Comenzaré por presentarme físicamente. Me llamo Regina Tengo 21 años, soy delgada, tengo pechos medianos y un muy buen culo, redondito, no tan grande pero firme. Mido 1,49, soy de cabello castaño, lacio. Ya había tenido algunas experiencias sexuales, pero quería probar algo distinto, algo que jamás había hecho y que posiblemente jamás hiciera en mi vida. Pero quería algo distinto.


Muchas veces suelo meterme en esos chats de internet donde conoces gente, y muchas veces terminas mostrándote por cámara o terminas hablando de sexo. Decidí ir un poco más lejos que lo de siempre. Decidí que quedaría con alguno para que me cogiera, quería probar algo distinto y la verdad me ganó mucho el morbo.
Yo tengo novio actualmente y lo amo pero quería probar algo distinto hablar con un extraño y ver hasta donde llegaba y si llegábamos a salir.
Sería interesante hacerlo con un desconocido, con alguien que no tienes relación alguna y que seguramente jamás volverás a ver en tu vida. Sería una experiencia distinta a cualquier otra, ya que se pierden muchas inhibiciones y pues nadie se entera jajaja.
Quería sentirme prácticamente violada por alguien, pero con mi consentimiento. Estaba decidida a elegir a una persona que no fuera de mi edad, sino un hombre muy bien dotado, que estuviera acostumbrado a dar mucha leche y que pudiera hacerlo por un largo tiempo. Tenía que tener experiencia. Buscaría a un hombre negro (que tuviera un pene descomunal) y maduro, era una de mis fantasias así que estuve buscando en varios grupos conociendo gente y así.
Comencé un día mi búsqueda en uno de estos chats. Me costó encontrar a mi hombre, pero luego de buscarlo por más de una semana, lo encontré. Se llamaba Jack. Era un negro de unos 39 años. Iba tres veces por semana al gimnasio, y colgaba entre sus piernas una víbora de casi 25 centímetros. Nos vimos por camarita y le conté lo que me gustaría hacer. Aceptó mi propuesta, y quedamos en un hotel barato que queda cerca de mi casa para una semana después. Pasaríamos la noche entera. Yo no me preocuparía por mis padres ya que esa noche ellos tenían una fiesta fuera de la ciudad, y se quedarían a dormir allí para no tener que manejar durante la madrugada y le había dicho a mi novio que iría con ellos.
Antes de vernos, le exigí que se hiciera un examen para ver si tenía alguna enfermedad de transmisión sexual. El embarazo no sería problema, porque yo tomaba pastillas anticonceptivas, pero no me animaba a comprar preservativos ya que podría olvidarse de ponérselos y yo no me daría cuenta.
Fui al hotel a las 10 de la noche, tal como habíamos quedado con Jack. Llevaba una blusa muy escotada, que permitía ver una gran parte de mis pechos, y una falda corta. Tenía ropa interior, por si Jack quería jugar con ella o arrancármela. Tenía una tanguita negra de encaje y un corpiño del mismo color. Cuando llegué, lo vi que estaba esperando en la puerta. Era muy alto, medía cerca de 1,85, pero aparte era muy musculoso. Entramos al hotel y fuimos a buscar la llave de nuestra habitación. Él se encargaría de todos los gastos y yo de sólo poner las nalgas para que las usará y me las dejara adoloridas.
Entramos a la habitación. Se sentó en la cama, y yo me senté junto a él. Sacó de un bolso que traía el análisis, y vi que no tenía ninguna ETS. Le repetí un poco lo que quería. Le dije que esperaba hacerlo muchas veces durante la noche. Le dije que la primera vez quería hacerlo más “tranquila”, para relajarme un poco más y tomar confianza. Luego iríamos aumentando el ritmo. Me dijo que no tenía problema, y que esperaba pasar una noche excelente. Me preguntó si prefería arrancar la noche en la ducha o en la cama, a lo que respondí que sería más cómodo en la cama, pero que luego podríamos hacerlo en el baño y donde quisiéramos al fin íbamos a tener toda la noche.
Continúa


Muchas veces suelo meterme en esos chats de internet donde conoces gente, y muchas veces terminas mostrándote por cámara o terminas hablando de sexo. Decidí ir un poco más lejos que lo de siempre. Decidí que quedaría con alguno para que me cogiera, quería probar algo distinto y la verdad me ganó mucho el morbo.
Yo tengo novio actualmente y lo amo pero quería probar algo distinto hablar con un extraño y ver hasta donde llegaba y si llegábamos a salir.
Sería interesante hacerlo con un desconocido, con alguien que no tienes relación alguna y que seguramente jamás volverás a ver en tu vida. Sería una experiencia distinta a cualquier otra, ya que se pierden muchas inhibiciones y pues nadie se entera jajaja.
Quería sentirme prácticamente violada por alguien, pero con mi consentimiento. Estaba decidida a elegir a una persona que no fuera de mi edad, sino un hombre muy bien dotado, que estuviera acostumbrado a dar mucha leche y que pudiera hacerlo por un largo tiempo. Tenía que tener experiencia. Buscaría a un hombre negro (que tuviera un pene descomunal) y maduro, era una de mis fantasias así que estuve buscando en varios grupos conociendo gente y así.
Comencé un día mi búsqueda en uno de estos chats. Me costó encontrar a mi hombre, pero luego de buscarlo por más de una semana, lo encontré. Se llamaba Jack. Era un negro de unos 39 años. Iba tres veces por semana al gimnasio, y colgaba entre sus piernas una víbora de casi 25 centímetros. Nos vimos por camarita y le conté lo que me gustaría hacer. Aceptó mi propuesta, y quedamos en un hotel barato que queda cerca de mi casa para una semana después. Pasaríamos la noche entera. Yo no me preocuparía por mis padres ya que esa noche ellos tenían una fiesta fuera de la ciudad, y se quedarían a dormir allí para no tener que manejar durante la madrugada y le había dicho a mi novio que iría con ellos.
Antes de vernos, le exigí que se hiciera un examen para ver si tenía alguna enfermedad de transmisión sexual. El embarazo no sería problema, porque yo tomaba pastillas anticonceptivas, pero no me animaba a comprar preservativos ya que podría olvidarse de ponérselos y yo no me daría cuenta.
Fui al hotel a las 10 de la noche, tal como habíamos quedado con Jack. Llevaba una blusa muy escotada, que permitía ver una gran parte de mis pechos, y una falda corta. Tenía ropa interior, por si Jack quería jugar con ella o arrancármela. Tenía una tanguita negra de encaje y un corpiño del mismo color. Cuando llegué, lo vi que estaba esperando en la puerta. Era muy alto, medía cerca de 1,85, pero aparte era muy musculoso. Entramos al hotel y fuimos a buscar la llave de nuestra habitación. Él se encargaría de todos los gastos y yo de sólo poner las nalgas para que las usará y me las dejara adoloridas.
Entramos a la habitación. Se sentó en la cama, y yo me senté junto a él. Sacó de un bolso que traía el análisis, y vi que no tenía ninguna ETS. Le repetí un poco lo que quería. Le dije que esperaba hacerlo muchas veces durante la noche. Le dije que la primera vez quería hacerlo más “tranquila”, para relajarme un poco más y tomar confianza. Luego iríamos aumentando el ritmo. Me dijo que no tenía problema, y que esperaba pasar una noche excelente. Me preguntó si prefería arrancar la noche en la ducha o en la cama, a lo que respondí que sería más cómodo en la cama, pero que luego podríamos hacerlo en el baño y donde quisiéramos al fin íbamos a tener toda la noche.
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2 comentarios - Un hombre diferente