Comenzó quitándome la blusa que llevaba puesta, y luego mi falda. Yo hice lo mismo con él, pero seguà avanzando hasta dejarlo completamente desnudo. Cuando le bajé su boxer, vi su enorme verga negra. No estaba erecta aún, pero tenÃa un buen tamaño. No sólo era larga, sino también gorda. Quedé sorprendida yo nunca habÃa visto una de ese tamaño sabÃa que esa noche iba a gemir mucho y hasta a gritar y que terminarÃa adolorida con la vagina muy abierta.
Me la metà a la boca y comencé a chupársela lentamente. El tomó mi cabeza con sus manos y acompañaba mi movimiento. Su pene comenzó a aumentar en tamaño, hasta convertirse en la bestia de 25 centÃmetros que habÃa visto por cámara.


A los 5 minutos, me dijo que me levantara. Me quitó el brasier y la tanga. Me acostó en la cama, boca arriba, y comenzó a lamerme la concha. Era muy hábil. Yo comencé a moverme en la cama, y largaba algún gemido de vez en cuando. MetÃa su lengua y me rozaba las paredes interiores.

Luego comenzó a meterme dedos, primero uno, después dos, luego 3. La estaba pasando de maravilla. Luego se detuvo para levantarme y darme vuelta. Me puse en 4 patas y él se colocó detrás de mÃ. Le pedà que me lo hiciera despacio la primera vez, y que me dejara llevar el ritmo a mÃ. Aceptó sin ningún problema. Tomé su miembro y lo coloqué en la entrada de mi vagina. Me eché un poco hacia atrás para comenzar a penetrarme. Era gigantesco. Logré meter la cabeza, y luego se la solté. Seguà yéndome hacia atrás, haciendo que cada vez fuera mayor la proporción que tenÃa en mi interior. TenÃa que hacerlo lentamente, porque era demasiado grande para mÃ, nunca habÃa tenido una de ese tamaño dentro de mi y la de mi novio estaba por muy lejos de ese tamaño.



Una vez que sentà que tocó fondo, comencé a moverme de adelante hacia atrás, bien lento. Algunos gemidos empezaron a salir de mi boca. Jack colocó sus manos en mi cintura, bien afirmadas, para acompañar el movimiento. Comencé a aumentar el ritmo a medida que el dolor disminuÃa y el placer aumentaba, pues mi vagina ya estaba muy mojada y lubrica a su pene para que resbalara mejor. No llegamos a hacerlo muy rápido, pero era un buen comienzo. Estuvimos asà durante casi 10 minutos, hasta que me dijo que estaba por correrse y que querÃa hacerlo en mi boca.


Me separé de él y volvà a chupárselo. Luego lo tomó con su enorme mano y comenzó a masturbarse lo más rápido que pudo, hasta que disparó un enorme chorro de semen en mi boca y en mi cara. Era rica y calentita, pero era tanta que se escapaba por las comisuras y caÃa por mi cuerpo. Me dijo que me la trague, y yo le hice caso, tenÃa la cara y la boca llena de su semen.

Me preguntó cómo habÃa estado la primera vez, a lo que respondà que me habÃa encantado, pero que aún quedaba mucho más que al principio me habÃa dolido pero después era puro placer me hacÃa sentir muy llena su verga y algo que me habÃa excitado mucho es que la sentÃa en el vientre de hecho cuando me tenÃa e perrito y la metÃa podÃa ver en mi abdomen el bulto de su verga entrando en mi y eso me calentaba aparte que mi vagina tenÃa que estirarse para recibir su verga gruesa en mi interior y eso me daba más placer porque mis paredes vaginales rozaban mucho su verga. Quedamos tendidos en la cama durante unos minutos, hasta que se levantó y me dijo que lo acompañara al baño.

Nuevamente me pidió que se la chupe, para volverla a su estado de erección. A los dos minutos ya la tenÃa grande de vuelta. Nos metimos en la ducha y abrimos la regadera. Como hacÃa mucho calor, abrimos la frÃa únicamente, lo cual refrescaba nuestros cuerpos. Me tomó por atrás, me inclinó un poco hacia adelante y me pidió que arqueara un poco la cintura. Luego sentà su pene rozar mis labios vaginales, los cuales no tardaron en ser atravesados por ese enorme miembro. El placer volvió a mÃ, mientras las gotas frescas de agua me quitaban el calor y el sudor. Sus manos masajeaban mis tetas. El ritmo lo llevaba él, pero no era mucho más acelerado que el que venÃamos teniendo hacÃa unos minutos en la cama.

Luego sacó su pene de mi interior y me dio vuelta. Me levantó en el aire cargandome y me introdujo su pene hasta el fondo. Me dijo que lo abrazara con mis piernas y brazos, que él me sostendrÃa. Hice lo que me pidió, y a los pocos segundos estaba colgada de él como si fuera un mono en un árbol. Ahora el ritmo era un poco más acelerado me levantaba y me azotaba con fuerza sobre su pene su verga entraba hasta el fondo de mi vagina arrancando e gemidos muy fuertes.


Yo estaba gimiendo como una loca en celo ahhhh que rico, cogeme cogeme asà amor me gusta sentirla hasta el fondo, quiero ser tu perra mmmm dame más duro quiero que me preñes y ser tuya. Todo lo que le decÃa lo calentaba más que me cogÃa con más fuerza.
Lo miré y lo besé mientras su verga me destrozaba mi útero y mi vagina. Si bien sentÃa un poco de dolor, el placer era superior. Yo me corrà estando colgada de él, pero él siguió un poco más hasta que se vino. Le dije que podÃa correrse dentro de mà y que me llenará de su leche, y asà lo hizo. Sentà toda su leche caliente en mi interior. Cuando volvà a apoyar mis piernas, éstas temblaban un poco, y de mi concha chorreaba una mezcla de semen y fluidos vaginales. Salimos de la ducha y nos secamos rápido. Volvimos a la cama para reponer energÃas, yo con las piernas todas temblorosas y con la vagina llena de leche escurriendo por mis piernas.
No llegamos a reponernos mucho, porque a los 10 minutos ya estábamos haciendo un 69. Yo no podÃa chupárselo bien porque el placer que me proporcionaba era demasiado, y no podÃa concentrarme en mamárselo. Después de unos minutos, me recosté boca arriba ya abrà las piernas, dejándole mi conchita a su disposición. So colocó frente a mà y me insertó su verga descomunal. Ésta vez el bombeo era fuerte y duro. Se oÃan mis gemidos de placer, con el golpeteo de sus huevos chocando contra mà como fondo. Me dolÃa un poco, pero no querÃa que pare. Me tomaba de mis piernas para darme con más fuerza. Luego me puso de costado y se acostó detrás de mÃ. Volvió a meter su pene, y siguió cogiéndome duro. A los 5 minutos yo me corrà nuevamente, pero él siguió un largo rato hasta que le vinieron las ganas de expulsar leche. Volvió a hacerlo en mi interior. Me gustaba sentir su leche dentro de mÃ, pero estaba cansada y me dolÃa el cuerpo un poco.
Me quedé dormida por un tiempo, hasta que sentà algo que me rozaba por adentro. Cuando desperté, estaba acostada boca abajo, y Jack estaba encima de mà cogiéndome como un perro excitado. Me lo estaba haciendo muy duro. Yo gritaba, un poco de dolor y un poco de placer. Luego me tomó y se acostó boca arriba, sentándome encima de él. Me movÃa de arriba abajo como si fuera un muñeco de trapo. Luego de un tiempo asÃ, me acostó boca arriba y se arrodilló, dejando su pene a la altura de mi cabeza. Se masturbó bien duro hasta que expulsó su semen sobre mi cara. TenÃa leche en mi boca, mis cachetes, mi cabello, mis ojos (que estaban entrecerrados porque aún no me habÃa despertado completamente). Miré el reloj y eran las 2 de la mañana
Me la metà a la boca y comencé a chupársela lentamente. El tomó mi cabeza con sus manos y acompañaba mi movimiento. Su pene comenzó a aumentar en tamaño, hasta convertirse en la bestia de 25 centÃmetros que habÃa visto por cámara.


A los 5 minutos, me dijo que me levantara. Me quitó el brasier y la tanga. Me acostó en la cama, boca arriba, y comenzó a lamerme la concha. Era muy hábil. Yo comencé a moverme en la cama, y largaba algún gemido de vez en cuando. MetÃa su lengua y me rozaba las paredes interiores.

Luego comenzó a meterme dedos, primero uno, después dos, luego 3. La estaba pasando de maravilla. Luego se detuvo para levantarme y darme vuelta. Me puse en 4 patas y él se colocó detrás de mÃ. Le pedà que me lo hiciera despacio la primera vez, y que me dejara llevar el ritmo a mÃ. Aceptó sin ningún problema. Tomé su miembro y lo coloqué en la entrada de mi vagina. Me eché un poco hacia atrás para comenzar a penetrarme. Era gigantesco. Logré meter la cabeza, y luego se la solté. Seguà yéndome hacia atrás, haciendo que cada vez fuera mayor la proporción que tenÃa en mi interior. TenÃa que hacerlo lentamente, porque era demasiado grande para mÃ, nunca habÃa tenido una de ese tamaño dentro de mi y la de mi novio estaba por muy lejos de ese tamaño.



Una vez que sentà que tocó fondo, comencé a moverme de adelante hacia atrás, bien lento. Algunos gemidos empezaron a salir de mi boca. Jack colocó sus manos en mi cintura, bien afirmadas, para acompañar el movimiento. Comencé a aumentar el ritmo a medida que el dolor disminuÃa y el placer aumentaba, pues mi vagina ya estaba muy mojada y lubrica a su pene para que resbalara mejor. No llegamos a hacerlo muy rápido, pero era un buen comienzo. Estuvimos asà durante casi 10 minutos, hasta que me dijo que estaba por correrse y que querÃa hacerlo en mi boca.


Me separé de él y volvà a chupárselo. Luego lo tomó con su enorme mano y comenzó a masturbarse lo más rápido que pudo, hasta que disparó un enorme chorro de semen en mi boca y en mi cara. Era rica y calentita, pero era tanta que se escapaba por las comisuras y caÃa por mi cuerpo. Me dijo que me la trague, y yo le hice caso, tenÃa la cara y la boca llena de su semen.

Me preguntó cómo habÃa estado la primera vez, a lo que respondà que me habÃa encantado, pero que aún quedaba mucho más que al principio me habÃa dolido pero después era puro placer me hacÃa sentir muy llena su verga y algo que me habÃa excitado mucho es que la sentÃa en el vientre de hecho cuando me tenÃa e perrito y la metÃa podÃa ver en mi abdomen el bulto de su verga entrando en mi y eso me calentaba aparte que mi vagina tenÃa que estirarse para recibir su verga gruesa en mi interior y eso me daba más placer porque mis paredes vaginales rozaban mucho su verga. Quedamos tendidos en la cama durante unos minutos, hasta que se levantó y me dijo que lo acompañara al baño.

Nuevamente me pidió que se la chupe, para volverla a su estado de erección. A los dos minutos ya la tenÃa grande de vuelta. Nos metimos en la ducha y abrimos la regadera. Como hacÃa mucho calor, abrimos la frÃa únicamente, lo cual refrescaba nuestros cuerpos. Me tomó por atrás, me inclinó un poco hacia adelante y me pidió que arqueara un poco la cintura. Luego sentà su pene rozar mis labios vaginales, los cuales no tardaron en ser atravesados por ese enorme miembro. El placer volvió a mÃ, mientras las gotas frescas de agua me quitaban el calor y el sudor. Sus manos masajeaban mis tetas. El ritmo lo llevaba él, pero no era mucho más acelerado que el que venÃamos teniendo hacÃa unos minutos en la cama.

Luego sacó su pene de mi interior y me dio vuelta. Me levantó en el aire cargandome y me introdujo su pene hasta el fondo. Me dijo que lo abrazara con mis piernas y brazos, que él me sostendrÃa. Hice lo que me pidió, y a los pocos segundos estaba colgada de él como si fuera un mono en un árbol. Ahora el ritmo era un poco más acelerado me levantaba y me azotaba con fuerza sobre su pene su verga entraba hasta el fondo de mi vagina arrancando e gemidos muy fuertes.


Yo estaba gimiendo como una loca en celo ahhhh que rico, cogeme cogeme asà amor me gusta sentirla hasta el fondo, quiero ser tu perra mmmm dame más duro quiero que me preñes y ser tuya. Todo lo que le decÃa lo calentaba más que me cogÃa con más fuerza.
Lo miré y lo besé mientras su verga me destrozaba mi útero y mi vagina. Si bien sentÃa un poco de dolor, el placer era superior. Yo me corrà estando colgada de él, pero él siguió un poco más hasta que se vino. Le dije que podÃa correrse dentro de mà y que me llenará de su leche, y asà lo hizo. Sentà toda su leche caliente en mi interior. Cuando volvà a apoyar mis piernas, éstas temblaban un poco, y de mi concha chorreaba una mezcla de semen y fluidos vaginales. Salimos de la ducha y nos secamos rápido. Volvimos a la cama para reponer energÃas, yo con las piernas todas temblorosas y con la vagina llena de leche escurriendo por mis piernas.
No llegamos a reponernos mucho, porque a los 10 minutos ya estábamos haciendo un 69. Yo no podÃa chupárselo bien porque el placer que me proporcionaba era demasiado, y no podÃa concentrarme en mamárselo. Después de unos minutos, me recosté boca arriba ya abrà las piernas, dejándole mi conchita a su disposición. So colocó frente a mà y me insertó su verga descomunal. Ésta vez el bombeo era fuerte y duro. Se oÃan mis gemidos de placer, con el golpeteo de sus huevos chocando contra mà como fondo. Me dolÃa un poco, pero no querÃa que pare. Me tomaba de mis piernas para darme con más fuerza. Luego me puso de costado y se acostó detrás de mÃ. Volvió a meter su pene, y siguió cogiéndome duro. A los 5 minutos yo me corrà nuevamente, pero él siguió un largo rato hasta que le vinieron las ganas de expulsar leche. Volvió a hacerlo en mi interior. Me gustaba sentir su leche dentro de mÃ, pero estaba cansada y me dolÃa el cuerpo un poco.
Me quedé dormida por un tiempo, hasta que sentà algo que me rozaba por adentro. Cuando desperté, estaba acostada boca abajo, y Jack estaba encima de mà cogiéndome como un perro excitado. Me lo estaba haciendo muy duro. Yo gritaba, un poco de dolor y un poco de placer. Luego me tomó y se acostó boca arriba, sentándome encima de él. Me movÃa de arriba abajo como si fuera un muñeco de trapo. Luego de un tiempo asÃ, me acostó boca arriba y se arrodilló, dejando su pene a la altura de mi cabeza. Se masturbó bien duro hasta que expulsó su semen sobre mi cara. TenÃa leche en mi boca, mis cachetes, mi cabello, mis ojos (que estaban entrecerrados porque aún no me habÃa despertado completamente). Miré el reloj y eran las 2 de la mañana
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