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Mi esposa y mi vecino maduro V poniéndola a punto

Mis palabras habían sido arrojadas por la excitación derivada del momento, sin considerar lo que podían provocar en los días venideros, talvez don José había divisado el comportamiento de mi esposa cuando le solicito abstenerse, pero dudo mucho que previniera la postura que yo tomaría. Las primeras dos noches fueron comunes, la rutina y las responsabilidades laborales nos mantenían ocupados y nos exigían el descanso nocturno, eso sí, antes de acostarse, Yes les daba una revisada a sus mensajes para ver si don José no la había contactado, fue hasta la tercera noche que esto ocurrió.
Lo noté desde que vi su cara, una sonrisa se dibujo al tiempo que escribía de vuelta, no le había podido enviar mensaje debido a lo ocupado que estaba, pero ya había encontrado un momento para contactarla, no se trató de una conversación para ver como estaba, solo se hizo presente para recordarle la segunda encomienda que le había dado, “quiero que me envíes fotos”. Ella procedió a enviarle algunas fotos que ya tenia guardadas en su teléfono, las cuales fueron bien recibidas por don José, sin embargo, le menciono que no eran fotos recientes, pues él recordaba bien sus cambios de look, a lo que mi esposa le comento que en ese mismo momento no podía tomárselas ya que estaba conmigo en casa, él la acepto, pero le solicito que cuando pudiera se tomara unas recientes y se las enviara, a lo que ella accedería.
Tras esa pequeña conversación, se despidieron, se levantó de la cama y busco entre su ropa interior, un bra rojo con un hilo dental, se los puso y me dijo que tomara su móvil y le tomara unas fotografías en diferentes ángulos y posiciones, al momento no me sentí muy cómodo y ella debió notarlo en mi rostro, de inmediato tomo su móvil del buro y me lo arrojo a donde estaba, dirigiéndome una simple frase, “¿quieres participar o no?”. Me recordó lo que habíamos conversado y una de mis condiciones era esa, que me dejara participar en el juego, por lo que dudando un poco tome su móvil y comencé a tomarle foto tras foto, mientras ella cambiaba de posición, mostraba sus pechos, se ponía en cuatro, se hacia a un lado la tanga dejando ver su vagina, cada foto era mas atrevida que la anterior, al finalizar la sesión me pidió su móvil y se lo entregue en la mano, “por hoy hemos terminado, se las enviare después”.
De nuevo pasaron tres noches sin noticias de don José, a la cuarta solo le solicito lo que le había encargado, ella las envió sin recibir más respuesta, lo que la puso de mal humor, estaba molesta con él y como si intentara desquitarse me busco para tener relaciones, yo no quise discutir con ella, a lo que me negué diciéndole que había tenido bastante trabajo y no me sentía con ganas, que lo podíamos intentar por la mañana, por lo que dormimos distanciados esa noche. Por supuesto que por la mañana el tema quedo a un lado, no me busco ni yo la busque, nos levantamos con la rutina normal de un sábado y el resto del fin de semana fue así, tranquilo, pero sin mucha conversación, típico del enojo femenino.
Nuevo inicio de semana y la situación seguía igual, sin mensajes de don José, hasta el día miércoles, donde de nuevo la busco, “necesito más”, fue su mensaje, seco y directo, lo que ella no tomo bien y termino por ignorar, al día siguiente lo recibió por la tarde, “no te olvides de enviarme más esta noche”, hasta el viernes en la noche, que le envió un nuevo mensaje, “no me hagas perder mi tiempo, si así lo quieres dejémoslo aquí”. El ultimo mensaje en tono de amenaza la hizo reaccionar, le contesto diciéndole que no había tenido oportunidad, por las tardes estaba atareada y en las noches yo estaba en casa, “¿cuándo me compensaras zorrita?”, ella contesto “mañana por la noche, que no estará mi marido”, así quedaron de acuerdo. Dentro de mi pensaba, a mí siempre me costaba confortar su enojo y don José con una simple amenaza había conseguido que lo olvidara.
Al día siguiente, de manera increíble su humor había vuelto a cambiar, estaba entusiasmada, salimos de compras a conseguir nueva ropa interior, pasamos un sábado como antes, comimos fuera, entre risas y cortejos paso toda la tarde y al fin, llegamos a casa ya anocheciendo, se baño y se empezó a arreglar, se colocó un conjunto de encaje blanco y se lo puso, volteo a verme y pregunto “¿qué tal se me ve?”, “le va a encantar” conteste. Se acerco y se subió encima mío, fue directo a mi boca, un beso frenético con su lengua buscando la mía, estaba necesitada de sentir algo más, la levante y la arroje en la cama, “¿así te tiene?”, “si, ven satisfáceme” dijo ella.
Me dedique a recorrer sus curvas, la masajeaba con intensidad y cada tanto besaba la parte del cuerpo donde me encontraba, ella temblaba de excitación, “las fotos” me recordó, pero yo la ignore, baje e hice a un lado la tanga del conjunto, con mis dedos roce de arriba abajo, apenas tocándola, ella empezaba a temblar, la hice esperar un poco más, solo rozando con las yemas de mis dedos, hasta que por fin introduje el primer dedo, la humedad me facilitaba todo, recorría con suavidad pero con firmeza las paredes de su interior, introduje un segundo dedo y estimule con mayor intensidad, al punto del orgasmo, me reitre, “las fotos”, le recordaba ahora yo.
Tome su móvil, apenas se podía mover, por lo que las fotos fueron así, apenas recostada con el conjunto, ella con sus manos tocándose simulando estarse masturbando, con la maldad en mi mente, busque la conversación con don José y envié las fotos recién tomadas, “enviadas”, le dije a ella poniéndome encima de ella, me quito el móvil y lo arrojo a un lado, ahora me tomo del rostro y continúo besándome, “hazme acabar”, mientras enviaba mi rostro hacia su entre pierna. A la vez, se escuchaba el zumbido de su móvil, habían llegado algunos mensajes, lo tomo y se dispuso a leer, pero de repente comenzó a vibrar, era una video llamada, yo ya estaba dándole sexo oral, pero note su duda, con la misma maldad con la que había enviado las fotos, tome la decisión por ella y deslice para aceptarla.

DJ: Hola zorrita, veo que te estas divirtiendo
Y: solo hacia lo que me pediste
DJ: sí lo veo, aunque creo que aún no terminas
Y: en eso estaba
DJ: muy bien, quiero que sigas haciéndolo, muéstrame como te masturbas

Me hice a un lado para que ella pudiera pasar la cámara por todo su cuerpo, ofreciéndole el espectáculo a don José, ella jugo con sus dedos alrededor de su vagina, don José se apodero de la situación y ahora comenzó a darle ordenes sobre como tocarse, ella obedeció y se acariciaba conforme las indicaciones de su macho, “’¿tienes algún juguete?”, pregunto él, yo fui hacia el buro donde tenia ese tipo de artículos, le entregue su vibrador favorito con el que alimentábamos la fantasía de un tercero, “justo lo tengo aquí”, le contesto ella, observándome con malicia. “Enciéndelo”, continuo ordenando, así hizo caso y comenzó a jugar con él, tras poco tiempo comenzaron los espasmos, pero él no la dejo llegar, le pidió apagarlo y ahora le dijo “dedéate”, se introdujo los dedos despacio, “cierra los ojos”, ella hacia caso sin rechistar, cada vez iba mas rápido, acercándose al orgasmo, pero don José se lo reprimía, “detente”, “busca otra cosa”, ella sabia perfectamente a lo que se refería, se levanto ella misma y busco un lubricante de plástico largo y con la punta redonda, regreso a la cama y tomo de nuevo el telefono, “muy bien zorrita, sabes bien lo que quieres, juega con él”.
Totalmente entregada al juego, se introdujo el envase en su boca, lo pasaba alrededor de sus labios y gemía, despacio lo fue pasando por sus pechos, su vientre y llegando hasta su vagina.

DJ: aun no zorrita, primero pídeme permiso
Y: déjeme metérmelo por favor
DJ: ¿te has portado bien?
Y: si
DJ: ¿has hecho lo que te pedí?
Y: si, te he enviado las fotos
DJ: ¿has hecho el amor con tu marido?
Y: no, no lo he dejado, me he hecho la enojada
DJ: entonces necesitas desahogarte, ¿qué quieres?
Y: lo quiero en mi interior
DJ: ¿Qué quieres adentro, ese juguete o el mío?
Y: el de usted, quiero sentir el de usted
DJ. por ahora confórmate con imaginar que ese juguete es mi pene, vamos pídemelo
Y: por favor déjeme meterme su pene, lo necesito
DJ: muy bien zorrita, puedes meter mi pene en tu vagina

Encantada de tener permiso, se introdujo el envase de plástico de forma lenta, conforme entraba ella arqueaba su espalda, “vamos zorra, muévete con mi pene adentro”, le volvió a ordenar, esto provoco que intensificara sus movimientos, hasta que, por fin, después de unos minutos le llego un orgasmo intenso, que termino por mojar la cama con sus fluidos, “sígueme esperando, ya pronto estaré allá” dijo y colgó. Ella dejo el telefono a un lado y volteo a verme, como preguntándome lo que pensaba de lo ocurrido, mi cara era de sorprendido, sabia que algo en ella era diferente, pero que tal cual, en frente de mi me mostrara cuanto deseaba la verga de don José, me dejo perplejo, con la mirada fija me indico con el dedo que me acercara y cuando estuve casi sobre ella me dijo “sigue donde te quedaste”, con fuerza me llevo con sus manos a su vagina para que concluyera el sexo oral de antes que le marcaran, excitado también hice caso, me esforcé por darle otro orgasmo que llegaría pero con menor intensidad, me separa y me recosté a su lado.
Ella no pudo evitar notar mi erección, la situación me había parecido tan caliente que mi cuerpo no lo podía ocultar, ella tomo mi pene con sus manos y comenzó a recórrelo de arriba abajo, mientras lo hacía se acerco a mi cuello y lo besaba con un deseo notorio, de pronto, se subió encima de mí y empezó a mover su cintura de atrás a adelante, rozando su intimidad con mi pene aun erecto. La tome de las caderas y con fuerza acompañe el movimiento, el roce de nuestros cuerpos y la intensidad provocaron que se volviera a encender, “ven, métemela”, me pidió mientras con su mano buscaba mi pene para introducírselo, yo acelere el ritmo impidiéndole alcanzar su cometido, pase mis manos a sus pechos y los estruje, después puse mi cara a la altura de su pecho y busque sus pezones para lamerlos y succionarlos, la excitación no permitió más y llegamos al orgasmo así, ella de nuevo escurriendo por sus piernas y yo, viniéndome encima de la sabana.

Y: ¿Estas bien? - me dijo
K: si
Y: ¿seguro que no quieres correrte de otra forma?
K: no, no hay problema, ya terminé, ¿y tú estás satisfecha así?
Y: un poco, si
K: ¿o tu deseas hacerlo?
Y: pues la verdad, si estoy un poco insatisfecha, pero…
K: ¿lo seguirás esperando?
Y: ¿qué harías en mi lugar?
K: con lo que he visto me es suficiente para entenderte
Y: ¿crees que es buena idea?
K: quizás no, él te lo pidió con un propósito
Y: ¿es malo?
K: es malo porque generará una necesidad en ti, pero para tu placer, creo que será muy bueno
Y: me doy cuenta, la verdad es que si me tiene muy ansiosa
K: ¿ya quieres verlo?
Y: si, no puedo esperar más, pero me da miedo lo que siento, ¿y si no puedo manejarlo?
K: solo faltan unos días, lo mejor es que no pienses tanto y déjate llevar

Aun con dudas en su mirada la conversación quedo ahí, el resto de los días fueron comunes, sin tocar el tema, yo sabia lo que pasaba por su mente y no quería remover más sus emociones, era consciente de lo riesgoso de la situación, pero en el fondo, la excitación era tanta que me impedía remediarlo, iba a permitir que se cumpliera el objetivo de don José, que mi esposa sintiera “necesidad de acostarse con él”.
El martes, mientras trabajaba, al fin llego el tan esperado mensaje, “ya voy de vuelta”, la ansiedad se le notaba, le contesto de inmediato para ver en qué momento lo podría ver, “yo te aviso cuando puedas venir, espero hayas cumplido tu parte”, la invitación era directa, planeaba llevarla de nuevo a casa.
Pidió permiso para salir temprano y llego al departamento, se dio una ducha y se preparo para darle la bienvenida, me mantuvo en aviso de lo que ocurría, pero yo tampoco pude con la espera y decidí ir para allá. Llegue si avisar, para ese momento ella ya estaba arreglando su cabello, estaba solo en ropa interior, un conjunto de encaje rosa pastel que no le conocía, lo habría adquirido especialmente para esta ocasión, yo me quede observando su comportamiento, se contoneaba en cada cosa que hacía, demostrando su alegría y ansiedad, hasta que por fin de reojo me vio.
- ¿Te gusta? – me dijo coquetamente
- sí, se volverá loco – respondí
- me da gusto escucharlo – volviendo a lo suyo
Ahora paso a maquillarse, yo me ocupaba en otras cosas mientras de ratos volvía para ver como iba, ya casi terminaba el maquillaje, todo se le veía perfecto, me ganaron las ganas y me acerque por detrás, la tome de la cintura delicadamente y ella comenzó a moverla de un lado a otro presumiendo lo perfecto que se veía su trasero, tome su braga por los lados y la jale hacia mí, imitando ese vaivén característico del sexo, la besaba del cuello con la intención de calentarla aún más, ella detuvo sus acciones y se centro en lo que le estaba haciendo, respiraba aceleradamente a punto del placer, pero yo no quería que se corriera, tan solo era un pretexto para ponerla a punto, así que la solté como si nada y le di una nalgada separándome de ella.
Me devolvió la mirada incrédula, como si no entendiera cual era mi juego, o talvez, cayendo en cuenta de mi verdadera intención, - ¡en verdad quieres cuernos! – sentencio-. Termino de arreglarse y ahora si se puso un vestido oxford brillante, de esos cortos que se suelen llevar al antro, zapatillas con tacón bajo que hacían juego, ya solo le quedaba esperar el mensaje de su amante, el cual llego, pero sin ser lo que esperaba.
- No podre verte hoy, tengo la casa ocupada –
Su cara cambio completamente, se le notaba entre decepcionada y molesta, le contesto para cuestionarlo.
- Como que ocupada, creí que no te importaba tu esposa – le dijo mi esposa
- No es por ella, vino uno de mis hijos con su familia – contesto Don José
- Ya se irán –
- No lo creo, traen maletas y pretenden quedarse, ya será en otra ocasión –
Ella poso y se tomo una foto con la intención de mandársela.
- Que lastima, creo que el que va a disfrutar esto será mi marido – le dijo ella
- Estas hecha una zorra, me encantaría encamarte ahora, pero no te emociones tanto, debes seguir molesta con tu marido hasta que yo te haya disfrutado-
Yes entendió que Don José ya tenia decidido no verla ese día, su decepción era notoria, no planeaba desperdiciar su tarde, así que me pidió que saliéramos a comer, así aprovechábamos su outfit, salimos un rato, no muy tarde pues al día siguiente trabajábamos, volvimos casi a las 9 de la noche, pasando con el taxi al lado de la vecindad donde se escuchaba música, seguramente proveniente de la reunion familiar, llegamos a la unidad y al ir subiendo al departamento Yes en un tono asustado, me dice que olvido algo en el taxi, me ofrecí a ir a buscarlo antes de que se fuera, pero no me lo permitió y ella misma se devolvió de inmediato a su búsqueda, yo abrí el departamento y deje las compras que llevábamos, al sentir que ya se estaba tardando, salí en su búsqueda, pero al ir bajando ella ya venía de vuelta.
- Lo encontraste – le pregunte
- ¿qué cosa? – me dijo
- El taxista –
- Ah claro –
- ¿Y si estaba lo que dejaste?
- Ok, pasemos adentro –
Ya dentro noté como venía algo chapeada y llevaba en sus manos unas cervezas, me senté en la sala con ella, me dio una y empezó a contarme lo ocurrido. La verdad es que había visto a Don José afuera, tomando con sus amigos de siempre, ella vio ese momento como una oportunidad para restregarle lo que se había perdido, con el pretexto de ir a la tienda paso por enfrente del grupo de señores, que, por supuesto no perdieron la oportunidad de comérsela con la mirada, pero a Yes solo le importaba ser vista por él.
Apenas había volteado a verla, los demás le dijeron piropos y cuanta guarrada se les ocurrió, así que, con una nueva decepción, sin más remedio continuo su camino hacia la tienda que estaba a la vuelta, como ya se encontraba allí, solo penso en llevarse unas cervezas, se formó y las pago, pero al salir, la abordaron desde la espalda en esa calle casi sin luz.
- En serio que hoy estas hecha una puta de campeonato – era Don José
Ella se impresiono por un instante, pero mantuvo la calma.
- Decías que no tendrías tiempo, pero para tus amiguitos si que lo tienes –
- Tranquila zorrita, solo son unas cervezas, entenderás que llevo días sin verlos –
- Supongo que tenias mas ganas de verlos a ellos –
- No te pongas celosa, solo es que no me puedo escapar, pero si no tienes problema con mis amigos, puedo llevarte conmigo –
- Estás loco –
- Tranquila, estoy hablando de unas cervezas, no te compartiría con nadie –
- Olvídalo, ya debo irme, sigue con tus amigos –
Ella se dispuso a irse, pero él, la sujeto de la cintura y le planto un beso con sabor amargo a cerveza, ella se apartó de inmediato, - déjame– le dijo antes de salir casi corriendo y volver a casa. Todo paso tan rápido, pero había sido suficiente para volver a encenderla, venia en busca de apagar su deseo, en cuenta termino de contarme se fue directo sobre mi miembro, comenzando una felación deliciosa, estaba concentrada en lo suyo cuando llego de nuevo un mensaje a su celular, por lo que yo se lo leí - me encanto verte vestida así, si necesitas ir de nuevo a la tienda avísame – Don José.
- Creo que le dejaste una buena impresión –
- Si, le gusto, pero se lo perdió –
- No seas tan dura, no es que no haya querido, simplemente no puede –
- Talvez, pero si de verdad quisiera, hubiera buscado la forma –
- Están todos los de la vecindad y en su casa esta su familia, no hay lugar a donde ir –
- Un motel –
- Jaja, les tomaría mucho tiempo, no puede desaparecerse tanto, ¿quieres que le conteste algo? –
- No tiene caso, pero está bien, solo para dejarlo con las ganas–
Comenzamos la conversación con él-
- Para que, ¿solo para que me robe otro beso? -
- Para darte un faje, me quede con ganas de sentirte por debajo, de seguro estas muy húmeda –
- Aunque lo estuviera, tendré que consolarme sola -
- Más te vale, no recurras a tu marido –
Aquí entro mi malicia.
- Aunque quisiera no podría –
- Sigues molesta con él –
- Más bien, no está aquí –
- Como, ¿no venias con él? –
- No, tuvo que salir por trabajo –
- Pobre –
- Si, también él se lo perdió –
- Entonces, ¿estás sola? -
- Si, y sin marido –
- Pobre de tu marido –
- Si, pobre –
- Él trabajando de noche y su mujercita, empalada –
- ¿?
- Baja a abrirme

En ese momento estaba a punto de correrme en la boca de Yes, pero la retire y la mire para decírselo.
- Jaja, creo que no lo habías pensado, pero si hay un lugar donde pueden ir –
- De que hablas, ¿dónde? –
- Pues, aquí mismo –
- Jaja, claro ¡y que te deje ver no! –
- No, de hecho, tendría que salirme -
- A donde, si ya es muy tarde –
- Pues a la azotea, no creo que me dé tiempo de salir afuera –
- Como que no te da tiempo –
- Sera mejor que bajes a abrir –
Le mostré los mensajes y se quedó perpleja.
Se reincorporo y caminamos juntos al pasillo, en la división me despedí de ella con un beso intenso, la volteé y le di una nalgada, y le dije – ah, y si, ¡en verdad quiero cuernos! -

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