Capítulo 6: Cena Familiar
La ronda de sillas ocupaba casi todo el patio. La parrilla humeaba en elfondo, las luces eran tenues. La música venía desde adentro, suave, y las vocesse mezclaban entre risas y cerveza.
Yo estaba sentado en el medio. A mi derecha, Cinthia charlabaanimadamente con su prima. A mi izquierda, Patricia. Y al lado de ella, sumarido. Un cuadro familiar perfecto… por fuera.
Patricia llevaba una remera suelta como de costumbre, gris clara, quecaía sobre su pantalón con descuido. Deesas que dejan al descubierto la cintura cuando se mueven. Esa noche se movíamás de lo habitual: reía, gesticulaba, se inclinaba hacia adelante. A cadatanto, nuestros brazos se rozaban.
No sé en qué momento lo decidí. Quizá fue después del tercer vaso decerveza. O cuando sentí su perfume flotando entre los dos. Lo cierto es que lohice. Primero, leve. El dorso de mi mano tocó su cintura, como quien se acomodaen una silla estrecha. No se movió. Ni se tensó.
Volví a hacerlo unos minutos después. Esta vez, con los dedos. Apoyé layema sobre su piel expuesta, justo entre la remera y el pantalón. Sentí elcalor. La suavidad. De nuevo, ninguna reacción. Pero tampoco se apartó.
La charla seguía. Los demás reían. Yo no escuchaba nada.
Mi mano quedó ahí unos segundos. Firme. Tranquila. Fingiendo estar dondeno debería.
Y entonces, me arriesgué un poco más.
Deslicé los dedos lentamente hacia abajo, por debajo de la tela sueltade su remera. No demasiado. Solo lo justo. Sentí cómo su cuerpo respirabadistinto. Apenas. Pero lo noté.
Mi mano acaricio su espalda baja. Y la deslice hasta la curva inicial desu cola, esa línea que divide el juego de la intención. Acaricié el borde de su tanga,leve, como quien explora terreno prohibido sin invadir del todo. Podia sentir el cachete de su cola, sobresaliendo. Ella seguíahablando con su marido. Sonriendo. Fingiendo.
Y yo, con Cinthia al lado, la escuchaba reír sin saber que mi manoestaba posada justo donde no debía.
Me detuve ahí. Solo un momento. Y volví a subir despacio, sin prisa,hasta su cintura otra vez.
Ella no dijo nada. No me miró. Pero no necesitábamos palabras. Ellenguaje había cambiado.
Eso fue todo.
Nada explícito. Nada evidente. Pero el cuerpo habla. Y el de Patriciahabló.
· No se alejó. No puso límites. No necesitó decirme que lo sintió: lo supepor cómo respiró. Por cómo no se movió. Por cómo su risa cambió de ritmo,apenas por un segundo, justo cuando la toqué.
Sé lo que hice. Y sé lo que provocó.
Deje a Cinthia en casa desus padres, y voy a casa y veo un mensaje de Patricia.
Patricia[01:06]:
Te pone cariñoso el alcohol, había sido
(visto…unos minutos)
Carlos[01:11]:
¿Cariñoso?
Patricia[01:12]:
No te hagas el boludo
Carlos[01:13]:
No me hago
Carlos[01:14]:
Pensé que no te había molestado
Patricia[01:17]:
No iba a hacer un escándalo en la mesa
Carlos[01:18]:
No te pedí un escándalo
Patricia[01:20]:
Te fuiste un poco al carajo igual
Carlos[01:21]:
No parecía
Patricia[01:22]:
No te confundas
Carlos[01:23]:
No me confundo
Carlos[01:24]:
Igual… llegué más lejos de lo que pensaba
Patricia[01:28]:
…
Patricia[01:29]:
Sos un idiota
Carlos[01:30]:
Puede ser
Carlos[01:31]:
Pensé que te ibas a correr antes
Patricia[01:35]:
Había gente
Carlos[01:36]:
Sí
Carlos[01:36]:
Había
Patricia[01:39]:
Igual ubicáte un poco
Carlos[01:40]:
¿Seguro queres eso?
Patricia[01:43]:
No te confundas
La ronda de sillas ocupaba casi todo el patio. La parrilla humeaba en elfondo, las luces eran tenues. La música venía desde adentro, suave, y las vocesse mezclaban entre risas y cerveza.
Yo estaba sentado en el medio. A mi derecha, Cinthia charlabaanimadamente con su prima. A mi izquierda, Patricia. Y al lado de ella, sumarido. Un cuadro familiar perfecto… por fuera.
Patricia llevaba una remera suelta como de costumbre, gris clara, quecaía sobre su pantalón con descuido. Deesas que dejan al descubierto la cintura cuando se mueven. Esa noche se movíamás de lo habitual: reía, gesticulaba, se inclinaba hacia adelante. A cadatanto, nuestros brazos se rozaban.
No sé en qué momento lo decidí. Quizá fue después del tercer vaso decerveza. O cuando sentí su perfume flotando entre los dos. Lo cierto es que lohice. Primero, leve. El dorso de mi mano tocó su cintura, como quien se acomodaen una silla estrecha. No se movió. Ni se tensó.
Volví a hacerlo unos minutos después. Esta vez, con los dedos. Apoyé layema sobre su piel expuesta, justo entre la remera y el pantalón. Sentí elcalor. La suavidad. De nuevo, ninguna reacción. Pero tampoco se apartó.
La charla seguía. Los demás reían. Yo no escuchaba nada.
Mi mano quedó ahí unos segundos. Firme. Tranquila. Fingiendo estar dondeno debería.
Y entonces, me arriesgué un poco más.
Deslicé los dedos lentamente hacia abajo, por debajo de la tela sueltade su remera. No demasiado. Solo lo justo. Sentí cómo su cuerpo respirabadistinto. Apenas. Pero lo noté.
Mi mano acaricio su espalda baja. Y la deslice hasta la curva inicial desu cola, esa línea que divide el juego de la intención. Acaricié el borde de su tanga,leve, como quien explora terreno prohibido sin invadir del todo. Podia sentir el cachete de su cola, sobresaliendo. Ella seguíahablando con su marido. Sonriendo. Fingiendo.
Y yo, con Cinthia al lado, la escuchaba reír sin saber que mi manoestaba posada justo donde no debía.
Me detuve ahí. Solo un momento. Y volví a subir despacio, sin prisa,hasta su cintura otra vez.
Ella no dijo nada. No me miró. Pero no necesitábamos palabras. Ellenguaje había cambiado.
Eso fue todo.
Nada explícito. Nada evidente. Pero el cuerpo habla. Y el de Patriciahabló.
· No se alejó. No puso límites. No necesitó decirme que lo sintió: lo supepor cómo respiró. Por cómo no se movió. Por cómo su risa cambió de ritmo,apenas por un segundo, justo cuando la toqué.
Sé lo que hice. Y sé lo que provocó.
Deje a Cinthia en casa desus padres, y voy a casa y veo un mensaje de Patricia.
Patricia[01:06]:
Te pone cariñoso el alcohol, había sido
(visto…unos minutos)
Carlos[01:11]:
¿Cariñoso?
Patricia[01:12]:
No te hagas el boludo
Carlos[01:13]:
No me hago
Carlos[01:14]:
Pensé que no te había molestado
Patricia[01:17]:
No iba a hacer un escándalo en la mesa
Carlos[01:18]:
No te pedí un escándalo
Patricia[01:20]:
Te fuiste un poco al carajo igual
Carlos[01:21]:
No parecía
Patricia[01:22]:
No te confundas
Carlos[01:23]:
No me confundo
Carlos[01:24]:
Igual… llegué más lejos de lo que pensaba
Patricia[01:28]:
…
Patricia[01:29]:
Sos un idiota
Carlos[01:30]:
Puede ser
Carlos[01:31]:
Pensé que te ibas a correr antes
Patricia[01:35]:
Había gente
Carlos[01:36]:
Sí
Carlos[01:36]:
Había
Patricia[01:39]:
Igual ubicáte un poco
Carlos[01:40]:
¿Seguro queres eso?
Patricia[01:43]:
No te confundas
0 comentarios - Mi cuñada me desea - Parte 3