You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Jessica

Me llamoJessica, tengo 26 años, tengo el pelo largo, rizado y rubio, unos pechospreciosos y voluptuosos, y un culo grande y bien definido, de esos que llamanla atención vayas donde vayas.
 
Conocí a mimarido, Maicon, cuando tenía 23 años, y todavía era virgen e ingenua.
 
Él, en cambio,tenía mucha experiencia y, durante el primer mes de nuestra relación, ¡empezó aenseñarme lo que era bueno en la vida! Nos casamos dos años después.
 
Teníamos sexotodo el tiempo, en cualquier lugar, todo nos inspiraba y teníamos una pasióninagotable. Pero lo mejor sucedió cuando descubrí, a través de susconversaciones y acciones, que a mi querido esposo le gustaban mucho los buenoscuernos. Ni siquiera se había dado cuenta de esta maravillosa faceta suya, y measeguré de mostrarle cuánto le gustaba ser cornudo y lo dócil que era. Prontoencontré un amante, Rodrigo. Tiene una verga mucho más grande que la de miesposo, y con solo mirarlo me mojaba de deseo.

Jessica

Tenía sexo conél en el coche, en el baño de la universidad, ¡donde fuera posible! A vecesincluso donde no era tan posible... Y siempre dejaba a mi esposo esperando parapoder volver y contarle todo, hasta el más mínimo detalle, lo que lo volvíaloco de deseo. Y cuanto más salía con Rodrigo, más felices éramos Maicon y yo,sobre todo sexualmente. Y yo me ponía cada vez más caliente, deseando más y máscada día.
 
Un viernesquedé con Rodrigo para vernos. Tomé el auto de mi esposo y fui a recoger a miamante. Fuimos directamente a un autocine y allí comenzamos a satisfacernuestro deseo. Le hice una increíble mamada (una de mis especialidades).
 

Me gustaempezar lamiendo la verga muy despacio y luego tragármela toda de golpe, comouna buena y codiciosa putita. Después empiezo a hacerme una paja que me vuelveloca, me masturbo muy fuerte y rápido, y la mayoría de los chicos se vuelvenlocos con eso.

cuernos

Rodrigo empezóa arrancarme la ropa, a besarme por todas partes, a chuparme las tetas grandesy firmes, y pronto metió su maravillosa verga en mi concha y empezó a embestir,primero despacio, sacando y volviendo a meter, y luego con fuerza. Como laverga de mi marido no es muy grande, la de Rodrigo me desgarraba, y yo meretorcía de placer, gritando, gimiendo, sin importarme en absoluto el ruido, yambos llegamos al clímax con la mayor facilidad. Caímos a un lado, exhaustos,pero yo siempre estaba esperando el momento en que me "atacaría" denuevo. Y entonces, después de que se recuperara un poco, tuvimos una segundaronda, que fue tan deliciosa como la primera... Gemí como una perra en celo, yllegué al orgasmo con fuerza, igual que él.

sexo

Tras una tardemaravillosa, fui a trabajar, ya planeando mis próximas horas de placer. Llamé aMaicon y quedamos para ir a un club. Una de las mejores cosas es tener sexoincreíble en la pista de baile, entre el humo y las luces, al ritmo de lamúsica. Después del trabajo me pasó a buscar y fuimos a una discoteca.
 
Mi hermano y sunovia vinieron con nosotros. Yo llevaba una minifalda negra, botas hasta la rodilla,medias de color carne para resaltar mis piernas y una blusa roja ajustada yescotada.
 

El lugar estabaabarrotado, y en cuanto llegué, las miradas de los hombres que esperaban en lafila me devoraron. Mientras esperábamos para entrar, me pavoneé por toda lafila, solo para mostrarles a los interesados ​​los "productos"disponibles.

relatos

Cuandoentramos, logré despistar a mi hermano y fui directamente a la pista de baile,que está casi completamente a oscuras, con solo algunos destellos de luz.
 
Nada másllegar, un chico me agarró y nos besamos sin decir ni una palabra. Me sentíaansiosa, ya emocionada por lo que estaba por venir. Creo que yo lo agarré más aél que él a mí, y me encantó besarlo mientras le agarraba la verga por encimade los pantalones, para sentir el tamaño del "juguete" con el queestaba lidiando.
 
Después decinco minutos, mi esposo apareció en la pista de baile para ver qué estabahaciendo, y me atrapó en un rincón besándome con el chico, que ya tenía la vergafuera para que yo se la masturbara.
 

El cornudopresenció toda la escena y, siendo tan manso como es, se quedó allí de pie ensilencio, observando, admirando mi actuación y mostrando una excitaciónabsoluta.

cuernos consentidos

Despedí al tipoy fui a darle un beso a mi marido, quien inmediatamente me agarró, loco dedeseo. Me besó y puso su mano en mi concha. Pero le dije que aún no era suturno, y volví a la pista de baile buscando mi próxima "presa". Nopasó mucho tiempo antes de que otro tipo me agarrara del brazo, y pronto estabaapoyada contra él en un rincón de la pista de baile. Mi cornudo marido observabatodo desde lejos. El tipo, muy excitado, solo con besarme un poco, ya tenía laverga a punto de reventarle los pantalones y respiraba con dificultad. Cuandonoté su estado, inmediatamente comencé a acariciarlo y le bajé la cremallera.

Jessica

Cuando leagarré la verga, casi tuve un orgasmo con solo tocarla, ¡era enorme! Gemí solocon eso. Estaba eufórica, respirando agitadamente. Me excité muchísimo y empecéa masturbarlo con todas mis fuerzas. El tipo perdió el control, empezó amorderme el cuello y me preguntó si podía cogerme allí mismo.
 

Más excitadaque nunca, le respondí que sí, que encontraría una solución. Entonces, rasguémis medias y le dije que todo estaba despejado para que se pusiera a trabajar.

cuernos

Él, apenaspudiendo contenerse, metió rápidamente su enorme verga en mi vagina, lo que mehizo gemir ruidosamente de placer. Mientras me embestía con todas sus fuerzas,bombeando sin parar, miré a mi marido con el brillo en mis ojos más descarado ylascivo, y él, como el más débil de los cornudos, lo observaba todo con losojos muy abiertos y casi explotaba de lujuria, ya con la mano en suentrepierna.

sexo

Cuando el tipollegó al orgasmo, sentí como su semen, abundante por cierto, corría hacia abajopor mi vagina derramándose sobre su verga. Luego, nos despedimos. Por supuesto,le dejé mi número de teléfono, porque es absurdo perder a un tipo así parasiempre.
 

Así que le dijea mi marido que estaba cansada y quería irme a casa.

relatos

Aceptó enseguida,y cuando llegamos a nuestro departamento, me agarró y dijo que no podía más,¡que tenía que cogerme antes de que le diera un infarto! No se había masturbadoen el club porque le gusta guardarlo todo para mí. Y me encanta, porque soy muyhambrienta de semen. Pero como estaba muy cansada, le sugerí un bañomaravilloso, con él dándome un masaje y algo rapidito. Después de todo, el díahabía sido muy bueno, y se merecía como recompensa poder eyacular también,después de todos los demás, como un... buen y dócil cornudo. Y él, feliz detener el resto de mi fuego, me colmó de masajes y sexo oral, e intentó penetrarmelo más que pudo, pero casi no sentí nada. Pobrecito, después de todo, esacosita era tan pequeña comparada con las demás. Tras la última fiesta del día,caí en la cama agotada, pero dormí con una sonrisa de satisfacción en el rostroy el deseo de tener más y más, cada día.

cuernos consentidos

1 comentarios - Jessica

Redfenix_
Que bien quedó la historia alrededor de las imágenes