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Disfrutando el permiso de mi marido con un desconocido

Somos una pareja de 35-40 años que nos conservamos bastante bien, normalmente los relatos los escribe mi marido, algunos reales, otros de ficción y algunos reales con algo de ficción.

Esta historia la contare yo, es una historia real que me sucedió a mí.

No era la primera vez que íbamos un local de intercambio, hemos ido unas cuantas veces y hemos tenido algunas experiencias muy positivas pero la mayoría de las veces nos hemos quedado con las ganas de más. Normalmente hemos intentado satisfacer las fantasías e ilusiones de ambos y hemos desaprovechado algunas oportunidades que parecían bonitas porno dejar sola a la pareja.

Esta vez lo teníamos claro y hablado, si a alguno nos atraía una oportunidad, lo aprovecharíamos sin pensar que haría la pareja mientras tanto.

Y así entramos los dos al local, decididos a disfrutar, el vestía con un pantalón baquero, con una camisa negra, discreto y elegante, mi marido tiene un cuerpo muy bonito y atlético.

Y yo iba con una falda corta, debajo una tanga, y una camisa ajustada blanca sin sujetador. Se notaban bastante los pezones. Yo también me mantengo bastante bien.

Tomamos algo, y poco a poco el local que estaba medio vacío, se iba llenando de parejas y algunos chicos sueltos. Unas cuantas veces nos separamos para ver si a alguien se nos acercaba alguien, pero no conseguíamos acercarnos a nadie interesante.

Decidimos entrar los dos a la habitación oscura. Y empezamos a besarnos y tocarnos. Nos acercamos a otra pareja en la oscuridad, pero estaban a su bola y no nos hicieron caso. En un momento empecé a sentir una mano que venía de atrás en mi cintura, miré para atrás y era una mano que salía de las rejas que estaban detrás. Era la zona donde podían entrar solo los chicos para interactuar con la habitación oscura.

Mi marido también se dio cuenta de que había una mano más y me hizo dar un paso para atrás poniéndome contra las rejas. Ahora la mano me llegaba hasta el vientre y me estaba acariciando el vientre por encima de la camisa, aunque sentía sus dedos intercalarse entre los botones. Estaba bastante tensa con esa mano a mi alrededor, pero parecía paciente y seguía acariciándome solo el vientre, y me fui tranquilizando y cogiéndole gusto. A mi marido tampoco le molestaba, incluso, me soltó un botón de la camisa para abrirle camino a la mano intrusa. Estuvimos un rato así. Entonces sentí otra mano, parecía de otro hombre, esta mano subía directo del muslo para arriba y le dije al marido que saliéramos un rato.

Salimos de allí y me comento si me había gustado la experiencia. Y le dije que sí. Que había estado muy a gusto pero que la segunda mano, me corto un poco el rollo. Y me invito que entrara yo solo, y estuviera tranquila disfrutando, que el ya se arreglaría.

Al principio dudé un poco, pero la primera mano, suabe y paciente me había hechizado, y volví a entrar, ahora sola a la habitación oscura. Me acerque con cautela hacia las rejas, al principio no veía nada, y luego solo unas manos. Toque una con mis manos y este en seguida me agarro para llevarme hacia él. Este no era el de antes, lo solté y fui paseando por la esquina de las rejas mientras distintas manos intentaban rozarme mis muslos y yo iba tocando las manos hasta que me pareció tocar la mano suabe de antes. Le acaricié las manos, le di la espalda y me puse su mano en mi vientre, como lo había dejado antes. Me empezó a acariciar como antes. Ahora estaba segura, era el chico de antes. Me apoye en las barras traseras y levante las manos por encima de la cabeza dejándole que me acariciara. Acerco su boca a mi oído y me susurro “Te estaba esperando, tenía esperanzas de volvierais, pero verte sola a sido aún mejor”

Yo seguía tranquila con las manos encima de la cabeza agarrando una barra, con el culo y la cabeza apoyados en las barras, mientras una mano me acariciaba el vientre, sin prisas por encima de la camisa y la otra mano tenia apoyada en mi cadera. No tenía prisas, y eso me gustaba, yo cada vez estaba más tranquila y mas caliente. Yo pase de estar tranquila a estar caliente y quería más pero el iba lento y esto aún me calentaba aún más. Le empecé a restregar el culo buscando su bulto, esto le animo y la mano que estaba en cadera bajo al muslo para ir subiendo por debajo de la falda hasta tocar la esquina del tanga. Paro ahí jugando con la esquina del tanga sin prisa para entrar debajo. Mi culo coqueteaba con su bulto que me parecía que estaba bien, y su otra mano se animo a ir soltando los botones mientras hacía camino hacia mis tetas. Yo cada vez estaba más caliente, movía el culo y abría las patas para que se animara y parecía que estaba consiguiendo. Poco a poco sus manos estaban volviéndose juguetones, una jugando con mis tetas desnudas y la otra buscando humedad debajo de mi tanga. Yo solté una mano y baje a su bulto, me di cuenta de que tenía los pantalones sueltos, le metí debajo del calzoncillo, agarre su polla medio erecta ya de buen tamaño. Se la saque y le estuve acariciando un rato mientras el me acariciaba las tetas y la entrada de la vagina. El me levanto la falda y su polla desnuda toco la entrada de mi culo. Esto me hizo separar mi un poco el culo de las rejas, giré la cabeza y le dije, “vamos una habitación” pensé en decirle al marido en el camino. Pero me espero en la entrada y me guio por un pasillo sin pasar por la zona de la barra, por lo que no vi si estaba o no mi marido ni le pude decir nada.
Llegamos a la habitación, la cerramos, y nos lanzamos a la cama. Le volví a sacar la polla y me la metí en la boca donde sentí como se acababa de poner totalmente dura. Era una polla bastante grande, bastante más grande que la de mi marido que mide unos 14cms. Por lo que este mediría unos 17-19cm. El se acabo de desvestir y me desnudo a mí, se tumbó boca arriba en la cama y yo seguía comiéndole la polla. Yo estaba super caliente y le estaba comiendo como le gusta a mi marido, con la cabeza apoyada en su vientre y yo a cuatro patas, le acariciaba con una mano los huevos mientras le hacia una buena mamada. El me acariciaba la cabeza y el culo. Yo estaba disfrutando y quería esa polla dentro por lo que saque de la boca y me senté encima, saque un preservativo le puse y sin decirle nada la metí dentro y empecé a cabalgar. Estaba tan caliente que en muy poco tiempo me corrí tumbándome encima suyo. “ya?” me pregunto. “si” le conteste. Me quité de encima y me puse en cuatro patas al lado y le dije “fóllame si quieres”

Él se puso detrás, me metió y empezó a bombear. Yo le dejaba hacer, estaba deseando de acabar, ya que no me suelo volver a calentar una vez acabado. Pero el no acaba y seguía bombeando. Y de repente volví a empezar a calentarme, él lo noto y subió el ritmo y yo cada vez estaba más caliente. Me iba volver a correr, volvía a estar super caliente. La saco y me la puso en la entrada del ano, yo no hice nada, y me empezó a meter por atrás. No era la primera vez, pero tampoco me la han metido mucho por ahí, solo mi marido y pocas veces. Pero estaba tan caliente que le deje hacer, y poco a poco me la metió hasta dentro, empezó a bombear yo estaba a punto de correrme, eufórica y el aprovecho para darme unos buenos manotazos en las nalgas y me agarro del pelo. Él también estaba a punto de correrse, pero yo me corrí antes, y me caí tumbada en cama sacando su polla de mi culo. Le abrí las patas para que me acabara follando, se merecía después de todo. Pero no la sentía metiendo, gire la cabeza y justo entonces salía un chorro de se semen de su polla hacia mí. Se había quitado el condón y estaba acabando encima de mí. Me llego el primer chorro a la cara. Volví a girar la cabeza para abajo, y sentí otro chorro en el cuello, otro en la espalda, y como se limpiaba las ultimas gotas con mis nalgas. No me gusta mucho que me echen semen encima, pero esta vez no me desagrado, después de semejante polvo, me daba igual. Se tumbo al lado y me dijo “Uno de los mejores polvos” “¿Tu que tal? Y le conteste lo mismo, “Uno de mis mejores polvos” “¿Me haces un favor? Vete para la barra y si le ves a mi marido, dile que le estoy esperando aquí, ¿sabes quién es?” “O.K, creo que sí, uno de camisa negra” me dijo se vistió, “me cojo esto” Me dijo metiéndose mi tanga en el bolsillo y se fue dejando la puerta abierta de par en par. Vaya vista había dejado, las ropas en el suelo, un condón usado encima de la cama y una mujer boca abajo con la espalda y el culo llena de semen. Una pareja me pregunto por el pasillo si estaba bien y le conteste que si sin mirarles. Al poco llego mi marido, cerro la puerta y se tumbó a lado, “¿Que tal?” me pregunto, y le respondí “muy bien, he disfrutado un montón, u que has hecho? ¿Se te ha hecho largo?” “Un poco, he estado tomado algo, tranquilo, ahora me contaras todo, ¿no?” “Si, en el camino a casa te cuento, límpiame el semen y vamos para casa. Me limpio el culo la espalda, el cuello, me dijo que tenía el pelo también sucio. Le dije que le había regalado el tanga. Me vestí y salimos del local para casa. En el camino le conté todo con puntos y señales, me comento que había estado mirando en la habitación oscura y le gusto la escena de verme sobar, que cuando so vio salir intento seguirnos pero que no le dejaron entrar a la zona de habitaciones solo. Se calentó tanto con la historia que al llegar a casa le hice una buena mamada, se merecía después de regalarme semejante polvo con un desconocido.

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