You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La puerta de Venus: Gladys

Abrió las piernas y el olor del mar, algas y peces emergió de su concha abierta.


Gladys ingresó a trabajar a la fábrica hace exactamente un mes. Es del tipo de hembra cuyas tetas ayudan a abrir el camino laboral.


Su concha abierta luce brillante en su humedad. La rala pelambre que adorna las orillas de su vagina intensifica el olor de sus profundidades. Su rostro luce urgente. Sin palabras suplica ser penetrada: abre y cierra la entrada de su vagina. Es la boca del kraken que anhela engullir el mástil de carne.

La puerta de Venus: Gladys


Hoy fue día de pago y aniversario de la fábrica. El jefe, vejete negrero, contrató a Gladys para exclusivamente follarla este día. Toda la tarde la atendió con regalitos, tragos coloridos, algunos pellizcos disimulados.


El rostro de Gladys, mientras abierta espera ser penetrada, parece esas ninfas griegas que flotan por el aire. Me gusta como luce suplicante de pene, pero debo romper ese encanto y penetrarla. Ingreso lento, pero las paredes de su vagina se contraen, me absorbe hacia adentro. Cuando tiene toda mi longitud dentro, Gladys suspira aliviada.


Escabullidos de la fiesta, el jefe conducía a Gladys a su auto para salir rumbo al hotel. Ya a pocos pasos, apareció la esposa del jefe, una mujer cuya obesidad hace que su edad sea irrelevante. La esposa llegó alertada por una llamada anónima sobre las intenciones del marido.  De una sonora cachetada descontó al viejo que cayó al suelo como actor de comedia. Gladys salió huyendo. La gorda ante la imposibilidad de realizar una cacería de zorras se contentó con llevar a rastras al marido y salir con el auto.

oficina


A rey muerto, rey puesto. No fue difícil seducir a Gladys que fue calentada por el jefe toda la tarde. Como no tengo automóvil vinimos a coger en la oficina del jefe.


Inclinada junto al escritorio, las piernas de Gladys no dejan de temblar mientras que de su coño desciende abundante leche. Tomo un papel al azar del escritorio, me limpio la punta del pene y lo tiro en el basurero para regresar con mi Venus cuyas piernas siguen temblando. En el papel arrugado del basurero se puede leer: título de propiedad.

secretaria




0 comentarios - La puerta de Venus: Gladys