


Los miércoles y jueves eran mis días favoritos del despacho, estaba conformado por 4 abogados y dos contadores, también contábamos con dos becarios que hacían su servicio social, las reuniones me agradaban ya que se manejaban porcentajes de comisiones sobre determinados casos, yo el más joven de todos con recién 29 años cumplidos, solo esperaba la llegada de la pareja de contadores a qué nos dieran pormenores, eso era lo especial de esos días eso y poder apreciar el cuerpo de Soledad, una gordibuena madura, con piernas robustas y un culo hermoso, siempre de falda ni muy corta ni muy larga, y sus zapatillas de tacón alto.Unos pechos pequeños siempre con blusa dejando solo ver un poco de piel, ojos grandes y labios gruesos, morena clara, muy seria en el trato. Poco comparte sobre ella, 45 años, con una hija, casada desde hace 20, jamás se queda hasta tarde, con récord sobre el éxito en los casos que maneja. A uno de los becarios Joan de 22 años los he descubierto varias veces viéndole las piernas. Esta tarde en lo que se repartían los casos y comisiones me tocó hacer equipo con Soledad, al estar hablando los dos solos, comenzó a planificar que haríamos, al estar escribiendo en mi agenda el bolígrafo resbaló y cayó debajo de la mesilla, entro una llamada a su celular, solo me hizo la seña de que la esperará, se quedó en el mismo lugar, ella giró la cabeza viendo a la ventana, yo solo me agache a recoger mi bolígrafo.Entonces vi esas piernas monumentales, llevaba falda negra, tenía una pierna sobre el travesaño de la mesa la otra reposada extendida, se había aflojado las zapatillas.Me acerqué lo más que pude y vi sus pantaletas, negras, y la piel de sus muslos e ingles, suave, morena carnosa, unos vellitos se escapaban de la pantaleta a cada extremo, unos muslos robustos, ella seguía hablando, ella cambió la pierna de posición para descansar sobre su rodilla, y me llegó de golpe su aroma, crema corporal con almendras, y un suave y delicioso olor a fruta cítrica, y sal, reconocí era aroma de vagina, se me empezó a parar la verga, solo salí debajo del escritorio ella seguía con su plática, entonces saqué mi celular y discretamente tome fotos debajo de la mesa, tenía ya planeado tocarme llegando a casa viendo la panocha de Soledad, o bien desquitarme con mi novia que no vería hasta el fin de semana. Terminando su llamada, me comentó que este fin de semana tendríamos que trabajar, y que el juzgado al que tendríamos que ir está en otra ciudad a cuatro horas de camino, me propuso nos fuéramos desde el domingo para alcanzar el lunes temprano y adelantar el caso, al principio no me agrado la idea, pero el pensar en viajar con ella en fin de semana me despertó el deseo y mis huevos comenzaron a ponerse sensibles sentía cosquillas, asentí y ella me dio un beso en la mejilla solo por formalidad, y dijo entonces este fin trabajamos cada quien en su casa y el domingo nos vemos por la tarde, el fin de semana estuve pensando y le dedique 6 pajas a las fotos que le tomé, mi novia la ví el sábado fuimos a un bar y en el trayecto le comenté que saldría mañana a lo del juzgado acompañado de la licenciada, se disgustó me decía y esa gorda nalgona qué? A poco tienen que ir los dos? De muy mala manera lo tomó, solo me pidió no dejará de contestarle los WhatsApp o las llamadas, le dije que no se preocupara el martes estaría de nuevo aquí, la dejé en su casa, aún vive con sus padres, teníamos ganas de sexo, y ella sugirió hacerlo en su casa sus padres saldrían a una reunión, llegamos y para mí sorpresa ahí estaba el suegro desparramado viendo fútbol, me resigne me despedí de ella y en la cochera me dijo espera, no quiero te vayas con ganas y todavía tu saliendo con la culona esa, se puso de rodillas detrás de un macetero grande me jaló del cinturón, me frotó la verga, y bajo la cremallera del pantalón, no tuvo que sacar mi miembro, este salió a presión bajado el cierre, me comenzó a dar una mamada, era tosca para darme placer oral, me lastimaba a veces con los dientes pero mamada es mamada y no la desperdicié, me estaba corriendo en su boca, cuando sacó mi pene y me dijo que no le agradaba tragarlos, se levantó y solo terminó de masturbarme hasta que salió más semen, cayó sobre sus zapatillas y otra parte en su rodilla, nos reímos ella solo se los untó a manera de crema, nos dimos un beso y nos despedimos, aún yo no tenía ni idea de lo que pasaría con Soledad... CONTINUARÁ
0 comentarios - La madura del despacho