Saludos lectores les traigo la continuación del relato sobre mi vida siendo ahora el marido de mi madre.
Al pasar de los meses nuestra relación se fortalecía pero mi madre no ser conformaba son ser sólo mi mujer para atenderme en la casa y en la cama.
Quería oficializarlo y terminó por convencerme de casarnos en el registro civil, hice unas llamadas, contraté a un abogado que nos podía ayudar con ése trámite y nos casamos.


Por fin entramos y al momento de que el juez nos preguntó si aceptábamos dijimos ambos que sí, con lagrimas en los ojos, nos besamos y salimos rapidísimo de ahí porque notábamos las miradas de reojos y los murmuros de las secretarias.
Conduje hasta un hotel a las afueras de la ciudad donde ya nos tenían una habitación preparada para la ocasión.
Ya saben chocolates, fresas y una botella de champán o como se escriba.
También había un enorme corazon echo de rosas en la cama lo cual le encantó, cerro la puerta y me dijo.
-Espera aquí-
Me dijo sentándome en la cama y metiéndose al baño.
Espere un largo tiempo hasta que la semi desnuda y oliendo riquísima.

Ella encendió la lampara del buro, se veía fabulosa, nunca borraré esa imagen de mi mente.
-Te gusta mi amor?-
Me preguntó sonriéndome.
Yo sólo asentí con la cabeza mientras la veía hipnotizado.
-Yo ya traía toda mi verga parada pegando espasmos por entrar en el coño de mi madre.
-Hoy por fin somos esposos, marido y mujer-
Me decía con un brillo en su sonrisa.
-Sí mi amor, me haces muy feliz Mariana-
Le decía yo esperando que por fin se callara para empezar a coger.

-Te amo, te amo y te deseo eres muy hermosa tanto que me enloqueces-
Ya no hallaba que más inventar entre tantos besos no podía pensar pues toda la sangre me bajó de la cabeza a la riata.
-Sigue, sigue Edgard-
Me decía mi madre.
Sigue aunque me queme en las llamas del infierno, yo tambien te amo hijo, hazme tu mujer!!-


Y me mordio el cuello araño mi espalda levanto sus piernas un poco y pude sentir como mi verga se habría paso entre esos labios vaginales.
Ella queria girarse asi que se montó sobre mi verga, sentía que andaba en las nubes.
Ella se recorrió hacia abajo y sacó mi verga del boxer, la paso por su rostro y me dijo.
-Tu padre siempre quiso que se la mamara y nunca accedí-
-Pero quiero chuparte la tuya, le tengo unas ganas tremendas a tu verga-
Y comenzó a lamer y chupar de una manera que me encantó-
-Me vuelves loco mamá-
Al escuchar eso mamó con más fuerza.





La tuve que detener porque estaba por hacerme venir la puta, la recosté tocando su cochito mientras la besaba, estaba super mojada.
Ella con su mano me masturbaba como no queriendo que se fuera ese pedazo de carne.
Ahora ella me tumbo en la cama y se monto en mí, asi ella llego a un orgasmo que la puso en trance.
Ahí tome la iniciativa mamandole sus tetas todas infladas por estar lactando.
Loco de lujuria bebía la leche dulce de sus tetas y ella moría de placer.

Fué electrizante sentir cómo comenzaba a penetrar esa hermosa vagina de la que un día salí.
Ella jadeaba como perra en celo, sus alaridos se escuchaban hasta la calle.
Yo no paraba de taladrarla con furia, dándole una paliza a su punto G una estocada tras otra.
-Mmmmmm sssíí!!-
-Aaaggg, assíí!!-
-Ahí ess, ahí hijo, ssíí... damee!!-
-Te siento todo hijo metela mas fuerte asíí-
-Aaaaa así aaaaaa asi así!!!-
-Me vengoo hijo, me voy a venir!!-
-Te amo Edgar... te amo!!!-

Se vino como una catarata en mí dejándome todo mojado y un charco enorme en la cama lleno de sus fluidos.
Terminamos ese día y noche cogiendo como locos, simplemente haciendo pausa para pedir comida y bañarnos.
El pasado está detrás eso también lo hablamos esa noche y ahora ella es mi esposa con anillos y todo.
Estamos muy enamorados y cogiendo como locos.




No hicimos otra cosa más que dedicarnos a copular, la monté una y otra vez como toro en brama.
Me la cogí tantísimas veces que era 100% seguro que le había plantado mi semilla.
Ella se entregaba a mí completamente, como adolescente enamorada.
-Yo nunca me casé, nunca "tuve una luna de miel"-
-Hasta hoy gracias a tí hijo, y la estoy viviendo con el hombre que amo que eres tú-
Me decía llorando mi madre toda emocionada mientras hacíamos el amor.
Así consumimos nuestro matrimonio, ya no sólo era mi madre, ahora era mía mi esposa, mi mujer.



Al día siguiente tuvimos que volver por la tarde porque me gasté una fortuna para que la niñera nos cuidara a la niña hasta esa hora.
Al día de hoy estamos felizmente casados esperando nuestro segundo hijo producto del amor que nos dimos en la luna de miel.



Gracias por la lectura de este relato. Así mismo agradecería todos sus comentarios sean del tipo que sean.
Al pasar de los meses nuestra relación se fortalecía pero mi madre no ser conformaba son ser sólo mi mujer para atenderme en la casa y en la cama.
Quería oficializarlo y terminó por convencerme de casarnos en el registro civil, hice unas llamadas, contraté a un abogado que nos podía ayudar con ése trámite y nos casamos.


Por fin entramos y al momento de que el juez nos preguntó si aceptábamos dijimos ambos que sí, con lagrimas en los ojos, nos besamos y salimos rapidísimo de ahí porque notábamos las miradas de reojos y los murmuros de las secretarias.
Conduje hasta un hotel a las afueras de la ciudad donde ya nos tenían una habitación preparada para la ocasión.
Ya saben chocolates, fresas y una botella de champán o como se escriba.
También había un enorme corazon echo de rosas en la cama lo cual le encantó, cerro la puerta y me dijo.
-Espera aquí-
Me dijo sentándome en la cama y metiéndose al baño.
Espere un largo tiempo hasta que la semi desnuda y oliendo riquísima.

Ella encendió la lampara del buro, se veía fabulosa, nunca borraré esa imagen de mi mente.
-Te gusta mi amor?-
Me preguntó sonriéndome.
Yo sólo asentí con la cabeza mientras la veía hipnotizado.
-Yo ya traía toda mi verga parada pegando espasmos por entrar en el coño de mi madre.
-Hoy por fin somos esposos, marido y mujer-
Me decía con un brillo en su sonrisa.
-Sí mi amor, me haces muy feliz Mariana-
Le decía yo esperando que por fin se callara para empezar a coger.

-Te amo, te amo y te deseo eres muy hermosa tanto que me enloqueces-
Ya no hallaba que más inventar entre tantos besos no podía pensar pues toda la sangre me bajó de la cabeza a la riata.
-Sigue, sigue Edgard-
Me decía mi madre.
Sigue aunque me queme en las llamas del infierno, yo tambien te amo hijo, hazme tu mujer!!-


Y me mordio el cuello araño mi espalda levanto sus piernas un poco y pude sentir como mi verga se habría paso entre esos labios vaginales.
Ella queria girarse asi que se montó sobre mi verga, sentía que andaba en las nubes.
Ella se recorrió hacia abajo y sacó mi verga del boxer, la paso por su rostro y me dijo.
-Tu padre siempre quiso que se la mamara y nunca accedí-
-Pero quiero chuparte la tuya, le tengo unas ganas tremendas a tu verga-
Y comenzó a lamer y chupar de una manera que me encantó-
-Me vuelves loco mamá-
Al escuchar eso mamó con más fuerza.





La tuve que detener porque estaba por hacerme venir la puta, la recosté tocando su cochito mientras la besaba, estaba super mojada.
Ella con su mano me masturbaba como no queriendo que se fuera ese pedazo de carne.
Ahora ella me tumbo en la cama y se monto en mí, asi ella llego a un orgasmo que la puso en trance.
Ahí tome la iniciativa mamandole sus tetas todas infladas por estar lactando.
Loco de lujuria bebía la leche dulce de sus tetas y ella moría de placer.

Fué electrizante sentir cómo comenzaba a penetrar esa hermosa vagina de la que un día salí.
Ella jadeaba como perra en celo, sus alaridos se escuchaban hasta la calle.
Yo no paraba de taladrarla con furia, dándole una paliza a su punto G una estocada tras otra.
-Mmmmmm sssíí!!-
-Aaaggg, assíí!!-
-Ahí ess, ahí hijo, ssíí... damee!!-
-Te siento todo hijo metela mas fuerte asíí-
-Aaaaa así aaaaaa asi así!!!-
-Me vengoo hijo, me voy a venir!!-
-Te amo Edgar... te amo!!!-

Se vino como una catarata en mí dejándome todo mojado y un charco enorme en la cama lleno de sus fluidos.
Terminamos ese día y noche cogiendo como locos, simplemente haciendo pausa para pedir comida y bañarnos.
El pasado está detrás eso también lo hablamos esa noche y ahora ella es mi esposa con anillos y todo.
Estamos muy enamorados y cogiendo como locos.




No hicimos otra cosa más que dedicarnos a copular, la monté una y otra vez como toro en brama.
Me la cogí tantísimas veces que era 100% seguro que le había plantado mi semilla.
Ella se entregaba a mí completamente, como adolescente enamorada.
-Yo nunca me casé, nunca "tuve una luna de miel"-
-Hasta hoy gracias a tí hijo, y la estoy viviendo con el hombre que amo que eres tú-
Me decía llorando mi madre toda emocionada mientras hacíamos el amor.
Así consumimos nuestro matrimonio, ya no sólo era mi madre, ahora era mía mi esposa, mi mujer.



Al día siguiente tuvimos que volver por la tarde porque me gasté una fortuna para que la niñera nos cuidara a la niña hasta esa hora.
Al día de hoy estamos felizmente casados esperando nuestro segundo hijo producto del amor que nos dimos en la luna de miel.



Gracias por la lectura de este relato. Así mismo agradecería todos sus comentarios sean del tipo que sean.
1 comentarios - Me casé con mi madre