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Mi mujer se coje a dos pendejos en Córdoba

Hola compañeros de Poringa, perdón por la demora pero al finles voy a relatar como se comió un pendejo, o mejor dicho dos, en nuestrasvacaciones de noviembre en Santa Rosa de Calamuchita en Córdoba.
Estábamos tomando mate a la orilla de un arroyo, para sermás preciso al lado del puente en Arroyo Grande al sur de Villa Amancay, y medio mucho morbo estar en un lugar solitario, sin nadie de gente ese día, asíque llevé a mi mujer contra unas rocas junto al arroyo, apretamos un poco, ellase bajó los pantalones se apoyó contra las piedras y separándose los cachetesdel culo me dijo: "¡Mi amor como me pusiste! ¡Culeame!". Yo que yaestaba al palo no la hice esperar, me escupí la pija y se la metí de golpe,ella solo atinó a pegar un grito seco: "¡AAHHH! ¡DESPACIO HIJO DE PUTA!¡AHHH!". Estuve un rato bombeándola, ella gemía sin cuidarse porquepensábamos que estábamos solos, pero no era así. Había un pibe, alrededor de 20años, que nos estaba mirando atrás de unos arbustos mientras se tocaba elbulto. Mientras le seguía dando le dije a mi señora: "¡Tenemoscompañía!". Ella no dijo nada. Le hice una seña al pibe para que seacerque. Él se arrimó y se quedó mirando, se notaba que tenía la pija alre-palo bajo los pantalones cortos, mi mujer lo miró y sonrió. El pibe eraflaquito y fibroso se notaba que hacía deportes, estaba en zapatillas, short yremera, un poco transpirado porque, después me dijo, andaba haciendo ciclismo.Se bajo los pantalones y se empezó a pajear, la tenía bien larga y delgada,estaba todo depilado. Mi mujer lo miró y le dijo: "¡Vení que ahora te tocaa vos!". Yo se la saqué y me hice a un lado, mi mujer se separó loscachetes del culo con ambas manos, el pibe se puso atrás de ella y me miro comopidiendo permiso, yo le asentí con la cabeza y el empezó a apoyarle la pija enel culo, pero como se demoraba ella le dijo: "¿Qué esperás? ¡Dale,dale!". El empujó y mi mujer largó un largo gemido, como se la puso enseco le dolió al principio, pero después de unos mete y saca ya estabadisfrutando como loca.
El pibe, empezó a moverse con furia. La estaba destrozando.La agarraba de los pelos y la apretaba contra las rocas mientras le hundía lapija hasta el fondo. Mi mujer, en lugar de quejarse, le pedía más con cada empujón."¡Así! ¡No pares, pendejo, dame pija!", gritaba, con la voz deformadapor el placer.
Yo me había acercado para no perderme ningún detalle. Veíacómo la pija del pibe entraba y salía a toda velocidad, abriéndole el culo a miseñora. El ritmo se volvió descontrolado. El pibe la agarró con fuerza de loshombros, arqueó la espalda y soltó un gruñido gutural: "¡Toma mi lechehija de puta!". Se quedó quieto, temblando, mientras vaciaba sus bolasadentro de ella. Le sacó la pija despacio dejando el culo de mi mujer abierto ycon leche chorreando hacia sus piernas.
Mi mujer se giró, se arrodilló, le agarró la pija, aunpalpitando y chorreando leche y se la llevó a la boca. La lamió de arribaabajo, chupando la cabeza, metiéndosela hasta la garganta, limpiando cadarastro de su culo y de su propia leche. El pibe cerraba los ojos y gemía,pasándole las manos por el pelo. Cuando ella terminó, le dio un último beso enla punta.
Aun jadeando, el pibe la miró con una mezcla de respeto ylujuria y dijo titubeante: "Mi hermano está cerca, si quiere... podemoslos dos...". No terminó la frase. Mi mujer me miró por encima del hombro,con una sonrisa pícara. Yo solo asentí. "Andá a buscarlo, ¡pero apurate!",le dijo ella.
El pibe volvió en cinco minutos con su hermano. "Estees Tomy y yo Leo", se presentó el pibe. Tomy no dijo nada, solo se abrióel short y sacó una pija más corta pero mucho más gruesa que la de su hermano.Mi mujer se arrodilló frente a él y empezó a chupársela mientras Leo, se poníade nuevo atrás y le metía dos dedos en el culo, preparándola. "¡Metélatoda, tragala entera!", le gritaba Tomy mientras la embocaba con fuerza. Despuésde un rato chupándole la pija este le dice que estaba por acabar, a lo que mimujer respondió chupándosela más fuerte. Tomy le acabo en la boca y mi mujer setragó toda la leche.
Despues lo miró a Leo y le dijo que se tumbe en el pasto, mimujer se sacó los pantalones lo montó y empezó a cabalgarlo con furia,realmente estaba recaliente.
A todo esto, Tomy estaba al palo de nuevo, colocó detrás y,sin más preámbulos, se la metió en el culo de una, ella pegó un grito ahogado:“¡AAHHH!¡Hijo de puta que gorda la tenés!¡Cómo me gusta!”
Entre los dos la bombeaban con desesperación. "¡Como legusta la pija a esta vieja!", dijo Leo. "¡Sí, me encanta, culeenme, rómpanme,hijos de puta!", gritaba ella entre gemidos.
La doble penetración terminó en un grito de mi mujermientras la llenaban de leche. Primero Leo y después Tomy que realmente le dejóel culo a la miseria, abierto y chorreando leche.
En eso oímos el ruido de un coche acercándose y el sonido devarias voces y risas que venían del puente. "¡Chicos, vamos, tenemos que irnos!",les dije. Se levantaron y se vistieron a las apuradas. "¡Gracias señora!",le dijo Tomy, dándole una palmada en el culo ya enrojecido. "¡Ojalá nosveamos de nuevo!", añadió Leo antes de irse. Llegó la gente que escuchamosy nosotros nos quedamos tomando unos mates como si nada hubiera ocurrido.
Lástima que no pudimos volver. ¡Espero que les haya gustado,saludos amigos de Poringa!
 

3 comentarios - Mi mujer se coje a dos pendejos en Córdoba

Edu_Mora3
Que suerte la de los hermanos, ya quisiera tener esa suerte pero estoy salado jaja
josegroso
voy siempre a santa rosa...avisame que me anoto...
van 10