Luego de largas horas de pasión, nos dormimos cada uno en su habitación. Mi padre llegó de madrugada, entrando directamente hacia la habitación. Al parecer se metió en la cama con mi madrastra de inmediato. A los minutos comencé a escuchar los gemidos de ella y no pude evitarlo, me acerqué a espiar. Primero por la cerradura, y no se veía nada. Luego fui por afuera, para ver si veía algo por los ventanales. Y desde un costado pude verlos entre el cortinado. Él de rodillas, apuntando contra ella de espaldas, con sus piernas en alto dejando sus dos orificios expuestas y él agarrandole las piernas de sus tobillos. La escena duró un largo rato, hasta que ella hizo lo mismo que conmigo. Le metió dos dedos en el culo, y lo hizo acabarle en la boca.
Al otro día Sonia me agarró en un pasillo:
- Nos espiaste pendejo, yo se que no te podés controlar. Ojo, no quiero que sepa nada de lo de ayer. El para estas cosas es muy conservador.
- Le encanta hacerte el culo al viejo.
- No es cosa tuya, te lo digo en serio.
- Obvio, como voy a querer que sepa. Me mata...
- Espero que sea así.
Finalmente yo me tuve que volver, las vacaciones habían terminado. Tenía que volver a trabajar. Ellos seguirían con su vida y no nos veríamos por meses. Mi padre en San Luis, yo en Buenos Aires, como de costumbre.
A los meses mi papá y mi madrastra me sorprendieron con una visita en Buenos Aires, yo con mi novia, Ceci, los recibimos con una cena en nuestro departamento. Ceci, advirtió de inmediato la situación.
- ¡Que onda pajero! Te calienta tu madrastra, se te re nota, decí que tu viejo es medio boludo, porque sino esto sería una novela.
- Nada que ver Ce, esta fuerte la madura.
- Te re cabe, vos 28 ella 42. Te conozco pajero -y viendo mis gestos, reaccionó- ¿Te la cogiste y no me contasteee?
Entonces le confesé todo a Ceci. Le conté que pasó en el verano y que quedó ahí. Primero se enojó, hasta que después me dijo:
- Y vos qué sentirías que tu papá me coja a mí.
- ¿Estás loca Cecilia?
- Nene, tu papá no me da ni cabida. Sino lo haría con ganas, parece que tiene buena verga Don Diego.
- Basta nena, esa si que no.
- Cornudo, te encantaría, seguro que tiene un pijón y te ponés peor.
- Qué le gustaría al papi... Es de los culos o de las tetas...
- Jajaja no me vas a hacer caer Ceci.
- Vamos a ver, voy a averiguar.
La charla quedó ahí. Pero Ceci no daba puntada sin hilo. Esa tarde, fueron con mi viejo y Sonia al Mercado del Progreso, mientras yo laburaba. Ceci se puso un remerón y debajo una calza corta. Ceci era así, buscaba la oportunidad. Entonces, cuando volvían aprovechó para hacerse un nudo en el remerón, se adelantó con mi madrastra mientras él las miraba de más atrás con sus manos cargadas de las compras. De vez en tanto se daba vuelta para ver si agarraba a mi padre viéndole el culo. Obviamente mi papá cayó de inmediato y ella entonces supo, que sería por ahí.
Ese día volví del trabajo y los encontré riendo a los tres. Pensé obviamente que Ceci los había encamado a los dos. Pero no. Hasta que dos días después vino y me contó todo.
- Es una bestia. Me dejó seca.
- ¡Sos una forra Cecilia! Te los cogiste.-le dije sin esconder mi enojo.
- No, cornudo, sólo a papito. Es una bestia. No sabés como me hizo acabar, nunca había sentido eso, tiene un vergón en serio y aunque me costó que se le ponga dura después no lo podía parar...
- No te puedo creer, lo hablamos...-le dije, ya casi sin convencimiento, lleno de intriga por la historia de Ceci con mi padre-. ¿Qué hiciste?
- ¡Viste que querés saber! Sabía que tu papi iba a caer... Me puse re puta para él. Me puse fui deportiva, calza negra, sin tanga y top deportivo con camperita. Me fui con ellos en el auto, ella iba al spa de siempre en Madero, la dejamos y lo invité a casa a esperarla. Fue casi inmediato, cuando entramos me pasee delante de él y él no podía parar de mirarme el culo. Hasta que comencé a provocarlo.
"- Diego, me encanta la pareja que haces con Sonia, hacen una pareja re hot
- Me hacés reir, Ceci. Me incomoda un poco hablar de esto, pero si, ella me hizo renacer...
- Y claro con ese culo renace cualquiera, jajajaja.
- Bueno- dijo tu papá algo contenido-
- No tengas pudor conmigo, hablá que yo no juzgo.
- Bueno si, es que sexualmente yo venía mal, y ella es un poco más joven que yo.
- Posta, además un cuerpazo -le dije yo, insistiendo-, lo del culo lo dije en serio, la envidio, me encantaría tener un culo así -le dije a tu papi mientras me daba vuelta y le mostraba mi culo, subiéndome un poco la calza, para que entre en la raja-.
- Uff, Ceci, no tenés nada que envidiar.- me dijo moviendose incómodo en la silla.
- Si a mi me cuesta montón, mirá y eso que lo tengo duro y todo, pero horas en el gimnasio y nada- le dije mientras le tomaba la mano para que toque mis nalgas-.
- Espera Ceci, no, no...
- Que ¿No te gusta, no? Yo sabía que no te iba a gustar...
- Si, claro que si...
- Ah te gusta, entonces.
- Si pero... -entonces le agarré la mano y la llevé a mi culo de nuevo-. Y está vez lo agarro con ganas.
- Tenés linda cola, Ceci.
- Yo sabía que te iba a gustar Diego -le dije mientras le acercaba más aún el culo a él, que todavía estaba sentado-.
- Vení acá- me dijo con autoridad tu papá, que me agarró y me sentó encima de él. Me apretó contra su pija que empezaba a ponerse tiesa. Yo me saqué el top, me puse apenas de pie para sacarme la calza y le dejé en la cara la vulva húmeda y el culo chorreado por los jugos de la concha. Ay, no sabés lo loco que se puso. Me agarró con fuerza y me dio vuelta y me puso de rodillas. Se sacó la verga. ¡que gorda la tiene Dieguito, es una morcilla! La tuya quizá es un poco más larga, pero que gorda y cabezona la tiene. Me hizo chupársela por media hora, mientras me agarraba las tetas, me metió dedos, de dos y de tres en la concha. Me puso saliva por todo el orto hasta que por fin se le paró del todo y ahí vi el vergón en su esplendor. Me agarró de nuevo, se paró, me alzó y me empañó y me trajo asi a la habitación. En el camino vi estrellas. En la cama me dio un rato largo, siempre clásico él, siempre en misionero. Hasta que vio el culo de nuevo, me llenó de saliva otra vez y mientras me cogía, jugaba con la argolla del orto. Mi culo pedía esa verga enorme.
- Pedimela pendeja, pedime que te la de por el culo.
- Dame esa verga enorme por el orto.
- Pedime, por favor.
- ¡Por favor culiame por el orto papito!-le dije casi gritando mientras yo acababa. Entonces saco la verga llena de mis fluidos vaginales y la metió en mi culo. Ay boludo no sabés lo que me dolió, me hizo ver estrellas y eso que me la puso despacito. No sabés lo que disfrutaba cogerme el culo. No se cuanto tardó, quizá una hora. No paraba, en el medio me metió dedos y me hizo acabar. Hasta que sentí que redoblaba el ritmo. Me bombeaba más y más fuerte. Sentía sus músculos de las piernas en mis nalgas. La transpiración ya cubria su cara y el pelo en su pecho estaba empapado. Sin gemir ni emitir una palabra, me hizo acabar una y otra vez. Hasta que en uno de esos empujones brutales me disparó una bomba de semen bien adentro del culo. Así una y otra vez, sentía adentro el líquido espeso y caliente salir por la presión de la verga."
Yo había quedado mudo con el relato de Ceci, que me mostraba su entrepierna roja y las marcas de las manos gordas de mí padre en su culo. Pero no por eso menos excitado.
- Mira como tenés la pija, gordo, te encantó. Te puse los cuernos con tu papá y estuvo increíble. Ahora quiero que nos comamos a tu madrastra, Diegui.
Mí viejo se fue de nuevo a San Luis apenas un día después. Antes nos había invitado a cenar, habíamos ido a una parrila con Sonia y Ceci, y las risas y todo fue magnífico. Pero el silencio de camino al aeroparque fue larguísimo. Nos despedimos con un abrazo y con pocas palabras. La incomodidad era mutua, pero solo yo sabía. El no sabía nada acerca de lo mío con su esposa y mucho menos de lo suyo con mí novia.
- Bueno hijo, vengan en las vacaciones de invierno que vamos a preparar todo para ustedes.
Por dentro solo podía pensar en su pija enorme entrando por las nalgas de mi Ce.
- Obvio papá, nos vemos ahí.
(Continuará)
Al otro día Sonia me agarró en un pasillo:
- Nos espiaste pendejo, yo se que no te podés controlar. Ojo, no quiero que sepa nada de lo de ayer. El para estas cosas es muy conservador.
- Le encanta hacerte el culo al viejo.
- No es cosa tuya, te lo digo en serio.
- Obvio, como voy a querer que sepa. Me mata...
- Espero que sea así.
Finalmente yo me tuve que volver, las vacaciones habían terminado. Tenía que volver a trabajar. Ellos seguirían con su vida y no nos veríamos por meses. Mi padre en San Luis, yo en Buenos Aires, como de costumbre.
A los meses mi papá y mi madrastra me sorprendieron con una visita en Buenos Aires, yo con mi novia, Ceci, los recibimos con una cena en nuestro departamento. Ceci, advirtió de inmediato la situación.
- ¡Que onda pajero! Te calienta tu madrastra, se te re nota, decí que tu viejo es medio boludo, porque sino esto sería una novela.
- Nada que ver Ce, esta fuerte la madura.
- Te re cabe, vos 28 ella 42. Te conozco pajero -y viendo mis gestos, reaccionó- ¿Te la cogiste y no me contasteee?
Entonces le confesé todo a Ceci. Le conté que pasó en el verano y que quedó ahí. Primero se enojó, hasta que después me dijo:
- Y vos qué sentirías que tu papá me coja a mí.
- ¿Estás loca Cecilia?
- Nene, tu papá no me da ni cabida. Sino lo haría con ganas, parece que tiene buena verga Don Diego.
- Basta nena, esa si que no.
- Cornudo, te encantaría, seguro que tiene un pijón y te ponés peor.
- Qué le gustaría al papi... Es de los culos o de las tetas...
- Jajaja no me vas a hacer caer Ceci.
- Vamos a ver, voy a averiguar.
La charla quedó ahí. Pero Ceci no daba puntada sin hilo. Esa tarde, fueron con mi viejo y Sonia al Mercado del Progreso, mientras yo laburaba. Ceci se puso un remerón y debajo una calza corta. Ceci era así, buscaba la oportunidad. Entonces, cuando volvían aprovechó para hacerse un nudo en el remerón, se adelantó con mi madrastra mientras él las miraba de más atrás con sus manos cargadas de las compras. De vez en tanto se daba vuelta para ver si agarraba a mi padre viéndole el culo. Obviamente mi papá cayó de inmediato y ella entonces supo, que sería por ahí.
Ese día volví del trabajo y los encontré riendo a los tres. Pensé obviamente que Ceci los había encamado a los dos. Pero no. Hasta que dos días después vino y me contó todo.
- Es una bestia. Me dejó seca.
- ¡Sos una forra Cecilia! Te los cogiste.-le dije sin esconder mi enojo.
- No, cornudo, sólo a papito. Es una bestia. No sabés como me hizo acabar, nunca había sentido eso, tiene un vergón en serio y aunque me costó que se le ponga dura después no lo podía parar...
- No te puedo creer, lo hablamos...-le dije, ya casi sin convencimiento, lleno de intriga por la historia de Ceci con mi padre-. ¿Qué hiciste?
- ¡Viste que querés saber! Sabía que tu papi iba a caer... Me puse re puta para él. Me puse fui deportiva, calza negra, sin tanga y top deportivo con camperita. Me fui con ellos en el auto, ella iba al spa de siempre en Madero, la dejamos y lo invité a casa a esperarla. Fue casi inmediato, cuando entramos me pasee delante de él y él no podía parar de mirarme el culo. Hasta que comencé a provocarlo.
"- Diego, me encanta la pareja que haces con Sonia, hacen una pareja re hot
- Me hacés reir, Ceci. Me incomoda un poco hablar de esto, pero si, ella me hizo renacer...
- Y claro con ese culo renace cualquiera, jajajaja.
- Bueno- dijo tu papá algo contenido-
- No tengas pudor conmigo, hablá que yo no juzgo.
- Bueno si, es que sexualmente yo venía mal, y ella es un poco más joven que yo.
- Posta, además un cuerpazo -le dije yo, insistiendo-, lo del culo lo dije en serio, la envidio, me encantaría tener un culo así -le dije a tu papi mientras me daba vuelta y le mostraba mi culo, subiéndome un poco la calza, para que entre en la raja-.
- Uff, Ceci, no tenés nada que envidiar.- me dijo moviendose incómodo en la silla.
- Si a mi me cuesta montón, mirá y eso que lo tengo duro y todo, pero horas en el gimnasio y nada- le dije mientras le tomaba la mano para que toque mis nalgas-.
- Espera Ceci, no, no...
- Que ¿No te gusta, no? Yo sabía que no te iba a gustar...
- Si, claro que si...
- Ah te gusta, entonces.
- Si pero... -entonces le agarré la mano y la llevé a mi culo de nuevo-. Y está vez lo agarro con ganas.
- Tenés linda cola, Ceci.
- Yo sabía que te iba a gustar Diego -le dije mientras le acercaba más aún el culo a él, que todavía estaba sentado-.
- Vení acá- me dijo con autoridad tu papá, que me agarró y me sentó encima de él. Me apretó contra su pija que empezaba a ponerse tiesa. Yo me saqué el top, me puse apenas de pie para sacarme la calza y le dejé en la cara la vulva húmeda y el culo chorreado por los jugos de la concha. Ay, no sabés lo loco que se puso. Me agarró con fuerza y me dio vuelta y me puso de rodillas. Se sacó la verga. ¡que gorda la tiene Dieguito, es una morcilla! La tuya quizá es un poco más larga, pero que gorda y cabezona la tiene. Me hizo chupársela por media hora, mientras me agarraba las tetas, me metió dedos, de dos y de tres en la concha. Me puso saliva por todo el orto hasta que por fin se le paró del todo y ahí vi el vergón en su esplendor. Me agarró de nuevo, se paró, me alzó y me empañó y me trajo asi a la habitación. En el camino vi estrellas. En la cama me dio un rato largo, siempre clásico él, siempre en misionero. Hasta que vio el culo de nuevo, me llenó de saliva otra vez y mientras me cogía, jugaba con la argolla del orto. Mi culo pedía esa verga enorme.
- Pedimela pendeja, pedime que te la de por el culo.
- Dame esa verga enorme por el orto.
- Pedime, por favor.
- ¡Por favor culiame por el orto papito!-le dije casi gritando mientras yo acababa. Entonces saco la verga llena de mis fluidos vaginales y la metió en mi culo. Ay boludo no sabés lo que me dolió, me hizo ver estrellas y eso que me la puso despacito. No sabés lo que disfrutaba cogerme el culo. No se cuanto tardó, quizá una hora. No paraba, en el medio me metió dedos y me hizo acabar. Hasta que sentí que redoblaba el ritmo. Me bombeaba más y más fuerte. Sentía sus músculos de las piernas en mis nalgas. La transpiración ya cubria su cara y el pelo en su pecho estaba empapado. Sin gemir ni emitir una palabra, me hizo acabar una y otra vez. Hasta que en uno de esos empujones brutales me disparó una bomba de semen bien adentro del culo. Así una y otra vez, sentía adentro el líquido espeso y caliente salir por la presión de la verga."
Yo había quedado mudo con el relato de Ceci, que me mostraba su entrepierna roja y las marcas de las manos gordas de mí padre en su culo. Pero no por eso menos excitado.
- Mira como tenés la pija, gordo, te encantó. Te puse los cuernos con tu papá y estuvo increíble. Ahora quiero que nos comamos a tu madrastra, Diegui.
Mí viejo se fue de nuevo a San Luis apenas un día después. Antes nos había invitado a cenar, habíamos ido a una parrila con Sonia y Ceci, y las risas y todo fue magnífico. Pero el silencio de camino al aeroparque fue larguísimo. Nos despedimos con un abrazo y con pocas palabras. La incomodidad era mutua, pero solo yo sabía. El no sabía nada acerca de lo mío con su esposa y mucho menos de lo suyo con mí novia.
- Bueno hijo, vengan en las vacaciones de invierno que vamos a preparar todo para ustedes.
Por dentro solo podía pensar en su pija enorme entrando por las nalgas de mi Ce.
- Obvio papá, nos vemos ahí.
(Continuará)
1 comentarios - Aventuras en familia III: mi papá y mi novia Ceci