La noche continuó, estaba bastante relajado pero ¿Cómo no estarlo ? Tenía a una milf increíble que tiene de buena lo que tiene de puta, que le encanta como la garcha y se prende en todo lo que le propongo y además una pendeja terrible, con un culo descomunal que hasta hace pocos días lo tenía virgen pero que me encargue de que esa situación cambie y hace unas horas, volví a encargarme. Ambas se paseaban por mí casa en tanga, con lo que me gustan los culos y tener a esas dos majestuosidades para mí, era un sueño. Añadiendo algunos condimentos especiales que hasta en las mejores fantasías era difícil de tener, pasaron de pelearse entre ellas por mí verga a qué Lorena intente enseñarle a disfrutar el sexo anal, yo sabía que íbamos a tener varias clases y mí mente volaba sola, sin contar que eran tia y sobrina, familia de putas.
Más tarde vinieron al sillón a mirar televisión conmigo, pasamos el tiempo ambas se apoyaron en mí pecho una de cada lado y mis manos acariciaban sus culos, este fin de semana no pintaba para hacer descontrol tomando algo o escuchando música, habíamos tenido todos unos días extenuantes y se nos notaba el cansancio, tampoco estaba desesperado por cojer, ya había tenido una buena ración de sexo ese día y si bien cualquiera en mí posición estaría desesperado por seguir, yo estaba tranquilo sabía que teníamos tiempo y que no iba a ser la única vez que las tendría juntas.
Pero entiendan también que soy un ser humano y aunque esté tranquilo, si me buscan me van a encontrar, la carne es débil. Ingrid puso su mano en mí muslo y la fue subiendo de a poco, mí verga empezaba a despertar dentro del boxer. Metió la mano por la pierna del boxer y empezó a apretar la verga, me miró con cara de santa haciendo puchero.
I: Te molesta ?
Yo: Para nada, seguí.
I: Me ayudas tía ? No puedo solita..
Lorena no lerda ni perezosa respondió mordiéndose el labio mirándome a los ojos, mientras deslizaba su mano por la otra pierna para encontrarse con la mano de su sobrina y mí verga. Se alternaban para tocar un rato cada una entre la verga y mis huevos, yo solo disfrutaba. Me paré y dejé caer toda mí ropa para volver a sentarme completamente desnudo, ellas seguían masturbándome, Ingrid se arrodilló frente a mí y empezó a chuparla con mucho amor pero bien profundo al mismo tiempo mientras Lorena me besaba apasionadamente.
La tía también quiso probar mí verga y su sobrina se la cedió sin problema alguno. Ingrid se quedó arrodillada frente a mí y me miró para hablarme.
I: Te molestaría que practique un poquito lo que aprendí hace un rato ?
Yo: ¿Qué querés practicar ? Contame.
I: Quiero sentarme en tu verga y meterla un poquito en la cola, como me enseñó mí tía.
Yo: Aprovecha entonces que tu tía la está dejando bien mojada. Escupila bien Lore, tu sobrina quiere meterse la verga en la cola.
L: Si mí amor, se la voy a dejar bien preparada.
Cerré los ojos por breves segundos, podía escuchar un “Glup Glup” y escupitajos, además de sentir como la cabeza hacia tope en su garganta.
L: Ya está nena, mira como te la dejo preparada tu tía.
Que morbosidad escuchar este tipo de diálogo entre ellas, tratándose de tía y sobrina, era una música espectacular para mis oídos. Ingrid se paró, se giró y puso un poco de saliva en sus dedos para masajear un poco su ano. Lore sostenía mí verga dura hacia arriba, mientras su sobrina se sostenía de mis rodillas poniéndose de espaldas a mí, tratando de encontrar que la cabeza toque su orto.
Al encontrarlo, metió la mitad de la cabeza solamente y mientras su tía seguía sosteniéndola, ella bajaba y subía despacio, disfrutando aunque se notaba que le dolía estaba haciendo un gran esfuerzo, metió la cabeza completa y se quedó quieta adaptándose al dolor, bajo un poco más y el tronco empezó a perderse en su cola. Que sensación más placentera ir abriendo poco a poco un culo tan grande y hermoso pero con un orto tan cerrado y apretado. Volvió a subir y solo jugaba con la cabeza pero yo quería más, necesitaba sentir la presión en cada centímetro de mí verga y ver sus nalgas chocando contra mí cuerpo, tal vez Lorena me había mal acostumbrado a ese hábito.
Yo: Métela más dale.
I: No puedo, me duele mucho.
Yo: Dale, se que podes. No aprendiste nada de tu tía ?
I: Sí pero no sé cómo ella aguanta.
L: Ya me acostumbré a esta verga, seguí dale, se que ahora te duele pero después es muy placentero.
I: Ay tía, no puedo, no puedo más de verdad.
Se paró y suspiro de alivio al sacarse la verga de adentro suyo.
Yo: Eso es culpa tuya. Dije firmemente mirando a Lorena.
L: Porque mí culpa ?
Yo: Vos no le enseñaste bien, termina lo que ella empezó.
L: No, no puedo amor. Te hago un pete si querés o rompeme la conchita.
Yo: Porque no podes ?
L: Me quedó doliendo mucho el culo.
Yo: Así querés enseñarle a tu sobrina ? Con razón no puede.
I: Amor, dejala. Voy a intentar de nuevo, déjame esforzarme más.
Yo: No, ya está bebé, suficiente. Vení y sentate a mí lado.
Cuando lo hizo, la abrace tiernamente y le di un beso. “Se que hiciste un esfuerzo, te prometo que en estos días voy a traer a otra que te explique mejor como hacerlo. Tu tía no parece ser buena profesora, la vamos a cambiar”. Lorena no sabía qué hacer, estaba algo indignada pero no me importaba mucho.
L: Después de todo lo que hicimos en todo este tiempo, me vas a cambiar porque una sola vez te digo que no puedo porque me duele el orto ? Hijo de puta.
Yo: Te voy a cambiar porque hoy no tenías que haber venido, hoy tendría que haber estado solo con ella y después de la escena que me hiciste, deje que te quedes igualmente. Te quisiste hacer la profesora, te salió mal y ahora no querés cumplir.
Ella nos miró y tragó saliva, no sé si yo tenía razón o no y tal vez debería haberme comportado de otra manera con ella pero es lo que me salió. Hubo un incómodo silencio hasta que se paró y se puso en 4 en el sillón.
L: Tenés razón, si voy a ser la profesora de mí sobrina tengo que explicarle lo bueno y lo malo. La parte buena es el placer y la parte mala es que a veces el tener un hombre como vos, implica hacer esfuerzos a veces, dejando de lado nuestro dolor solo para complacerte.
Yo: Querés seguir siendo la profesora de tu sobrina ?
L: No lo quiero, lo deseo.
Yo: Porque no venís y te subis vos mejor ?
L: Porque me movería dependiendo del dolor que sienta y eso no es lo que importa. Lo que importa es tu placer.
Agarró su tanga, la corrió poniéndola sobre su nalga izquierda quedó al descubierto su concha y su ano enrojecido, la vista era tremenda.
L: Vení mí amor y satisface tus necesidades con tu puta. Rompeme bien el orto.
Esas palabras encendieron una dinamita, estaba completamente ciego, deseaba tener mí verga en lo profundo de su orto en ese mismo instante. Sin mediar palabras agarre a Ingrid del pelo y la hice chuparme la verga de una forma más que bruta, la estaba haciendo ahogar y su cara estaba roja pero mí vista estaba en el culo de Lorena.
Yo: Chupa puta chupa, escupila bien que le tengo que romper el orto a tu tía.
Segundos después tiré de su cabello hacia atrás, ella cayó duramente contra el respaldo y ahí fui, directamente al ano de su tía. Lorena me miró con terror, tal vez en otro momento estuve de igual manera enceguecido por cogerla pero con la diferencia que está vez le dolía el orto. Apenas apoyé la cabeza y empecé a meter el tronco, ella se aferró a un almohadón mordiendo y apretando con fuerza sus manos y ojos, sabía que se le venía una dura cogida. Creí que iba a intentar sacarme o frenarme pero se mantuvo firme, parando el culo en una pose inquebrantable para solo dejarme tomar lo que era mío, para saciar mí sed de lujuria.
No hubo intento de ser paciente ni mucho menos compasivo, introduje mí verga sin freno alguno en el orto de Lore hasta que mí pelvis toque sus nalgas e inmediatamente después un feroz bombeo, el ruido de mí cuerpo chocando contra sus nalgas me enloquecía, la nalgueaba y agarraba fuerte sus caderas, no me importaba nada en ese momento el mundo no existía para mí, solo estaba yo y su culo, ni siquiera su cuerpo, solo esa parte de ella. No paraba de gritar y quejarse, lo hacía tan fuerte que la cuadra entera se habrá enterado que una mujer estaba siendo cogida duramente.
Sentí la mirada de Ingrid, estaba tan sorprendida como asustada creo que se imaginaba que pasaría si fuera ella en vez de su tía, hacía solo unos minutos no había logrado soportar ni la mitad de mí verga y el fin era enseñarle para que ella sea la que esté recibiendo este tipo de cojidas prontamente.
I: Basta, está gritando de dolor, para…
Yo: ¿Queres ocupar vos su lugar ? Ponete en 4, que te rompo el orto a vos pendeja. La agarre fuerte del brazo.
I: No espera espera
L: Dejala, estás conmigo. Dijo a los gritos.
Yo: No, ahora quiero coger a tu sobrina. Te la vas a aguantar ?
I: No voy a poder, así no, por favor.
Intenté separarme para agarrar a Ingrid pero Lorena me detuvo agarrándome la mano.
L: Cógeme a mí, rompeme el orto a mí hijo de puta, seguí. Dijo sacada de si, desencajada y golpeándose las nalgas fuertemente. Seguí garchandome, no pares, haceme mierda.
Volví a seguir con Lorena, estaba casi sin fuerza y la poca que le quedaba, la usaba para mantenerse en 4 parando el culo lo más posible.
Yo: Te voy a llenar el orto de leche…
L: Si dale, no par….
Descargue toda la leche que tenía dentro de su orto, me quedé prácticamente pegado a ella y ninguno de los dos podíamos reaccionar. Con una fuerza sobrehumana me incorpore y la alce para llevarla hasta la cama, estaba completamente ida. Me acosté en el medio y a Lorena la puse de mí lado derecho, apoyada en mí pecho mientras que Ingrid se apoyó del izquierdo, todavía seguía con cara de asustada y más estando a centímetros de la cara de su tía, viendo cómo quedó.
L: Ingrid.
I: Que tía ?
L: No tengas miedo, el dolor se me va a pasar pero el placer que siento es increíble.
I: De verdad ?
L: Si, y te digo una cosa más ?
I: Si, que ?
L: Cuando sientas que sos la puta de un hombre como el, que me rompió el orto de esa forma pero que después te arropa en su pecho es lo mejor y más aún, si tenés la suerte de dormirte con el orto lleno de leche calentita. Se quedó dormida profundamente.
I: Voy a intentar soportar más la próxima vez mí amor. Me dijo y me beso.
Yo: Todavía hay tiempo, ahora, descansemos.
Más tarde vinieron al sillón a mirar televisión conmigo, pasamos el tiempo ambas se apoyaron en mí pecho una de cada lado y mis manos acariciaban sus culos, este fin de semana no pintaba para hacer descontrol tomando algo o escuchando música, habíamos tenido todos unos días extenuantes y se nos notaba el cansancio, tampoco estaba desesperado por cojer, ya había tenido una buena ración de sexo ese día y si bien cualquiera en mí posición estaría desesperado por seguir, yo estaba tranquilo sabía que teníamos tiempo y que no iba a ser la única vez que las tendría juntas.
Pero entiendan también que soy un ser humano y aunque esté tranquilo, si me buscan me van a encontrar, la carne es débil. Ingrid puso su mano en mí muslo y la fue subiendo de a poco, mí verga empezaba a despertar dentro del boxer. Metió la mano por la pierna del boxer y empezó a apretar la verga, me miró con cara de santa haciendo puchero.
I: Te molesta ?
Yo: Para nada, seguí.
I: Me ayudas tía ? No puedo solita..
Lorena no lerda ni perezosa respondió mordiéndose el labio mirándome a los ojos, mientras deslizaba su mano por la otra pierna para encontrarse con la mano de su sobrina y mí verga. Se alternaban para tocar un rato cada una entre la verga y mis huevos, yo solo disfrutaba. Me paré y dejé caer toda mí ropa para volver a sentarme completamente desnudo, ellas seguían masturbándome, Ingrid se arrodilló frente a mí y empezó a chuparla con mucho amor pero bien profundo al mismo tiempo mientras Lorena me besaba apasionadamente.
La tía también quiso probar mí verga y su sobrina se la cedió sin problema alguno. Ingrid se quedó arrodillada frente a mí y me miró para hablarme.
I: Te molestaría que practique un poquito lo que aprendí hace un rato ?
Yo: ¿Qué querés practicar ? Contame.
I: Quiero sentarme en tu verga y meterla un poquito en la cola, como me enseñó mí tía.
Yo: Aprovecha entonces que tu tía la está dejando bien mojada. Escupila bien Lore, tu sobrina quiere meterse la verga en la cola.
L: Si mí amor, se la voy a dejar bien preparada.
Cerré los ojos por breves segundos, podía escuchar un “Glup Glup” y escupitajos, además de sentir como la cabeza hacia tope en su garganta.
L: Ya está nena, mira como te la dejo preparada tu tía.
Que morbosidad escuchar este tipo de diálogo entre ellas, tratándose de tía y sobrina, era una música espectacular para mis oídos. Ingrid se paró, se giró y puso un poco de saliva en sus dedos para masajear un poco su ano. Lore sostenía mí verga dura hacia arriba, mientras su sobrina se sostenía de mis rodillas poniéndose de espaldas a mí, tratando de encontrar que la cabeza toque su orto.
Al encontrarlo, metió la mitad de la cabeza solamente y mientras su tía seguía sosteniéndola, ella bajaba y subía despacio, disfrutando aunque se notaba que le dolía estaba haciendo un gran esfuerzo, metió la cabeza completa y se quedó quieta adaptándose al dolor, bajo un poco más y el tronco empezó a perderse en su cola. Que sensación más placentera ir abriendo poco a poco un culo tan grande y hermoso pero con un orto tan cerrado y apretado. Volvió a subir y solo jugaba con la cabeza pero yo quería más, necesitaba sentir la presión en cada centímetro de mí verga y ver sus nalgas chocando contra mí cuerpo, tal vez Lorena me había mal acostumbrado a ese hábito.
Yo: Métela más dale.
I: No puedo, me duele mucho.
Yo: Dale, se que podes. No aprendiste nada de tu tía ?
I: Sí pero no sé cómo ella aguanta.
L: Ya me acostumbré a esta verga, seguí dale, se que ahora te duele pero después es muy placentero.
I: Ay tía, no puedo, no puedo más de verdad.
Se paró y suspiro de alivio al sacarse la verga de adentro suyo.
Yo: Eso es culpa tuya. Dije firmemente mirando a Lorena.
L: Porque mí culpa ?
Yo: Vos no le enseñaste bien, termina lo que ella empezó.
L: No, no puedo amor. Te hago un pete si querés o rompeme la conchita.
Yo: Porque no podes ?
L: Me quedó doliendo mucho el culo.
Yo: Así querés enseñarle a tu sobrina ? Con razón no puede.
I: Amor, dejala. Voy a intentar de nuevo, déjame esforzarme más.
Yo: No, ya está bebé, suficiente. Vení y sentate a mí lado.
Cuando lo hizo, la abrace tiernamente y le di un beso. “Se que hiciste un esfuerzo, te prometo que en estos días voy a traer a otra que te explique mejor como hacerlo. Tu tía no parece ser buena profesora, la vamos a cambiar”. Lorena no sabía qué hacer, estaba algo indignada pero no me importaba mucho.
L: Después de todo lo que hicimos en todo este tiempo, me vas a cambiar porque una sola vez te digo que no puedo porque me duele el orto ? Hijo de puta.
Yo: Te voy a cambiar porque hoy no tenías que haber venido, hoy tendría que haber estado solo con ella y después de la escena que me hiciste, deje que te quedes igualmente. Te quisiste hacer la profesora, te salió mal y ahora no querés cumplir.
Ella nos miró y tragó saliva, no sé si yo tenía razón o no y tal vez debería haberme comportado de otra manera con ella pero es lo que me salió. Hubo un incómodo silencio hasta que se paró y se puso en 4 en el sillón.
L: Tenés razón, si voy a ser la profesora de mí sobrina tengo que explicarle lo bueno y lo malo. La parte buena es el placer y la parte mala es que a veces el tener un hombre como vos, implica hacer esfuerzos a veces, dejando de lado nuestro dolor solo para complacerte.
Yo: Querés seguir siendo la profesora de tu sobrina ?
L: No lo quiero, lo deseo.
Yo: Porque no venís y te subis vos mejor ?
L: Porque me movería dependiendo del dolor que sienta y eso no es lo que importa. Lo que importa es tu placer.
Agarró su tanga, la corrió poniéndola sobre su nalga izquierda quedó al descubierto su concha y su ano enrojecido, la vista era tremenda.
L: Vení mí amor y satisface tus necesidades con tu puta. Rompeme bien el orto.
Esas palabras encendieron una dinamita, estaba completamente ciego, deseaba tener mí verga en lo profundo de su orto en ese mismo instante. Sin mediar palabras agarre a Ingrid del pelo y la hice chuparme la verga de una forma más que bruta, la estaba haciendo ahogar y su cara estaba roja pero mí vista estaba en el culo de Lorena.
Yo: Chupa puta chupa, escupila bien que le tengo que romper el orto a tu tía.
Segundos después tiré de su cabello hacia atrás, ella cayó duramente contra el respaldo y ahí fui, directamente al ano de su tía. Lorena me miró con terror, tal vez en otro momento estuve de igual manera enceguecido por cogerla pero con la diferencia que está vez le dolía el orto. Apenas apoyé la cabeza y empecé a meter el tronco, ella se aferró a un almohadón mordiendo y apretando con fuerza sus manos y ojos, sabía que se le venía una dura cogida. Creí que iba a intentar sacarme o frenarme pero se mantuvo firme, parando el culo en una pose inquebrantable para solo dejarme tomar lo que era mío, para saciar mí sed de lujuria.
No hubo intento de ser paciente ni mucho menos compasivo, introduje mí verga sin freno alguno en el orto de Lore hasta que mí pelvis toque sus nalgas e inmediatamente después un feroz bombeo, el ruido de mí cuerpo chocando contra sus nalgas me enloquecía, la nalgueaba y agarraba fuerte sus caderas, no me importaba nada en ese momento el mundo no existía para mí, solo estaba yo y su culo, ni siquiera su cuerpo, solo esa parte de ella. No paraba de gritar y quejarse, lo hacía tan fuerte que la cuadra entera se habrá enterado que una mujer estaba siendo cogida duramente.
Sentí la mirada de Ingrid, estaba tan sorprendida como asustada creo que se imaginaba que pasaría si fuera ella en vez de su tía, hacía solo unos minutos no había logrado soportar ni la mitad de mí verga y el fin era enseñarle para que ella sea la que esté recibiendo este tipo de cojidas prontamente.
I: Basta, está gritando de dolor, para…
Yo: ¿Queres ocupar vos su lugar ? Ponete en 4, que te rompo el orto a vos pendeja. La agarre fuerte del brazo.
I: No espera espera
L: Dejala, estás conmigo. Dijo a los gritos.
Yo: No, ahora quiero coger a tu sobrina. Te la vas a aguantar ?
I: No voy a poder, así no, por favor.
Intenté separarme para agarrar a Ingrid pero Lorena me detuvo agarrándome la mano.
L: Cógeme a mí, rompeme el orto a mí hijo de puta, seguí. Dijo sacada de si, desencajada y golpeándose las nalgas fuertemente. Seguí garchandome, no pares, haceme mierda.
Volví a seguir con Lorena, estaba casi sin fuerza y la poca que le quedaba, la usaba para mantenerse en 4 parando el culo lo más posible.
Yo: Te voy a llenar el orto de leche…
L: Si dale, no par….
Descargue toda la leche que tenía dentro de su orto, me quedé prácticamente pegado a ella y ninguno de los dos podíamos reaccionar. Con una fuerza sobrehumana me incorpore y la alce para llevarla hasta la cama, estaba completamente ida. Me acosté en el medio y a Lorena la puse de mí lado derecho, apoyada en mí pecho mientras que Ingrid se apoyó del izquierdo, todavía seguía con cara de asustada y más estando a centímetros de la cara de su tía, viendo cómo quedó.
L: Ingrid.
I: Que tía ?
L: No tengas miedo, el dolor se me va a pasar pero el placer que siento es increíble.
I: De verdad ?
L: Si, y te digo una cosa más ?
I: Si, que ?
L: Cuando sientas que sos la puta de un hombre como el, que me rompió el orto de esa forma pero que después te arropa en su pecho es lo mejor y más aún, si tenés la suerte de dormirte con el orto lleno de leche calentita. Se quedó dormida profundamente.
I: Voy a intentar soportar más la próxima vez mí amor. Me dijo y me beso.
Yo: Todavía hay tiempo, ahora, descansemos.
5 comentarios - Milf kiosquera 32
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