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La colección de tangas: el inicio.

Creo que muchos hemos creado y conservado una colección de tangas, cuando cualquier cosa que te toca ya tienes el nepe al 100. Bueno está es mi pequeña historia sobre como comencé esa colección de tangas.

Todo comenzó cuando iba a hacer tareas con mis compañeras de aula, en especial una, se llamaba Martha, una chica con buen cuerpo para aquellos momentos. Era linda y muy seria, le gustaba salir con tipos mayores pues decía que le compraban cosas para enamorarla y ella no dejaba que ellos cruzarán la línea. Dije que era muy seria porque en la escuela así era, fuera de ella tenía una vida muy distinta.

Habíamos quedado en juntarnos en su casa después de clases para comenzar a hacer un proyecto de ciencias, compramos los materiales y nos fuimos por comida. Llegamos a su hogar para comenzar con todo, ella me dice que sus padres no llegarían hasta en la noche así que podíamos trabajar a gusto y decir tanta majaderia, ella sabía que yo tenía novia, una chica con la cual ya llevaba algo de tiempo. Por lo tanto las pláticas eran en torno a mi novia, a sus chicos, y pues cosas de aquellas edades. Me preguntó que si ya habíamos "fajado" y le mencioné que lo intentamos pero que la cosa se salió de control y estuvimos a punto de hacerlo sin protección pero al final nos detuvimos. Pero que hubo sexo oral de ambas partes, hasta le conté que le había dado un beso negro a mi chica y que no me arrepentía pues disfrutaba de ciertos placeres fetichistas. Ahora era mi turno y le pregunte que si ella había tenido alguna vez algo con uno de esos chicos con los que salía y me dijo que no, que al final le daba miedo estar con alguien mayor a ella y que por eso ponía ciertos límites, pero que alguna vez se dejó tocar las piernas por uno de ellos pero cuando sintió que la cosa iba más intensa paro.

Ella se volvió mi mejor amiga, conocía todos mis fetiches, claro para ese momento apenas estábamos comenzando a conocernos más allá de nuestra amistad. Ella es aquella amiga que tienes cuando todo está mal y puedes hacerle lo que tú quieras y ella estará para ti, aún ahorita que es casada. Pero en fin, regreso a la historia, le comenté que tenía ganas de hacer algo relacionado a uno de mis fetiches, quería oler una tanga o una panti, ella me respondió con una pregunta "Y por qué no se la pides a tu novia?" Y le comenté que tenía algo de pena, miedo a que me viera como un bicho raro. Ella me dice "pero si le chupaste el cul0!" Comenzamos a reír, entonces sin miedo y pena le dije "Y si yo hago todo el trabajo y me das una de tus pantis?" Ella se me quedó viendo seriamente, no dijo nada por unos segundos y después dijo "Y si no te gusta ni olor?" Respondí inmediatamente "Podríamos probar".

Ella me miró y tomo mi mano, sentí una emoción extraña, podría verla como un ser extremadamente sensual y sexy pero no la veía como mi novia, "va! Pero no tengo tangas...", le dije que no importaba, que me diera la panti que traía puesta en ese momento. Se puso a mi lado, me tapo mis ojos aún así podía ver lo que pasaba abajo, ví como se levantó la falda por un costado, bajo lentamente su panti, una de sus piernas se levantó y roso mi una de mis manos, aproveche para acariciarla.

Quito su mano de mi cara, traía una panti blanca entre la otra mano, enrollada, la acercó lentamente a mi rostro y comencé a oler pero no antes sin sentir el calor que emanaba de ella, podía sentir el calor que desprendía. El olor era suave y al mismo tiempo intenso. Comencé a tener una erección, mi mano seguía acariciando sus piernas.

"Te gusta?" Me preguntó mientras aún mantenía su panti en mi rostro. No quería parar de oler, asi que solo moví la cabeza en afirmación. Ella tomo mi mano la cual en ese momento estaba acariciando la parte trasera de una de sus piernas y la subió a sus nalgas, grandes nalgas, me dió el permiso de juguetear entre ellas mientras yo acariciaba mi vrga con mi otra mano. Ella quito su panti y me dijo "Creo que mi madre tiene tangas, me pondré una y te regalaré ambas".

Entro a la habitación de sus padres, cuando salió se mostraba diferente, pues nunca había usado una tanga. Se sentó a mi lado y le dije "Deberías jugar con la tanga, ya sabes acariciandote para que tú olor se pegue a ella". Ella comenzó a jugar debajo de la mesa mientras yo hacía el trabajo que nos habían encargado. Después nos pusimos a ver una película en la televisión, salimos a la tienda, todo esto para que la tanga se impregnara de Martha.

Ya eran las 6 de la tarde, listo para recibir mi segundo regalo, de nuevo, ella se puso de pie a mi lado, se retiró la tanga y comenzamos el jugueteo. Ahora puse mi mano sobre sus nalgas sin avisar, no recibí resistencias, puso su tanga en mi rostro y comencé a aspirar, ahora el olor era aún más intenso que la última vez. En un momento sentí su mano sobre mi vrga, la cual ya estaba luchando contra mi pantalón por querer salir, con un movimiento rápido la saqué. Ella puso su mano en ella y comenzó a moverla. Con mi otra mano separé sus piernas y comencé a acariciar sus labios los cuales ya estaban húmedos.

Ambos estábamos temblando, estábamos llegando a nuestro límite. Terminé en su mano, y ella dejo mi mano tan mojada que era la señal de la victoria. Me puse de pie aún con la vrga erecta y palpitando, le dije que me lavaria, antes de eso ella me preguntó que si podía probar un poco y le dije que si, sentí el calor de su boca acercándose a mi vrga, después húmedo por unos segundos. La verdad fue un instante rápido pero para mí fue algo intenso.

Me despedí, llevaba su panti y la tanga de su madre pero con aroma a ella. Entre a mi casa, corrí a mi habitación, quería volver a sentir el aroma de Martha en mi cara, así que esa noche me masturbe varias veces. Siempre tratando de mantener esos dos primeros tesoros "limpios" de todo.

Los metí en una pequeña caja de plástico y los metí en un ropero. Ahora era mi baúl de tesoros.

Continuará.

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