El día que la compartí por primera vez a mí mujer…
Nunca me voy a olvidar de esa primera vez.
Pero no empezó esa noche.
Empezó días antes… cuando algo dentro mío dejó de pelear contra lo evidente.
Yo ya lo sabía.
Sabía que ella se veía con otros. No necesitaba pruebas. Se notaba en su forma de moverse… en cómo volvía… en ese brillo distinto en los ojos.
Pero lo que más me desconcertaba…
era que en vez de dolerme como debía…
me excitaba.
Una noche no aguanté más y le dije:
—Sé todo. Se que me engañas y que andas cogiendo por ahi… —le dije, mirándola fijo.
Se quedó helada.
—¿Qué sabés?
—Todo... Se con quién andás… lo que hacés…
Ella solo se callo.
—Se que cuando voy a trabajar salís y te vas a coger con un par de chicos de allá abajo —Un barrio SERCA de los alquileres.
—hice una pausa—. Pero sabes que? No estoy enojado y celo.
Eso la descolocó.
—¿No estás enojado?
Me acerqué.
—No. Encerio… —le dije—. Al contrario me gusta.
Silencio.
Pesado… eléctrico.
—Me excita —agregué—. Saber que otros te anda cogiendo… que disfrutás de la pija de otros… La verdad me excita saber que otros te cogen... Me pone la pija te dura de solo pensarlo...
Se mordió el labio.
—No te creo…
—No te miento... Es verdad... Si siempre te dije que me gustaría que otros te cogan y disfruten de tu conchita... Que vean la y disfruten de la mujercita que tengo ..
Hice una pausa
—Si me molesta que lo hayas hecho a escondidas
—Pasa que tenía miedo que te enojes conmigo.
—Como me voy a enojar... Si me gusta que vos cogas con otros... Y que disfrutes de las pijas... Me vuelvo loco de solo imaginarme a vos gozando de otra verga...
Esa noche no le expliqué más.
Se lo hice sentir.
Le mostré lo dura que tenía la pija de tanto excitación al imaginarme a ella cogiendo con otro hombre. No podía aguantar...
Esa noche le pegue una cogida como nunca antes.
Le hice que me chupara la pija casi una hora. Le cogí si conchita en varias posiciones.
Tenía la pija súper dura y no podía acabar por la excitación...
Ella no podía creer como la estaba cogiendo de duro...
Pedís más y me decía
—Si estás haci de excitado por qué otro me cogió ... Voy a dejar que me cogan más de seguido...
Esa noche hubo algo distinto… más intenso… más crudo. Como si cada momento estuviera atravesado por esa idea que ya no podía esconder.
Horas coguendola.
Y en mi cabeza… imágenes que no me frenaban… me empujaban.
Al punto que termine cogiéndole la boca hasta acabar.
Al día siguiente volvimos al tema.
—Lo de anoche fue increíble ¿De verdad estabas así porque otro me cogio? —me preguntó.
—Sí obvio… y quiero más.
—¿Más?
—Si quiero verte coger con otro… pero estando yo… Mientras te coge me chupas la pija.
Se quedó en silencio un rato.
—¿Un trío?
—Sí.
—Noce... No creo aguantar tanto.
—Dale amor... Te imaginas vas a tener dos pijas para vos solita.
Respiró hondo.
—Y con quién lo haremos?
—Noce amor... Vamos a buscar a alguien...
—Hay alguien…
Ahí cambió todo.
—El chico de las piezas de adelante… —me dijo—. Me tira onda hace rato…
—Y?
— Y me mira con una ganas...
—¿Y vos? Querés que el te coga?
—Sí… me gustaría probar su pija.
No dudé.
—Entonces hagámoslo con el.
Ese mismo día, en el patio, todo tomó forma.
Estábamos jugando al vóley… pero en realidad estábamos jugando a otra cosa.
Él no dejaba de mirarla.
Yo tampoco dejaba de notarlo.
—Mirá cómo te mira… —le dije.
Ella sonrió.
—Siempre me mira así...
—Se nota que tiene unas ganas de cogerte..
Ella sonrió...
—Mostrate más y llama su atención... El se ve que quiere cogerte...
—Seguro que me quiere coger o mira nomás.
—Si obvio que quiere... Cualquiera querría cogerte...
—Eso espero…. Que vergüenza...
—¿Querés que el te coga?
—¿Seguro que después no te vas a enojar?
—No… quiero verte… te imaginas si mí pija estaba anoche re dura por imaginarme como te cogían. Cómo se va a poner si te veo...
Dudó.
—No me animo a decirle…
La provoqué:
—¿Te cagás?
Se rió.
—No me conoces aún papito...
—Metele a la pieza… yo voy.
Y así fue.
Yo me fui… y ella se quedó.
Ese momento… esperar… imaginarla hablando con él… diciéndole lo que habíamos decidido…
me volvió loco.
Cuando entró, lo supe.
—Aceptó… —me dijo—. Esta noche.
Y ahí ya no hubo vuelta atrás.
La noche
La pieza estaba en penumbras.
Nosotros en el sofá, mirando la tele… o fingiendo hacerlo.
Ella, con esa pijama negra cortita que no era casualidad.
El ambiente estaba cargado.
Tac… tac…
El golpe en la puerta.
Fui a abrir.
Era él.
Entró… nervioso… midiendo todo.
Se sentó cerca.
En otro sofá...
Hablábamos… hacíamos chistes… pero nadie estaba ahí realmente.
El tiempo pasaba lento.
Yo lo veía mirarla de reojo.
Ella también lo sentía.
Hasta que mí mujer no aguantó más.
Se acercó a mí y me dijo:
—¿Vamos a seguir mirando la película… o vamos a hacer lo que hablamos?
Así era ella.
Directa.
Sin vueltas.
Lo miré.
—¿Querés coger con ella??? Tenemos una fantasía de hacer un trío...
Dudó.
—No sé… yo los veo como una pareja normal…No los veo haciendo eso... no sé cómo vas a reaccionar…
Me levanté.
La tomé a ella.
La besé.
Sin apuro… pero con decisión.
Mientras la besaba empecé a acariciarla y subirle la pijama.. Mostrandole al chico sus nalgas..
—Es nuestra primera vez… —le dije—. Estoy nervioso… pero quiero esto.
Ella estaba distinta.
Más suelta.
Más segura.
Cómo si no fuera su primer trío...
Y eso… me encendió todavía más.
Ella lo miró a él.
—No seas boludo… vení…
Ese fue el quiebre.
Se levantó.
Se acercó.
Quedamos los tres ahí… respirando lo mismo… sintiendo lo mismo.
Y empezó.
La rodeamos.
Ella en el medio.
Nosotros dos… orbitando su deseo.
La besé… profundo… sintiendo que era mía… y al mismo tiempo… dejándola ser de los dos.
Él se sumó.
Y verla así…
respondiendo a ambos…
comenzamos a acariciarla por todo su cuerpo... Su entrepiernas , su conchita bien húmeda por la excitación. Sus pezones se pusieron duritos.
Sin dudar…
Ella comenzó a moverse… se entrego… sus manos buscaba nuestras pijas desesperada.
no era timidez.
Era decisión.
Era experiencia.
Y ahí lo entendí…
tal vez para ella no era la primera vez.
(Días después me confesó que ya había hecho un par de tríos...)
Y lejos de frenarme…
eso me empujó más.
La tensión subía.
Cada segundo más.
Cada mirada… más intensa.
Yo lo miraba a él…
viendo cómo la deseaba…
cómo se soltaba…
cómo dejaba de ser un espectador.
Cómo sus manos recorrían su cuerpo. Cómo la besaba...
Y eso…
me excitaba más de lo que jamás imaginé.
Ya tenía la pija re dura y ella amazandonos la pija a los dos...
Ella se acercó a mi oído.
—¿Ves?… esto es lo que querías…
Cerré los ojos un segundo.
Sí.
Era exactamente esto.
Esa mezcla imposible de explicar.
Celos… sí.
Pero también orgullo.
Deseo.
Entrega.
Adicción.
Poder ver cómo otro hombre se la iba a coger frente de mí... Verla a ella prendida de la pija de ambos... Gimiendo de placer...
Yo en ese momento tenía 29 años.
Ella, 13 años menos.
Y a pesar de sus edad, estaba demostrando que ya era toda una putita deseosa de comerce toda pija que se la cruzará... Yo me sentía un cornudo feliz.
En ese momento… entendí que por fin tendría a una putita por mujer... Una que estaba dispuesta a coger con cualquiera y convertirme en un cornudo consciente.
dejamos de ser una pareja común.
Éramos otra cosa.
Algo que no todos entienden…
pero que cuando lo sentís…
te marca.
Para siempre.
Esa noche no la perdí.
Esa noche la compartí.
Verla arrodillada frente a los dos y chuparle la pija a otro frente de mí...
Mirarme con esa carita de putita...
Me senté en una silla mientras ella se colocaba entre mis piernas para chuparme la pija y ofrecerle la conchita al chico...
Oírla gemir alrededor de mí pija mientras el otro le empezaba a coger... Fue lo más hermoso.
Luego de un rato le dije que quería verla a ella coger solo con el...
Ella me complació... Lo llevo a la cama y lo acostó boca arriba... Y sin perder tiempo le pegó una chupada de pija que le hizo estremecer al chico...
Yo sentado en la silla los miraba mientras me masturbaba.
Ella luego se lo subió y comenzó a cabalgar su pija... Veía como subía y bajaba lentamente, como queriendo sentir cada centímetro de la pijas del chico... Gemia como toda una putita profesional...
Yo me pajeaba viendola feliz cogiendo con el otro...
Luego de un rato el chico eyaculo dentro de ella... Se bajó de arriba de el y me dijo
—Quiero más pija... Vení papi cógeme...
Me acomode en la cama y ella se me subió
—vas a sentir toda la lechita de el dentro de mí conchita...
—llename vos también con tu lechita
Empezó a moverse y podía sentir su concha llena de leche y bien abierta... Me excite muchísimo y la cogí sin parar por dos horas...
El chico al ver qué ya no lo necesitamos se fue...
Esa noche me encontré a mí.
Soy un cornudo consciente.
No por obligación.
No por debilidad.
Sino porque en ese límite…
descubrí algo que me volvió adicto.
Y desde ese día…
ya no hubo vuelta atrás.
Hoy a mis 44 años soy re feliz por tener a una puta por mujer.
Tenemos muchas más cosas que contar. Cosas que os calentaran .
Y también tenemos más fantasías con ella...
Unas de ellas es que a parte de putita ella quiere ser prostituta... Y que le paguen por cogerla... O vender contenido... A mí me excita la idea que la sigan cogiendo por plata . O que ustedes se mastuben con sus contenidos.
Que opinan. Apoyarían??
Los leo y siscribanse.
Nunca me voy a olvidar de esa primera vez.
Pero no empezó esa noche.
Empezó días antes… cuando algo dentro mío dejó de pelear contra lo evidente.
Yo ya lo sabía.
Sabía que ella se veía con otros. No necesitaba pruebas. Se notaba en su forma de moverse… en cómo volvía… en ese brillo distinto en los ojos.
Pero lo que más me desconcertaba…
era que en vez de dolerme como debía…
me excitaba.
Una noche no aguanté más y le dije:
—Sé todo. Se que me engañas y que andas cogiendo por ahi… —le dije, mirándola fijo.
Se quedó helada.
—¿Qué sabés?
—Todo... Se con quién andás… lo que hacés…
Ella solo se callo.
—Se que cuando voy a trabajar salís y te vas a coger con un par de chicos de allá abajo —Un barrio SERCA de los alquileres.
—hice una pausa—. Pero sabes que? No estoy enojado y celo.
Eso la descolocó.
—¿No estás enojado?
Me acerqué.
—No. Encerio… —le dije—. Al contrario me gusta.
Silencio.
Pesado… eléctrico.
—Me excita —agregué—. Saber que otros te anda cogiendo… que disfrutás de la pija de otros… La verdad me excita saber que otros te cogen... Me pone la pija te dura de solo pensarlo...
Se mordió el labio.
—No te creo…
—No te miento... Es verdad... Si siempre te dije que me gustaría que otros te cogan y disfruten de tu conchita... Que vean la y disfruten de la mujercita que tengo ..
Hice una pausa
—Si me molesta que lo hayas hecho a escondidas
—Pasa que tenía miedo que te enojes conmigo.
—Como me voy a enojar... Si me gusta que vos cogas con otros... Y que disfrutes de las pijas... Me vuelvo loco de solo imaginarme a vos gozando de otra verga...
Esa noche no le expliqué más.
Se lo hice sentir.
Le mostré lo dura que tenía la pija de tanto excitación al imaginarme a ella cogiendo con otro hombre. No podía aguantar...
Esa noche le pegue una cogida como nunca antes.
Le hice que me chupara la pija casi una hora. Le cogí si conchita en varias posiciones.
Tenía la pija súper dura y no podía acabar por la excitación...
Ella no podía creer como la estaba cogiendo de duro...
Pedís más y me decía
—Si estás haci de excitado por qué otro me cogió ... Voy a dejar que me cogan más de seguido...
Esa noche hubo algo distinto… más intenso… más crudo. Como si cada momento estuviera atravesado por esa idea que ya no podía esconder.
Horas coguendola.
Y en mi cabeza… imágenes que no me frenaban… me empujaban.
Al punto que termine cogiéndole la boca hasta acabar.
Al día siguiente volvimos al tema.
—Lo de anoche fue increíble ¿De verdad estabas así porque otro me cogio? —me preguntó.
—Sí obvio… y quiero más.
—¿Más?
—Si quiero verte coger con otro… pero estando yo… Mientras te coge me chupas la pija.
Se quedó en silencio un rato.
—¿Un trío?
—Sí.
—Noce... No creo aguantar tanto.
—Dale amor... Te imaginas vas a tener dos pijas para vos solita.
Respiró hondo.
—Y con quién lo haremos?
—Noce amor... Vamos a buscar a alguien...
—Hay alguien…
Ahí cambió todo.
—El chico de las piezas de adelante… —me dijo—. Me tira onda hace rato…
—Y?
— Y me mira con una ganas...
—¿Y vos? Querés que el te coga?
—Sí… me gustaría probar su pija.
No dudé.
—Entonces hagámoslo con el.
Ese mismo día, en el patio, todo tomó forma.
Estábamos jugando al vóley… pero en realidad estábamos jugando a otra cosa.
Él no dejaba de mirarla.
Yo tampoco dejaba de notarlo.
—Mirá cómo te mira… —le dije.
Ella sonrió.
—Siempre me mira así...
—Se nota que tiene unas ganas de cogerte..
Ella sonrió...
—Mostrate más y llama su atención... El se ve que quiere cogerte...
—Seguro que me quiere coger o mira nomás.
—Si obvio que quiere... Cualquiera querría cogerte...
—Eso espero…. Que vergüenza...
—¿Querés que el te coga?
—¿Seguro que después no te vas a enojar?
—No… quiero verte… te imaginas si mí pija estaba anoche re dura por imaginarme como te cogían. Cómo se va a poner si te veo...
Dudó.
—No me animo a decirle…
La provoqué:
—¿Te cagás?
Se rió.
—No me conoces aún papito...
—Metele a la pieza… yo voy.
Y así fue.
Yo me fui… y ella se quedó.
Ese momento… esperar… imaginarla hablando con él… diciéndole lo que habíamos decidido…
me volvió loco.
Cuando entró, lo supe.
—Aceptó… —me dijo—. Esta noche.
Y ahí ya no hubo vuelta atrás.
La noche
La pieza estaba en penumbras.
Nosotros en el sofá, mirando la tele… o fingiendo hacerlo.
Ella, con esa pijama negra cortita que no era casualidad.
El ambiente estaba cargado.
Tac… tac…
El golpe en la puerta.
Fui a abrir.
Era él.
Entró… nervioso… midiendo todo.
Se sentó cerca.
En otro sofá...
Hablábamos… hacíamos chistes… pero nadie estaba ahí realmente.
El tiempo pasaba lento.
Yo lo veía mirarla de reojo.
Ella también lo sentía.
Hasta que mí mujer no aguantó más.
Se acercó a mí y me dijo:
—¿Vamos a seguir mirando la película… o vamos a hacer lo que hablamos?
Así era ella.
Directa.
Sin vueltas.
Lo miré.
—¿Querés coger con ella??? Tenemos una fantasía de hacer un trío...
Dudó.
—No sé… yo los veo como una pareja normal…No los veo haciendo eso... no sé cómo vas a reaccionar…
Me levanté.
La tomé a ella.
La besé.
Sin apuro… pero con decisión.
Mientras la besaba empecé a acariciarla y subirle la pijama.. Mostrandole al chico sus nalgas..
—Es nuestra primera vez… —le dije—. Estoy nervioso… pero quiero esto.
Ella estaba distinta.
Más suelta.
Más segura.
Cómo si no fuera su primer trío...
Y eso… me encendió todavía más.
Ella lo miró a él.
—No seas boludo… vení…
Ese fue el quiebre.
Se levantó.
Se acercó.
Quedamos los tres ahí… respirando lo mismo… sintiendo lo mismo.
Y empezó.
La rodeamos.
Ella en el medio.
Nosotros dos… orbitando su deseo.
La besé… profundo… sintiendo que era mía… y al mismo tiempo… dejándola ser de los dos.
Él se sumó.
Y verla así…
respondiendo a ambos…
comenzamos a acariciarla por todo su cuerpo... Su entrepiernas , su conchita bien húmeda por la excitación. Sus pezones se pusieron duritos.
Sin dudar…
Ella comenzó a moverse… se entrego… sus manos buscaba nuestras pijas desesperada.
no era timidez.
Era decisión.
Era experiencia.
Y ahí lo entendí…
tal vez para ella no era la primera vez.
(Días después me confesó que ya había hecho un par de tríos...)
Y lejos de frenarme…
eso me empujó más.
La tensión subía.
Cada segundo más.
Cada mirada… más intensa.
Yo lo miraba a él…
viendo cómo la deseaba…
cómo se soltaba…
cómo dejaba de ser un espectador.
Cómo sus manos recorrían su cuerpo. Cómo la besaba...
Y eso…
me excitaba más de lo que jamás imaginé.
Ya tenía la pija re dura y ella amazandonos la pija a los dos...
Ella se acercó a mi oído.
—¿Ves?… esto es lo que querías…
Cerré los ojos un segundo.
Sí.
Era exactamente esto.
Esa mezcla imposible de explicar.
Celos… sí.
Pero también orgullo.
Deseo.
Entrega.
Adicción.
Poder ver cómo otro hombre se la iba a coger frente de mí... Verla a ella prendida de la pija de ambos... Gimiendo de placer...
Yo en ese momento tenía 29 años.
Ella, 13 años menos.
Y a pesar de sus edad, estaba demostrando que ya era toda una putita deseosa de comerce toda pija que se la cruzará... Yo me sentía un cornudo feliz.
En ese momento… entendí que por fin tendría a una putita por mujer... Una que estaba dispuesta a coger con cualquiera y convertirme en un cornudo consciente.
dejamos de ser una pareja común.
Éramos otra cosa.
Algo que no todos entienden…
pero que cuando lo sentís…
te marca.
Para siempre.
Esa noche no la perdí.
Esa noche la compartí.
Verla arrodillada frente a los dos y chuparle la pija a otro frente de mí...
Mirarme con esa carita de putita...
Me senté en una silla mientras ella se colocaba entre mis piernas para chuparme la pija y ofrecerle la conchita al chico...
Oírla gemir alrededor de mí pija mientras el otro le empezaba a coger... Fue lo más hermoso.
Luego de un rato le dije que quería verla a ella coger solo con el...
Ella me complació... Lo llevo a la cama y lo acostó boca arriba... Y sin perder tiempo le pegó una chupada de pija que le hizo estremecer al chico...
Yo sentado en la silla los miraba mientras me masturbaba.
Ella luego se lo subió y comenzó a cabalgar su pija... Veía como subía y bajaba lentamente, como queriendo sentir cada centímetro de la pijas del chico... Gemia como toda una putita profesional...
Yo me pajeaba viendola feliz cogiendo con el otro...
Luego de un rato el chico eyaculo dentro de ella... Se bajó de arriba de el y me dijo
—Quiero más pija... Vení papi cógeme...
Me acomode en la cama y ella se me subió
—vas a sentir toda la lechita de el dentro de mí conchita...
—llename vos también con tu lechita
Empezó a moverse y podía sentir su concha llena de leche y bien abierta... Me excite muchísimo y la cogí sin parar por dos horas...
El chico al ver qué ya no lo necesitamos se fue...
Esa noche me encontré a mí.
Soy un cornudo consciente.
No por obligación.
No por debilidad.
Sino porque en ese límite…
descubrí algo que me volvió adicto.
Y desde ese día…
ya no hubo vuelta atrás.
Hoy a mis 44 años soy re feliz por tener a una puta por mujer.
Tenemos muchas más cosas que contar. Cosas que os calentaran .
Y también tenemos más fantasías con ella...
Unas de ellas es que a parte de putita ella quiere ser prostituta... Y que le paguen por cogerla... O vender contenido... A mí me excita la idea que la sigan cogiendo por plata . O que ustedes se mastuben con sus contenidos.
Que opinan. Apoyarían??
Los leo y siscribanse.
2 comentarios - Así me hice cornudo