Aquella vez mi matrimonio pasaba un mal momento, mi esposa y yo estábamos cada dÃa más distantes, apenas nos hablábamos sin discutir y de sexo ni hablar, simplemente ya no querÃa seguir, asà que decidà buscar una nueva amiga.
Después de no ver en años a mi hermana y pasado lo del vagón de metro decidà que lo en realidad querÃa era una chica trans. Entre tanto buscar en aplicaciones y otras páginas web llegué a la página de Travestic, una linda comunidad donde puedes conocer chicas Trans y Tv para platicar y conocerse sin demasiados peros. Hice mi cuenta, puse lo que buscaba y después de unos dÃas hice clic con una mujer travesti... Andrea.
Comenzamos muy normal, hablando de poco en poco, conociéndonos ya que buscamos algo constante, me enteré que era travesti de clóset, agente inmobiliaria, su matrimonio también estaba en las peores y lo más importante, ambos buscábamos algo recurrente, discreto y sin compromisos.
La página nos limitaba mucho la comunicación con sus polÃticas asà que comenzamos a hablar por telegram. Ya más libre los mensajes se hacÃan más constantes y más cachondos, donde ella estaba en lencerÃa con sus tacones y su verga parada. Cada vez que hablábamos buscábamos la oportunidad de por fin conocernos hasta que se dio la oportunidad.
Aprovechando que era agente inmobiliaria fingi estar interesado en un apartamento a la venta por la alcaldÃa Cuauhtémoc. Quedamos ese dÃa a las 8:30 de la mañana en el depa, llegué y le di mi nombre al portero, me dijo que el vendedor ya me estaba esperando. Subà las escaleras hasta el cuarto piso, nervioso y emocionado, al dar la vuelta a las escaleras la vi recargada en la puerta.
Andrea, una rubia preciosa que llevaba un suéter negro y top ajustado que levantaban un poco sus pechos, una falda corta en color rojo a juego con sus labios carnosos y sus piernas largas y torneadas unos tacones altos. Me acerque a ella y pude oler su delicioso perfume.
-Te estaba esperando osito -me dijo con un voz suave y sensual
Y sin esperar mi respuesta nos besamos apasionadamente después de varias semanas esperando. Sin despegarnos entramos al departamento y cerramos la puerta. Claramente estaba vacÃo, una enorme ventana enfrente de nosotros daba a otros departamentos, el piso de madera brillaba con el sol.
-Hay conejita, perdoname la demora. Ya sabes -le dije separándome un poco pero aún agarrándola por la cintura.
-Ya se osito, tu esposa -me dijo comprensiva -pero ahorita ella no está y yo tengo muchas ganas de ti.
Volvà a besarla pero está vez la recargue en la pared, el beso subÃa de intensidad y comencé a besarle el cuello, ella se estremecia y me susurraba que siguiera que le gustaba. SeguÃamos en pleno cachondeo y comencé a tocarla por todos lados, sus piernas, sus pechos, sus nalgas hasta encontrar un bulto duro bajo su falda. Lo apreté con mi mano y ella soltó un gemido.
-Haa, osito que rico.
-Que esto conejita?
-Es mi clÃtoris de nenita, quieres verlo?
Hice su panti a un lado y saque su verga ya dura, toda depilada y suave con su cabeza hinchada que apuntaba hacia enfrente. Comencé a masturbarla suavemente mientras ella gemÃa (haaa si, que rico papi) seguà besando su cuello y sus labios cuando me susurró.
-Haa papi yo quiero ver la tuya, me la das?
Sin soltar su verga me saque la mia, ella la vio y gimió. Tomé ambas vergas con mi mano y comencé a masturbarlas juntas, ella simplemente se retorcÃa de placer mientras aumentaba su respiración y gemÃa cada vez más alto.
-Haa amor, que rico. Mis tetitas... Chúpame mis tetitas -dijo y se bajó un poco el top dejando al descubierto sus pezones ya duros de excitación.
Yo de inmediato baje mi cara para lamerlos y mordisquearlos a la vez que nos masturbaba a ambos. El placer aumentaba por oleadas y nuestras respiraciones también, sentÃa como nuestra vergas palpitaban un poco. Me detuvo, y yo la vi algo desconcertado.
-Amor quiero probarla, damela en mi boquita.
Sonreà y me hice un paso atrás, me baje completamente los pantalones y vi verga dura apuntaba a Andrea, ella se hinco frente de mi aún con las tetas de fuera y acerco mi verga a su cara para olfatearla. Yo gemi de placer al sentir el contacto con su cara, tomé mi verga y se la restriegue un poco por la cara, ella gimió, sonrio y se la metió a la boca.
La sensación era increÃble, el trabajo que hacÃa Andrea era muy placentero, sentir su lengua pasar por toda mi verga y el calor de su aliento me llevaron al máximo del placer. Comence a gemir de inmediato...
-Haa haaa si amor que rico, sigue asà no pares.
Andrea siguió succionando con más fuerza, chupando y ensalivandome completamente mi verga dura. Yo la tomé de la cabeza y comencé a empujarla para que le entrará hasta la garganta, ella no se quejo y siguió haciéndome la mejor mamada de mi vida. Después de un par de minutos sentà que querÃa venirme asà que me hice para atrás, no querÃa que aún acabara.
Ella me miró algo desconcertada sin entender que pasaba.
-Conejita, ahora yo quiero ver la tuya -le dije.
Ella asintió y se puso de pie, se desabrocho la falda que callo al suelo y apunto de quitarse las pantis la detuve. Me hinque y comencé a quitarle la panti con los dientes hasta bajarla a sus rodillas. Ella se sorprendió por un momento pero me dejó hacer, al bajar la panti la verga de Andrea rebotó salpicando un poco de lÃquido preseminal, acerque mi cara y sin preguntar demasiado me la metà a la boca.
Andrea soltó un gemido fuerte, no se esperaba que también ella recibirÃa un oral. Comencé a hacer lo mismo que ella, moviendo mi lengua de arriba a abajo e incluso chupando sus huevos con lo que ella gimió aún más fuerte (Haa papi si). Seguà chupando su verga unos minutos más, saboreando el lÃquido transparente que querÃa salir.
Lentamente le di la vuelta quedando sus nalgas frente de mi, ella recargada en la pared levantando el trasero para que tuviera una mejor vista. Comencé con besos en sus nalgas redondas, acercándome cada vez más a su ano.
-Quiero verlo bien amor, inclinate un poquito -le susurré
Ella muy obediente se empinó un poco más, dejándome una vista directa. Le pase mi dedo por la orillita para estimularlo un poco, ella se estremeció y gimió. SabÃa lo que querÃa, su cuerpo me lo decÃa y yo ya no aguantaba más asà que con mis manos le abrà las nalgas para comenzar a lengüetar y lubricar su entrada.
Daba fuertes lamidas de arriba a abajo, tratando de introducir mi lengua un poco para dejar bien lubricado su ano, ella comenzó a gemir al sentir como chupaba su entrada. Ella llena de placer me ayudaba con una mano a abrir sus glúteos mientras con la otra se sonstenia de la pared para no caerse de placer, yo seguà con lo mÃo y con mi mano libre busque su verga para estimularla al mismo tiempo.
Fueron unos minutos deliciosos donde sentà como su verga dejaba salir un poco de lÃquido viscoso, el cual recogà con mis dedos y termine de lubricar su culo, saque mis dedos y le puse la punta de mi verga en la entrada.
-Haa mi amor te la quiero meter ya
-Si papi damela toda asà sin condón, quiero que me cojas
Comencé a empujar lentamente mi verga en su culo, estaba estrecho y apretado. La posición de pie dificultaba un poco la acción, lentamente entro la cabeza de mi verga y ambos gemiamos de placer (haaa si papi despacito, despacito) (haa amor, que rico se siente) segui empujando un poco más cuando un ruido en la ventana nos distrajo.
Uno de los departamentos vecinos abrió su ventana, por lo que en cualquier segundo podrÃan vernos desde fuera. Nos detuvimos un momento y Andrea me dijo.
-Aca mi amor, en la cocina ahà hay una barra
Recogà mi pantalón del suelo y camine a la cocina con ella, sus tacones resonaban en el piso de madera y de cierta manera ese sonido me excitaba. Entre a la cocina y ella ya estaba recargada en la barra, levantando el trasero esperando que la penetrara de nuevo.
No la hice esperar le di una nalgada y de inmediato comencé a empujar mi verga dentro de ella, ella arqueaba la espalda y gemÃa a cada centimetro, yo jadeaba y empujaba lento pero constante hasta que estuvo completamente dentro. La sensación de presión era gloriosa, sentÃa como el culo de Andrea me apretujaba y mi excitación aumentaba, Andrea solo jadeaba y yo no me querÃa mover aún.
De pronto ella se hizo hacia atrás y luego hacia adelante, indicándome que ya podÃa cogerla. La tomé por la cintura y comencé el mete y saca, primero lento para que no se saliera mi verga de ese hoyo glorioso, poco a poco empecé a aumentar mi velocidad hasta escuchar como mi pelvis chocaba contra las nalgas de Andrea y nuestros gemidos resonaron por todo el departamento vacÃo haciendo eco.
Después de unos minutos sentà que estaba a punto de correrme, sin saber si a Andrea le hubiera gustado que la llenará de leche me salà de ella y me vine en el suelo, manchando el piso de la cocina con mi semen caliente. Me hice hacia atrás sudoroso con mi verga un poco flácida después de la descarga, Andrea se volteo también sudorosa y agitada.
-Haa papi que rico -dijo entre jadeos.
No dije nada, vi que Andrea aún tenÃa la verga dura, al parecer aún no se habÃa venido. Pensé por un momento y decidà terminar en trabajo. Me acerque e ella y la bese apasionadamente, la tomé por la cintura y la recargue en la pared de la cocina.
-Aun no termino mi amor -le dije -quiero ver tu lechita también.
Seguà besandola fuertemente, con una mano tome las suyas y las lleve a la pared sobre su cabeza mientras con la otra agarre su verga dura y comencé a masturbarla rápido y fuertemente, frotando su verga con la mia.
-Haa papi si, más más, asà no pares.
Me decÃa entre besos y gemidos, yo seguà besandola y masturbandola, ella gemÃa y se estremecia hasta que soltó enormes chorros de semen que quedaron atrapados en mi mano. Finalmente jadeando se recargo en la pared con una sonrisa enorme.
-Haa que bárbaro, que rico, tenÃa mucho que no me venÃa asà amor -me dijo.
Su verga ya flacida colgaba de sus piernas con un poco de semen en la punta, la tomé con mi mano para acariciarla pero ella me detuvo, diciendo que ya no podrÃa por ahora. Además de que otro vendedor no tardarÃa en llegar a mostrar el departamento y debÃamos salir.
Recogimos un poco el desorden limpiando con toallitas húmedas, me puse mis pantalones y Andrea me dijo que me adelantara, que debÃa cambiarse y dejar todo en orden antes de irse. Nos dimos un último beso y salà del departamento para mi trabajo.
Los dÃas siguientes seguimos platicando de lo bien que lo habÃamos pasado, planeando vernos nuevamente pero ahora en un hotel para estar más cómodos y cogernos más rico... Pero es aquà donde todo se pone triste.
Mi esposa un dÃa descubrió mis mensajes y si bien no supo bien de que se trataba, se dio cuenta que hablaba con alguien más y se armó grande el pleito. Yo tuve incluso que cambiar de número y con ello se fueron mis contactos y entre ellos el de Andrea.
Ya con un nuevo teléfono intenté buscar su contacto pero en telegram no la encuentro y a la página no me he querido acercar por evitar otro pleito. Ojalá ella pueda ver este relato o alguien que la reconozca le cuente. Les dejo las únicas dos fotos que pude rescatar de ella, le tapo la cara por seguridad.
Y aquà estamos... Nuevo número, nuevo año, sigo en pleitos con mi esposa y busco alguna amiga con sorpresa con quién pueda platicar de verdad y podamos vernos de vez en cuando, discreto y sin compromisos 😉
Manden dm o déjenme un comentario

Después de no ver en años a mi hermana y pasado lo del vagón de metro decidà que lo en realidad querÃa era una chica trans. Entre tanto buscar en aplicaciones y otras páginas web llegué a la página de Travestic, una linda comunidad donde puedes conocer chicas Trans y Tv para platicar y conocerse sin demasiados peros. Hice mi cuenta, puse lo que buscaba y después de unos dÃas hice clic con una mujer travesti... Andrea.
Comenzamos muy normal, hablando de poco en poco, conociéndonos ya que buscamos algo constante, me enteré que era travesti de clóset, agente inmobiliaria, su matrimonio también estaba en las peores y lo más importante, ambos buscábamos algo recurrente, discreto y sin compromisos.
La página nos limitaba mucho la comunicación con sus polÃticas asà que comenzamos a hablar por telegram. Ya más libre los mensajes se hacÃan más constantes y más cachondos, donde ella estaba en lencerÃa con sus tacones y su verga parada. Cada vez que hablábamos buscábamos la oportunidad de por fin conocernos hasta que se dio la oportunidad.
Aprovechando que era agente inmobiliaria fingi estar interesado en un apartamento a la venta por la alcaldÃa Cuauhtémoc. Quedamos ese dÃa a las 8:30 de la mañana en el depa, llegué y le di mi nombre al portero, me dijo que el vendedor ya me estaba esperando. Subà las escaleras hasta el cuarto piso, nervioso y emocionado, al dar la vuelta a las escaleras la vi recargada en la puerta.
Andrea, una rubia preciosa que llevaba un suéter negro y top ajustado que levantaban un poco sus pechos, una falda corta en color rojo a juego con sus labios carnosos y sus piernas largas y torneadas unos tacones altos. Me acerque a ella y pude oler su delicioso perfume.
-Te estaba esperando osito -me dijo con un voz suave y sensual
Y sin esperar mi respuesta nos besamos apasionadamente después de varias semanas esperando. Sin despegarnos entramos al departamento y cerramos la puerta. Claramente estaba vacÃo, una enorme ventana enfrente de nosotros daba a otros departamentos, el piso de madera brillaba con el sol.
-Hay conejita, perdoname la demora. Ya sabes -le dije separándome un poco pero aún agarrándola por la cintura.
-Ya se osito, tu esposa -me dijo comprensiva -pero ahorita ella no está y yo tengo muchas ganas de ti.
Volvà a besarla pero está vez la recargue en la pared, el beso subÃa de intensidad y comencé a besarle el cuello, ella se estremecia y me susurraba que siguiera que le gustaba. SeguÃamos en pleno cachondeo y comencé a tocarla por todos lados, sus piernas, sus pechos, sus nalgas hasta encontrar un bulto duro bajo su falda. Lo apreté con mi mano y ella soltó un gemido.
-Haa, osito que rico.
-Que esto conejita?
-Es mi clÃtoris de nenita, quieres verlo?
Hice su panti a un lado y saque su verga ya dura, toda depilada y suave con su cabeza hinchada que apuntaba hacia enfrente. Comencé a masturbarla suavemente mientras ella gemÃa (haaa si, que rico papi) seguà besando su cuello y sus labios cuando me susurró.
-Haa papi yo quiero ver la tuya, me la das?
Sin soltar su verga me saque la mia, ella la vio y gimió. Tomé ambas vergas con mi mano y comencé a masturbarlas juntas, ella simplemente se retorcÃa de placer mientras aumentaba su respiración y gemÃa cada vez más alto.
-Haa amor, que rico. Mis tetitas... Chúpame mis tetitas -dijo y se bajó un poco el top dejando al descubierto sus pezones ya duros de excitación.
Yo de inmediato baje mi cara para lamerlos y mordisquearlos a la vez que nos masturbaba a ambos. El placer aumentaba por oleadas y nuestras respiraciones también, sentÃa como nuestra vergas palpitaban un poco. Me detuvo, y yo la vi algo desconcertado.
-Amor quiero probarla, damela en mi boquita.
Sonreà y me hice un paso atrás, me baje completamente los pantalones y vi verga dura apuntaba a Andrea, ella se hinco frente de mi aún con las tetas de fuera y acerco mi verga a su cara para olfatearla. Yo gemi de placer al sentir el contacto con su cara, tomé mi verga y se la restriegue un poco por la cara, ella gimió, sonrio y se la metió a la boca.
La sensación era increÃble, el trabajo que hacÃa Andrea era muy placentero, sentir su lengua pasar por toda mi verga y el calor de su aliento me llevaron al máximo del placer. Comence a gemir de inmediato...
-Haa haaa si amor que rico, sigue asà no pares.
Andrea siguió succionando con más fuerza, chupando y ensalivandome completamente mi verga dura. Yo la tomé de la cabeza y comencé a empujarla para que le entrará hasta la garganta, ella no se quejo y siguió haciéndome la mejor mamada de mi vida. Después de un par de minutos sentà que querÃa venirme asà que me hice para atrás, no querÃa que aún acabara.
Ella me miró algo desconcertada sin entender que pasaba.
-Conejita, ahora yo quiero ver la tuya -le dije.
Ella asintió y se puso de pie, se desabrocho la falda que callo al suelo y apunto de quitarse las pantis la detuve. Me hinque y comencé a quitarle la panti con los dientes hasta bajarla a sus rodillas. Ella se sorprendió por un momento pero me dejó hacer, al bajar la panti la verga de Andrea rebotó salpicando un poco de lÃquido preseminal, acerque mi cara y sin preguntar demasiado me la metà a la boca.
Andrea soltó un gemido fuerte, no se esperaba que también ella recibirÃa un oral. Comencé a hacer lo mismo que ella, moviendo mi lengua de arriba a abajo e incluso chupando sus huevos con lo que ella gimió aún más fuerte (Haa papi si). Seguà chupando su verga unos minutos más, saboreando el lÃquido transparente que querÃa salir.
Lentamente le di la vuelta quedando sus nalgas frente de mi, ella recargada en la pared levantando el trasero para que tuviera una mejor vista. Comencé con besos en sus nalgas redondas, acercándome cada vez más a su ano.
-Quiero verlo bien amor, inclinate un poquito -le susurré
Ella muy obediente se empinó un poco más, dejándome una vista directa. Le pase mi dedo por la orillita para estimularlo un poco, ella se estremeció y gimió. SabÃa lo que querÃa, su cuerpo me lo decÃa y yo ya no aguantaba más asà que con mis manos le abrà las nalgas para comenzar a lengüetar y lubricar su entrada.
Daba fuertes lamidas de arriba a abajo, tratando de introducir mi lengua un poco para dejar bien lubricado su ano, ella comenzó a gemir al sentir como chupaba su entrada. Ella llena de placer me ayudaba con una mano a abrir sus glúteos mientras con la otra se sonstenia de la pared para no caerse de placer, yo seguà con lo mÃo y con mi mano libre busque su verga para estimularla al mismo tiempo.
Fueron unos minutos deliciosos donde sentà como su verga dejaba salir un poco de lÃquido viscoso, el cual recogà con mis dedos y termine de lubricar su culo, saque mis dedos y le puse la punta de mi verga en la entrada.
-Haa mi amor te la quiero meter ya
-Si papi damela toda asà sin condón, quiero que me cojas
Comencé a empujar lentamente mi verga en su culo, estaba estrecho y apretado. La posición de pie dificultaba un poco la acción, lentamente entro la cabeza de mi verga y ambos gemiamos de placer (haaa si papi despacito, despacito) (haa amor, que rico se siente) segui empujando un poco más cuando un ruido en la ventana nos distrajo.
Uno de los departamentos vecinos abrió su ventana, por lo que en cualquier segundo podrÃan vernos desde fuera. Nos detuvimos un momento y Andrea me dijo.
-Aca mi amor, en la cocina ahà hay una barra
Recogà mi pantalón del suelo y camine a la cocina con ella, sus tacones resonaban en el piso de madera y de cierta manera ese sonido me excitaba. Entre a la cocina y ella ya estaba recargada en la barra, levantando el trasero esperando que la penetrara de nuevo.
No la hice esperar le di una nalgada y de inmediato comencé a empujar mi verga dentro de ella, ella arqueaba la espalda y gemÃa a cada centimetro, yo jadeaba y empujaba lento pero constante hasta que estuvo completamente dentro. La sensación de presión era gloriosa, sentÃa como el culo de Andrea me apretujaba y mi excitación aumentaba, Andrea solo jadeaba y yo no me querÃa mover aún.
De pronto ella se hizo hacia atrás y luego hacia adelante, indicándome que ya podÃa cogerla. La tomé por la cintura y comencé el mete y saca, primero lento para que no se saliera mi verga de ese hoyo glorioso, poco a poco empecé a aumentar mi velocidad hasta escuchar como mi pelvis chocaba contra las nalgas de Andrea y nuestros gemidos resonaron por todo el departamento vacÃo haciendo eco.
Después de unos minutos sentà que estaba a punto de correrme, sin saber si a Andrea le hubiera gustado que la llenará de leche me salà de ella y me vine en el suelo, manchando el piso de la cocina con mi semen caliente. Me hice hacia atrás sudoroso con mi verga un poco flácida después de la descarga, Andrea se volteo también sudorosa y agitada.
-Haa papi que rico -dijo entre jadeos.
No dije nada, vi que Andrea aún tenÃa la verga dura, al parecer aún no se habÃa venido. Pensé por un momento y decidà terminar en trabajo. Me acerque e ella y la bese apasionadamente, la tomé por la cintura y la recargue en la pared de la cocina.
-Aun no termino mi amor -le dije -quiero ver tu lechita también.
Seguà besandola fuertemente, con una mano tome las suyas y las lleve a la pared sobre su cabeza mientras con la otra agarre su verga dura y comencé a masturbarla rápido y fuertemente, frotando su verga con la mia.
-Haa papi si, más más, asà no pares.
Me decÃa entre besos y gemidos, yo seguà besandola y masturbandola, ella gemÃa y se estremecia hasta que soltó enormes chorros de semen que quedaron atrapados en mi mano. Finalmente jadeando se recargo en la pared con una sonrisa enorme.
-Haa que bárbaro, que rico, tenÃa mucho que no me venÃa asà amor -me dijo.
Su verga ya flacida colgaba de sus piernas con un poco de semen en la punta, la tomé con mi mano para acariciarla pero ella me detuvo, diciendo que ya no podrÃa por ahora. Además de que otro vendedor no tardarÃa en llegar a mostrar el departamento y debÃamos salir.
Recogimos un poco el desorden limpiando con toallitas húmedas, me puse mis pantalones y Andrea me dijo que me adelantara, que debÃa cambiarse y dejar todo en orden antes de irse. Nos dimos un último beso y salà del departamento para mi trabajo.
Los dÃas siguientes seguimos platicando de lo bien que lo habÃamos pasado, planeando vernos nuevamente pero ahora en un hotel para estar más cómodos y cogernos más rico... Pero es aquà donde todo se pone triste.
Mi esposa un dÃa descubrió mis mensajes y si bien no supo bien de que se trataba, se dio cuenta que hablaba con alguien más y se armó grande el pleito. Yo tuve incluso que cambiar de número y con ello se fueron mis contactos y entre ellos el de Andrea.
Ya con un nuevo teléfono intenté buscar su contacto pero en telegram no la encuentro y a la página no me he querido acercar por evitar otro pleito. Ojalá ella pueda ver este relato o alguien que la reconozca le cuente. Les dejo las únicas dos fotos que pude rescatar de ella, le tapo la cara por seguridad.
Y aquà estamos... Nuevo número, nuevo año, sigo en pleitos con mi esposa y busco alguna amiga con sorpresa con quién pueda platicar de verdad y podamos vernos de vez en cuando, discreto y sin compromisos 😉
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3 comentarios - Mi nueva amiga con sorpresa 😗(relato real)