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Milf kiosquera 29

Entre a la casa de mis padres y como había dicho no había nadie, deje mis cosas y le di algo de tiempo, no se porque, escuché el ruido del camión que traía el pedido y espere un poco, pasaron 5 minutos y no se iba, pasaron 10 y seguía el camión detenido en la puerta, pero aún en marcha. Me levanté del sillón y fui, porque tardaba tanto ?.

Para sorpresa ella se había cambiado de ropa, ya no estaba más con esa ropa común y de entre casa, por el contrario estaba con una pollera negra y remera verde algo escotada, no tanto como para pensar que quería mostrar las tetas pero si lo suficiente para disfrutarlas de un vistazo y terminar de imaginarse lo que faltaba ver. Entre y me di cuenta enseguida de la situación, ella buscaba darme celos, estaba apoyando los codos en el mostrador juntando un poco los brazos, eso hacía resaltar sus pechos, que seguramente el joven que traía el pedido estaba disfrutando de ver. Tenía unos 19 o 18 años, estaba embobado pero incómodo a la vez y más cuando entre yo, ella le sonreía y hacía movimientos medio provocadores, seguramente si lo hacía con alguien más grande o conmigo, no tardaría en estar arrodillada chupando pija, pero bueno, de eso tenía planeado encargarme yo.

Alargaba la charla más de lo necesario y el chico disfrutaba, más tarde y cuando tenga oportunidad de estar solo seguro la recordaría para tocarse, no me molestaba el chico pero si la actitud de ella, lo hacía como si yo no estuviera ahí.

Yo: Vas a cerrar ?
L: No, no creo. Si querés te atiendo y después sigo con el chico.
Yo: No te hagas problema, no tengo apuro.

Me senté en un cajón de bebida que había en el pasillo, de mí derecha tenía al muchacho a un metro aproximadamente de un lado del mostrador, y ella quedó un poco más pegada a mí pero de mí lado izquierdo, en fin, el muchacho que estaba siendo coqueteado no podía verme con facilidad.

Mí mano izquierda tomó su pantorrilla derecha, no lo esperaba e hizo un movimiento rápido. El chico la miró sorprendido por su reacción, “un mosquito dijo ella” agachándose y pegándome en la mano. Segundos después hice lo mismo, ella levantó la pierna y pisó fuerte “Ay están terriblemente molestos”. El chico rió y yo lo acompañe, con un comentario casi fuera de lugar pero en tono de broma que hizo reírnos “También que querés? Si estás con las piernas al aire” “Si yo fuera mosquito, viviría como él” volvimos a reír.

L: Es por el calor seguro que se ponen pesados.
Yo: Y en un rato sube más la temperatura, dijeron en la tele.

Los palos entre nosotros, el chico no los entendía pero reía, pensaba que era todo en broma. Volví a tocar su pierna pero está vez empecé a subir despacio, pase toda la pantorrilla, la rodilla y con la palma de mí mano subiendo por detrás de su pierna, llegue a tocar la nalga y me detuve, dos dedos se alargaron y tocaron donde debían, ella apenas suspiro y aclaró la voz, con un carraspeo claramente nerviosa.

L: Bueno, eso es todo. Le dijo al muchacho.
Muchacho: Bueno, cualquier cosa me avisas. Tenés mí número.

Aprovecho la oportunidad y tiro el comentario, se la jugó, saludo a “L” con un beso por encima del mostrador y a mí me estrechó la mano. Apenas cerró la puerta el chico e hizo dos metros, me miró enfurecida.

L: ¿Qué haces? Estás loco ?
Yo: Si, por este orto. Dije, agarrándole la nalga. Vas a cerrar ?
L: Te dije que no, no voy a cerrar.

Se quería hacer la difícil o tal vez era verdad que no quería, iba a actuar o no ? Claro que iba a actuar.

Yo: Está bien, que vea cualquiera que pase entonces.

Me levanté y la agarre de los brazos llevándola hasta un rinconcito dentro del almacén.

L: No, para. Que haces ?
Yo: Arrodíllate.
L: No, salí.

La agarre con una mano de los pelos y la hice arrodillar, mientras que con la otra mano iba sacando la verga.

Yo: Abrí la boca.
L: No, no te dije que no.

Me agache un poco hasta quedar cara a cara, sin soltarla del pelo. Le repetí seriamente “Abrí la boca”. Lo hizo medio temerosa parecía pero se que no me tenía miedo. Metí mí verga medio dormida en su boca, volví a sentir el placer de su lengua y el calor de su boca, en breves segundos estaba dura y venosa como le gusta a ella. De prácticamente obligarla pasó a estar chupándola con gusto, olvidándose que el negocio seguía abierto.

Yo: La extrañabas ?
L: Si, mucho. Dijo saboreando y jugando con su lengua por el tronco y cabeza.
Yo: Estás segura que no querés cerrar ?
L: Ay si me olvidé, no me la quiero sacar de la boca. Pero baja rápido la persiana.

En dos pasos y con la verga dura y al aire, llegue a bajar la persiana. Una vecina estaba a pocos metros y gritó “espera” pensando que era ella quien cerraba, no le di importancia y la baje casi completamente, solo quedó algo de un metro para llegar al suelo, “L” siempre la dejaba así.

L: Quien era ?
Yo: Creo que tu amiga, de acá a la vuelta.
L: Espera que la atiendo rápido.
Yo: Segura? Dije golpeando su cara con mí verga.
L: Ay no ya está, que se vaya a la mierda.

La chupo arrodillada como la dejé por varios minutos, mientras me sostenía con los codos en la heladera mostrador, me mantenía callado pero disfrutando. 

L: No sabes cómo la extrañaba.
Yo: Disfrutala un poco más entonces.

Siguió chupando mientras que a mí, de vez en vez, me venían a la cabeza imágenes de Ingrid haciéndolo, era muy excitante.

L: ¿Te la chupo mejor que ella ?
Yo: No lo sé, pero no pares.
L: Una pendeja no puede chuparte la pija mejor que yo.
Yo: Capaz que si.
L: ¿La preferis a ella ? ¿Te da lo que yo te doy ?
Yo: Todavía no, pero va por buen camino.
L: ¿Te tomo la leche?
Yo: No desperdicio nada. ¿Te cogió bien tu marido ?
L: Sabes que no me coge como vos.
Yo: Que pensabas darme celos con el pendejo ese ? Te lo pensabas coger ?
L: Me calienta el nene, capaz le doy una probadita.
Yo: Cállate puta, vos sos solo mía.
L: Está fuerte el pendejo también, me va a pegar una garchada seguramente. 

Mientras sucedía todo esto, seguía sosteniendo sus pelos. Hice fuerza para levantarla desde el suelo y la apoyé como si fuera un pedazo de carne simplemente contra la heladera/mostrador. 

L: Me vas a coger ? Dijo corriendo su tanga y mojando sus dedos para pasarlos por su vagina.

No respondí, pero acomodé la verga en la entrada de su concha, se la metí un poco mientras gemía y levanté su pierna derecha. Le di duro sin importar que ella acabara o no, solo quería saciar mí sed. 

L: Acerca ese cajón. 

Señalando el de coca cola que me había sentado, lo acerque y subió su pierna allí para que pueda cogerla más cómodamente. Le di sin parar, pero no pude aguantar mucho tiempo y acabé dentro suyo, no le importó, ella solo disfrutó. 

Hice que se arrodillara nuevamente, su vagina chorreaba mí semen, mientras la sostenía de los pelos, dije.

Yo: Vos sos mí puta, está claro ?
L: Ssssii.. creo que si.
Yo: Creo que si, nada. Sos mí puta, entendiste ? Le di un cachetazo fuerte,  no me pude controlar.
L: Si lo soy.
Yo: Deciló. Amenace. 
L: Soy tu puta. ¿Así querés que lo diga ? Soy tu puta. Dijo más fuerte.
Yo: No me vas a volver a hablar así nunca más, entendiste ?
L: Si papi, entendí.

Guarde la verga y la deje como estaba, ni siquiera me moleste en saludarla antes de empezar a irme. 

L: Ya te vas ?
Yo: Si
L: Quédate un rato más.
Yo: Para que ?
L: Quiero un poquito más.
Yo: Todavía no.
L: Que te vas por la otra putita que conseguiste ?
Yo: Me voy porque te portaste mal conmigo.
L: Es verdad me porte mal, quédate y castigame. Haceme la colita.

Cómo mierda podía decir a eso que no ? No lo sé, pero lo hice. 

Yo: Me tengo que ir, después hablamos y vemos cuando puedo.

Abrí la puerta y me fui, esa misma noche recibí una foto suya de espalda y con el negocio cerrado “Como me gustaría que me cojas así”. Ahí supe sin ningún tipo de duda que había vuelto a ser mí puta o capaz, nunca había dejado de serlo…

5 comentarios - Milf kiosquera 29

Olaaaa2426 +1
Que rico orto de tu puta, ojalá me la pudiera cojer
josanti3063
Valió la pena la espera. Dejo puntos maestro!!!!
Kenjibaresi
La espera valió la pena ya sabía yo que la milf se no se pida olvidar de la verga que ya la domo sigue así mi hermano