Raquel, de 39 años, bajó del viejo coche de Roberto con el corazón encogido. Era viernes por la tarde y la finca del papá de Roberto, don Eusebio, se extendía enorme bajo el sol de Hermosillo. El viejo, gordo, robusto y agresivo, dueño de cientos de hectáreas, había convocado a toda la familia para el fin de semana: del viernes al domingo se repartiría la herencia de las tierras. Roberto, su hijo mayor de 48 años, gordo, torpe y ya medio ebrio desde el camino, caminaba a su lado gruñendo.
—Apúrate, vieja. Si no conseguimos esa herencia, nos vamos a la mierda —masculló, sudando bajo la camisa desabotonada.
Alberto, su hijo de 16 años, caminaba detrás en silencio. Alto y observador, no perdía detalle. Sabía que su mamá no quería venir. Raquel conocía perfectamente cómo era la familia de Roberto: sus hermanos la acosaban desde hacía años, y las cuñadas la odiaban por estar tan buena. Pero ella aceptó por la ruina en la que vivían. La herencia de las tierras sacaría a Roberto y a su familia de la miseria. Por eso Raquel se tragaba todo, siempre educada, siempre intentando evitar problemas.
Don Eusebio, el patriarca de 72 años, gordo y agresivo, las recibió en la puerta principal de la casa grande con una sonrisa babosa al ver a Raquel. Sus ojos se clavaron en las tetas grandes y firmes que se marcaban bajo el vestido floreado ligero, y en el culo firme y duro que se movía con cada paso.
— ¡Raquelita, mi nuera favorita! —rugió, abrazándola más tiempo del necesario, apretando su cuerpo contra el de ella—. Tocando disimuladamente el culo con sus callosas manos - Carajo, cada vez estás más rica. Ven, ven, que el fin de semana va a ser largo.
Raquel se sonrojó y se apartó con delicadeza.
—Gracias, don Eusebio… feliz de estar aquí por la familia —dijo en voz baja, inocente, mirando al suelo.
Las cuñadas ya estaban reunidas en la sala, bebiendo y cuchicheando. Lucía (esposa de Lucio), la gorda de Pepe y la esposa de Chuy no disimularon.
—Mírenla, ya llegó la puta —susurró Lucía con veneno—. Se hace la santa, pero con ese cuerpo parece que se escapó de un putero. Gorda, fea, ¿de dónde saca Roberto a esta zorra?
La gorda de Pepe soltó una risa cruel.
—Puta gorda y fea. Se cree la más educada, pero todas sabemos que es una cualquiera. Roberto la sacó de la calle, seguro. Con esas tetas y ese culo parece puta de carretera.
La esposa de Chuy agregó:
—Exacto. Se hace la fina, la ama de casa decente, pero apuesto que abre las piernas por cualquier cosa. Puta gorda, ojalá se le caigan esas tetas falsas y se le arrugue ese culo.
Alberto, que se había quedado atrás sirviéndose agua, escuchó cada palabra. Sintió náuseas, pero guardó silencio.
Los hermanos y cuñados, al verla entrar, no fueron más discretos. Lucio, de 55 años, silbó bajito:
—Miren, llegó el verdadero motivo de la herencia. Ese culo de puta vale más que todas las tierras juntas.
Pepe, barrigón, agregó riendo:
—Con cuántas hectáreas me prestaría Roberto a esa zorra un rato… Yo le metería la verga hasta que grite.
Chuy, el flaco, completó:
—¿No trabaja de stripper en secreto? Porque con ese cuerpo debería cobrar. Roberto es un pendejo si no la pone a trabajar en un antro. Mira cómo se le mueven esas tetas grandes y firmes.
Don Eusebio, desde su sillón, reía satisfecho, feliz de tener a Raquel ahí. En otras ocasiones casi se la había follado en el establo, pero hoy solo la miraba con lujuria, sabiendo que el fin de semana era largo.
Raquel intentaba mantenerse alejada, siempre educada.
Ese viernes se disponían a preparar la cena todas las mujeres ahí , las cuñadas le dijieron a Raquel .- anda Raquel no piensas hacer nada o que ? Muévete !!!!
Raquel apenada respondió .- siii si cuñis disculpa en que ayudo ?
.- prepara la harina para las tortillas su marido estaba enseguida de ella Roberto (que ya bebía sin parar) sintió las miradas. Ángel, el hermano menor de Roberto, de 42 años, con una enfermedad mental que lo hacía impredecible y muy pervertido, no dejaba de mirarle las tetas detrás de la puerta en eso se acerca por sorpresa a Raquel
Angel : hola Raquel puedo ayudarte ?
Raquel : no no no hace falta angelito gracias
Siempre había estado obsesionado con ellas. Se sentaba frente a ella, babeando casi, con los ojos clavados en el escote.
Estaba inclinada hacia delante, amasando la la harina dentro de un bol sobre la larga mesa rectangular de la cocina.
Los ojos saltones de ángel se clavaban en los generosos pechos de ella que, poco a poco, en cada enérgico movimiento de amasar, emergían voluptuosos del amplio escote de su vestido, mostrando más que ocultando, sin dejar de observarla hipnotizado los pechos babeaba de gusto, se percató hacia donde dirigía su mirada, y, mirándose el vestido, se dio cuenta que tenía una teta de fuera, expuesto casi en su totalidad.
Avergonzada, adquiriendo un intenso color rojo , Llevándose rápidamente las manos a los pechos para tapárselos, se giró, dando la espalda a angel , para colocarse el vestido y el sostén.
Poniendo como excusa que se estaba limpiando la harina del vestido, se sacudió , exclamando, intentando la situación
Raquel : ¡mira nomas ! ¡Estoy llena de harina!
Ándale ándale rápido Raquel como tardas !!! Decían sus cuñadas ajenas a la situación en la que estaba Raquel
se la acercó ángel corriendo, y, con la excusa de que la quitaba la harina del vestido , la propinó un par de fuertes azotes en el culo, provocando que ella chillara más sorprendida que dolorida.
Raquel : Ay, ay!
Después con agilidad subió hasta su pecho y los sobo fuertemente las tetas, mientras la decía muy entusiasmado en voz alta:
¡Deja …deja! ¡Que yo te limpio! ¡Yo te limpio!
¡Ay … no … no … que lo hago yo!
—Raquel… tus tetas están más grandes que la última vez —murmuró Ángel—. Me dejas tocarlas más … , ¿si ?
Raquel se puso roja como tomate y bajó la mirada.
—Ángel, por favor… soy tu cuñada. Respeta —susurró, intentando sonreír inocente para
no hacer escándalo, Raquel intentando cubrirse los senos de los sobeteos mientras se giraba, sonriendo avergonzada, pretendiendo alejarse.
Pero angel muy vivo logró colocarse detrás de ella , sin dejar de manosearla los pechos, apoyo su verga erecta en el culo de ella, sobre el vestido, embistiéndola violentamente una y otra vez como si quisiera follandola allí mismo.
Todo esto pasaba a espaldas de las cuñadas en la cocina , Roberto ni se enteró, riendo con su padre. Pero Alberto sí. Vio cómo Ángel se lamía los labios y cómo su mamá apretaba las piernas bajo la mesa, incómoda. Logró ella soltarse del lascivo abrazo y dar un paso al frente alejándose “ jeje ya terminé ya me voy “ dijo Raquel saliendo casi corriendo
Esa misma noche del viernes, después de la cena, la familia se quedó en la sala grande hablando de los terrenos. Raquel se encontraba incómoda por la situación queriéndole decir a Roberto pero el estaba más borracho , se levantó para ir al baño del pasillo largo de la casa vieja. Ángel la siguió sin disimulo, con esa mirada perdida y lujuriosa que le daba su enfermedad.
—Raquel… espera —dijo, alcanzándola en el pasillo oscuro y empujándola suavemente contra la pared—. Tus tetas… siempre me han vuelto loco. Déjame verlas. Solo tocarlas un rato. Nadie se va a enterar. Pero Raquel siguió moviéndose rápidamente hacia el baño
pero angel , viendo que se escapaba su presa, tiró con fuerza hacia abajo los tirantes del vestido y el sostén, rompiéndolos.
Sintiendo cómo se rasgaba su ropa de arriba a abajo, se detuvo Raquel , mirándose, entre aterrada y sorprendida, los pechos desnudos, emitiendo un agudo “¡Ay … No!”, lo que aprovechó angel para tirar con más fuerza hacia abajo, desnudándola y dejándola sin vestido ni sostén, solo en bragas
—Ángel, no… por favor —suplicó ella en voz baja, empujándolo con delicadeza—. Soy la esposa de tu hermano. No quiero problemas. La herencia es importante para todos Cubriéndose con sus manos las tetas
Pero Ángel, más fuerte de lo que parecía, agarrando una teta grande y firme, apretándola con fuerza.
—Están tan duras… tan ricas… —gruñó, babeando—. Roberto no te merece. Yo te cogería mejor, con mi verga grande. ¿Quieres sentirla?
Raquel jadeó de vergüenza, quitándole la mano rápido.
—Ángel, basta… te lo suplico. No hagas esto.
Bajando angel su lasciva mirada al culo de de Raquel , apenas cubierto por una fina braguita negras, hacia allí dirigió sus manos y agarrándola, tiró de ella, arrancándosela al momento. quedándose ahora sí, completamente desnuda.
Angelito !!! Porfavor déjame ir porfavor susurraba la mujer preocupada
Alberto, que había salido a buscar a su mamá porque la vio tardar, se escondió detrás de una columna y vio todo: la mano de su tío Ángel manoseando la teta de su mamá, cómo ella intentaba alejarse educadamente, siempre evitando el escándalo. Hasta que finalmente pudo escapar Tambaleándose y a punto de caerse de culo, logró apoyarse en la pared recuperando en parte el equilibrio y huyendo hacia su habitación y pensar que esto continuaría y apenas era viernes
—Apúrate, vieja. Si no conseguimos esa herencia, nos vamos a la mierda —masculló, sudando bajo la camisa desabotonada.
Alberto, su hijo de 16 años, caminaba detrás en silencio. Alto y observador, no perdía detalle. Sabía que su mamá no quería venir. Raquel conocía perfectamente cómo era la familia de Roberto: sus hermanos la acosaban desde hacía años, y las cuñadas la odiaban por estar tan buena. Pero ella aceptó por la ruina en la que vivían. La herencia de las tierras sacaría a Roberto y a su familia de la miseria. Por eso Raquel se tragaba todo, siempre educada, siempre intentando evitar problemas.
Don Eusebio, el patriarca de 72 años, gordo y agresivo, las recibió en la puerta principal de la casa grande con una sonrisa babosa al ver a Raquel. Sus ojos se clavaron en las tetas grandes y firmes que se marcaban bajo el vestido floreado ligero, y en el culo firme y duro que se movía con cada paso.
— ¡Raquelita, mi nuera favorita! —rugió, abrazándola más tiempo del necesario, apretando su cuerpo contra el de ella—. Tocando disimuladamente el culo con sus callosas manos - Carajo, cada vez estás más rica. Ven, ven, que el fin de semana va a ser largo.
Raquel se sonrojó y se apartó con delicadeza.
—Gracias, don Eusebio… feliz de estar aquí por la familia —dijo en voz baja, inocente, mirando al suelo.
Las cuñadas ya estaban reunidas en la sala, bebiendo y cuchicheando. Lucía (esposa de Lucio), la gorda de Pepe y la esposa de Chuy no disimularon.
—Mírenla, ya llegó la puta —susurró Lucía con veneno—. Se hace la santa, pero con ese cuerpo parece que se escapó de un putero. Gorda, fea, ¿de dónde saca Roberto a esta zorra?
La gorda de Pepe soltó una risa cruel.
—Puta gorda y fea. Se cree la más educada, pero todas sabemos que es una cualquiera. Roberto la sacó de la calle, seguro. Con esas tetas y ese culo parece puta de carretera.
La esposa de Chuy agregó:
—Exacto. Se hace la fina, la ama de casa decente, pero apuesto que abre las piernas por cualquier cosa. Puta gorda, ojalá se le caigan esas tetas falsas y se le arrugue ese culo.
Alberto, que se había quedado atrás sirviéndose agua, escuchó cada palabra. Sintió náuseas, pero guardó silencio.
Los hermanos y cuñados, al verla entrar, no fueron más discretos. Lucio, de 55 años, silbó bajito:
—Miren, llegó el verdadero motivo de la herencia. Ese culo de puta vale más que todas las tierras juntas.
Pepe, barrigón, agregó riendo:
—Con cuántas hectáreas me prestaría Roberto a esa zorra un rato… Yo le metería la verga hasta que grite.
Chuy, el flaco, completó:
—¿No trabaja de stripper en secreto? Porque con ese cuerpo debería cobrar. Roberto es un pendejo si no la pone a trabajar en un antro. Mira cómo se le mueven esas tetas grandes y firmes.
Don Eusebio, desde su sillón, reía satisfecho, feliz de tener a Raquel ahí. En otras ocasiones casi se la había follado en el establo, pero hoy solo la miraba con lujuria, sabiendo que el fin de semana era largo.
Raquel intentaba mantenerse alejada, siempre educada.
Ese viernes se disponían a preparar la cena todas las mujeres ahí , las cuñadas le dijieron a Raquel .- anda Raquel no piensas hacer nada o que ? Muévete !!!!
Raquel apenada respondió .- siii si cuñis disculpa en que ayudo ?
.- prepara la harina para las tortillas su marido estaba enseguida de ella Roberto (que ya bebía sin parar) sintió las miradas. Ángel, el hermano menor de Roberto, de 42 años, con una enfermedad mental que lo hacía impredecible y muy pervertido, no dejaba de mirarle las tetas detrás de la puerta en eso se acerca por sorpresa a Raquel
Angel : hola Raquel puedo ayudarte ?
Raquel : no no no hace falta angelito gracias
Siempre había estado obsesionado con ellas. Se sentaba frente a ella, babeando casi, con los ojos clavados en el escote.
Estaba inclinada hacia delante, amasando la la harina dentro de un bol sobre la larga mesa rectangular de la cocina.
Los ojos saltones de ángel se clavaban en los generosos pechos de ella que, poco a poco, en cada enérgico movimiento de amasar, emergían voluptuosos del amplio escote de su vestido, mostrando más que ocultando, sin dejar de observarla hipnotizado los pechos babeaba de gusto, se percató hacia donde dirigía su mirada, y, mirándose el vestido, se dio cuenta que tenía una teta de fuera, expuesto casi en su totalidad.
Avergonzada, adquiriendo un intenso color rojo , Llevándose rápidamente las manos a los pechos para tapárselos, se giró, dando la espalda a angel , para colocarse el vestido y el sostén.
Poniendo como excusa que se estaba limpiando la harina del vestido, se sacudió , exclamando, intentando la situación
Raquel : ¡mira nomas ! ¡Estoy llena de harina!
Ándale ándale rápido Raquel como tardas !!! Decían sus cuñadas ajenas a la situación en la que estaba Raquel
se la acercó ángel corriendo, y, con la excusa de que la quitaba la harina del vestido , la propinó un par de fuertes azotes en el culo, provocando que ella chillara más sorprendida que dolorida.
Raquel : Ay, ay!
Después con agilidad subió hasta su pecho y los sobo fuertemente las tetas, mientras la decía muy entusiasmado en voz alta:
¡Deja …deja! ¡Que yo te limpio! ¡Yo te limpio!
¡Ay … no … no … que lo hago yo!
—Raquel… tus tetas están más grandes que la última vez —murmuró Ángel—. Me dejas tocarlas más … , ¿si ?
Raquel se puso roja como tomate y bajó la mirada.
—Ángel, por favor… soy tu cuñada. Respeta —susurró, intentando sonreír inocente para
no hacer escándalo, Raquel intentando cubrirse los senos de los sobeteos mientras se giraba, sonriendo avergonzada, pretendiendo alejarse.
Pero angel muy vivo logró colocarse detrás de ella , sin dejar de manosearla los pechos, apoyo su verga erecta en el culo de ella, sobre el vestido, embistiéndola violentamente una y otra vez como si quisiera follandola allí mismo.
Todo esto pasaba a espaldas de las cuñadas en la cocina , Roberto ni se enteró, riendo con su padre. Pero Alberto sí. Vio cómo Ángel se lamía los labios y cómo su mamá apretaba las piernas bajo la mesa, incómoda. Logró ella soltarse del lascivo abrazo y dar un paso al frente alejándose “ jeje ya terminé ya me voy “ dijo Raquel saliendo casi corriendo
Esa misma noche del viernes, después de la cena, la familia se quedó en la sala grande hablando de los terrenos. Raquel se encontraba incómoda por la situación queriéndole decir a Roberto pero el estaba más borracho , se levantó para ir al baño del pasillo largo de la casa vieja. Ángel la siguió sin disimulo, con esa mirada perdida y lujuriosa que le daba su enfermedad.
—Raquel… espera —dijo, alcanzándola en el pasillo oscuro y empujándola suavemente contra la pared—. Tus tetas… siempre me han vuelto loco. Déjame verlas. Solo tocarlas un rato. Nadie se va a enterar. Pero Raquel siguió moviéndose rápidamente hacia el baño
pero angel , viendo que se escapaba su presa, tiró con fuerza hacia abajo los tirantes del vestido y el sostén, rompiéndolos.
Sintiendo cómo se rasgaba su ropa de arriba a abajo, se detuvo Raquel , mirándose, entre aterrada y sorprendida, los pechos desnudos, emitiendo un agudo “¡Ay … No!”, lo que aprovechó angel para tirar con más fuerza hacia abajo, desnudándola y dejándola sin vestido ni sostén, solo en bragas
—Ángel, no… por favor —suplicó ella en voz baja, empujándolo con delicadeza—. Soy la esposa de tu hermano. No quiero problemas. La herencia es importante para todos Cubriéndose con sus manos las tetas
Pero Ángel, más fuerte de lo que parecía, agarrando una teta grande y firme, apretándola con fuerza.
—Están tan duras… tan ricas… —gruñó, babeando—. Roberto no te merece. Yo te cogería mejor, con mi verga grande. ¿Quieres sentirla?
Raquel jadeó de vergüenza, quitándole la mano rápido.
—Ángel, basta… te lo suplico. No hagas esto.
Bajando angel su lasciva mirada al culo de de Raquel , apenas cubierto por una fina braguita negras, hacia allí dirigió sus manos y agarrándola, tiró de ella, arrancándosela al momento. quedándose ahora sí, completamente desnuda.
Angelito !!! Porfavor déjame ir porfavor susurraba la mujer preocupada
Alberto, que había salido a buscar a su mamá porque la vio tardar, se escondió detrás de una columna y vio todo: la mano de su tío Ángel manoseando la teta de su mamá, cómo ella intentaba alejarse educadamente, siempre evitando el escándalo. Hasta que finalmente pudo escapar Tambaleándose y a punto de caerse de culo, logró apoyarse en la pared recuperando en parte el equilibrio y huyendo hacia su habitación y pensar que esto continuaría y apenas era viernes
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