunté qué le gustaba. Me dijo lencería o medias. En ese momento lo tuve clarísimo. Cogí el vestido negro del primer post, me puse mis medias negras y salí de casa intentando parecer tranquila, aunque por dentro iba temblando. Me llevé incluso mi cartelito, como si necesitara ir comprobando todo lo que estaba viviendo, casi para convencerme de que era real.
Durante el trayecto fui escribiendo en Telegram, contándolo a mi manera, todavía sin saber muy bien si estaba más excitada o más sobrepasada. Él iba más reservado, un poco cortado al principio, pero se notaba que estaba cómodo. No hubo grandes alardes en el coche, solo esa tensión que se va acumulando cuando sabes que algo está a punto de pasar y ya no hay vuelta atrás. Y a mí eso me tenía completamente absorbida.
Cuando llegamos al hotel me pidió que me cambiara, y lo hice sin discutir. Había algo en su manera de mandar, en lo seguro que iba, que me puso todavía más en mi sitio. Yo había ido preparada mentalmente para una cosa, pero enseguida entendí que no iba a ser exactamente como la había imaginado. Había fetichismo, había control, había una dinámica muy concreta que me dejó claro que yo estaba entrando en un terreno nuevo, y la verdad es que eso me descolocó bastante.




Salí de allí con la sensación de haber cruzado una línea importante. No salió como pensaba, pero sí como necesitaba vivirlo para entenderme un poco mejor. Y os soy sincera: me quedé con muchas sensaciones distintas, algunas me gustaron, otras me dejaron pensando, pero todas me sirvieron. Lo intenté de verdad, y eso para mí ya cuenta.
Creí que sería otra cosa, pero fue esto. Y ahora me gustaría saber qué pensáis vosotros.
Telegram: SpanishMom


Era un piloto italiano, de esos que tienen una seguridad tranquila que te desarma un poco. No tenía demasiado tiempo porque esa misma noche volvía a volar, así que todo fue con una urgencia que, sinceramente, le añadió muchísimo morbo a la situación. Fui yo la que dio el primer paso, la que le dijo que estaba dispuesta a todo, que ya no quería pensarlo más, que si había que hacerlo, había que hacerlo ya. Y aceptó.
Le pedí que me recogiera en un Uber, como si estuviéramos haciendo algo normal, pero por dentro yo iba hecha un manojo de nervios. Antes de que llegara, le pregunté qué le gustaba. Me dijo lencería o medias. En ese momento lo tuve clarísimo. Cogí el vestido negro del primer post, me puse mis medias negras y salí de casa intentando parecer tranquila, aunque por dentro iba temblando. Me llevé incluso mi cartelito, como si necesitara ir comprobando todo lo que estaba viviendo, casi para convencerme de que era real.
Durante el trayecto fui escribiendo en Telegram, contándolo a mi manera, todavía sin saber muy bien si estaba más excitada o más sobrepasada. Él iba más reservado, un poco cortado al principio, pero se notaba que estaba cómodo. No hubo grandes alardes en el coche, solo esa tensión que se va acumulando cuando sabes que algo está a punto de pasar y ya no hay vuelta atrás. Y a mí eso me tenía completamente absorbida.
Cuando llegamos al hotel me pidió que me cambiara, y lo hice sin discutir. Había algo en su manera de mandar, en lo seguro que iba, que me puso todavía más en mi sitio. Yo había ido preparada mentalmente para una cosa, pero enseguida entendí que no iba a ser exactamente como la había imaginado. Había fetichismo, había control, había una dinámica muy concreta que me dejó claro que yo estaba entrando en un terreno nuevo, y la verdad es que eso me descolocó bastante.




Salí de allí con la sensación de haber cruzado una línea importante. No salió como pensaba, pero sí como necesitaba vivirlo para entenderme un poco mejor. Y os soy sincera: me quedé con muchas sensaciones distintas, algunas me gustaron, otras me dejaron pensando, pero todas me sirvieron. Lo intenté de verdad, y eso para mí ya cuenta.
Creí que sería otra cosa, pero fue esto. Y ahora me gustaría saber qué pensáis vosotros.
Telegram: SpanishMom
12 comentarios - Mamá Poringuera - 1ra experiencia real