Saludos lectores les voy a contar que pasó después de la noche de sexo que tuve con mi madre, cómo terminamos teniendo una relación amorosa, como terminamos siendo marido y mujer.
Después que mi madre me dió la noticia de que estábamos por ser padres me decidí a tener una mejor vida, una familia muy grande y vivir por ellos, no quería ser un padre ausente como el mío, o como el padre de mi madre.
Ahora no sólo era el hombre de la casa, también mi madre estaba por hacerme padre de familia.

La tenía super contenta, terminé mis estudios y conseguí un muy buen trabajo en la capital, sin pensarlo dos veces vendimos la casa que tenía mi madre y con ambos ahorros compramos un departamento algo pequeño pero en el centro de la ciudad.
Durante el embarazo por las tardes dábamos largos paseos hasta el anochecer.
Nos perdíamos y terminábamos probando algún restaurante nuevo.
Fueron los días más maravillosos que había pasado en mi vida, no exagero nada fueron los mejores momentos que estábamos pasando.
En las noches ya dormíamos en la misma cama.
Ella se abalanzaba sobre mí buscando la protección de su hombre.


La vivencia tan extraordinaria que estábamos teniendo, hacía que mi vínculo con ella no fuese sólo de un perfecto entendimiento, si no que la convertía en la mujer perfecta que siempre había deseado.
Nos amábamos sin prisas, gozando de cada milímetro de nuestro cuerpo y los orgasmos se sucedían uno tras otro hasta llegar a la extenuación.

Era maravilloso ver como nuestros sexos después de excitarlos crecían se hinchaban.
Cuando mi lengua se conectaba a su clítoris, notaba como se iba incrementando de tamaño, produciendo en mi mamá orgasmos que hacían desprender de su vagina una cantidad de flujo que llenaba mi boca.

Mi madre gemía de placer mientras mi pene se desplazaba duro y profundo por todo su conducto, hasta que no pudo contenerse y un grito se escapó de su boca.
-Aahh.. aahh síí!!-
Gritó como toda una puta.
El orgasmo que tuvo fue descomunal. Por una parte lo noté en mi miembro al quedarse completamente bañado del liquido que desprendía su vagina y por otra parte en mi espalda toda rasgada por sus uñas con vehemencia.
Era tal la agitación que me entró, que de inmediato mi pene descargó todo el esperma que tenía acumulado en mis testículos en lo más profundo de sus entrañas.

Estábamos completamente sudados y extenuados. Nos besamos y abrazados nos quedamos profundamente dormidos, casi estaba amaneciendo.
Mi madre fue la que primero que se despertó y acariciándome suavemente la cara con su mano, me despertó diciendo:
-Amor, despierta que ya es tarde-
Así me gustaba que se dirigiera a mí como su hombre y no me llamara hijo nunca más.
-Despierta amor porque llegarás tarde al trabajo-
En su semblante no se notaba lo feliz y radiante que le dejó la piel la sesión de sexo de la noche anterior.
-Levántate mi amor te voy a preparar el desayuno-
Me dijo.
-Olvida eso que no tengo mucho tiempo ven conmigo a la ducha-
Le dije a mi madre tomándola del brazo y llevándola conmigo a la regadera.



Me había habituado en ver a mi madre como mi mujer, y no me causaba ninguna perturbación poseerla.
Había desterrado completamente los complejos tabúes y consideraba que si la quería tanto como madre, porqué no la podía querer como mujer.
Me esforcé mucho en el trabajo siempre haciendo horas extras, ignoraba a las mujeres sólo tenía ojos para mi madre, no tenía vicios y tenía un objetivo en mente.
Todas las noches ella cumplía con sus obligaciones nunca me dejaba con leche en las bolas.


Nuestra hija nació y después de un par de años ahorré mucho dinero.
En cuanto a mi vida sentimental no se puede pedir más.
Tenemos una hija preciosa y mi madre se encuentra de nuevo embarazada a la espera de nuestro nuevo hijo.
Este, al igual que nuestra pequeña Luisa, ha sido engendrado con un enorme deseo por ambas partes.




Decidí dejar de trabajar y poner un negocio propio.
Yo me había grabado de ingeniería mecatrónica y además un tío me había enseñado a soldar en su taller por lo que yo también habrí un taller de soldaduras especiales, enfocado en reparaciones complejas de maquinaria o instalaciones de lujo.
Le conté la idea a mi madre, no sabía cuál sería su reacción. Ella se acercó y acaricio mi rostro.
Me dijo.
-Yo te apoyaré Edgar lo que decidas hacer lo haremos juntos, como familia-
-Tú eres el hombre de esta casa y sabes lo que es mejor para nosotras-

Fue ahí cuando entendí que cualquiera que haya sido el cobarde que violó a mi madre y la abandonó a sus 14 años, no sólo le arruinó la vida a una niña ese día sino también abandonó a una gran mujer y compañera de vida.
Los primeros meses en el taller fueron muy duros.
El poner en marcha un negocio no era fácil y me encontré con muchas dificultades.
Ahora funciona a pleno rendimiento con excelentes ganancias gracias a Dios.
De Mariana mi mamá puedo decir que aparte de sentirse feliz con mi compañía, se ha dedicado completamente al ser ama de casa y cuida de nuestra bebé y me atiende cuando llego a casa.
Por las noches no puede faltar el sexo, yo creo que por eso nunca discutíamos y ella se setía muy realizada como mujer.



Ya se que nuestro enlace particular entre madre y yo nunca se podrá legalizar civilmente.
La sociedad no permite estas relaciones que determina como prohíbidas, pero a ninguno de los dos nos importa.
Nuestra vida en común está tan llena de felicidad, que sobran todos los formulismos que unen a las parejas.
Todo era muy dulce pero también tenía su lado tóxica.
Todas las mañanas cuando me iba al trabajo salía a despedirse de mí acariciando su panza de embarazada, pero la intención real era marcar territorio ante las vecinas que nos miraban.
Revisaba mi ropa en busca de labial o perfumes de mujer, ella pensaba que no daba cuenta pero yo la veía hacerlo.


Siempre me repetía.
-Piensa en tu familia cuando se te insinuen las putas en el trabajo-
-Aqui te vamos a estar esperando mi amor-
Creo que tenía el trauma de que la abandonara al igual que lo hizo mi padre.
Yo siempre le quité los celos y las inseguridades a punta de sexo...

-De veras te dolería que me juntara con otro hombre-
Me decía echándose a mi cuello con una sonrisita perversa, tratando de ponerme celoso.
-Claro que me dolería sería como perder a mi esposa-
Le dije.
Ella se volvio a poner roja y se agacho.
-Que cosas dices Edgar...-
-Es la verdad-
Le dije.
-Cómo voy a ser tu esposa, imagínate si se dan cuenta de algo así, nos matan-

-No se tendran que dar cuenta, pero da igual es sólo un decir mamá-
Ella se puso un poco triste y se solto de mí.
-Ah vaya...-
Me dijo y se dió la vuelta.
Le pregunté que sucedía y terminé por caer en su estrategia, terminó usando la culpa y el llanto para convencerme de que nos casaramos.
Hablé con un abogado que me asesoró cómo hacer las cosas.
-Ya está solucionado mañana vamos al registro civil, ademas nadie te conoce aqui-
-Pero cómo, nadamas así?-
-No nos harán preguntas?-
-Esta bien mi abogado habló con un amigo suyo que es juez en el registro civil y me dijo que nos espera mañana muy temprano-
-Gracias mi amor!!-


Me dijo muy emocionada y nos besamos dulcemente.
Al día siguiente temprano salimos hacia el registro civil, nos veíamos muy enamorados no dejaba de mirarla y ella a mí, al llegar ella estaba muy nerviosa, me dijo
-Y si se dan cuenta-
-No pasa nada cálmate-
Nos presentamos, le expliqué al juez que mi abogado había hablado con él y después de un cuantioso soborno nos pidió que esperáramos que volvería con los papeles para firmar.
-Todo listo mi amor, en unos minutos serás mi esposa-
-No lo se Edgar, siento muchos nervios no sé si debiéramos seguir adelante-
Esas palabras me cayeron como un balde de agua helada.
-Que pasa amor no me quieres?-
-O por qué reechasas mi propuesta-
Le pregunté sorprendido.
-No, no es eso, pero me da miedo-
Me decía.
-Anda cálmate le dije, no dejes que los nervios nos arruinen la ocasión-
-Confías en mí-
Le dije tomando su mano.
-Esta bien...-


Continuará...
Después que mi madre me dió la noticia de que estábamos por ser padres me decidí a tener una mejor vida, una familia muy grande y vivir por ellos, no quería ser un padre ausente como el mío, o como el padre de mi madre.
Ahora no sólo era el hombre de la casa, también mi madre estaba por hacerme padre de familia.

La tenía super contenta, terminé mis estudios y conseguí un muy buen trabajo en la capital, sin pensarlo dos veces vendimos la casa que tenía mi madre y con ambos ahorros compramos un departamento algo pequeño pero en el centro de la ciudad.
Durante el embarazo por las tardes dábamos largos paseos hasta el anochecer.
Nos perdíamos y terminábamos probando algún restaurante nuevo.
Fueron los días más maravillosos que había pasado en mi vida, no exagero nada fueron los mejores momentos que estábamos pasando.
En las noches ya dormíamos en la misma cama.
Ella se abalanzaba sobre mí buscando la protección de su hombre.


La vivencia tan extraordinaria que estábamos teniendo, hacía que mi vínculo con ella no fuese sólo de un perfecto entendimiento, si no que la convertía en la mujer perfecta que siempre había deseado.
Nos amábamos sin prisas, gozando de cada milímetro de nuestro cuerpo y los orgasmos se sucedían uno tras otro hasta llegar a la extenuación.

Era maravilloso ver como nuestros sexos después de excitarlos crecían se hinchaban.
Cuando mi lengua se conectaba a su clítoris, notaba como se iba incrementando de tamaño, produciendo en mi mamá orgasmos que hacían desprender de su vagina una cantidad de flujo que llenaba mi boca.

Mi madre gemía de placer mientras mi pene se desplazaba duro y profundo por todo su conducto, hasta que no pudo contenerse y un grito se escapó de su boca.
-Aahh.. aahh síí!!-
Gritó como toda una puta.
El orgasmo que tuvo fue descomunal. Por una parte lo noté en mi miembro al quedarse completamente bañado del liquido que desprendía su vagina y por otra parte en mi espalda toda rasgada por sus uñas con vehemencia.
Era tal la agitación que me entró, que de inmediato mi pene descargó todo el esperma que tenía acumulado en mis testículos en lo más profundo de sus entrañas.

Estábamos completamente sudados y extenuados. Nos besamos y abrazados nos quedamos profundamente dormidos, casi estaba amaneciendo.
Mi madre fue la que primero que se despertó y acariciándome suavemente la cara con su mano, me despertó diciendo:
-Amor, despierta que ya es tarde-
Así me gustaba que se dirigiera a mí como su hombre y no me llamara hijo nunca más.
-Despierta amor porque llegarás tarde al trabajo-
En su semblante no se notaba lo feliz y radiante que le dejó la piel la sesión de sexo de la noche anterior.
-Levántate mi amor te voy a preparar el desayuno-
Me dijo.
-Olvida eso que no tengo mucho tiempo ven conmigo a la ducha-
Le dije a mi madre tomándola del brazo y llevándola conmigo a la regadera.



Me había habituado en ver a mi madre como mi mujer, y no me causaba ninguna perturbación poseerla.
Había desterrado completamente los complejos tabúes y consideraba que si la quería tanto como madre, porqué no la podía querer como mujer.
Me esforcé mucho en el trabajo siempre haciendo horas extras, ignoraba a las mujeres sólo tenía ojos para mi madre, no tenía vicios y tenía un objetivo en mente.
Todas las noches ella cumplía con sus obligaciones nunca me dejaba con leche en las bolas.


Nuestra hija nació y después de un par de años ahorré mucho dinero.
En cuanto a mi vida sentimental no se puede pedir más.
Tenemos una hija preciosa y mi madre se encuentra de nuevo embarazada a la espera de nuestro nuevo hijo.
Este, al igual que nuestra pequeña Luisa, ha sido engendrado con un enorme deseo por ambas partes.




Decidí dejar de trabajar y poner un negocio propio.
Yo me había grabado de ingeniería mecatrónica y además un tío me había enseñado a soldar en su taller por lo que yo también habrí un taller de soldaduras especiales, enfocado en reparaciones complejas de maquinaria o instalaciones de lujo.
Le conté la idea a mi madre, no sabía cuál sería su reacción. Ella se acercó y acaricio mi rostro.
Me dijo.
-Yo te apoyaré Edgar lo que decidas hacer lo haremos juntos, como familia-
-Tú eres el hombre de esta casa y sabes lo que es mejor para nosotras-

Fue ahí cuando entendí que cualquiera que haya sido el cobarde que violó a mi madre y la abandonó a sus 14 años, no sólo le arruinó la vida a una niña ese día sino también abandonó a una gran mujer y compañera de vida.
Los primeros meses en el taller fueron muy duros.
El poner en marcha un negocio no era fácil y me encontré con muchas dificultades.
Ahora funciona a pleno rendimiento con excelentes ganancias gracias a Dios.
De Mariana mi mamá puedo decir que aparte de sentirse feliz con mi compañía, se ha dedicado completamente al ser ama de casa y cuida de nuestra bebé y me atiende cuando llego a casa.
Por las noches no puede faltar el sexo, yo creo que por eso nunca discutíamos y ella se setía muy realizada como mujer.



Ya se que nuestro enlace particular entre madre y yo nunca se podrá legalizar civilmente.
La sociedad no permite estas relaciones que determina como prohíbidas, pero a ninguno de los dos nos importa.
Nuestra vida en común está tan llena de felicidad, que sobran todos los formulismos que unen a las parejas.
Todo era muy dulce pero también tenía su lado tóxica.
Todas las mañanas cuando me iba al trabajo salía a despedirse de mí acariciando su panza de embarazada, pero la intención real era marcar territorio ante las vecinas que nos miraban.
Revisaba mi ropa en busca de labial o perfumes de mujer, ella pensaba que no daba cuenta pero yo la veía hacerlo.


Siempre me repetía.
-Piensa en tu familia cuando se te insinuen las putas en el trabajo-
-Aqui te vamos a estar esperando mi amor-
Creo que tenía el trauma de que la abandonara al igual que lo hizo mi padre.
Yo siempre le quité los celos y las inseguridades a punta de sexo...

-De veras te dolería que me juntara con otro hombre-
Me decía echándose a mi cuello con una sonrisita perversa, tratando de ponerme celoso.
-Claro que me dolería sería como perder a mi esposa-
Le dije.
Ella se volvio a poner roja y se agacho.
-Que cosas dices Edgar...-
-Es la verdad-
Le dije.
-Cómo voy a ser tu esposa, imagínate si se dan cuenta de algo así, nos matan-

-No se tendran que dar cuenta, pero da igual es sólo un decir mamá-
Ella se puso un poco triste y se solto de mí.
-Ah vaya...-
Me dijo y se dió la vuelta.
Le pregunté que sucedía y terminé por caer en su estrategia, terminó usando la culpa y el llanto para convencerme de que nos casaramos.
Hablé con un abogado que me asesoró cómo hacer las cosas.
-Ya está solucionado mañana vamos al registro civil, ademas nadie te conoce aqui-
-Pero cómo, nadamas así?-
-No nos harán preguntas?-
-Esta bien mi abogado habló con un amigo suyo que es juez en el registro civil y me dijo que nos espera mañana muy temprano-
-Gracias mi amor!!-


Me dijo muy emocionada y nos besamos dulcemente.
Al día siguiente temprano salimos hacia el registro civil, nos veíamos muy enamorados no dejaba de mirarla y ella a mí, al llegar ella estaba muy nerviosa, me dijo
-Y si se dan cuenta-
-No pasa nada cálmate-
Nos presentamos, le expliqué al juez que mi abogado había hablado con él y después de un cuantioso soborno nos pidió que esperáramos que volvería con los papeles para firmar.
-Todo listo mi amor, en unos minutos serás mi esposa-
-No lo se Edgar, siento muchos nervios no sé si debiéramos seguir adelante-
Esas palabras me cayeron como un balde de agua helada.
-Que pasa amor no me quieres?-
-O por qué reechasas mi propuesta-
Le pregunté sorprendido.
-No, no es eso, pero me da miedo-
Me decía.
-Anda cálmate le dije, no dejes que los nervios nos arruinen la ocasión-
-Confías en mí-
Le dije tomando su mano.
-Esta bien...-


Continuará...
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