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Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 8

La amiga de mi tía, al escuchar mi petición, dibujó en suslabios una sonrisa fugaz y ardiente, 

Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 8


mientras se acomodaba en la hermosaposición de un cachorro que tanto le gustaba. No había duda de que Anita sesintió realizada al saber que la había elegido a ella en lugar de a mi tía,porque tenía al menos dos razones para sentirse halagada. Uno de ellos fue elhecho de ser golpeado nuevamente por ese brillante instrumento de placer; peroera indudable que la razón que más lo cautivó fue sentirse penetrado por unachica de mi edad, que satisfacía sus deseos pedófilos más íntimos y perversos.Después de habernos preparado para el ataque final, mi tía me colocó detrás dela popa elevada de su amiga, al mismo tiempo que estaba detrás de mí, con laclara intención de ayudarme en los ataques al trasero del otrosabiendoperfectamente que el peso de mi propio cuerpo no sería suficiente para darle laferoz batalla que su amiga esperaba. Tomando la feroz herramienta de goma ensus manos, la colocó en la entrada anegada de Anita, mientras comenzaba aempujarme sobre su trasero para que hundiera su pene en su gruta inflamada. Lavisión contrastante del objeto de color carne entrando en la oscura y peludahendidura de Anita aumentó inmediatamente mi lujuria, así que me dejé caer contodas mis fuerzas sobre esa montaña ondulada que brillaba con sudor,penetrándola con lujuria hasta los rincones más internos de sus intestinos. Almismo tiempo vi la brillante y estratégica maniobra de la tía Rebe, quien a misespaldas me empujó con tremenda fuerza sobre el tembloroso culo de su amiguita,ayudándome de gran manera para que el falo de látex no saliera de suprisión.Una extraña sensación de bramido y lujuria nunca sentida se apoderó demí, y no pude evitar lanzarle a la mujer que me atrapaba ardientes gritos dealegría que aludían a la aterradora pareja que protagonizaba. Fue entoncescuando me di cuenta de que el arnés tenía una especie de botón de goma que semetía entre los pliegues del coño y barría delirantemente mi corto y tiernoclítoris, lo que
 irremediablemente aumentaba mi alegría y aumentaba igualmentemi pasión por terminar de comer ese hermoso culo que ahora tenía debajo de mí.Entre empujones empujé y saqué ese bastión dentro del negro de Anita, mientrasla tía Rebe me empujaba más fuerte para evitar un desajuste no deseado. Nopuedo decir con seguridad si fueron minutos u horas los que pasé poniendo ysacando ese palo endurecido de la fabulosa gruta de la bella y ardienteAnita;teniendo que interrumpir la felación cuando empezó a gritar como una locaexhalando gritos tan tremendos que ahora era mi tía quien tenía que cubrirse laboca con una de las manos para evitar que sus gritos se escucharan afuera. Enese momento me di cuenta de que si mi tía era una pequeña zorra que gritaba ypronunciaba frases morbosas, Anita la superó en ese aspecto cuando se diocuenta de que sus tremendos gritos llevaban una carga mucho más obscena yjuguetona que los que jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en susmomentos más calurosos."Anita la superó en ese aspecto cuando se diocuenta de que sus tremendos gritos tenían una carga mucho más obscena yjuguetona que los que jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en susmomentos más calurososAnita la superó en ese aspecto cuando se dio cuenta deque sus tremendos gritos tenían una carga mucho más obscena y juguetona que losque jamás había escuchado pronunciar a mi tía, incluso en sus momentos máscalurosos
 

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"-Esa experiencia de escuchar toda esa serie detonterías morbosas de la amiga de mi tía no solo me hizo sentir más avergonzadade lo necesario, sino que también me hizo comprender que ella disfrutabasentirse subyugada por una chica como yo como nunca antes; por saber que la tíaRebe tenía más experiencia con ella magistralmente, No fue eso lo que provocóen ella un grado tan alto de lujuria sino el hecho de satisfacer sus antojospedófilos. Por mi parte, disfruté abiertamente del exquisito toque del botóndel arnés que frotaba mi cuquita con mucha más delicadeza que cualquier dedohumano, por eso también exploté casi al mismo tiempo que Anita, viniendo a míen tremendos chorros de poca agua que me causaron un éxtasis tan tremendo ydesconocido que comencé a llorar con una intensidad tan abrumadora que mi tíaestaba más preocupada de lo necesario.pensando que tal vez era presa de algúntipo de arrepentimiento. Anita se desplomó temblando de alegría en la cama y supene salió con un chasquido de su vulva, y yo también me posé sobre ella entregritos y gemidos sollozantes, con nuestros cuerpos llenos de sudor por elinusual ejercicio, mientras la abrazaba alegremente y agradecida por habermedado un placer tan increíble. Fue entonces cuando escuché a mi tía preguntarme:
 
"¿Qué te pasa, querida?... ¿te sientes mal?"
 

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Ni siquiera pude responderle, porque las palabras no podíansalir de mi garganta; indicando con sólo uno de mis dedos que no me pasabanada. Ella comprendió de inmediato que mis intensos sollozos se debían más alplacer que a cualquier otra causa, por lo que se arrojó sobre nosotros,perdiéndose y divirtiéndose también en medio de esa mezcla de miembrospalpitantes por la lujuria alcanzada. Después de unos minutos de intensaalegría, fue Anita quien recuperó la cordura y, sentada, le dijo a mi tía:
 
-Sí, Rebecca... Es hora de que paremos... No quiero que mimadre regrese y nos encuentre jugando...
 
 
 
"Sí, Annie—" tienes razón...
 
Los tres nos levantamos de la cama y entre los dos nosquitaron las correas, y luego asumimos la tarea de ponernos la ropa. Cuandohabían ordenado la cama, Anita encerró el objeto del deseo, mientras lebesábamos de despedida en la boca. Anita me dijo:
 
-Dime, Elsita... ¿Te gustó lo que hicimos hoy?
 
— Oh sí... no tienes idea de lo que disfruté, Annie...
 
— Eso es bueno... "Espero que podamos volver a jugarpronto", dijo cerrando el ojo con picardía
 
"Sí... si... es lo que más quiero..." Respondísonriendo.
 
"Muy bien", dijo mi tía, "es hora de irnos,bonita..."
 
"Adiós, Anita", dije en señal de despedida
 
"Adiós, bonita... cuídate bien...
 
Salimos de casa y tomamos el autobús que nos llevó a nuestracasa."
 
-Oh, mami... eso estuvo delicioso, ¿no?
 
"¿Qué opinas, amor?... Una cosa es contártelo y otrasentirlo... créeme, Rubicita.
 
"Sí..." Te creo...
 
—Fue una experiencia nueva e inolvidable para mí, pequeña...
 
— Oh mami... Ahora que lo sé, me gustaría hacértelo con unacosita así...
 
 
 
"Oh, eso sería fabuloso... y creo que lo intentaremostambién..."
 
"¿Me lo prometes, mami?"

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"Sí, Cielo Riveros..." Te lo prometo... pero eshora de que te vayas a la cama porque tu papá no debería tardar mucho... vamos,te arreglaré...
 
Es inútil que haya intentado describir la intensidad de misidas esa noche y el tremendo flujo de leche que volví a extraer de mis huevoschupados. Todo esto fue increíble. No sabía de dónde venía tanto semen. Pero nohabía duda de que todo lo que Mirian Caballero le dijo a Cielo Riveros me hizorugir de calor. Al enterarme de que mi esposa estaba a punto de acostar a CieloRiveros, corrí al salón a esperar a Mirian Caballero. Cuando finalmente llegóme dijo:
 
"¿Cómo te sientes, amor?"
 
"Oh... Ni me preguntes.... Estoy tan ensangrentado quehasta me siento débil.
 
— Jajajajaja.... sólo mira a mi marido cachondo.... Veo quete encanta que le cuente a la niña mis pequeñas cosas, ¿verdad?
 
"Oh sí... eres tremendo, amor...
 
"¿Creo que sí?.... Quiero eso... Quiero calentarte...Quiero excitarte... Quiero que obtengas toda la leche que produzcas durante eldía...

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"Y bueno, lo logras, bastardo..." no tienes ideade la intensidad del bramido que tus historias de infancia producen en mí...Por eso quiero que termines de contarle todo a la chica... hasta el punto deldelirio...
 
"Sí..." Veo que lo disfrutas...y lo haré, Aldo...Juro que lo haré... pero recuerda tu promesa...
 
— Sí.. si... claro... aunque todavía no me has dicho en quéconsiste tal promesa, amor...
 
"Y no te lo diré hasta que termine mi parte —ese es undeseo que me entusiasma" ¿Lo sabías?
 
— No... ¿Qué te excita tanto?
 
—No decirte nada hasta que termine de contarle todo a CieloRiveros...
 
"Oh, ¿sí?... bueno... si eso es lo que quieres....
 
"Sí, Aldo..." eso es lo que más quiero... y alfinal os diré cuál es mi petición... lo único que puedo deciros es que seráalgo fantástico para los dos...
 
 
 
"Oh... eso suena muy bien..."
 
"Y así será... Te lo aseguro...pero no comas antojos,amor...
 
"Está bien..." Juro que sabré esperar... mientrassigas contándole tus cosas a Cielo Riveros puedo esperar todo el tiempo quequieras.... jajajajaja...
 
"Ya lo verás, maldito bastardo..." Veo que eresmás sexy de lo que pensaba, ¿eh?.. Jajaja
 
"¿Y tú?... no te quedas atrás, maldita zorracachonda... Jajaja
 
— Mmmm.... sólo pensar en todo lo que nos espera me inundadesde allí abajo...
 
"Ya veo... no tienes una polla que te ensucie,¿bastardo?... qué perra eres... jajaja
 
"Oh, gracias, amor... Me encanta que me llames así...
 
"Sí..." Ya me doy cuenta...
 
-Bueno, Aldo... Es hora de irnos a la cama... hoy fue mástarde de lo habitual...
 
"Sí..." Descansemos.
 

cielo

 
 
Nos retiramos con los brazos a nuestra habitación y nosacostamos en la cama, todavía conmocionados por la tremenda experiencia de lacalurosa noche. Sí, hacía demasiado calor. Era verano.
 
Con la ardiente sesión de sexo que los tres habíamosprotagonizado la noche anterior, se abrió un capítulo más en nuestra íntimavida familiar que nos marcaría para siempre, además de señalar de la mismamanera el camino incestuoso que tendríamos que seguir a partir de ahora. Sinembargo, había dos cosas en mi mente que seguían llamándome la atención. Unafue la extraordinaria y participativa actividad de Cielo Riveros en nuestrosencuentros secretos, que evidentemente le encantaba practicar junta, disfrutandomucho de todo con su mentalidad infantil, pero al mismo tiempo con una idea muyclara de cuál es el ardor del deseo carnal. La otra, la petición aún nomanifestada por Mirian Caballero, quien me había hecho jurar que haría lo queme pidiera, sin que me quedara claro cuál era su deseo oculto. Por otro lado,Nohabía duda de que lo que estaba sucediendo ahora entre nosotros significabamucho más para mí de lo que había pensado al principio, después de esa nochecalurosa en la que froté subrepticiamente el pene de mi hija por primera vezsobre su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido,no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo queser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de miatención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuandoestaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolablede penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.El pene de S porprimera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que habíavivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y sitengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centrode mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días,cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso eincontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Elpene de S por primera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstanciasque había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento,y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en elcentro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos losdías, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso eincontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Mequemó íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yopudiera sacarlo de mis pensamientos.Me quemó íntimamente un deseo perverso eincontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.

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Por eso ese día se me ocurrió la idea de confiarle a miesposa, de una vez por todas, el deseo secreto que no me dejaba en paz,dispuesta incluso a negociar con ella de la mejor manera posible su peticiónsecreta y aún no revelada a cambio de la virginidad de mi propia hija. Así que,como no quería posponer más mis antojos, decidí llamar a Mirian Caballero esamisma tarde. Tomando las debidas precauciones, ordené a mi secretaria que nopermitiera que nadie me molestara y me encerré en mi estudio. Con las manostemblorosas marqué el número de mi casa.
 
— Da, salut?
 

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— Mirian Caballero, soy yo... ¿Cómo estás?
 
"Oh Aldo, no pensé que fueras tú... ¿Cómo estás, amor?
 
-Bueno, bueno...todo está bien... Sólo quería llamarte parasaber cómo están.
 
"¿Estamos bien..." Cielo Riveros está en la salaviendo la televisión y casi termino de hacer la casa... ¿Pasa algo malo, Aldo?
 
— Bueno, sí... Tengo algo que decirte...
 
"Sí..." Dime, amor.
 
—Oh Mirian Caballero... Es algo que llevaba días queriendopreguntarte pero por alguna razón no había...
 
"Sí... sí... por supuesto... dime de qué se trata...
 
—Se trata de Cielo Riveros...
 
"Hummm.... ¿Qué se te ha ocurrido ahora, cariño? Élrespondió con melosa complicidad
 
"Es algo que necesito decirte, amor...
 
 
 
-Bueno, vamos... Dime ahora...
 
—Mira Mirian Caballero... ¿recuerdas la promesa que te hice?
 
— Oh, por supuesto... No lo olvidaré por nada del mundo...
 
"Lo sé..." Lo sé... Sólo quiero saber qué es... dequé se trata tu petición...
 
— Oh no... No es que... acordamos que te lo diría en elmomento adecuado, cariño...
 
—Sí, es cierto, Mirian Caballero... pero pasa que tengo undeseo que no te he confesado y bueno...
 
"¿Qué?... dime qué es... vamos, cariño...
 
— Sí... sí... Te lo diré...
 
 
 
"¿Quieres decírmelo por teléfono ahora mismo o quieresesperar hasta llegar a casa?"
 
— No lo sé... No sé qué es mejor...
 
"¿Es seguro hablar por aquí?.... ¿No hay nadieescuchándote en la oficina?
 
— No, no... Estoy completamente solo...
 
-Bueno... entonces no hay problema... sólo dime que tecomplaceré.
 
"Está bien..." Quiero desflorar a Cielo Riveros...Necesito, Linda. Por favor entiéndeme...
 
Mi esposa no respondió. El silencio que siguió parecíaeterno. Tuve que decirle otra vez:
 
— Hola...hola... Mirian Caballero... ¿Me estás escuchando?
 
— Sí, sí... aquí estoy... es solo que... No lo sé...
 
"¿Qué pasa, amor?"
 
— Bueno, por el momento me lo imaginé todo... y supongo quela niña aún no está lista para eso... ya sabes... es demasiado pequeño...
 
-Lo sé, bonita... por eso quiero que estés completamente deacuerdo...

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— Hummm... bueno, no sé qué decirte, cariño...
 
"Mira, Mirian Caballero..." no pasará nada, te loprometo... Lo haré con mucho cuidado... y por supuesto, estarás cerca paraayudar con todo...
 
"Sí... si... tiene que ser así, amor...
 
"Entonces, ¿qué opinas?"
 
"Oh amor... ¿Pero qué pasa conmigo?..... ¿Qué beneficioobtendré de eso?...
 
"Mucho, mucho, querida mía... Te daré todo lo quequieras.... ¿No es eso suficiente?
 
 
 
— No... claro que no... al contrario...
 
"Bueno, ese será tu premio, la vida..."
 
— Oh Aldo... pero si ni siquiera sabes qué es lo que quierode ti...
 
—Así es....pero no me importa....de ahora en adelante teofrezco hacer todo lo que quieras... Lo juro...
 
— Mmmm... Bueno, no creo que sea una mala idea... ¿Pero quéhas pensado?... ¿Cuál es tu plan?...vamos, dime, ya tengo calor...
 
"Sí, te entiendo... porque soy igual..."
 
"Entonces.... ¿Me lo dirás?

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"Sí..." Por supuesto... la idea que tengo es queesta noche desfloraré Rubicita... y mañana te daré tu premio... ¿Qué opinas demi oferta?...
 
— Ya verás, maldito bastardo.... jajajajaja..... pero puedesver que la chica está loca por ti, ¿verdad?
 
"Sí... por qué negarlo... sabes que así es..."
 
— Ujum... porque creo que no podré negarme a complacer tupelea, mi amor... pero tendrá que ser como digo....
 
-¿Qué quieres decir, Mirian Caballero?... No te entendíbien...
 
"Te diré lo que haremos... desflorarás a la niña y teayudaré con lo que tanto deseas... pero con una condición...
 
"¿Qué condición, bonita?"
 
 
 
"Que pueda hacer realidad mi deseo en ese mismomomento..."
 
"¿En ese mismo momento?... No entiendo...
 
"Lo entenderás, amor..." lo entenderás... así queo lo tomas o lo dejas...
 
— No, no... está bien, acepto... será como quieras...
 
—Perfecto... entonces prepararé todo para esta noche...
 
-Oh, gracias, bonita... por eso te amo tanto...
 
"Yo también, Aldo... yo también...
 
"Bueno... hoy voy a salir de la oficina más tempranopara tener tiempo suficiente... ¿Te parece bien?
 
"Sí..." Creo que es genial, amor...
 
"Bueno, bonita... entonces te dejo..." Nos vemos alas nueve.
 
"Te esperaré.... ambos te estaremos esperando..."
 
"Muy bien... Te mando un beso, preciosa....y otro paraCielo Riveros...
 
"Asimismo, amor... Nos vemos luego.
 
— Nos vemos luego.

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Corté la comunicación sintiendo una inmensa alegría dentrode mi ser. A partir de ese momento ya no pude concentrarme en el trabajo y sóloanhelaba tener tiempo para volver corriendo a casa. Cuando el reloj marcó lasnueve ya estaba encima de mi coche y rápidamente conduje a casa. Entré y subílas escaleras, encontrando como siempre a mi esposa y a Cielo Riveros sentadosen la cama de nuestra habitación. Ambos me abrazaron tiernamente y yo lescorrespondí con besos en las mejillas. Inmediatamente mi esposa me dijo:
 
 
 
"¿Qué quieres hacer, amor?.... continúa, dime..."comentó, guiñándome un ojo a sabiendas
 
"Todo lo que te dije... eso es lo que quiero,cariño..."
 
"Muy bien... Muy bien... Entonces déjame preparar a lachica, ¿sí?
 
"Sí, está bien..." ¿Quieres que salga?"
 
— No, no... quédate... será mejor así...
 
"Está bien.
 
Mirian Caballero tomó a Cielo Riveros y la sentó en suregazo diciendo:
 
"Linda... ¿Te acuerdas de aquel pequeño juego que teconté que jugábamos con mi tía Rebe en casa de su amiga Ana?...
 
La niña pensó por unos momentos y respondió:
 
"¿Cuál de todos, mami?...
 
"Oh sí... tienes razón..." Te he contado muchascosas, ¿verdad, Cielo Riveros?...
 
— Sí mami... por eso te pregunto qué juego es...
 
"Bueno... es ese pequeño juego que jugamos los tres...el del "juguetecito"... ¿Lo recuerdas ahora?
 
"Sí... si... Es ese con las correas con la cosita degoma, ¿no?...
 
— Exactamente... Bueno Linda...esta noche tocaremos eso...
 
— ¿En serio mami?.... sí... Quiero jugarlo...
 

Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 8

 
 
"Sí, bonito, y lo haremos... sólo que será de unamanera ligeramente diferente..."
 
"¿Diferente?... ¿Y cómo será, mami?
 
"Ahora te diré..." mira, Rubicita, tu papá tambiénparticipará en el pequeño juego... tú serás la mujer y él será el hombre.... yte ayudaré para que puedas jugar bien.... sólo que lo haremos diferente....¿Qué dices?
 
"Sí...si... Quiero, mami...
 
-Está bien... ahora ven y te quito la ropa... tenemos queestar sin nada encima... y luego te pongo una venda en los ojos, Rubicita, parahacer el juego más interesante...
 
"Oh, qué lindo, mami... entonces será como el juego delpollo del ciego, ¿verdad?
 
-Sí, pequeña... será algo muy parecido a eso... Dime ¿tegusta?
 
—Sí... sí... —respondió Cielo Riveros lleno de emoción ycalor—
 
La niña inmediatamente se levantó de sus piernas y se parófrente a mi esposa. Mirian Caballero comenzó a quitarse la ropa y luego sequitó la suya y luego se puso un paño oscuro sobre los ojos. Tenía tanto caloral verlos desnudos y a mi hija con esa máscara en su bonito rostro, que mipájaro se volvió muy yo. Mirian Caballero me dijo con dulces palabras:
 
"Vamos, amor... desvístete todo..."
 
Hice lo que me pidió y comencé a quitarme la ropa hasta queme desollaron. Los ojos de Cielo Riveros cayeron inmediatamente sobre laprotuberancia de carne hinchada que sobresalía por encima de mis huevospeludos. La observé atentamente, comprobando que efectivamente los ojos de laniña estaban vidriosos por el ardor que la vista producía en ella. Ese detalleme cautivó animándome a llevar a cabo mis perversos planes con ella esa mismanoche. Sin embargo, me abstuve de intervenir y dejé que Mirian Caballero tomaralas decisiones. Mi esposa comentó:
 
-Bueno, Aldo... Creo que para este juego necesitaremos uncatalizador muy especial....
 
"¿Qué quieres decir?" Le pregunté con manifiestointerés
 

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— Aceite de oliva, amor....aceite muy suave y sutil....quehará todo más fácil...
 
"Sí... sí... – respondí con alegría
 
Mi esposa fue al cajón de la cómoda y sacó un frasco delíquido verdoso. Colocó a Cielo Riveros sobre el colchón con la cara haciaarriba y tomando la botella de aceite comenzó a frotar la esencia en la partesuperior de su hendidura, y luego hundió suavemente uno de sus dedos manchadosen su breve e inviolable hendidura. Después de dejarla completamente embarradacon ella, tomó mi pene endurecido y lo llenó con ese ungüento especialmenteaceitoso hasta que quedó todo húmedo y brillante. Inmediatamente me comentó:
 
—Ahora, Aldo... viene mi parte... el cumplimiento de misdeseos...
 
"Oh sí, bonita... por supuesto..." Respondíemocionado, sin saber qué esperar.
 
"Pero para eso quiero que hagas todo lo que tediga..."
 
—Sí..si...dime qué tengo que hacer, amor...
 
— Bueno... lo primero que haré será vendarte los ojos...
 
"¿Los ojos?... ¿y para qué sirve eso, MirianCaballero?...
 
—Oh Aldo... Es parte del juego que quiero hacer...Simplemente me dejaste ejecutarlo todo, ¿no?
 
— Mmm... bueno, está bien... aunque...
 
"Nada... nada... no hay excusas... Recuerda tupromesa...
 
 
 
"Sí... si... Lo sé...y está bien, amor...haz lo quequieras...
 
"Oh sí... esto será genial... ya verás...
 
Mirian Caballero volvió al cajón de la cómoda y ahora sacóun pañuelo negro que aparentemente había preparado de antemano para la sesiónde esa noche. Inmediatamente asumió la tarea de vendarme la cara alrededor delos ojos y luego volvió a escuchar ruidos en la caja de madera, como siestuviera maniobrando para conseguir algo que yo no sabía. Pasaron variosminutos que permaneció en ese tenor, hasta que por fin escuché su voz:
 
"Todo está listo, amor... vamos, ahora te ayudaré asubirte a la cama..."
 
"Pero.... ¿Cómo me irá con Cielo Riveros?.... No puedover nada, amor...

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"Oh, no te preocupes..." Yo tomaré las cosas... Yos diré a ambos qué hacer... ¿Está bien, cariño?
 
— Ei bine.... da... e bine...
 
Tomándome de la mano, me llevó a la cama. Una vez en lacima, me dio instrucciones de colocarme sobre el pequeño cuerpo con las piernasabiertas de Cielo Riveros, quien me esperaba igualmente privado de su vista,hasta que sentí la pequeñez de su tierno cuerpo debajo de mí. Mirian Caballero,con toda la parsimonia que la caracterizaba, comenzó a tocar mi falo erecto queya se elevaba desafiante y que rezumaba breves pero abundantes gotas de licoren el agujero de su cabeza. Mi esposa, considerando que todo estaba listo, medijo:
 
"Ahora, Aldo, pondré la punta de tu pene en la pequeñaentrada de la cueva de Cielo Riveros..."
 
"Sí... sí..." Respondí lleno de euforia
 
Ella tomó a mi miembro y me empujó suavemente por la espaldamientras yo lentamente me dejaba caer sobre el grito de niña imberbe, a quienescuché suspirar como resultado del deseo y ardor contenido por el genio de eseperverso juego familiar. Pronto sentí que mi glande finalmente tocaba laanhelante entrada del moño sin pelo de mi hija. Fue entonces cuando MirianCaballero me volvió a decir:
 

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"¿Lo sientes, amor?.... ¿sientes la hendidura de CieloRiveros pegada a tu polla?... mi esposa me preguntó
 
"Sí... sí... – respondí con fuerza
 
—Perfecto... ahora lo pondrás muy lentamente.... recuerda,cariño, tiene que ser poco a poco... No quiero que le hagas daño...
 
"Sí... sí, por supuesto..."
 
Abandonándome al peso natural de mi cuerpo, caí lentamenteen la muy apretada abertura de Cielo Riveros, quien se estremeció de alegría alsentir el contacto de la suave textura de la cabeza de mi polla con el interiorde los pliegues del coño de su pequeña. Allí me detuve unos momentos,intentando acostumbrar su pasaje secreto a la incipiente penetración delinvasor intruso. Después de unos minutos que me parecieron siglos, empujésuavemente a mi miembro hacia su pequeña hendidura, que sentí abierta lo másque pude sin que mi gruesa polla encajara en su conducto frontal virginal.Sentí las manos de Mirian Caballero detrás de mi espalda empujándome lentamentesobre el hermoso cuerpo abierto de Cielo Riveros,y luego envolviéndome con susbrazos para detener un ataque probable e indeseable que podría hacer que meobsesionara como resultado de la lujuria de esos momentos sublimes depenetración por primera vez. A pesar de estar vendada, sentí claramente cómollegaba a la caverna aceitosa de Cielo Riveros, que ahora albergaba toda lacabeza de mi glande hinchado dentro de sus labios vaginales sin que yoexpresara ningún tipo de dolor. Como pude ver un poco debajo del vendaje oscuroque tenía en la cara, pude ver que esta vez Mirian Caballero repasó la aberturaprincipal de la niña para ayudarla a abrir más las piernas, prestando especialatención a la acción de sus manos alrededor de ambos labios de la cuquita de laniña, con lo que abrió los pliegues sedosos de sus labios superiores hacia loslados para facilitar la penetración.

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Sentí que la leche amenazaba con brotar de mis huevos; sinembargo, sin decirle nada a mi esposa, pude hacer un tremendo esfuerzo paracontener la avalancha, centrando mis pensamientos precisamente en elhundimiento de mi pene en ese precioso canal que tanto anhelaba desflorar.Escuché cuando Mirian Caballero me dijo:
 
"Amor...puedes intentar entrar un poquito más...
 
Ni siquiera le respondí, pero me dediqué a obedecer supetición, empujándome suavemente sobre la pequeña vulvita abierta y humedecida,pudiendo insertar un trozo de pene en su interior. No había duda de que elaceite de oliva estaba ayudando perfectamente en la consumación de ese actodefloratorio, porque mi polla estaba tan resbaladiza que cuando la tomaba conlos dedos para sentir cómo estaba aprisionada por el pequeño tesoro imberbe deCielo Riveros, la polla se salía de control. Asimismo, cuando toqué los lujososbordes de la niña, me di cuenta de la abundante liquidez que fluía de suscontornos prohibidos, lo que despertó en mí un bramido tan indescriptible queresulta superfluo intentar describirlo. Después de unos minutos de permaneceren la misma posición sin moverse en absoluto, Mirian Caballero volvió a lacarga, abriendo la puerta de la niñasus piernas tanto como pudo mientrasinsistía con las manos alrededor de las vallas, tratando de abrir más elvértice obtuso de sus piernas, para que mi candado hinchado tuviera más espacioen el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuartode polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino quepermaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras susojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niñaestaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo quele esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosaprisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamenteen voz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberintovirginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en suinterior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con sutípica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estabanocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutandoal máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba.Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisiónalrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente envoz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberintovirginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en suinterior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con sutípica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estabanocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutandoal máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba.Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisiónalrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente envoz baja:Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeñojuego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estáticaun rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene depie, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:Era evidente que la niñaestaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo quele esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosaprisión alrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijonuevamente en voz baja:
 

cielo

 
 
"Cariño... empújala un poquito más... sólo un poquitomás...
 
Como si fuera un robot que sólo obedece las órdenes de suamante por impulso, me dejé caer sobre las piernas abiertas de Cielo Riverospara insertar otro trozo de carne caliente en su precioso tesoro inexplorado,hundiendo esta vez más de la mitad de mi vibrante pájaro en su breve laberintocaliente. Esperaba algún gemido de dolor de mi pequeña hija cuando se sintióempalada con más de la mitad de mi polla dentro, sin embargo Cielo Riveros noemitió ninguna queja, lo que me hizo pensar que tal vez ella no sentía tantaincomodidad porque yo no era, como he dicho, un modelo de virtudes en términosde dotación del pene. La verdad es que, y debo decirlo, mi pene es del tipoestándar, más bien tirando a un tamaño pequeño, además de la extrema delgadezdel tronco, lo que seguramente significó en ese momento una gran ventaja parallevar a cabo mis planes desviadores.Mi astuta esposa lo sabía muy bien y porsupuesto verificó lo mismo que yo cuando observó que Cielo Riveros no habíamostrado ninguna reacción dolorosa hasta el momento, por lo que esta vez meanimó a ponerlo completamente en el resquicio de ansiedad de mi pequeña hija,diciéndome:
 
—Vamos, Aldo... ahora lo mete todo... parece que no lemolesta...
 
"Uhhum..." Logré resoplar con la mayor emoción
 
Queriendo aprovechar las circunstancias, me empujé confuerza mientras Mirian Caballero me empujaba por detrás para que el ataquefinal fuera contundente. Fue en ese momento que ambos escuchamos el gritoestremecedor de Cielo Riveros, quien, gritando de dolor, comenzó a aullar dedelirio implorándome entre sollozos:
 
— Noooo.... noooo..... No quiero... duele... sacarme eso...sacarme, papioooo... sacármelo, duele...
 
Por un momento los lloriqueos de la niña me asustaron yestaba a punto de retroceder para quitarme mi falo endurecido que ahora estabaperdido en los intrincados pliegues color rosa de Cielo Riveros. Pero MirianCaballero, una experta conocedora de las reacciones clásicas de unadefloración, me contuvo poniendo sus dos manos detrás de mi espalda mientras megritaba:
 
-No, Aldo... ya está dentro... si te lo quitas ahora serámás doloroso... vamos, cariño... Empieza a moverte lentamente... pero no te loquites en absoluto...
 

deepthroat

 
 
Ganando confianza mientras escuchaba sus palabras, comencé amoverme suavemente de un lado a otro con la esperanza de que el niño no tuvieraun efecto mayor. Pero mi intento fue inútil, porque Cielo Riveros continuógimiendo y quejándose en voz alta mientras pronunciaba una serie de gemidosaludiendo al tremendo dolor que sentía, y eso sólo la hizo desear no tener mipolla dentro de su coño roto.
 
— Nooo... no. Ayyyy....... Y luego está SmackDown.Scarlett..... Ayyyyyy. Ayyyy...... Me duele mucho... Amapola...Sámámelaaaaa.... Ayyyyyyy. sí nooooooo.....

Curvy

 
Pero mi esposa, que conocía muy bien las causas y efectos detal acoplamiento, sin decir palabra siguió empujándome por detrás sobre laspiernas abiertas de Cielo Riveros, quien continuó con sus gritos estremecedoresde ayuda con su carita inundada de lágrimas. Por mi parte, seguí moviéndomeansiosamente dentro del coño apretado de la niña, que ahora se sentía empaladohasta la empuñadura con mi polla perdida dentro de ella, que esta vez acababade romperse para siempre. Entre bramidos de lujuria que salían de mi boca ygritos de dolor que exhalaba Cielo Riveros, finalmente se consumó la tanesperada desfloración, mientras mi esposa no dejaba de empujarme el pequeñocuerpo de la niña, que ahora estaba hundido en el colchón y completamenteperdido bajo el peso de mi cuerpo sudoroso.
bay....

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