DISCLAIMER
Esta historia es una obra de ficción. Los personajes, situaciones y diálogos son producto de la imaginación del autor y no representan hechos reales ni están basados en personas específicas.
Las imágenes que acompañan la publicación son meramente ilustrativas y funcionan como estímulo visual o referencia estética. No corresponden a los personajes reales de la historia ni guardan relación entre sí. Cualquier parecido con personas existentes es pura coincidencia.
DISCLAIMER
Capitulo 3:

Todavía no podía creer que había llegado tan lejos. Tenia a mi profesora, dueña de muchos años de paja, como una perra en celo a solo pocos pasos mios. Ella se movía mas de lo necesario, todo para que pueda apreciar por completo sus curvas en esa "ropa de casa" como lo llamo la profe.
—¿Queres algo para tomar mientras esperas que se seque tu ropa?— dijo, parada en la puerta de la cocina mientras me daba la espalda, dejándome apreciar de lleno su redondo y perfecto ojete.
—Si dale, lo que vos quieras esta bien..
—Compartimos una lata de cerveza te parece?
Asentí con la cabeza sin sacar mi vista de su trasero por un segundo. Mi profe, lejos de fastidiarse con la situación como en la cafeteria, me correspondió con una sonrisa.
—Ojos arriba, nene.— dijo y entro a la cocina soltando una pequeña risa.
Estaba jugando un poco conmigo y me encantaba.
Salió de la cocina con una lata de cerveza ya abierta y tomando directamente de está. Se dirigió directamente hacía el sillón donde me encontraba y se sentó bastante cerca mío. Era ahora o nunca.
—Así que.. no tienes novia ni nada, cierto?— dijo, y me paso la lata de cerveza.
—No.. ¿Cómo supiste?
—Pff, si yo fuera novia de alguien con ese pitote no lo dejaría andar en casas de viejas degeneradas..
—No pareces vieja.. ni degenerada.
Uno pensaría que en este momento, dicho en criollo, pasamos a los bifes pero luego de sacarme la cerveza y haber mordido su labio, cambio de tema por completo. Empezo a hacerme preguntas en especifico por alumnos y alumnas que le había perdido el rastro, para ver como estaban y tal. Tambien, recordamos algunos momentos que compartimos a lo largo de los años. Cuando ella me catalogó de pajero por cierto incidente en una excursión escolar. Y luego, volvio a indagar sobre mi vida amorosa.
—Nunca te vi con ninguna chica en tantos años que compartimos..— dijo casualmente
—Eeeh, si, pasa que..— dude un poco si era momento de cortar la charla amistosa y arriesgarme de una vez por todas.— Me gustaba alguien, pero no tenia ninguna chance
—¿Como dijiste?? pero no digas boludeces, si sos muy lindo chico, siempre lo fuiste..— me regaño.
—Es que.. esa mujer trabajaba ahí
—Pero mira vos lo que me contas— se tapa la boca exagerando su asombro— Acaso era una de las preceptoras? Había una chica como de tu edad ahora mismo muy linda..
—No exactamente.. Era una profesora
El silencio invadió por completo la habitación. No tuve muchas
—Pero mira que atrevido, nene.. Todas amigas mías las profesoras.. de mi edad.
—No se que le ves de lado a tu edad, estas en tu mejor momento de belleza..
—¿Quién era esta.. profezorra?— dijo y cambio su pose,
apuntando sus piernas hacía mí de manera que pude ver la diminuta tanga a traves de sus cortas calzas.
—¿Profezorra? ¿No eran amigas tuyas?— solte una pequeña carcajada—
—¿Y que tiene de malo ser zorra o.. puta?— ahora se la veía con el ceño fruncido— Dale, decime.. muere acá..
Su mano fue directamente hacia mi pierna, al principio algo firme para luego empezar a acariciar la zona.. subiendo cada vez mas.
—Nada.. nada, por supuesto..— dije un poco alterado, aunque al toque recupere la compostura— No creo que deba decirte... pero puedes adivinar..
—A ver, me gusta adivinar.
Ella sabía que estaba hablando sobre la mujer que tenía enfrente pero quería seguir calentando el ambiente, cosa que a mi me encantaba. Mi profesora estaba desatada, su mano a pocos centímetros de mi poronga y su vagina, tan desprotegida y cerca mio, que de seguro no paraba de humedecerse ante el morbo de la situación.
Lejos de quedarme atrás, mientras pensaba en alguna pista para darle hice lo mismo que ella y me acerque. Puse mi mano en su regazo y le hice algunas caricias. En ese momento ella también se acerco un poco más.
—Bueno... a esta profesora le tenía mucho respeto pero.. para mi también era una zorra
—Eso acorta mi lista de sospechosas un poco..— dijo con calma
—Tenía las mejores y mas puntiagudas tetas del colegio.. se podían apreciar muy bien en invierno.
A todo esto mi mano nunca dejo de subir, la suya tampoco aunque iba mas lenta. La profesora se acercaba para acortar distancia, cosa que hizo mi trabajo mucho mas fácil. Estaba muy cerca de su entrepierna y lo empecé a notar por el calor que emanaba su vagina, no veía la hora de poder probar semejante manjar. Pero paso a paso.
—Mmm.. creo que ya tengo una idea de quien podría ser.. —dijo, algo agitada.— ¿Que le harías si pudieras pasar una noche con ella?
—¿Que no le haría?— sin mas preámbulos, termine de extender mi brazo y pude hacer contacto. Mi dedo pulgar busco rápidamente su botoncito, mientras que mi dedo índice y del medio recorrían lo largo y ancho de su raja.— Primero me deleitaría con ese tremendo par de tetas que siempre soñé por tener..
—Aaaa..aamm ¿si? ¿y que más, nene?— se escucho como contuvo por poco un gemido.
Su cuerpo se contrajo por un segundo y su cabeza cayo sobre mi hombro, su sexo parecía estar muy sensible. Pero no por eso me detuve de darle estimulo en su empapada rajita. Cuando pudo recomponerse, me miro a los ojos como rogando que siga mientras mordía su labio. Pero no sin antes llevar mi mano libre y hacer real lo que dije. Mi mano abarco todo su seno y se fue retirando de a poco para poder darle un pellizco en su pezón, cosa que le encanto.
—Lo que más me gustaría hacerle.. sería comer ese tremendo papo que se le marcaba sobre las calzas, profezorra...
No espero un segundo más y se abalanzo hacía mí para besarme en la boca. Su juego había terminado y ahora comenzaba el goce. Se subio encima mio y nuestras lenguas se fundieron en pasión, solo abandone su sexo para encargarme de sacarle esa ropa que ya estorbaba. Lo primero que le saque fue el top, dejando sus tetas expuestas y muy cerca de mi cara, podía olerlas.
—Ahora que por fin las tienes en frente.. ¿no te quieres delei... Mmmm..
No termino la frase que mi boca ya había impactado en esos erectos pezones, ya cargados de excitación. Lo chupe, succione y hasta mordí un poco mientras escuchaba como la respiración de mi profesora aceleraba cada vez mas. Solo me detuve para intentar sacar las calzas.
—¿Quieres que te saque las calzas?
—¿Quieres?— su cara cambio un poco pero no dejo de sonreír— Escúchame una cosa nene...
En el momento que dijo eso se despego de mi cuerpo y se paro del sillón para agarrar la lata de cerveza que estaba en la mesa ratonera. Penso un poco sus palabras mientras se retiraba de a poco las calzas, dejandome ver partes de su tanga.
—No te confundas, me podes decir profe o profesora... pero ahora no quiero que me respetes
—No entiendo..
—Quiero que me trates como soy en tus fantasias.. una puta
—¿Y como trato a una puta?
Solto un pequeño suspiro y pensó.
—Que poca imaginación, ¿nunca viste porno?
—Sí..
—Entonces haceme tu puta, nene.. No me preguntes, solo haceme lo que quieras..
—¿Lo que quiera?— mi mente se abrió a tantas posibilidades—
—Jaja, si, lo que quieras..— busco mi mano y la llevo hasta el inicio de su calza.— Pero dame duro.. sin piedad
De un tirón le baje media calza, y con un poco de su ayuda la termine de desnudar. Solo tenía una hermosa tanguita amarilla que le quedaba chica a semejante papo. La tenía justo como siempre había deseado, su vagina a pocos centímetros y orden directa de la profe para tomar las riendas del asunto. Esta noche terminaría siendo un antes y un después a mi vida sexual y como percibo a Lorena. Aca fue cuando por primera vez conocí a la señora sedienta de pija por quien verdaderamente era.. Una puta.
Continuara...




Esta historia es una obra de ficción. Los personajes, situaciones y diálogos son producto de la imaginación del autor y no representan hechos reales ni están basados en personas específicas.
Las imágenes que acompañan la publicación son meramente ilustrativas y funcionan como estímulo visual o referencia estética. No corresponden a los personajes reales de la historia ni guardan relación entre sí. Cualquier parecido con personas existentes es pura coincidencia.
DISCLAIMER
Capitulo 3:

Todavía no podía creer que había llegado tan lejos. Tenia a mi profesora, dueña de muchos años de paja, como una perra en celo a solo pocos pasos mios. Ella se movía mas de lo necesario, todo para que pueda apreciar por completo sus curvas en esa "ropa de casa" como lo llamo la profe.
—¿Queres algo para tomar mientras esperas que se seque tu ropa?— dijo, parada en la puerta de la cocina mientras me daba la espalda, dejándome apreciar de lleno su redondo y perfecto ojete.
—Si dale, lo que vos quieras esta bien..
—Compartimos una lata de cerveza te parece?
Asentí con la cabeza sin sacar mi vista de su trasero por un segundo. Mi profe, lejos de fastidiarse con la situación como en la cafeteria, me correspondió con una sonrisa.
—Ojos arriba, nene.— dijo y entro a la cocina soltando una pequeña risa.
Estaba jugando un poco conmigo y me encantaba.
Salió de la cocina con una lata de cerveza ya abierta y tomando directamente de está. Se dirigió directamente hacía el sillón donde me encontraba y se sentó bastante cerca mío. Era ahora o nunca.
—Así que.. no tienes novia ni nada, cierto?— dijo, y me paso la lata de cerveza.
—No.. ¿Cómo supiste?
—Pff, si yo fuera novia de alguien con ese pitote no lo dejaría andar en casas de viejas degeneradas..
—No pareces vieja.. ni degenerada.
Uno pensaría que en este momento, dicho en criollo, pasamos a los bifes pero luego de sacarme la cerveza y haber mordido su labio, cambio de tema por completo. Empezo a hacerme preguntas en especifico por alumnos y alumnas que le había perdido el rastro, para ver como estaban y tal. Tambien, recordamos algunos momentos que compartimos a lo largo de los años. Cuando ella me catalogó de pajero por cierto incidente en una excursión escolar. Y luego, volvio a indagar sobre mi vida amorosa.
—Nunca te vi con ninguna chica en tantos años que compartimos..— dijo casualmente
—Eeeh, si, pasa que..— dude un poco si era momento de cortar la charla amistosa y arriesgarme de una vez por todas.— Me gustaba alguien, pero no tenia ninguna chance
—¿Como dijiste?? pero no digas boludeces, si sos muy lindo chico, siempre lo fuiste..— me regaño.
—Es que.. esa mujer trabajaba ahí
—Pero mira vos lo que me contas— se tapa la boca exagerando su asombro— Acaso era una de las preceptoras? Había una chica como de tu edad ahora mismo muy linda..
—No exactamente.. Era una profesora
El silencio invadió por completo la habitación. No tuve muchas
—Pero mira que atrevido, nene.. Todas amigas mías las profesoras.. de mi edad.
—No se que le ves de lado a tu edad, estas en tu mejor momento de belleza..
—¿Quién era esta.. profezorra?— dijo y cambio su pose,
apuntando sus piernas hacía mí de manera que pude ver la diminuta tanga a traves de sus cortas calzas.
—¿Profezorra? ¿No eran amigas tuyas?— solte una pequeña carcajada—
—¿Y que tiene de malo ser zorra o.. puta?— ahora se la veía con el ceño fruncido— Dale, decime.. muere acá..
Su mano fue directamente hacia mi pierna, al principio algo firme para luego empezar a acariciar la zona.. subiendo cada vez mas.
—Nada.. nada, por supuesto..— dije un poco alterado, aunque al toque recupere la compostura— No creo que deba decirte... pero puedes adivinar..
—A ver, me gusta adivinar.
Ella sabía que estaba hablando sobre la mujer que tenía enfrente pero quería seguir calentando el ambiente, cosa que a mi me encantaba. Mi profesora estaba desatada, su mano a pocos centímetros de mi poronga y su vagina, tan desprotegida y cerca mio, que de seguro no paraba de humedecerse ante el morbo de la situación.
Lejos de quedarme atrás, mientras pensaba en alguna pista para darle hice lo mismo que ella y me acerque. Puse mi mano en su regazo y le hice algunas caricias. En ese momento ella también se acerco un poco más.
—Bueno... a esta profesora le tenía mucho respeto pero.. para mi también era una zorra
—Eso acorta mi lista de sospechosas un poco..— dijo con calma
—Tenía las mejores y mas puntiagudas tetas del colegio.. se podían apreciar muy bien en invierno.
A todo esto mi mano nunca dejo de subir, la suya tampoco aunque iba mas lenta. La profesora se acercaba para acortar distancia, cosa que hizo mi trabajo mucho mas fácil. Estaba muy cerca de su entrepierna y lo empecé a notar por el calor que emanaba su vagina, no veía la hora de poder probar semejante manjar. Pero paso a paso.
—Mmm.. creo que ya tengo una idea de quien podría ser.. —dijo, algo agitada.— ¿Que le harías si pudieras pasar una noche con ella?
—¿Que no le haría?— sin mas preámbulos, termine de extender mi brazo y pude hacer contacto. Mi dedo pulgar busco rápidamente su botoncito, mientras que mi dedo índice y del medio recorrían lo largo y ancho de su raja.— Primero me deleitaría con ese tremendo par de tetas que siempre soñé por tener..
—Aaaa..aamm ¿si? ¿y que más, nene?— se escucho como contuvo por poco un gemido.
Su cuerpo se contrajo por un segundo y su cabeza cayo sobre mi hombro, su sexo parecía estar muy sensible. Pero no por eso me detuve de darle estimulo en su empapada rajita. Cuando pudo recomponerse, me miro a los ojos como rogando que siga mientras mordía su labio. Pero no sin antes llevar mi mano libre y hacer real lo que dije. Mi mano abarco todo su seno y se fue retirando de a poco para poder darle un pellizco en su pezón, cosa que le encanto.
—Lo que más me gustaría hacerle.. sería comer ese tremendo papo que se le marcaba sobre las calzas, profezorra...
No espero un segundo más y se abalanzo hacía mí para besarme en la boca. Su juego había terminado y ahora comenzaba el goce. Se subio encima mio y nuestras lenguas se fundieron en pasión, solo abandone su sexo para encargarme de sacarle esa ropa que ya estorbaba. Lo primero que le saque fue el top, dejando sus tetas expuestas y muy cerca de mi cara, podía olerlas.
—Ahora que por fin las tienes en frente.. ¿no te quieres delei... Mmmm..
No termino la frase que mi boca ya había impactado en esos erectos pezones, ya cargados de excitación. Lo chupe, succione y hasta mordí un poco mientras escuchaba como la respiración de mi profesora aceleraba cada vez mas. Solo me detuve para intentar sacar las calzas.
—¿Quieres que te saque las calzas?
—¿Quieres?— su cara cambio un poco pero no dejo de sonreír— Escúchame una cosa nene...
En el momento que dijo eso se despego de mi cuerpo y se paro del sillón para agarrar la lata de cerveza que estaba en la mesa ratonera. Penso un poco sus palabras mientras se retiraba de a poco las calzas, dejandome ver partes de su tanga.
—No te confundas, me podes decir profe o profesora... pero ahora no quiero que me respetes
—No entiendo..
—Quiero que me trates como soy en tus fantasias.. una puta
—¿Y como trato a una puta?
Solto un pequeño suspiro y pensó.
—Que poca imaginación, ¿nunca viste porno?
—Sí..
—Entonces haceme tu puta, nene.. No me preguntes, solo haceme lo que quieras..
—¿Lo que quiera?— mi mente se abrió a tantas posibilidades—
—Jaja, si, lo que quieras..— busco mi mano y la llevo hasta el inicio de su calza.— Pero dame duro.. sin piedad
De un tirón le baje media calza, y con un poco de su ayuda la termine de desnudar. Solo tenía una hermosa tanguita amarilla que le quedaba chica a semejante papo. La tenía justo como siempre había deseado, su vagina a pocos centímetros y orden directa de la profe para tomar las riendas del asunto. Esta noche terminaría siendo un antes y un después a mi vida sexual y como percibo a Lorena. Aca fue cuando por primera vez conocí a la señora sedienta de pija por quien verdaderamente era.. Una puta.
Continuara...




0 comentarios - Lorena Capitulo 3. De profesora a mi puta personal