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Katherine Riveros, viciosa del sexo 3

— ¡Gran mamasita!, ¡Grande!-
—Bueno, ¿y ahora qué sigue? -preguntó Katherine Riveros.
"Dame un segundo", respondió Cristal.
Inmediatamente después Cristal llamó a los chicos de seguridad mediante códigos, y al mismo tiempo dio instrucciones a sus otros compañeros:
"A partir de este momento utilizamos camerinos del uno al 1_6, ¡salimos libres del 1_7 al 2_1!" ordenó Cristal.
Llegaron 4 chicos africanos muy altos, muy fuertes, que hablaban bien español, aunque con un acento extraño.
—Díganos, señorita Crystal, ¿qué ocupa? —preguntó uno de ellos.
—Bueno, ¿cuál le enviamos a tu madre? —preguntó Cristal a Katherine Riveros.
—Bueno, en realidad ella amaba a todos. —dijo Katherine Riveros.
"No como piensas, la van a matar ahí y luego me van a meter en la cárcel, le vamos a enviar uno primero y ya veremos, ¿sí? -
"mmmmmm en ese caso, quiero. ................¡Éste! Katherine Riveros eligió.
"Bueno, los demás vuelven a sus puestos y cubren a su compañero, te daré instrucciones más tarde." - ordenó Cristal.
— Bueno, ahora tú Bolaji, quiero que vayas al camerino que esta chica te indica a ti y a su mamá, por favor ten cuidado-
Bolají con una sonrisa en el rostro entró al vestuario con Katherine Riveros y aprovechó para preguntarle:
—¿Tu madre realmente está ahí?-
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—Sí, espero que te guste —respondió Katherine Riveros.
"Bueno, si tiene el mismo culo que tú, me encantará."
Katherine Riveros sonrió con picardía mientras estaba afuera del camerino donde estaba su madre.
"Bueno, está aquí", dijo Katherine Riveros.
Bolaji le sonrió cachondo a Katherine Riveros mientras acariciaba su hermoso rostro.
"Me hubiera gustado estar contigo, princesita", dijo Bolaji.
Luego entró al camerino y cerró la puerta, mientras Cristal se acercaba a Katherine Riveros.
—¿Ya has entrado? -preguntó Cristal.
— Acabas de unirte-
“Bueno, ahora quédense aquí y coordínenlos si es necesario, tenemos clientes, necesito que no griten demasiado, que no los escuchen”
-¡Yo no, no puedo, Cristal! dijo Katherine Riveros desesperadamente.
"Tengo un trabajo, te irá bien", dijo Cristal mientras se alejaba.
Mientras tanto dentro del Vestidor.
"¡Dios mío! - exclamó Miriam Caballero al ver entrar a Bolakí-
"Uff mi señora, qué hermosa eres", respondió el nigeriano Bolaji.
— ¿Crees hijo?, Eres muy joven, ¿estás seguro que quieres? -
"Por supuesto que quiero, veamos, déjame verlo bien", dijo Bolaji.
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Entonces Miriam Caballero se levantó y dejó que Bolají se sentara en el banco del camerino, para luego tenerla de regreso con él mostrándole la vista de su espectacular culo.
— Mami, pero qué buen culo, creo que es incluso mejor que el de tu hija. -
"Ah, ¿ya lo has visto en mi pequeña niña?"
"Ahora, ahora entiendo de dónde sacó su enorme cola"
"¿Y entonces?" ¿Vas a darle una polla a este viejo pervertido? -
"Mira lo que te voy a dar a ti y a la puta de tu hija que nos escucha"
En ese momento Bolaji sacó una tremenda anaconda de sus pantalones, digna de cualquier nigeriano promedio; al otro lado de la puerta estaba Katherine Riveros, poniendo los ojos en blanco por lo que estaba escuchando.
"Por el amor de Dios, mi rey, qué idiota matas, es gigantesco, no lo puedo creer."
"¿Le gusta señora?" -
— ¡Me encanta hijo!, ¡No veo nada más que vergüenza!, ¡Tus venas papi!, están muy marcadas, Y esta gordita, parece un pepino-
— Date la vuelta otra vez, déjame disfrutar del tremendo culo que tienes-
Entonces Miriam Caballero se dio la vuelta para darle la espalda nuevamente, Bolaji comenzó a tocarle las nalgas.
— ¡Uff! qué nalgas le envías señora, tienes unas nalgas tremendas- Bolaji empezó a masajearle el culo a Miriam Caballero.
— PLASS! ¡PLASS! ¡JAJAJA! - Hubo 3 tremendas nalgadas dentro del vestuario.
"Oye, no hagas tanto ruido", dijo Katherine Riveros desde afuera.
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"¿Te gustan las nalgas de este papá?" - preguntó Miriam Caballero mientras se movía.
Bolaji aprovechó para bajarse la falda de Miriam Caballero y dejarla con unas preciosas medias de encaje morado.
— ¡Dios mío, señora!, pero qué culo tan grande tiene, sólo mira las tremendas nalgas, no soporto la necesidad de convertirla en mi perra
—¿Estoy tan sexy papi?-
"¡Esta deliciosa señora se parece a mi mamá!" dijo Bolaji.
¡PAS! ¡PASOS! - Sonaron dos azotes más.
"Oye, silencio", dijo nuevamente Katherine Riveros desde afuera.
—Ah, ¿con qué te emociona tu madre? —preguntó Miriam Caballero, sacudiendo el culo.
— ¡Me fascinan las nalgas de mi madre! Son iguales a las de ella. -
— Entonces, ¿a qué estás esperando, hijo?, dale una polla a tu mamá que lleva mucho tiempo queriendo que la dejes embarazada
"Con estas nalgas, creo que puedes sostener mi pene, zorra"
Entonces Bolaji terminó quitándose los pantalones por completo, agarró a Miriam Caballero por la cintura, apartó sus hermosas medias de encaje morado y la sentó en su enorme y gigantesco candado.
— AHHHHHH..... mhhhhhhhhhhhh- El grito de Miriam Caballero fue ahogado mientras Bolaji se tapaba la boca.
"¡Mamá, cállate!" Dijo Katherine Riveros desde afuera.
"No te preocupes, niña mía, ya tengo a tu mamá bajo control para que no haga ruido", dijo Bolaji.
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—Está bien, trátala hermosamente, como si fueras yo. -Dijo Katherine Riveros.
"Sí, hermosa princesa, ahora déjame romperle el culo a tu mamá", respondió Bolaji.
"Sopla, disfruta de mi mamá", agregó Katherine Riveros.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Los sentones de Miriam Caballero empezaron a sonar sobre la enorme anaconda de Bolaji.
"MHHHHHHHHMHMHMHMHMMMMAHMAHMHAMHAMHAMHAMHAMHAMMAHMAH" gritó Miriam Caballero, pero Bolaji no le sacó la mano de la boca.
"¿Te gusta, pequeña puta?" Bolaji dijo al oído de Miriam Caballero.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Las sentadas aceleraron su velocidad.
—Qué buenas nalgas tienes, las estás aguantando muy bien. - Continuaron los susurros en el oído de Miriam Caballero.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Miriam Caballero subía y bajaba a gran velocidad sobre esa hermosa polla.
— ¡AHAHMAHMAHMAHMAHMAHADKJSJJMSMAHDSNMAJ- Balbuceaba Miriam Caballero.
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— ¿Quieres decirle algo genial a mamá?, ¿Quieres decirle algo a tu hijo favorito? -
Miriam Caballero con lágrimas en los ojos dijo que sí con la cabeza.
"Te voy a sacar la mano de la boca para que me lo digas, pero no grites, puedes meternos en problemas"
Miriam Caballero volvió a decir que sí con la cabeza, en ese momento Bolaji le quitó la mano de la boca.
“Te duele, tu polla es enorme hijo mío, mami no soporta tu talla, es demasiada polla para tu mami, si quieres te la chupo” dijo Miriam Caballero al borde de las lágrimas.
Bolaji sonrió, volvió a taparse la boca a la fuerza y dijo:
—Lo estás haciendo perfectamente mami, no me queda mucho.
Miriam Caballero Cerró los ojos con fuerza como si estuviera montando una atracción en algún parque de diversiones.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Se volvieron a escuchar los enfrentamientos de los nalagas de Miriam Caballero con el gallo del nigeriano.
"¡AHHHHHMJHHAMHMHMHMHM!" Se podía escuchar a Miriam Caballero gimiendo a través de la mano de Bolaji.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Miriam Caballero ya no controlaba su salivación, la saliva empezó a gotear de su boca, sentía mucho dolor.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Los centinelas de Miriam Caballero eran cada vez más fuertes, quien fue manipulada con una sola mano por el nigeriano.
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"Dios mío, mami, ¿qué culo tienes, aprietas deliciosamente, que tu marido no te folla?"
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFf! ¡PLAFF! - Miriam Caballero comenzó a llorar, literalmente goteando lágrimas de la mano de Bolaji.
—Cómo te lo estás pasando bien mami, no te oigo —preguntó Katherine Riveros desde afuera.
"Te voy a quitar la mano y ten cuidado con lo que le dices, putita". - le ordenó Bolaji.
"¡Bueno mi amor!, trato de no hacer ruido, ¡es delicioso!, ¡Si pudieras ver lo delicioso que me abre esta polla!" respondió Miriam Caballero para tranquilizar a Katherine Riveros.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - La nigeriana volvió a taparse la boca con una mano y con la otra la levantó y se sentó continuamente en su enorme barra.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFf! ¡PLAFF! - Miriam Caballero dejó salir hilos de saliva de su boca que terminaron en el suelo.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! PLAFF - Aceleraron los tremendos sentimientos.
"¿Cómo está tu mamá?" - Crystal venía a preguntar
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFf! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Se oyeron aplausos fuera del vestuario.
—Vaya, creo que se están divirtiendo, ¿verdad? —preguntó Cristal cuando escuchó los aplausos.
"Sí, me dijo que se sentía muy bien", añadió Katherine Riveros.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Se oían las nalgas de Miriam Caballero.
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"Dios, tu mamá es una mujer, no la oigo quejarse, aparentemente si está sosteniendo la polla de este hombre, tengo mucha envidia de tu mamá", dijo Cristal mientras se alejaba nuevamente.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF!
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFf! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF!
Miriam Caballero ya no soportaba su salivación, de su boca salaban ríos de saliva y el suelo empezó a ensuciarse.
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF!
— ¡Qué delicioso aprietas a mami!, ¡Tienes las mejores nalgas que he probado en mi vida! -
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! - Miriam Caballero estaba llorando.
— ¡Me estoy corriendo, pequeña perra!, ¡Me estoy corriendo!-
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! -
¡PLAFF! ¡PALFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF!
¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF! ¡PLAFF!
— Yaaaa - gritó el nigeriano.
—¿Ya le has echado la nariz a mi mamá? -preguntó Katherine Riveros.
— ¡Sí! Estoy llenando el útero de tu madre con mi esperma caliente. -
"¡Qué delicioso!" respondió Katherine Riveros.
Bolaji liberó varios chorros de semen caliente dentro de Miriam Caballero, quien tenía ojos llorosos y estaba llena de su propia saliva por todas partes, ambos permanecieron inmóviles, Bolaji sacó su mano de la boca de Miriam Caballero y finalmente pudo comentar:
—Siento toda tu leche caliente dentro de mí, nunca he sentido tanto esperma dentro de mí, la temperatura de tu semen es mucho más alta, siento mucho calor. -
Dijo todo esto con muecas de dolor insoportable.
Miriam Caballero había sentido todo el rigor de una polla africana, entre la señorita Crystal y su hija Katherine Riveros, consiguieron que sus 4 hombres satisficieran sus instintos más bajos, sin embargo, Miriam Caballero sufrió mucho con el primero de ellos, porque su Tranca era tan grande que la dejaba muy dolorosa, ¿podrá con los 3 restantes?
"Dios, señora, qué apretada está, qué deliciosa vine." - dijo Bolaji mientras todavía tenía a Miriam Caballero ensartada en su polla.
—No es que esté apretada, tu cosita es demasiado grande, cualquier mujer es demasiado pequeña para ella —respondió agitada Miriam Caballero.
— ¿Hay algún problema que haya ocurrido dentro de ti? - preguntó el nigeriano.
—No, Ninguno, compraré un Post-Day, ¿te gusto? -preguntó Miriam Caballero.
— ¡Me encantó!, Tienes unas nalgas tremendas, me aguantas muy bien, espero que podamos repetir. -
"Bueno, ya veremos, déjame parar" Entonces Miriam Caballero se levantó, desconectándose de la cerradura del nigeriano.
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—Oh Dios, pequeño, mira cómo me dejaste aquí. —dijo Miriam Caballero mientras un río de semen goteaba por sus piernas.
"Ufff, lo siento, pero tus nalgas me apretaron." -
En ese momento abrieron la puerta del camerino y aparecieron Cristal y Katherine Riveros.
"Entra Katherine Riveros, rápido", ordenó Cristal a la tierna Adolescente.
De repente había 4 personas en el mismo camerino.
"Oh Dios, señora, mire cómo me lo dejaron", exclamó Cristal cuando vio el río de lefa corriendo entre las piernas de Miriam Caballero.
—Mami, ¿dónde cabías tanta leche? -preguntó Katherine Riveros intrigada.
—Bueno, no encajo en él, hija, por eso se me resbala hasta los talones.
—Bueno, ¿cómo estás, te gusto? —le preguntó Cristal a Miriam Caballero con una sonrisa traviesa.
— ¡Mucho!, no sabes cuánto te agradezco, lo necesitaba terriblemente, me siento súper satisfecha. - respondió Miriam Caballero.
— Aún le quedan otros 3 - agregó Crystal
"¿Qué? No, no, ya no, apenas pude soportar esto. -Respondió Miriam Caballero.
—¡Y vaya si te aguanto!, podrías, pero además, con todo lo que llevas, fuiste tú quien más pudo hacer. —respondió Cristal.
—Mami, quiero probar uno de ellos, ¿quieres? -dijo Katherine Riveros.
"¡No!" gritó Cristal y Miriam Caballero casi al mismo tiempo.
"Si la chica quiere intentarlo, me inscribiré", interrumpió Bolaji.
—No, veamos, sal de aquí, vístete y vuelve a tu puesto —ordenó Cristal.
Luego el nigeriano volvió a vestirse correctamente con su uniforme de seguridad y salió del camerino como si nada hubiera pasado, lo que al vestirse de uniforme pasó totalmente desapercibido para las demás damas que estaban alrededor del camerino.
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—Veamos Katherine Riveros, no puedo dejar que estos señores te atrapen, eres muy joven, te van a destruir, mira cómo dejaron a tu madre. - dijo Cristal.
—Sí mi amor, escucha a la señora, apenas pude aguantar, todavía sentía mucho dolor, vas a terminar en el hospital. - añadió Miriam Caballero.
"Sí, puedo soportarlos", se aferró Katherine Riveros.
Tanto Miriam Caballero como Cristal se giraron para mirarse como señal de desaprobación por lo que acababa de decir Katherine Riveros.
"Además, también tengo un buen culo, ¿no me ves?" Katherine Riveros se dio la vuelta para ser observada.
— Sí Katherine Riveros, tienes un buen trasero, pero ve con la señorita Cristal, ella también tiene un buen trasero y no los soportaba. - Dijo Miriam Caballero, tranquilizando a su hija.
"Pero si aguanto el de mi papá, no soporto el de ellos". - Katherine Riveros se aferró.
—¿Cómo, ya sabes que ella y tu marido? —preguntó Cristal confundida.
—Sí, los vi yo misma —respondió Miriam Caballero.
-¿Y a ti no te molesta? -preguntó Cristal.
— Al principio sí, pero también si quieren ¿qué puedo hacer? -
"Veamos mi amor, ven, siéntate aquí", ordenó Cristal a Katherine Riveros.
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Cristal se sentó junto a Katherine Riveros en el banquillo del vestuario.
"Te gusta la polla de tu papá, ¿no?" - preguntó Cristal mientras le ponía una mano en la pierna.
— Bueno, creo que es muy grande, si pudiera manejar ese, podría manejar estos. - Respondió Katherine Riveros.
— Si es grande, pero no gigante como estos, este tipo de penes están hechos para mujeres de tu propia raza. -
Cristal subió lentamente la mano por la pierna de Katherine Riveros a través de su falda, mientras Miriam Caballero observaba complacientemente.
-¿Pero ya me has visto? ¿Me vas a decir que no los soporto? - Katherine Riveros se aferró de nuevo.
—Sí cariño, tienes un culo muy bueno, de hecho, culo diría yo, pero, ¿ya has visto a las mujeres africanas?, nos quitan el doble de caderas a cualquiera de nosotras 3 —dijo Cristal mientras sus dedos ya rozaban la vagina de Katherine Riveros.
-Sí hija, entiende, no estamos hechos para ellos, tengo miedo de que te hagan daño. -añadió Miriam Caballero.
—Pero anhelaba todo lo que le hacían a mi mamá —respondió Katherine Riveros.
—¿Sabes qué, Cristal? Esta chica, aunque esté buena, no quiere razonar. ¿Podrías ayudarme con eso? Exclamó Miriam Caballero.
"Veamos qué podemos hacer", respondió Cristal mientras apartaba la braga de Katherine Riveros y comenzaba a masturbarla.
— ¡Mhhhhh!- Gemía Katherine Riveros.
"Necesitas, hija, dejar que Crystal te expulse del diablo y te sentirás cómoda." -
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Los dedos empezaron a sonar dentro y fuera de Katherine Riveros.
— ¡Qué delicioso! - dijo Katherine Riveros y luego se tapó la boca con las manos.
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¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Los dedos de Cristal comenzaron a drenar de los fluidos de Katherine Riveros.
"¿Te gusta mi amor?" -preguntó Miriam Caballero.
— ¡Mucha mami!, ya lo estaba esperando con ansias.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - La cavidad uterina de Katherine Riveros ya era un río de fluidos.
"Pero bájate esto, cariño, ni siquiera puedes disfrutarlo así". - Miriam Caballero dijo al mismo tiempo que bajó la blusa que llevaba Katherine Riveros, dejando escapar sus tetas.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! - Los jugos de Katherine Riveros comenzaron a escurrirse al suelo.
— ¡Oh Katherine Riveros!, pero qué escondidas estabas esas tetas princesa. - dijo Cristal.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! -
— ¡Ahhhhhh! ¡mhmhmhmhm!, me siento tan bien, mami, dijo Katherine Riveros.
—¿Puedo? —preguntó Cristal a Miriam Caballero, sacando la lengua cerca de los pezones de su hija.
"¡Adelante, Cristal!" respondió Miriam Caballero.
En ese momento Cristal le metió los pezones a Katherine Riveros en la boca, sin dejar de masturbarla.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Sonaba la vagina de Katherine Riveros.
¡GLUP! ¡GLUP! ¡GLUP! - Sonó la succión del pezón que le estaba dando Katherine Riveros.
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—Perdóname, Miriam, Caballero, pero desde que conocí a tu chica me excitó, es muy bonita
¡GLUP! ¡GLUP! ¡GLUP! - Cristal continuó chupando los pezones de Katherine Riveros.
—Sí, mi princesa ya es una jovencita, es muy bonita, por eso su papá la folló delante de mí —respondió Miriam Caballero mientras le frotaba sus enormes tetas.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! -La velocidad del dedo aumentó en ritmo.
"Tú, marido, la verdad es que me la follo muy bien en esos mismos camerinos. -
"¿Qué? ¿cómo? ¿Ya lo habían hecho? Ambos tuvieron mala suerte, me hicieron creer que era su primera vez en la casa. - dijo confundida Miriam Caballero.
— Perdónanos mami, no soportamos el impulso, mi papá me trató muy bien. -
¡GLUP! ¡GLUP! ¡GLUP! - Katherine Riveros tomaba de la cabeza A Cristal.
"Es cierto Miriam Caballero, tu esposo la trató muy bien, yo estaba con ellos, por cierto, debes tener cuidado de que no la deje embarazada, ese día lo hice adentro sin protección. -
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! -
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"Dios mío, esta chica sexy, mira cómo se traga la polla de su papá"
— Katherine Riveros, hermosa, ¿quieres remojarlo como se sentiría con una polla tan grande como la de los africanos?
"¡Sí, quiero!"
En ese momento Cristal salió del camerino, dejando a Miriam Caballero sola con su hija.
"Mami, no quieres ayudarme, no me dejes así." -
"¡Yo, estás loco, tócate!" -
— Por favor, ya tengo demasiado calor, necesito contacto humano, ¡ayúdame! -
Miriam Caballero lo pensó un momento y se sentó junto a su hija.
—Veamos, ¿qué quieres que haga? -preguntó Miriam Caballero.
Katherine Riveros tomó la mano de su madre y se la llevó directamente a la vagina.
"Continúa", exclamó Katherine Riveros, cubriéndose la boca con las manos.
— ¡Oh mamasita!, Pero mira lo empapada que estás, ¿eres tan mi niña?-
Katherine Riveros sólo dijo que sí con la cabeza sin destapar la boca con las manos.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP!- Miriam Caballero comenzó a insertar sus dedos en los de su hija.
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—¡No puedo creer que esté haciendo esto, Dios mío! —exclamó Miriam Caballero.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CORTE! - Los dedos de Miriam Caballero se deslizaron hasta lo más profundo de las entrañas de su princesita.
— ¡MHMHMHMHMHMHM!
— Mamiiiii!, se siente delicatessssssooooo
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - La mano de Miriam Caballero quedó manchada con los fluidos de su propia hija.
—Sí, ¿te gusta cómo te toca tu mamá? -
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP!- El charqueador sonó en la vagina de Katherine Riveros.
"¡Más rápido, mamá!" - exclamó Katherine Riveros mientras tiraba de la ropa de su madre en señal del placer que sentía.
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"Disfruta mi niña, aquí están las manos de tu mami para que puedas descargar mi amor"
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— No sólo tu papá puede darte placer cariño, de ahora en adelante podrás venir a buscar a mamá cuando te apetezca. -
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Miriam Caballero aceleró el ritmo de sus dedos.
—Mami, ya no lo soporto más, me voy a correr —tiró Katherine Riveros de las mangas de su madre.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! -
"Listo, llegaré allí". - dijo Cristal entrando nuevamente al vestuario.
"Vaya, vaya, no perdieron el tiempo sin mí. - añadió Cristal.
Entonces Cristal sacó un pene de plástico de una bolsa.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Miriam Caballero no dejó de masturbar a su hija.
-Oh Cristal, no, ¿vas a meter todo eso en mi niña? preguntó angustiada Miriam Caballero, todavía tocando a su hija.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Katherine Riveros gimió tirando de las mangas de su madre-
—Es del mismo tamaño que el de ellos, sólo me corresponde a mí hacer la prueba. -
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! -
— No, los de ellos son literalmente pepinos, este se parece más al de mi marido.
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— Bueno, sí, ahora que lo mencionas, creo que son iguales. -Respondió Cristal.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! -
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"¡Méteme la polla de papá!" - gritó Katherine Riveros.
Miriam Caballero y Cristal se giraron para mirarse y se rieron traviesamente.
En ese momento Miriam Caballero dejó de masturbar a su hija y la puso de pie, y luego se sentó en el banco del camerino.
—Ahora sí, amor mío, siéntate sobre mis piernas y tus talones las apoyarán sobre mis rodillas. —ordenó Miriam Caballero.
Entonces Katherine Riveros se sentó en el regazo de su madre y sus pies descansaron sobre sus rodillas. De esta manera, Miriam Caballero la abrazó por la cintura.
—Ahora sí mami, como cuando eras pequeña, en mis piernas, ponlo en Cristal. - dijo Miriam Caballero.
Cristal se arrodilló a los pies de Miriam Caballero y procedió a insertar su pene de plástico en la cavidad uterina de Katherine Riveros, apartando sus medias.
"Oh, oh, es lo mismo que el de papá", gritó Katherine Riveros.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHUPAR! - Crital comenzó rápidamente a meterlo y sacarlo.
— ¡Mhhhhhmmhmhmhmhmhm! Qué rico
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cielo
— ¿Te gusta lo que te hacen mi amor? - le dijo Miriam Caballero a Katherine Riveros chupándose la oreja.
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— ¡Me encanta!, es tan grande como la polla de mi papá
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—Amas la polla de tu papá, ¿no?, Esas sentadas que le diste ese día estaban muy ricas. -dijo Cristal-
— ¡Me encanta dar sentadas!, es mi especialidad. - respondió Katherine Riveros.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CORTAR! - Los líquidos de Katherine Riveros goteaban por todo el soldador.
— ¿Qué sientes cuando te sientas sobre una polla mi amor?, Cuéntanos. - preguntó Miriam Caballero mientras sostenía a su hija alrededor de la cintura.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Cristal aceleró el ritmo del empuje hacia adentro y hacia afuera.
— ¡Me encanta sentir cómo me abre por completo!, ¡Sentir el glande atravesar cada centímetro de mi vagina!, ¡Sentir cada vez que siento cómo llega a la parte más profunda de mi útero! - respondió Katherine Riveros.
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— ¡Me estoy corriendo, mami! - gritó Katherine Riveros.
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— ¡Imagínate que tu papá se va a correr en ti mi amor! - exclamó Cristal.
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"¡Dame embarazada papá, quiero darte un hijo!" gritó Katherine Riveros.
¡PICAR! ¡PICAR! ¡PICAR! ¡CHOP! - Cristal aceleró el ritmo
"¿Quieres que tu papá te llene de su nariz mocosa, mi amor?"
— ¿Quieres compartir la polla de tu papá conmigo?
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— Ambas podemos ser sus pequeñas mujeres-
— Ambos podemos cuidar de papá-
"¿Te gustaría que fuéramos las putitas de papá?" - preguntaba constantemente Miriam Caballero.
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—¡Sí, quiero que papá nos deje embarazadas a las dos al mismo tiempo, mamá! —gritó Katherine Riveros.
— aaaaaaaaaaaaaaaaaaahahahaaamhhmhmhmhmhmhmhhmh- gimio Katherine Riveros.
Entonces Katherine Riveros empezó a tomar un chorro abundante, donde gran parte acabó en la cara y la ropa de Cristal.
Lo que había pasado en ese camerino era realmente una aberración para la naturaleza, Una madre había masturbado a su propia hija en presencia de un extraño, Todo para calmar la excitación de la niña y dejar de lado la absurda idea de que podía soportar las embestidas de una polla africana, Miriam Caballero que tenía toda la experiencia y un gran culo, apenas soporto el dolor, ¿Podrá nuestra Madura favorita soportar más de un nigeriano a la vez?
"¡Uff Katherine Riveros!, Vaya te corriste Preciosa" Cristal comentó sobre el tremendo chorro que tenía Katherine Riveros.
—¡Oh Dios Cristal!, no tienes idea de cuánto lo necesitaba —respondió Katherine Riveros agitada.
— Bueno mami, espero que con esto tu fiebre se calme y dejes de pensar en esos vergots nigerianos. - agregó Miriam Caballero quien todavía abrazaba a su hija por la cintura mientras ella permanecía sentada sobre su madre.
— ¡Oh mamá!, La verdad es que me puso muy cachonda escuchar cómo ese nigeriano te rompió el culo, y me puso más caliente escuchar que ni siquiera te quejaste. - Dijo Katherine Riveros.
-Sí, es verdad, ¿cómo lo hiciste? Ni un solo gemido, "¡Qué mujer eres!" - comentó Cristal sorprendido.
— Bueno, tengo mucha experiencia con penes grandes, mi marido los tiene muy grandes, ¿no es así Katherine Riveros? -
— Sí, mi papá tiene una muy buena polla para ser honesto, es gorda, es rica. Katherine Riveros respondió, todavía en las piernas de su madre.
—Sí, no lo dudo, sin embargo, no se compara con estos penes africanos, lo probé yo mismo y terminé rompiéndome el culo, tuve que visitar al médico porque me desgarró. - comentó Cristal.
— Bueno, es eso si eres Cristal, pero mi mamá te quita el doble. - Katherine Riveros dijo que se bajara de su madre para disfrazarse un poco.
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—Por supuesto, tu mamá nos gana a todos, incluso a ti, eres muy joven y tienes muy buenas nalgas, pero su vergüenza es de otro nivel, está hecha para ese tipo de raza. - comentó Cristal.
— Bueno, puede ser que tengas razón, por ahora me lo pasé bien contigo, pero vinimos para que 4 hombres pudieran follar con mi madre. - Dijo Katherine Riveros mientras se miraba al espejo preparándose.
-Es cierto, ¿te traigo los tres restantes? -preguntó Cristal a Miriam Caballero.
— No, no seas así, estás viendo que apenas pude soportar uno, quieren enviarme a los 3, estás loco, quieren sacarme de aquí en silla de ruedas. -
"Mamá, para eso estamos aquí, no es para llenarnos de pollas por todas partes"
—No, hija, ¿estás enferma? No podré, estás loca
"¿Entonces te enviaré uno?" - preguntó Cristal expectante.
—¡No, ya no!, casi rompo ese Bolaji —exclamó Miriam Caballero.
—Mami, deberías aprovecharte, ¿no estabas cansada de la polla de papá?, Dijiste que necesitabas más, probar cosas nuevas. - Dijo Katherine Riveros.
-Hija, ¿cómo crees que quieres verme en silla de ruedas?
— Si soportas a mamá, no puedes quedar mal conmigo, la señorita Crystal piensa que mi mamá es una diosa, déjame mostrarte, imagina lo que dirá papá cuando descubra que su pequeña esposa soporta esos palos. -
Miriam Caballero, dudosa por un momento, miró al techo buscando respuestas.
—Entonces, ¿qué dice si puede soportar el 3? -preguntó Cristal.
"¡Vamos Mamita!, quiero aprender de los mejores. Cuando tenga tu edad quiero ser tan buena montando penes como tú. Eres mi ídolo"
Miriam Caballero se volvió hacia su hija con una sonrisa traviesa.
-Está bien, lo voy a intentar, pero no prometo nada. -respondió Miriam Caballero.
—Bueno, te los enviaré ahora mismo, dame un segundo —dijo Crystal poniéndose de pie y saliendo del camerino.
— Oh hija, esto es una locura, no sé cómo lo voy a hacer, se van a levantar todos, me van a dejar abierta con sus tremendas berenjenas que están cargadas. -
— Si puedes, mami, sé que puedes, has soportado uno. - dijo Katherine Riveros mientras acariciaba el cabello de su madre detrás de la oreja.
— ¡Pero tres a la vez!, Esto va a terminar muy mal, voy a intentar enseñarte a aguantar esas tallas, aunque siento que no voy a poder. - respondió Miriam Caballero.
—Sí mami, enséñame a montar un gallo de ese tamaño, estoy muy interesada en aprender.
"Mi niña pervertida, no sabía que te gustaban tanto las pollas"
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— ¡Amo a mami!-
—Por cierto, te voy a llevar para que te inyecten y no quedes embarazada. -dijo Miriam Caballero.
—¿Por qué lo dices mami? -preguntó Katherine Riveros, intrigada.
— ¿Crees que no basta con meterse con tu propio padre?, Y encima que tire todos los mocos dentro. - respondió Miriam Caballero.
—Oh, mami, ¿dónde más quieres que me los tire? —preguntó Katherine Riveros sarcásticamente.
"¡Bueno, hay muchos lugares donde te los pueden arrojar!" No inventes niña, solo eres una tonta. - dijo Miriam Caballero.
—Veamos, ilumíname, ¿en qué otros lugares? —preguntó con picardía Katherine Riveros.
"¡La cara de la niña, la cara!"
"¿La cara?" -preguntó Katherine Riveros.
—¿Por qué quieres una cara tan bonita si no vas a dejar que los hombres vengan allí? —preguntó Miriam Caballero.
—Ah, quiero decir, ¿es mi deber ofrecer mi rostro a los hombres para que vengan sobre mí?
perra
—Bueno, en realidad sí, eres una mujercita, y si un hombre te trata bien, debes corresponderle con placer, con tu cuerpo, es la ley de la vida —dijo Miriam Caballero.
— ¿Eso es lo que hiciste desde muy joven? - preguntó Katherine Riveros.
—Sí, así me enseñó tu abuela, las mujeres nacemos para ser utilizadas, para ser atrapadas, para que nos metan sus pollas, somos un depósito de esperma para ellas, es nuestra función en la vida. - argumentó Miriam Caballero.
— Bueno, qué delicioso, ¿no?, me encanta lo caliente que se siente el semen al entrar en mí. Katherine Riveros respondió.
"Chica sexy, pero sí, es muy agradable sentir el esperma de un hombre entrando en ti, sientes que estás cumpliendo tu propósito en la vida" Miriam Caballero respondió.
— ¿Dónde te gusta que te echen, mami? Katherine Riveros interrogada.
— Bueno, me gustan en la cara, por supuesto por dentro, en las tetas también me gustan. -
"¿En las tetas?" le preguntó expectante a Katherine Riveros.
— Sí, ver el rostro de placer del hombre, ver cómo te disfruta, cómo te usa, me excita por completo, ¿no? -
— Nunca han venido a mis tetas, pero al escucharte, me dieron ganas de intentarlo. -
"La próxima vez deberías decirle a tu papá que tire tus mocos allí"
"Mamá, por cierto, ¿no te molesta mucho que papá y yo...?" -
"Para nada, tienes edad suficiente para saber lo que haces y él es un hombre, si alguien tiene derecho a tu cuerpo, es solo tu padre"
"¿Justo encima de mí?" - preguntó Katherine Riveros.
"Así es, piénsalo, eres su niña, su princesa, desde que naciste, él te vio crecer, desarrollarse, ahora es él quien te necesita para satisfacer sus necesidades como hombre"
—¿Y por qué tiene que ser conmigo? —preguntó nuevamente Katherine Riveros.
"Es sencillo, porque si no te usara, lo haría con cualquier otra persona, prefiero que ella te riegue las semillas, que cambiarme por cualquier puta de la calle". -
"Los hombres son amor machista, hay que aprender que necesitan constantemente vaciar su esperma en alguien para ser felices, y que su hija les ayuda, me imagino la morbosidad que eso le dará", añadió Miriam Caballero.
— Te lo preguntaba porque Cristal me dijo algo muy parecido la primera vez que mi papá estuvo en estos camerinos. - Dijo Katherine Riveros.
pervertida
—Sí, ¿qué te dijo la señorita? —preguntó Miriam Caballero.
"Mientras estaba sentada en la polla de papá, ella me dijo que debía responderle a mi padre como mujer, que debía dejar que me usara como tanque de leche, porque se lo merecía, qué mejor que su chica para cubrir sus necesidades"
—Ya ves hija, no estoy loca, los hombres son así, es mejor que lo sepas de una vez por todas, disfrútalos y deja que ellos te disfruten —respondió Miriam Caballero.
En ese momento la puerta del camerino se abrió nuevamente y aparecieron 3 hombres grandes, Nigeriano, Muscular, Fuerte.
"Rápido, entra, entra", se oía la voz de Crystal desde fuera del vestuario.
— ¡Cristal!, espera, ya somos 5 personas aquí, no cabemos. - comentó Miriam Caballero.
— Si encajan, veamos, "Musa", siéntate en el banco. - Cristal ordenó a uno de los nigerianos.
—Ahora, Katherine Riveros, mi amor, tú también te sientas en el banco. —Él ordenó a Cristal otra vez.
—Ahora, Miriam Caballero, arrodíllate aquí en medio del suelo. —indicó Crystal.
"Por último, "Abdul" y "Obinna", Uno está delante de la Dama, y Otro está delante de la Dama. - Ordeno a Cristal.
-Bueno, encajan. -exclamó Crystal al final.
"Señorita Crystal, ¿qué tal si nos dirige mejor?" - comentó Abdul.
—¿Por qué?-preguntó Cristal sorprendido.
Riveros
—Está claro que sabe dar instrucciones.-respondió Musa, que estaba sentado en el banquillo con Katherine Riveros.
-¿Quieres que te dirija? -preguntó nuevamente Cristal.
—Lo haría más fácil. -respondió Obinna, que estaba parada frente a Miriam Caballero, quien permaneció arrodillada. -
— Créanme que me encantaría!, Pero no puedo, tengo que trabajar, alguien tiene que cubrirlos, Katherine Riveros!, ustedes, ustedes lideran. - Cristal comentó que se fuera rápidamente a su puesto de trabajo.
Luego los 3 nigerianos junto con Miriam Caballero, se giraron para ver a Katherine Riveros al mismo tiempo.
—¿Que yo dirijo?-preguntó Katherine Riveros.
"Eso dijo la señora", respondió Musa, que estaba sentado junto a Katherine Riveros.
"Sí, niña, creo que lo harás bien", añadió Obinna, que estaba delante de Miriam Caballero.
"Creo que todos estamos de acuerdo", comentó Abdul, quien estuvo detrás de Miriam Caballero.
"Sí, niña mía, hazlo, confía en ti", añadió Miriam Caballero, que permaneció arrodillada entre los dos nigerianos.
Entonces todos esperaban las palabras del adolescente.
—Bueno, quiero que Obinna lo saque y lo frote sobre la cara de mi madre. —Katherine Riveros dio instrucciones.
Entonces Obinna se desabrochó los pantalones y los bajó para soltar una tremenda berenjena.
"Santísima Madre, qué pollas llevas. - exclamó Miriam Caballero al ver salir el pene de Obinna como un resorte.
"¿Le gusta señora?" - preguntó Obinna con una sonrisa y acercando a su miembro al rostro de Miriam Caballero.
—Dios, claro que sí, es que son gigantescos, ¿estás segura que es normal? —dijo Miriam Caballero.
Inmediatamente después Obinnna comenzó a pasar su tremenda riata sobre el rostro de Miriam Caballero, dejando rastros de líquido en su rostro.
—Por supuesto que es normal, te vamos a tratar bien, pequeña zorra. - respondió Obinna.
"Ahora, Abdul, quiero que te lo quites y se lo pases por el culo a mi madre", ordenó Katherine Riveros.
Entonces Abdul, como su compatriota, sacó su tremenda manguera para pasársela por el culo a Miriam Caballero.
"¡Oh Dios mío! Exclamó Miriam Caballero.
"¿Qué pasa, mamá?" - preguntó Katherine Riveros.
— Es que se siente como una hija, el peso de la polla, simplemente me la puso en las nalgas y parece que me puso un mazo. -
"Musa, sácalo y hazlo difícil". - Katherine Riveros ordenó a su compañera de banco.
—Pero hija, no hagas ninguna locura —dijo Miriam Caballero mientras le pasaban la polla por la cara y el culo simultáneamente.
"No te preocupes mami, sé lo que hago, Obinna, quiero que se lo pongas en la boca a mi mamá". -
"Oh, hija de mi vida, ten piedad de mí", añadió Miriam Caballero.
En ese momento el tremendo hombre comenzó a insertar su glande en la boca de la señora Miriam Caballero, quien le abrió la boca tímidamente. -
— Bueno, ahora tú Abdul, ve a poner tu tremenda polla en el orificio vaginal de mi madre. - indicó Katherine Riveros.
Entonces Abdul dejó que su tremenda y venuda polla se deslizara por los labios vaginales de Miriam Caballero.
"¡Ah! ¡Dios, qué es esto! - Se quejó Miriam Caballero, quitándole lo que llevaba de la polla a Obinna. -
"¿Qué pasa, mamá?" - preguntó Katherine Riveros alarmada.
Katherine Riveros, viciosa del sexo 3
— Hija mía, está rompiendo todo ahí dentro, siento como si me estuvieran poniendo un desodorante en la pucha. -

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