Éste pollito lo crucé en una app. Llevábamos unos meses hablando, pero mi intención (la de siempre) era esperar para que todo sea legal.
Si bien arrancó a entregar de chiquito, venía con un buen rato de celibato. Logramos coordinar un día que tenía una entrega de un trabajo en la facultad, para hacer una escala en casa, y así hacer otro tipo de entrega. La corporal ante su macho que tanto lo deseaba.
Llegó puntual. Dejó sus cositas de la facultad y se fué a la habitación a ponerse la tanga. Ni bien salió tuve una necesidad de abrazarlo y ponérmelo a upita. 1.63 y 57kg de maricon divino. Una trompa de petero, de esas que si lo cruzas en la calle, da para ponérsela en la boca de una. Desearlo tantos meses y tenerlo entre mis brazos me hizo estar morcillón al toque. Así que no la estiré más y lo puse de rodillas para que haga el unboxing favorito de los maricas. A medida que me bajaba el pantalón, y mi tripa asomaba, se iba acentuando su sonrisa. Ni bien estuvo mi falo colgando como péndulo frente a su carita, lo autoricé a que la manipule. Que la huela. Que la acaricie. Que la golpetee contra sus pómulos rosaditos de la emoción. En sus manitos mi verga seguía creciendo, así que el paso siguiente era que empiece a lamer. La devoró fuerte. La estacionó en su bocota para disfrutar la rigidez que iba logrando con cada cabezazo. Una vez que estuvo totalmente erecta, comencé a exigirlo. Sus arcadas eran notorias, pero no me pedía que frene. El chiquito estaba con angustia oral de un buen hombre. Disfruté un rato mientras entrenaba sus talentos, lo dejé jugar y autoexigirse. Siempre es un orgullo y honor que a uno lo elijan para éste tipo de desarrollo. Me senté en el sillón a disfrutar la vitalidad y devoción que le regalaba a mi falo. En algún momento intercalaba con un buen cachetazo para recordarle que era un putito de mierda por meterse en la casa de un viejo por el solo deseo de pija.
Lo acomodé en 4 en el sillón y me dispuse a disfrutar de mi segundo plato. Que manjar lamer el hoyo de un mariconcito así. Un par de puntazos de lengua, y muchos chirlos en esas nalguitas pequeñas y redonditas. Mis manos se veían imponentes en esa muñequita talle S. Sus gemidos se iban haciendo más notorios. El latido del ano apretaba mi lengua violadora. Se me estaba empezando a antojar clavármelo. Si bien no había sido parte del acuerdo (habíamos hablado de una cita soft para conocernos) le consulté si me dejaba puntearlo a ver como se sentía. Con unos pequeños gemidos me susurró "cogeme viejo hijo de puta". Me agradó su respuesta. No era con intención de dejar el personaje de sumiso, simplemente me quería desafiar un poco. Me lo puse a upita otra vez y me lo llevé a la cama. Otra vez en cuatro a laburarlo. Solo con lengua (ya que no le gustan ni los dedos ni los juguetes)... asi que unos buenos minutos de paleteo mientras arañaba las sábanas. Mi verga estaba inhiesta pidiendo hoyito. Se la hice sentir con unos golpeteos y me la enfundé. Me puse mucho lubricante en el glande, y algo en la entradita de tan soñado lugar. Era sólo cuestión de apoyarla, y agarrándolo de los pelos lo traje hacia mi, y al oído le dije: "comé pija putito". Abrazadito de atrás asi como lo tenía el empezó a empujar 1cm y descansar para acostumbrarse. Así fué durante un tiempito hasta que con media verga dentro, su meneo se notaba mas flojo y cómodo. Ahí empecé a gozar a pleno del nenito. Unos bochazos y le pregunté donde quería el premio. Me respondió que quería sentirme latir dentro mientras explotaba. Así que me quedé quieto y se ganó su ración y mis contracciones en ese ano.
Le dí un beso en la espalda, una última estrujada de nalguitas y le deseé toda la suerte para su entrega. Ésta otra entrega la había aprobado con 10.


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3 comentarios - Dia de entrega: TP en la facu y culo
AF97