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Infidelidad consentida y vouyerismo

Habíamos hablado de esto muchas veces, pero ver el plan ponerse en marcha en medio de la música fuerte y las luces de una fiesta con caras desconocidas era algo distinto. Yo estaba a unos metros, con una lata en la mano, observando cómo vos te acercabas a él. Ahí me di cuenta que nada era casualidad. Viste la oportunidad y armaste todo para que esa noche se de. Antes de alejarte de me diste un beso y me dijiste, disfrutalo.
Unos días antes empezaste a hablarme de una fiesta que una amiga te había comentado que se hacía en una casona fuera del centro de Posadas. Era una fiesta algo exclusiva, se pagaba entrada, pero no se la vendían a cualquiera. Había que conseguir alguien que te pusiera en contacto con los organizadores. Patio grande con escenario, bandas tocando en vivo, entre rock barrial y covers de clásicos.
Ambiente más para tomar algo y charlar que para bailar. Adentro dos salones con diferentes estilos de música. Mucha gente. Pero, para mi, ninguna cara conocida. Para vos si. Ahí estaba él parado con una cerveza. Un viejo amigo al que no veías desde que empezamos a salir. Alguien de tu pasado que te vió caminando hasta él como si estuviera descubriendo un tesoro.
Sonreí mientras veía como caminabas hacía él. Pantalón bien ajustado, las nalgas bien marcadas. Vi que sus ojos se clavaron en tus tetas, que sobresalían por la musculosa ajustada que llevabas. Tenía todo preparado, pensé mientras sonreía. Después supe, porque me contaste, que venías hablando con él hacía semanas por mensajes, tras un recuentro por Instagram. Te contó que iba a estar en Posadas, y que iría a esa fiesta y podía conseguir entradas. Le pediste dos, diciendo que ibas con una amiga. Me llevaste a mi, algo que él nunca supo.
Vi cómo se saludaron y la tensión sexual se sintió al instante. Cruzó su brazo por tu espalda y te abrazo por la cintura para saludarte. Los dos besos fueron a la comidilla de los labios. Al filo de la boca. Las ganas que se tenían se percibía en el aire. Te acomodaste sutilmente para quedar de frente a mi, y él de espaldas. Cada tanto mirabas de reojo donde yo estaba, mientras el pedía una cerveza o miraba su celular.
Mientras tomaban la primer cerveza y reían, sacaste el celular y mandaste el primer mensaje.
- ¿Todo bien no? Si querés que pare avísame.
- Dale. Respondí.
Vi como usabas cada gesto para seducirlo, desde la forma en que inclinabas la cabeza, hasta el modo en que dejabas que su mano rozara el brazo de él mientras se reían de algún recuerdo de aquellas épocas. La tensión sexual era un hilo invisible que se tensaba con cada minuto. Y yo no los perdía de vista. Y los seguía cuando fueron para la zona de bailes. Él te ofreció bailar, y aceptaste sin vueltas. Te llevó de la mano, caminando adelante, por lo que aprovechaste para que crucemos miradas. Te regalé una sonrisa cómplice que devolviste igual. Mientras te chocabas con la gente que se amontonaba en la pista.
El lugar estaba lleno, por lo que bailar casi pegados era una obligación física. Pero la sensación de que aunque estuvieran solos estarían bailando así se veía en el aire. Su mano buscaba todo el tiempo tu cintura, y en cada vuelta que te hacía dar, aprovechaba para que se resbalará hasta alguna de tus nalgas. Con sutileza, pero con la firmeza suficiente para que lo sintieras. También aprovechaba algunas vueltas para que terminaras con las nalgas apretadas contra su pelvis, mientras sentías el apretón ahí abajo su respiración parecía susurrarte en el oído y sus labios rozaban tu cuello. Lo disfrutabas, lo notaba porque cuando eso pasaba tus ojos se cerraban.
En un momento, aprovechando el caos de la pista de baile, te dijo algo al oído, asentiste. Te agarró de la mano y se fueron de la pista. Los seguí hasta que salieron de nuevo al patio. Las bandas habían terminado y en el patio quedaba poca gente, todos seguían con el show de adentro. Se pidió que lo esperes. Me quedó lejos mirándolos. Noté que me buscabas con la mirada, pero no me veías. Sacaste el cel y me escribiste.
-¿Dónde estás?
-Viendo el show.
-¿Adentro?
-Viendo el show de ustedes, afuera. Tranqui. Dale que ahí vuelve.
Levantaste la mirada y el se acercaba con una cerveza. Te invitó. Mientras tomabas te dijo algo al oído. Bajaste la lata y sonreíste. Te agarró de la mano y te llevó como hacia el escenario. Había hablado con alguien de la barra y tenía el ok para pasar atrás. Como pude trate de acomodarme en algún lugar donde nadie se percatara de que los seguía. Los vi entrar atrás del escenario y salir por una puerta. Al lado había un terreno vacío. Lo recordé porque frente a eso dejamos el auto. Salí rápido a la calle y fui hasta allá. Casualidad o no, el auto estaba justo en línea con una puerta abierta del terreno. La calle estaba vacía. Y a ustedes una luz tenue los dejaba ver con sutileza al fondo de la propiedad. Me senté en el auto para que nadie sospechara nada. Era alguien esperando a otro alguien. Pero en realidad era yo viéndolos.
Se besaban con intensidad. Lo tenías acorralado casi con desesperación contra la pared, sorprendido. El pensó que manejaría la situación, pero fue al revés. Lo besaste con intensidad. Podía ver como sus bocas se entrelazaban con desesperación. Las manos de él recorrían tu cuerpo hasta llegar a tus nalgas. Las apretó con fuerza y te pegó a él. Sentiste su pija durísima. Le susurraste algo al oído que lo dejó con los ojos abiertos de par en par, mientras una de tus manos recorría su cuello y la otra entraba por su pantalón. El cerró los ojos y se dejó llevar.
Le desabrochaste el pantalón y te arrodillaste delante de él. Pude ver a lo lejos como su pija saltaba del bóxer cuando lo bajaste. Se recostó contra la pared, con la lata de cerveza recién comprada en al mano, y se dejó llevar. Tu una de tus manos agarró su pija mientras tu lengua la recorría de abajo hacia arriba, para jugar al llegar a la punta y meterla entera en la boca para dejar que la cabeza asomara dentro de la boca. Una y otra vez el mismo movimiento de lengua y boca le hacían temblar las piernas. Se dejaba llevar. Cuando estaba a punto de explotar puso sus manos en tu cabeza para asegurarse de que no frenaras ni un segundo, el manejaba el ritmo de tus movimientos mientras se estremecía y explotaba dentro de tu boca aflojando sus manos para relajarse. Sacaste la pija de la boca y con suavidad seguiste los movimientos con las manos para descargar hasta la última gota, mientras tu lengua recorría su pija y jugueteaba en la punta para que terminara de disfrutar el momento. Te paraste, mientras él se recuperaba. Le sacaste la lata y tomaste un sorbo. Se miraron y sonrieron. Hablaron. Note que le dijiste que si. Te tomó de la mano y encararon para la calle. Me di cuenta que venían hacia mi, y me escondí para que no vieran a nadie. Vos notaste de lejos que yo estaba en el auto, así que cuando llegaban a la vereda intentaste distraerlo para que te mire y lo llevaste saliendo del lugar a espaldas del auto.
Los vi caminar hablando y sonriendo. Él sacó la llave de su auto y se subieron. En el auto sacaste el celu y me escribiste.
- Viste el show?
- Si.
- Y?
- Me encantó. Hay más?
- Vamos a casa. Dejé entreabierta la puerta del ventanal de la pieza para vos. Lo voy a retrasar pasando por una estación de servicio así llegas antes. No dejes el auto en casa.
- Ok
Leyendo los mensajes me reí. Tenía todo pensado. Lo habías planeado todo sin decirme nada. Total sorpresa. Fui a casa. Dejé el auto en la cuadra del costado, en una zona con sombra para que quede disimulado. Entre y me ubiqué atrás, algo alejado del ventanal pero de manera tal de que se viera lo pasaba en la cama.
Los escuché llegar. Entrar y se prendió la luz del pasillo de casa, y no se apagó más. Entraron a la pieza y el resplandor de la luz iluminaba lo suficiente la cama como para que viera lo que pasaba. Ahora el control lo tenía él.

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