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Segundo Glory Hole

Volvi al mismo boliche el siguiente finde semana. Esta vez fui con mi amiga al baño, pero ella entró a otro cubículo. Yo volví al mismo del fondo, el de la pared con el agujero. Me bajé todo otra vez, me senté y empecé a hacer pis. Casi ni terminé cuando apareció otro pito por el hueco.
Esta vez era completamente distinto. Un pitulín chiquito, como de 8 cm máximo, todo depilado, bien lisito y rosadito. Las bolitas eran re chiquitas también, como dos huevitos de codorniz bien apretaditos. Parecía la pija de un pendejo, pero era de un tipo grande del otro lado. Me hizo gracia al principio, era tan chiquito y tan limpio comparado con el anterior.
No me dio asco esta vez. Al contrario, me pareció tierno y me dieron ganas de jugar con él.
Me acerqué despacito, todavía sentada en el inodoro. Primero le di un besito suave en la puntita. Era chiquito pero ya estaba durito. Lo lamí despacio desde la base hasta la cabeza, todo con la lengüita plana. Tenía un sabor mucho más suave, casi dulce, como a piel limpia. Apenas un toque salado, pero nada de esmegma ni olor fuerte. Se sentía suavecito, sin venas marcadas, como de bebé pero erecto.
Lo metí todo entero en la boca de una. Era tan chiquito que me entraba completo sin esfuerzo, hasta que mis labios tocaban la piel depilada de la base. Lo chupé como si fuera un chupetín. Lo succionaba fuerte, haciendo que se hinchara un poquito más adentro de mi boca. Lo sacaba lento, dejando que la lengua le diera vueltas alrededor del glande chiquito y rosado, y después lo volvía a tragar entero.
Me encantaba sentirlo tan chiquito. Podía mover la lengua por todos lados mientras lo tenía adentro, juguetear con la puntita, hacerle cosquillas en el frenillo. A veces lo sacaba y le daba lamidas cortitas y rápidas solo en la cabeza, como si estuviera lamiendo un helado de crema. Las bolitas chiquitas las lamía también, metiéndomelas una por una en la boca y chupándolas suavecito.
Sentía que el tipo del otro lado temblaba. El pitulín se ponía más duro todavía cuando lo chupaba con ganas, pero seguía siendo chiquitito y eso me calentaba mas. Me tocaba la concha mientras lo chupaba, estaba empapada.
Lo chupé como unos cuatro o cinco minutos, variando el ritmo: a veces lento y profundo, metiéndomelo todo y apretando los labios, a veces rápido y juguetón solo en la cabecita. El sabor era suave, limpio, con un toque de precum dulce que me salía de a poquito.
De repente sentí que se ponía más tieso y las bolitas chiquitas se le contrajeron. Empezó a gemir bajito del otro lado y soltó su lechita. Fue una corrida chiquita también, pero espesa y caliente. Me salieron como cuatro o cinco chorritos cortos pero fuertes directo en la lengua. Tenía un sabor más dulce que el anterior, menos amargo, como a leche tibia con un toque salado. Me lo tragué todo despacito, sin apuro, saboreándolo mientras seguía chupando suave para sacarle hasta la última gotita.
Cuando terminó, el pitulín se achicó todavía más y desapareció por el agujero. Yo me quedé ahí sentada, con una sonrisa enorme, tragando el último resto de su lechita dulce.
Me limpié, me subí los jeans y salí del baño como si nada, con la amiga esperándome afuera.
Esa segunda vez fue más juguetona, más liviana… pero igual de rica.

7 comentarios - Segundo Glory Hole

culiadoor
@Pelirroja303 como te gusta la chota hdp
Alec122202
A la próxima tu amiga debería unirse a ti
Klm666
Seguí aso. Hasta que un negro senegales aparezca. Le pones un forro y le entregas la concha