Mi novia, Arabela, es según mis ojos, la mujer más bella del mundo y la amo con mi alma. Nos vamos a casar pronto y es lo que más deseo vivir junto a ella.
Hace un par de meses íbamos un viernes por la tarde tomados de la mano, la había invitado a tomar algo, quería que habláramos de los preparativos para la boda que ya se aproxima. Yo estaba feliz. De pronto pasa un tipo en una camioneta, un macho joven, adolescente pero bien guapo y le hace una seña a mi novia, pude verla. Ella se aparta de mí un momento y se dirige a la camioneta para saludarlo y lo hace con un beso en los labios, corto, con disimulo para que yo no lo note pero lo noté y como soy respetuoso y ubicado (y cornudo) hice como que no lo vi. Era evidente que ya se conocían. Llegué a pensar que sería algún ex pero cuando deduje su edad desistí de esa idea. Intercambian unas palabras y ella me invita a acercarme, evita presentarme y el maldito no me mira. Ella me dice que él es un amigo y que lo va a acompañar a un lugar pero si yo queria me dejaban cerca de casa. Me quedé con la boca abierta ante esa determinación irrevocable, decide ir con él y mi opinión no cuenta. Confundido y con tal de estar un poco más cerca de ella y procesar lo que estába pasando subí a la parte trasera, la de carga pues la cabina era solo para dos. Confirmé que era un macho mucho menor que yo, un adolescente. Cuando íbamos camino a mi casa hablaban y obviamente no podía escucharlos. Ella iba con unos mini shorts cortísimos que le quedaban super sexis, mostraba esas piernas esculturales que la verdad son una tentación. El muchacho se las acariciaba mientras conducía y ella sonreía gustosa. A mí se me cortó el aliento impresionado al ver como un muchacho la estaba disfrutando ante mis ojos. Entonces ella giró para verme y al ver mi cara de estúpido, giro hacia él y juntos rieron, ambos festejaban su complicidad compartida ante mi cobardía. Me dejaron en la puerta de casa. En cuanto salté de la caja arranco la chata y en un instante desaparecieron. No se despidió de mi. Allí caí en la cuenta de como se la cogería ese maldito adolescente pijudo y con unos huevos bien de macho ya que tenía el coraje de arrebatarle la novia a alguien mayor que él pero con facha de perdedor y de cornudo. Dos de mis vecinos estaban conversando allí en la puerta de mi casa, estoy seguro ya la habían disfrutado de mi novia pues eran bien apuestos ambos y varias veces los ví conversando con ella. Se rieron juntos y uno de ellos me dijo: "¿que pasó vecino, se llevaron a la novia?" Y largaron luego una cruel carcajada.
Tome conciencia mirando por donde habían desaparecido y comencé a desesperar. Llorando la esperé sin poder borrar de mi mente cómo un adolescente me la arrebató en mi propia cara en la puerta de mi casa. Cómo bajé de la chata e inmediatamente arrancó y me arrebató a mi novia rumbo al hotel que vine a descubrir era el lugar donde quería que lo acompañara. Seguro tenía la pija dura y le pidió que se la coma. Se le endureció al verla a la distancia, verla caminar con esas piernas maravillosas que levanta hasta los muertos.
Desapareció por espacio de tres horas. Llegó con el pelo aún húmedo y relajada, me beso como de costumbre con su lengua en mi boca y allí pude sentir el impacto en mi boca, el sabor de la lujuria. Entonces ya no daba lugar a preguntarle qué habían hecho, era obvio si su boca sabía a semen. Me miró con esos ojos verdes hermosos y esa leve sonrisa con la que me decía "¿Que me vas a preguntar? Ese muchacho es más macho que vos, me usó y yo lo disfruté, usó mi culo, me culeó. Déjalo así, perdiste por no ser tan poco hombre, por no tener el coraje de retenerme, para hacerte respetar. Cornudo". Yo lo entendí, baje la mirada y me ahogué en un llanto silencioso mientras ella me miraba con esa sonrisa, con lástima, sin tocarme, esperando que se me pase y me calme. Ella y su macho me habían humillado y ya nada se podía hacer. En el momento yo tendría que haber reaccionado pero cobarde y temeroso, o que ella se enoje y me eche de su vida y lento como soy había permitido que me humillen. Así se repetía siempre y casi a diario aparecia un macho corneador que gozaba de ella, algo que para mí esta vedado.
Soy un cornudo y ya todos lo varones parece que lo saben. Tal vez corre de boca en boca pero ya sin ningún miramiento se la llevan en mis narices, como se dice. Aún así la amo y quiero que sea mi esposa.
Hace un par de meses íbamos un viernes por la tarde tomados de la mano, la había invitado a tomar algo, quería que habláramos de los preparativos para la boda que ya se aproxima. Yo estaba feliz. De pronto pasa un tipo en una camioneta, un macho joven, adolescente pero bien guapo y le hace una seña a mi novia, pude verla. Ella se aparta de mí un momento y se dirige a la camioneta para saludarlo y lo hace con un beso en los labios, corto, con disimulo para que yo no lo note pero lo noté y como soy respetuoso y ubicado (y cornudo) hice como que no lo vi. Era evidente que ya se conocían. Llegué a pensar que sería algún ex pero cuando deduje su edad desistí de esa idea. Intercambian unas palabras y ella me invita a acercarme, evita presentarme y el maldito no me mira. Ella me dice que él es un amigo y que lo va a acompañar a un lugar pero si yo queria me dejaban cerca de casa. Me quedé con la boca abierta ante esa determinación irrevocable, decide ir con él y mi opinión no cuenta. Confundido y con tal de estar un poco más cerca de ella y procesar lo que estába pasando subí a la parte trasera, la de carga pues la cabina era solo para dos. Confirmé que era un macho mucho menor que yo, un adolescente. Cuando íbamos camino a mi casa hablaban y obviamente no podía escucharlos. Ella iba con unos mini shorts cortísimos que le quedaban super sexis, mostraba esas piernas esculturales que la verdad son una tentación. El muchacho se las acariciaba mientras conducía y ella sonreía gustosa. A mí se me cortó el aliento impresionado al ver como un muchacho la estaba disfrutando ante mis ojos. Entonces ella giró para verme y al ver mi cara de estúpido, giro hacia él y juntos rieron, ambos festejaban su complicidad compartida ante mi cobardía. Me dejaron en la puerta de casa. En cuanto salté de la caja arranco la chata y en un instante desaparecieron. No se despidió de mi. Allí caí en la cuenta de como se la cogería ese maldito adolescente pijudo y con unos huevos bien de macho ya que tenía el coraje de arrebatarle la novia a alguien mayor que él pero con facha de perdedor y de cornudo. Dos de mis vecinos estaban conversando allí en la puerta de mi casa, estoy seguro ya la habían disfrutado de mi novia pues eran bien apuestos ambos y varias veces los ví conversando con ella. Se rieron juntos y uno de ellos me dijo: "¿que pasó vecino, se llevaron a la novia?" Y largaron luego una cruel carcajada.
Tome conciencia mirando por donde habían desaparecido y comencé a desesperar. Llorando la esperé sin poder borrar de mi mente cómo un adolescente me la arrebató en mi propia cara en la puerta de mi casa. Cómo bajé de la chata e inmediatamente arrancó y me arrebató a mi novia rumbo al hotel que vine a descubrir era el lugar donde quería que lo acompañara. Seguro tenía la pija dura y le pidió que se la coma. Se le endureció al verla a la distancia, verla caminar con esas piernas maravillosas que levanta hasta los muertos.
Desapareció por espacio de tres horas. Llegó con el pelo aún húmedo y relajada, me beso como de costumbre con su lengua en mi boca y allí pude sentir el impacto en mi boca, el sabor de la lujuria. Entonces ya no daba lugar a preguntarle qué habían hecho, era obvio si su boca sabía a semen. Me miró con esos ojos verdes hermosos y esa leve sonrisa con la que me decía "¿Que me vas a preguntar? Ese muchacho es más macho que vos, me usó y yo lo disfruté, usó mi culo, me culeó. Déjalo así, perdiste por no ser tan poco hombre, por no tener el coraje de retenerme, para hacerte respetar. Cornudo". Yo lo entendí, baje la mirada y me ahogué en un llanto silencioso mientras ella me miraba con esa sonrisa, con lástima, sin tocarme, esperando que se me pase y me calme. Ella y su macho me habían humillado y ya nada se podía hacer. En el momento yo tendría que haber reaccionado pero cobarde y temeroso, o que ella se enoje y me eche de su vida y lento como soy había permitido que me humillen. Así se repetía siempre y casi a diario aparecia un macho corneador que gozaba de ella, algo que para mí esta vedado.
Soy un cornudo y ya todos lo varones parece que lo saben. Tal vez corre de boca en boca pero ya sin ningún miramiento se la llevan en mis narices, como se dice. Aún así la amo y quiero que sea mi esposa.
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