
Esta flor, tan bella y efímera, cuál más extraña pero delicada comparación del fruto femenino, tan llamativa y abierta a la admiración de sus suaves pétalos, cuál labios al descubiertos, permitiendo la apreciación de dicho centro, tan hipnótica y fértil, con su pistilo lleno de polen, de fertilidad, tan llena de vida, fecundada por el rocío de la noche que humedece su dulce y fragante intimidad.
3 comentarios - Campanilla