Lucas tenía 22 años y vivía solo en un departamento chico. Desde que Coty Romero entró a la casa de Gran Hermano, el pibe no volvió a ser el mismo. La primera noche que la vio en la tele, con esa cara de traviesa y ese cuerpo que parecía hecho para pecar, se quedó clavado en el sillón. No era solo linda. Era la forma en que hablaba: directa, sin filtro, contando que le gustaba el sexo sin vueltas, que cuando arrancaba no paraba, que se volvía loca cuando la cogían bien. Lucas se enamoró ahí mismo. Se la imaginaba en la cama, sudada, gimiendo, pidiendo más. Y después, cuando empezó a seguirla en Instagram, se terminó de volver loco. Stories en ropa interior, tangas que apenas tapaban nada, fotos en el gimnasio marcando culo y tetas… todo eso lo tenía enganchado como un adicto.
Todas las noches hacía lo mismo. Abría Instagram, veía si Coty había subido algo y reaccionaba. Corazón, fuego, el emoji de ojos saltones… a veces un “diosa” o un “me matás”. Nunca le respondía, obvio. Era uno más entre miles. Pero igual le gustaba. Era como si le hablara directo a ella, aunque fuera en silencio.
Esa tarde de viernes estaba tirado en la cama después de laburar, con el celu en la mano y la pija ya medio dura solo de pensar en ella. Scrolleaba el feed cuando apareció el reel nuevo de Coty. Era un canje: un body gris, de esos que se pegan al cuerpo como una segunda piel. En el video ella salía de costado, se acomodaba la prenda, giraba despacio y… ahí estaba. Ese culo perfecto, redondo, firme, moviéndose apenas mientras la tela se le hundía entre las nalgas. Lucas sintió que le subía toda la sangre abajo.


- Hija de puta… mirá ese culo - murmuró, mordiéndose el labio.
Se bajó el short sin pensarlo dos veces. La pija ya estaba dura, parada, latiendo. Empezó a pajearse lento, con la mano bien cerrada, siguiendo el movimiento del reel en loop. Revisó el perfil completo, foto por foto, story por story anterior. Cada imagen lo ponía más caliente.
De repente, justo cuando estaba acelerando el ritmo, le apareció una notificación: Coty había subido una historia hacía apenas 20 segundos. Abrió rápido.
Era ella. Frente al espejo del baño, completamente desnuda. Un brazo cruzado tapándose las tetas, pero dejando ver la curva de abajo, el vientre plano, la cintura marcada y un pedacito de su concha depilada que se asomaba. La cara con esa sonrisa pícara, el pelo suelto, mojado. Lucas se quedó sin aliento.

- No puede ser… - susurró, abriendo los ojos como platos.
La foto era una bomba. Empezó a pajearse más rápido, la mano subiendo y bajando con fuerza, el pulgar rozando la cabeza hinchada cada vez que llegaba arriba. La respiración se le cortaba.
- Mirá lo que me hacés, Coty… mirá cómo me tenés - gemía bajito, sin dejar de mirar la pantalla.
No aguantó más. Abrió el chat de la historia y escribió temblando:
- “Coty, sos la más hermosa que vi en mi vida, te juro. Me pusiste la pija al palo total. Te quiero coger hasta que no puedas caminar, hacerte mía toda la noche. Sos una diosa, adicta al sexo como sos… desde que te vi en GH no pienso en otra cosa. Quiero comerte entera, chuparte, cogerte fuerte. Por favor, leé esto aunque sea.” -
Lo mandó. Sabía que probablemente ni lo iba a abrir. Era uno más. Pero igual lo mandó. Siguió pajéandose mirando la foto, cada vez más rápido, imaginando que ella lo miraba mientras se la chupaba.
- Ay, Coty… me voy a acabar mirándote… - jadeaba.
El orgasmo le llegó fuerte. Se corrió en la mano, en la panza, chorros gruesos mientras seguía con los ojos clavados en esa foto desnuda. Respiraba agitado, el corazón a mil.
Recién ahí, todavía con la pija medio dura en la mano, recargó la historia para mirarla una vez más. Pero ya no estaba.
En su lugar, el chat directo de Coty Romero parpadeaba con un mensaje nuevo. Abrió temblando.
Coty: - "Jajaja pajero de mierda, esa foto era para mis mejores amigos nomás. Me la mandé" -
Lucas se quedó congelado. Leyó tres veces el mensaje. No podía creerlo. Coty Romero le estaba hablando. A él. Directo. Y encima se estaba cagando de risa.
Se limpió la mano rápido con la remera, se sentó en la cama y respondió al instante, con los dedos volando sobre el teclado: - "No puedo creer que me hayas respondido… te sigo desde que entraste a GH, Coty. Sos mi obsesión desde ese momento. No sabés lo que me hacés." -
Coty tardó apenas diez segundos en responder. El doble check azul se prendió y apareció “escribiendo…”
- "Jajaja ya me di cuenta, loco. Todos los días corazón, fuego, mensajito… sos un fan número uno, eh. ¿Qué más me mandaste que no vi?" -
Lucas se rió nervioso, pero al mismo tiempo se le empezó a parar de nuevo solo de imaginar que ella había visto todo eso.
- "Me volvía loco verte en la casa… cuando contabas que te gustaba que te cojan fuerte, que no parás cuando arrancás. Y después en el Bailando, moviendo ese culo… Dios, Coty, me ponías la pija dura en vivo y en directo." -
Se atrevió a mandar eso. Jugándosela toda.
La respuesta llegó casi al instante: - “¿Te gustaba verme coger en la tele? ¿En serio te calentaba tanto?” -
Lucas sintió que la pija empezaba a endurecerse de nuevo solo con leerla. Respondió rápido: - "Sí, boluda. De verdad. Con solo verte en la tele ya se me paraba la pija. Todavía me vuelve loco." -
Otro mensaje rápido de ella: - "¿Y ahora? ¿Te estabas pajeando con la foto que subí por error?" -
Lucas no dudó. Era ahora o nunca. - "Sí… me acabé mirándola. Y sigo pensando en vos." -
Y entonces, en un impulso de locura total, abrió la cámara, se sacó una foto de la pija todavía medio dura, brillante de semen, y se la mandó. El corazón le iba a mil. “Si me bloquea, me bloquea”, pensó. Pero igual la mandó.
Pasaron diez segundos que parecieron una hora. Y entonces llegó la foto de ella.
Lencería roja. Tanguita diminuta, corpiño que apenas contenía las tetas, el pelo mojado cayéndole por los hombros, mirando fijo a la cámara con una sonrisa.

Texto abajo: - "Solo para vos, pajero. ¿Contento?" -
Lucas casi se cae de la cama. - "La puta madre, Coty… sos perfecta. Te quiero coger ya. No sabés las ganas que tengo." -
Ella respondió rápido: - "Cuando arranco no paro, te aviso. Una vez que me prende fuego, me cojo hasta que no dé más." -
Lucas sintió que se le ponía dura al instante otra vez. - "No hay problema. Te cojo las veces que quieras. Toda la noche si hace falta." -
- "Mañana vuelvo del gym tipo 8. Venite a mi casa. Te mando la ubicación ahora.. Pero vení preparado, porque si venís… no salís hasta que yo diga." -
Lucas leyó el mensaje y sintió que el mundo se le daba vuelta. No lo pensó ni un segundo. - "Voy. Mandame la dirección ya. Ahí voy a estar." -
- "Jajaja perfecto. Te espero con ganas entonces. No te hagas la paja antes, guardala toda para mí." -
Lucas dejó el celu en la cama y se quedó mirando el techo, la pija dura como piedra, el corazón a mil. Mañana iba a coger con Coty Romero. La misma que había visto en la tele, la que se mostraba en tanga, la que confesaba que le gustaba que la cogieran fuerte. No podía creerlo.
Lucas pasó toda la tarde del sábado mirando el celu cada dos minutos. No podía concentrarse en nada. Había quedado con Coty a las 20:30 y eran apenas las 19:00. Se tiró en la cama y abrió Instagram de nuevo. Ella había subido una historia hacía media hora: saliendo del gimnasio con un conjunto blanco ajustadísimo. Top deportivo que le marcaba las tetas perfectas, shortcito blanco que se le clavaba entre las nalgas, el culo redondo y firme brillando de sudor, el pelo recogido en una cola alta.

Lucas sintió que se le paraba la pija al instante.
- Hija de puta… mirá cómo te vestís para torturarme - murmuró, agarrándosela por encima del short.
Se la empezó a pajear lento, mirando la historia, imaginando que ya estaba adentro de ella. Pero se acordó del mensaje de Coty: “No te hagas la paja antes, guardala toda para mí”. Soltó un gemido de frustración y guardó el celu. Se duchó rápido, se puso un jean negro y una remera ajustada, y salió para la dirección que ella le había mandado por privado. El corazón le latía tan fuerte que parecía que se le iba a salir del pecho.
Llegó a la casa de Coty a las 20:45. Era un departamento moderno en un barrio tranquilo. Tocó el timbre con la mano temblando. La puerta se abrió casi al instante.
Coty estaba ahí, todavía con el conjunto blanco del gym, el pelo suelto ahora, un poco húmedo de sudor. Le sonrió con esa sonrisa traviesa que tanto le gustaba y, sin decir una palabra, lo agarró de la remera y lo empujó adentro, cerrando la puerta de un portazo.
- Vení acá, pajerito - le dijo riendo bajito, y se le tiró al cuello.
Se besaron con hambre. Lenguas enredadas, bocas abiertas, mordiéndose los labios. Lucas le agarró el culo con las dos manos por encima del short blanco y lo apretó fuerte. Coty gimió contra su boca y le metió la mano directo en la entrepierna, sintiendo la pija dura.
- Uff… ya la tenés así de parada… - susurró ella, apretándole el bulto. - Y yo todavía ni me bañé, eh. Vengo del gym, estoy toda sudada. -
- No me importa - respondió Lucas jadeando, bajándole el short blanco de un tirón.
Coty no tenía nada abajo. La concha depilada, brillando de humedad. Lucas se arrodilló rápido, le abrió las piernas y le metió la cara. Empezó a chuparle el clítoris con ganas, lamiendo fuerte, metiendo la lengua adentro.
- Ay, sí… comémela así… - gimió Coty, agarrándole la cabeza con las dos manos. - Qué rico que chupás, boludo… seguí, no pares… -
Lucas la devoraba. Le pasaba la lengua de abajo hacia arriba, le succionaba el clítoris, le metía dos dedos mientras la chupaba. Coty movía la cadera contra su cara, gimiendo cada vez más fuerte.
- Hummm… sí… así… me encanta que me coman la concha recién salida del gym… seguí, Lucas… meteme los dedos más adentro… -
Después de unos minutos Coty lo levantó tirándole del pelo.
- Ahora me toca a mí - dijo con voz ronca.
Se sacó el top blanco de un tirón. Las tetas firmes, pezones duros como piedras. Se arrodilló frente a él, le bajó el jean y el bóxer de una sola vez. La pija le saltó a la cara, gruesa, venosa, la cabeza hinchada y brillando.
- Mirá qué linda pija tenés… - murmuró, mirándolo a los ojos mientras se la agarraba con la mano. - Me la voy a comer toda. -
Abrió la boca y se la metió hasta la garganta sin aviso. Lucas soltó un gemido fuerte. Coty lo chupaba mirándolo fijo, con los ojos llorosos de lo profundo que se la metía. Salía y entraba, babeando, haciendo ruido, la lengua girando alrededor de la cabeza.
- Ay, Coty… la chupás demasiado bien… - jadeaba él, agarrándole el pelo. - No pares, por favor… -
Ella se la sacó un segundo, escupió encima y volvió a metérsela, más rápido, masturbándolo con la mano mientras lo mamaba.
- Quiero que me cojas ya - dijo de repente, levantándose.
Lo tomó de la pija como si fuera una correa y lo llevó caminando hasta la habitación. Apenas entraron, Lucas la levantó por la cintura. Coty le rodeó las caderas con las piernas. La apoyó contra la pared y, sin preámbulos, le metió la pija de un solo empujón.
- Ahhhhh… síííí… metémela toda… - gritó Coty, clavándole las uñas en la espalda.
Lucas empezó a cogerla fuerte contra la pared. Cada embestida hacía que las tetas de ella rebotaran. El sonido de piel contra piel llenaba la habitación.
- Te cojo como tanto quería… - gruñía él. - Sos tan apretada… me volvés loco… -
- Más fuerte… cogeme más fuerte… - pedía ella, gimiendo sin control. - Rompeme la concha, Lucas… así… sííí… -
Coty tomó el control de repente. Lo empujó hasta la cama, lo tiró de espaldas y se subió encima. Se sentó despacio sobre la pija, tragándosela entera.
- Ufff… qué gruesa… - gimió, empezando a cabalgarlo lento al principio, después cada vez más rápido.
Lucas le agarró el culo con las dos manos, lo abría, lo nalgueaba fuerte. Cada cachetada hacía que Coty gimiera más alto.
- Nalgueame más… me encanta… - jadeaba ella. - Chupame las tetas mientras me cogés… -
Lucas se incorporó un poco y le chupó un pezón, después el otro, mordiéndolos suave. Coty cabalgaba como loca, la concha chorreando, haciendo ruido cada vez que bajaba.
- Quiero que me cojas en cuatro ahora - pidió ella de repente, bajándose.
Se puso en cuatro sobre la cama, el culo en pompa, la espalda arqueada. Lucas se arrodilló atrás y se la metió de nuevo, agarrándola de la cintura.
- Así… cogeme como una perra… - gemía Coty. - Más profundo… sí… rompeme… -
Hicieron un 69 rapidísimo. Coty se sentó en la cara de él mientras se la chupaba al mismo tiempo. Lucas le comía la concha y el culo, ella chupaba con desesperación. Coty se corrió primero, temblando, gritando, inundándole la boca.
- Ayy… me vengo… me vengo… no pares… - chilló.
Cuando terminó de temblar, se bajó, se puso de costado contra el borde de la cama, boca abierta, lengua afuera.
- Dame la leche… terminame en mi boca… - pidió con voz de puta.
Lucas se paró al lado de la cama, se pajeó rápido y se corrió con fuerza. Chorros gruesos le cayeron en la lengua, en los labios, en la cara. Coty tragó lo que pudo, el resto se lo limpió con los dedos y se lo chupó mirándolo.
Lucas cayó rendido sobre la cama, respirando como si hubiera corrido una maratón. Coty se acostó al lado, todavía desnuda, sudada, sonriendo satisfecha.
- Descansá un rato, pajerito… - le dijo besándole el pecho. - Porque esto no fue nada. La noche recién empieza. -
Pasaron unas horas. Lucas se despertó desorientado en la cama enorme de Coty, con el cuerpo pesado de tanto sexo y el olor a ella todavía pegado en la piel. La habitación estaba a media luz, solo entraba un resplandor azul de la pileta del patio que se filtraba por las cortinas entreabiertas. Miró el reloj del celu: eran casi las 00:30. Coty no estaba al lado.
Se levantó desnudo, la pija todavía medio hinchada del recuerdo de lo que habían hecho. Caminó descalzo por el pasillo hasta el living y salió al patio trasero. Ahí la vio.
Coty estaba sentada en el borde de la pileta, con las piernas colgando en el agua. Llevaba un bikini azul eléctrico, de esos que apenas son dos triángulos chiquitos adelante y atrás. El culo le sobresalía perfecto sobre el borde de mosaicos, redondo, firme, brillando con gotitas de agua que se le habían salpicado. Tomaba sol de luna, apoyada en las manos hacia atrás, la cabeza echada, los pechos subiendo y bajando con cada respiración.

Lucas se acercó por detrás en silencio. Le agarró el pelo con una mano, suave pero firme, y le tiró la cabeza hacia atrás para besarla en la boca. Coty soltó un gemidito de sorpresa que se convirtió en risa contra sus labios.
- Mirá quién se despertó… - susurró ella, girándose un poco sin soltarse del pelo. - Hola, pajerito. -
Le metió la mano directo entre las piernas y le agarró la pija, que empezó a endurecerse al instante en su palma caliente.
- Uy… ya la tenés creciendo otra vez - dijo con voz ronca, apretándola despacio. - ¿Te despertaste con ganas de más? -
Lucas le mordió el labio inferior. - Siempre tengo ganas de vos, Coty. No me alcanza con una. -
Ella se rió bajito y se puso de pie en el borde de la pileta. Lucas se metió al agua de un salto, el agua fresca le llegó hasta la cintura. Coty se tiró boca abajo en el borde, el culo en pompa, las piernas abiertas apenas. El bikini azul se le metía entre las nalgas, marcando todo.
Lucas nadó hasta ella y le pasó las manos por las piernas, subiendo despacio hasta el culo. Le acarició las nalgas, le metió los dedos por debajo de la tela, rozándole la concha que ya estaba húmeda otra vez.
- Qué rico… tocame así… - susurró Coty, moviendo el culo contra su mano.
Él se acercó más, le besó la parte baja de la espalda, le mordió suave una nalga. Cada tanto pasaba por su lado nadando y le pellizcaba un pezón o le metía la mano entre las piernas. Coty metía la mano en el agua, le agarraba la pija bajo el agua y se la masturbaba lento mientras lo besaba cuando él se acercaba a la superficie.
- Vení… besame… - pedía ella, estirando el cuello.
Se besaban con lengua, el agua salpicando alrededor. Coty gemía contra su boca cada vez que él le metía dos dedos adentro mientras nadaba.
De repente, Coty empezó a incorporarse para levantarse del borde. Lucas aprovechó el momento. Se acercó sigiloso por detrás, la agarró de la cintura y la puso contra la pared de la pileta, el pecho de ella contra los mosaicos fríos.
- Eh… ¿qué hacés? - preguntó ella riendo, pero con voz de calentura.
Lucas le dio la primera nalgada fuerte. El sonido rebotó en el patio.
- Ahhh… - gimió Coty.
Otra. Y otra. Y otra. Le nalgueaba el culo con ganas, alternando cachetadas en cada nalga hasta que se pusieron rojas, brillantes bajo la luz de la pileta.
- Más… dale más… me encanta que me nalguees fuerte… - pedía ella, arqueando la espalda, empujando el culo hacia atrás.
Lucas le amasaba las nalgas rojas, las abría, le metía un dedo en el culo mientras seguía nalgueando.
- Te gusta que te deje el culo colorado, ¿no? - le dijo al oído, jalándole el pelo.
- Sí… me pone re caliente… cogeme ya, por favor… - suplicó Coty, la voz temblorosa. - Metémela… no aguanto más… -
Lucas se hizo el duro. - No… todavía no. Voy a hacer lo que yo quiera. Primero te voy a dejar rogando. -
Le jaló el pelo más fuerte, la besó con violencia en la boca mientras le amasaba el culo rojo. Coty gemía contra sus labios, frotándose contra él.
- Te lo suplico… cogeme… por favor… metémela… estoy re mojada… -
Lucas la abrazó por detrás, atrapándole los brazos con los suyos, y se lanzó con ella hacia el centro de la pileta. Cayeron juntos, el agua salpicando por todos lados. Mientras flotaban, empezaron a desvestirse. Lucas le desató el corpiño de un tirón, las tetas quedaron libres flotando en el agua. Coty le agarró la pija bajo el agua.
Se besaban desesperados. Lucas la levantó por las nalgas, Coty le rodeó la cintura con las piernas. Encontró la entrada y se la metió despacio, el agua facilitando todo.
Empezaron a cogerse dentro de la pileta. Primero de frente, ella subida en sus brazos, subiendo y bajando sobre la pija. El agua chapoteaba alrededor con cada movimiento.
- Más rápido… cogeme más rápido… - pedía ella.
Lucas la apoyó contra el borde otra vez, ahora de espaldas a él. La penetró por detrás, agarrándola de las tetas, pellizcándole los pezones mientras la embestía fuerte.
- Te cojo como una puta en la pileta… ¿te gusta? -
- Sí… me encanta… no pares… rompeme… -
Cambiaron de posición. Coty se puso de espaldas contra la pared, una pierna levantada sobre el hombro de él. Lucas se la metía profundo, el agua salpicando en la cara de los dos.
- Mirame mientras me cogés… - jadeaba Coty. - Quiero verte la cara cuando me hacés acabar… -
Lucas aceleró, la besaba, le mordía el cuello. Coty empezó a temblar.
Se corrió apretándolo fuerte adentro, la concha contrayéndose alrededor de la pija. Lucas siguió embistiendo hasta que no pudo más. Se salió justo a tiempo, se corrió en el agua, chorros blancos flotando un segundo antes de diluirse.
Ambos quedaron jadeando, abrazados en el medio de la pileta.
Coty le sonrió, todavía temblando un poco.
- Vení… subí - le dijo, trepándose a sus brazos como koala.
Se besaron lento, profundo, mientras Lucas la llevaba en andas hacia el borde. Salieron del agua chorreando. Coty le rodeaba el cuello con los brazos, las piernas en la cintura, besándolo sin parar mientras caminaban hacia la habitación.
Una vez adentro, Coty se bajó, lo empujó contra la cama y se subió encima, todavía mojada.
- Quedate a cenar… - le susurró al oído mientras le agarraba la pija y empezaba a masturbarlo despacio. - Después seguimos… toda la noche si querés. -
Lucas le mordió el lóbulo de la oreja. - Me quedo… pero primero me quiero bañar. Estoy todo clorado y sudado. -
Coty se rió. - Dale… andá. Yo voy preparando algo rico. -
Se levantó, se puso una tanga rosa chiquita que apenas era un hilo y caminó hacia la cocina meneando el culo. Lucas la miró irse, la pija ya endureciéndose otra vez.


Lucas salió de la ducha envuelto en una toalla que Coty le había dejado colgada en el baño. El vapor todavía le empañaba la piel, el pelo mojado le caía sobre la frente. Caminó descalzo por el pasillo hasta la cocina, siguiendo el olor a ajo, tomate y carne que flotaba en el aire.
Coty estaba de espaldas, cocinando. Solo llevaba puesta esa tanga rosa chiquita, de esas que son un hilo entre las nalgas y un triángulo mínimo adelante. El culo se le movía con cada paso que daba mientras revolvía la sartén. Las nalgas redondas, todavía un poco rojas de las nalgueadas en la pileta, brillaban bajo la luz cálida de la cocina. Lucas se quedó parado en la puerta un segundo, mirándola, la pija empezando a endurecerse otra vez debajo de la toalla.
Se acercó por detrás en silencio, pegó el cuerpo al de ella y apoyó la pija dura contra su culo, justo entre las nalgas. Coty soltó un gemidito y se mordió el labio.
- Uy… ya estás listo de nuevo - susurró ella, moviendo el culo despacio contra él, frotándose. - ¿No te cansás nunca, pajerito? -
Lucas le besó el cuello, le mordió suave el hombro mientras le agarraba las tetas por detrás, apretándolas con ganas.
- No con vos… no me alcanza nunca - murmuró contra su piel. - Mirá cómo me ponés… cocinando en tanga… sos una tentación andante. -
Coty se rió bajito y apagó el fuego de la hornalla.
- Pará… esperá hasta después de la cena, boludo. Si seguís así no comemos nunca. -
Lucas se despegó un poco, pero no se alejó. Se agachó despacio, se puso de rodillas atrás de ella y le besó una nalga, después la otra. Le mordió suave la carne firme, le pasó la lengua por la curva donde el hilo de la tanga se perdía.
- Ay… qué hacés… - gimió Coty, apoyando las manos en la mesada, arqueando la espalda. - Me vas a matar… -
Lucas le bajó la tanga despacio hasta los tobillos con los dientes, dejándola caer. Le abrió las nalgas con las manos y le metió la lengua directo en la concha desde atrás, lamiendo fuerte, saboreando lo mojada que estaba todavía.
- Hummm… sí… comémela así… - jadeó ella, empujando el culo contra su cara. - Qué lengua tenés… seguí… meteme la lengua adentro… -
Lucas la devoraba, alternando entre chuparle el clítoris y meterle la lengua profunda. Coty gemía cada vez más fuerte, las piernas le temblaban.
De repente se dio vuelta, lo agarró de los brazos y lo levantó.
- Basta… cógeme ya - le ordenó con voz ronca. - No aguanto más. -
Lucas no esperó. La levantó por la cintura, la sentó en la mesada de un movimiento y le abrió las piernas. Se la metió de un solo empujón, hasta el fondo.
Empezó a cogerla fuerte encima de la mesada. Cada embestida hacía que los platos y los cubiertos vibraran. Coty le rodeaba la cintura con las piernas, lo apretaba contra ella.
- Más fuerte… rompeme la concha… - pedía jadeando. - Me encanta que me cojas así… en la cocina… como una puta… -
Lucas la levantó de la mesada sin sacársela y la apoyó contra la heladera. La penetraba de pie, profundo, mientras le chupaba las tetas y le mordía los pezones.
- Te cojo donde quiera… sos mía esta noche - gruñía él.
Coty se bajó de golpe, lo empujó hasta la silla de la mesa y lo sentó. Se subió encima, se sentó sobre la pija y empezó a cabalgarlo como loca, subiendo y bajando rápido, las tetas rebotando frente a la cara de él.
- Mirame… mirame mientras te cojo… - gemía ella. - Quiero que me veas acabar encima tuyo… -
Lucas le agarró el culo, la ayudaba a bajar más fuerte. Le nalgueaba mientras cabalgaba.
- Estás re caliente… me vas a hacer acabar así… - jadeaba él.
Coty se bajó de repente, se puso de rodillas entre sus piernas, la cara levantada, boca abierta, lengua afuera, cara de puta total.
- Dame la leche… correte en mi cara… quiero sentirla toda… - suplicó, mirándolo fijo.

Lucas se paró, se pajeó rápido dos o tres veces y se corrió con fuerza. Chorros gruesos le cayeron en la cara, en la lengua, en las mejillas. Coty cerró los ojos un segundo, tragó lo que le entró en la boca y se limpió el resto con los dedos, chupándoselos después.
- Qué rico… me encanta tu leche… - susurró sonriendo.
Lucas cayó sentado en la silla, respirando agitado. Coty se levantó, todavía con restos de semen en la cara, y le dio un beso suave en la boca.
- Ahora sí… comemos algo - dijo riendo.
Pero la cena duró poco. Comieron rápido, medio desnudos, tocándose todo el tiempo. Después Lucas miró el reloj: eran casi las 2 de la mañana.
- Tengo que irme… mañana laburo temprano - dijo con pesar.
Coty hizo un puchero, se paró y empezó a ponerse la tanga rosa otra vez.
- No te vayas… quedate… - le rogó, abrazándolo por la cintura. - Mañana te despierto con la boca… -
Lucas se rió, le besó la frente. - Mañana vengo de nuevo. Te lo juro. Espérame. -
Mientras ella se subía la tanga, él la ayudó, subiéndosela despacio, rozándole la concha con los dedos.
- Te espero… pero volvé temprano, eh - dijo ella, mordiéndose el labio.
Se besaron contra la puerta de entrada. No se despegaban. Coty le metió la mano por debajo de la remera, le acariciaba la espalda. Lucas le agarró el culo por encima de la tanga y le dio una nalgada sonora que retumbó.
- Ay… boludo… - gimió ella riendo.
Otra nalgada más fuerte. Coty se pegó más a él.
- Tocame… dale… manoseame antes de irte - pidió.
Lucas le metió la mano adentro de la tanga, le acarició la concha todavía hinchada, le metió dos dedos rápido mientras la besaba con lengua. Coty gemía contra su boca.
- Más… meteme los dedos… - susurraba.
Después de unos segundos intensos, Lucas se despegó con esfuerzo.
- Me tengo que ir… o no salgo nunca - dijo jadeando.
Cuando llegó a su casa, exhausto pero feliz, abrió el WhatsApp. Tenía un mensaje de Coty, enviado hacía apenas cinco minutos.
Era una foto: ella acostada en la cama, de espaldas, con una tanga blanca mínima que se le metía entre las nalgas. El culo perfecto en primer plano, la espalda arqueada, el pelo desparramado. Abajo escribió:
- “Ya estoy pensando en lo de mañana… vení temprano que te quiero tener todo el día adentro. No me hagas esperar mucho, pajerito.” -
Lucas sonrió como idiota, la pija endureciéndose otra vez solo de verla.
- Mañana te rompo de nuevo, Coty - murmuró para sí mismo, tirándose en la cama.
Todas las noches hacía lo mismo. Abría Instagram, veía si Coty había subido algo y reaccionaba. Corazón, fuego, el emoji de ojos saltones… a veces un “diosa” o un “me matás”. Nunca le respondía, obvio. Era uno más entre miles. Pero igual le gustaba. Era como si le hablara directo a ella, aunque fuera en silencio.
Esa tarde de viernes estaba tirado en la cama después de laburar, con el celu en la mano y la pija ya medio dura solo de pensar en ella. Scrolleaba el feed cuando apareció el reel nuevo de Coty. Era un canje: un body gris, de esos que se pegan al cuerpo como una segunda piel. En el video ella salía de costado, se acomodaba la prenda, giraba despacio y… ahí estaba. Ese culo perfecto, redondo, firme, moviéndose apenas mientras la tela se le hundía entre las nalgas. Lucas sintió que le subía toda la sangre abajo.


- Hija de puta… mirá ese culo - murmuró, mordiéndose el labio.
Se bajó el short sin pensarlo dos veces. La pija ya estaba dura, parada, latiendo. Empezó a pajearse lento, con la mano bien cerrada, siguiendo el movimiento del reel en loop. Revisó el perfil completo, foto por foto, story por story anterior. Cada imagen lo ponía más caliente.
De repente, justo cuando estaba acelerando el ritmo, le apareció una notificación: Coty había subido una historia hacía apenas 20 segundos. Abrió rápido.
Era ella. Frente al espejo del baño, completamente desnuda. Un brazo cruzado tapándose las tetas, pero dejando ver la curva de abajo, el vientre plano, la cintura marcada y un pedacito de su concha depilada que se asomaba. La cara con esa sonrisa pícara, el pelo suelto, mojado. Lucas se quedó sin aliento.

- No puede ser… - susurró, abriendo los ojos como platos.
La foto era una bomba. Empezó a pajearse más rápido, la mano subiendo y bajando con fuerza, el pulgar rozando la cabeza hinchada cada vez que llegaba arriba. La respiración se le cortaba.
- Mirá lo que me hacés, Coty… mirá cómo me tenés - gemía bajito, sin dejar de mirar la pantalla.
No aguantó más. Abrió el chat de la historia y escribió temblando:
- “Coty, sos la más hermosa que vi en mi vida, te juro. Me pusiste la pija al palo total. Te quiero coger hasta que no puedas caminar, hacerte mía toda la noche. Sos una diosa, adicta al sexo como sos… desde que te vi en GH no pienso en otra cosa. Quiero comerte entera, chuparte, cogerte fuerte. Por favor, leé esto aunque sea.” -
Lo mandó. Sabía que probablemente ni lo iba a abrir. Era uno más. Pero igual lo mandó. Siguió pajéandose mirando la foto, cada vez más rápido, imaginando que ella lo miraba mientras se la chupaba.
- Ay, Coty… me voy a acabar mirándote… - jadeaba.
El orgasmo le llegó fuerte. Se corrió en la mano, en la panza, chorros gruesos mientras seguía con los ojos clavados en esa foto desnuda. Respiraba agitado, el corazón a mil.
Recién ahí, todavía con la pija medio dura en la mano, recargó la historia para mirarla una vez más. Pero ya no estaba.
En su lugar, el chat directo de Coty Romero parpadeaba con un mensaje nuevo. Abrió temblando.
Coty: - "Jajaja pajero de mierda, esa foto era para mis mejores amigos nomás. Me la mandé" -
Lucas se quedó congelado. Leyó tres veces el mensaje. No podía creerlo. Coty Romero le estaba hablando. A él. Directo. Y encima se estaba cagando de risa.
Se limpió la mano rápido con la remera, se sentó en la cama y respondió al instante, con los dedos volando sobre el teclado: - "No puedo creer que me hayas respondido… te sigo desde que entraste a GH, Coty. Sos mi obsesión desde ese momento. No sabés lo que me hacés." -
Coty tardó apenas diez segundos en responder. El doble check azul se prendió y apareció “escribiendo…”
- "Jajaja ya me di cuenta, loco. Todos los días corazón, fuego, mensajito… sos un fan número uno, eh. ¿Qué más me mandaste que no vi?" -
Lucas se rió nervioso, pero al mismo tiempo se le empezó a parar de nuevo solo de imaginar que ella había visto todo eso.
- "Me volvía loco verte en la casa… cuando contabas que te gustaba que te cojan fuerte, que no parás cuando arrancás. Y después en el Bailando, moviendo ese culo… Dios, Coty, me ponías la pija dura en vivo y en directo." -
Se atrevió a mandar eso. Jugándosela toda.
La respuesta llegó casi al instante: - “¿Te gustaba verme coger en la tele? ¿En serio te calentaba tanto?” -
Lucas sintió que la pija empezaba a endurecerse de nuevo solo con leerla. Respondió rápido: - "Sí, boluda. De verdad. Con solo verte en la tele ya se me paraba la pija. Todavía me vuelve loco." -
Otro mensaje rápido de ella: - "¿Y ahora? ¿Te estabas pajeando con la foto que subí por error?" -
Lucas no dudó. Era ahora o nunca. - "Sí… me acabé mirándola. Y sigo pensando en vos." -
Y entonces, en un impulso de locura total, abrió la cámara, se sacó una foto de la pija todavía medio dura, brillante de semen, y se la mandó. El corazón le iba a mil. “Si me bloquea, me bloquea”, pensó. Pero igual la mandó.
Pasaron diez segundos que parecieron una hora. Y entonces llegó la foto de ella.
Lencería roja. Tanguita diminuta, corpiño que apenas contenía las tetas, el pelo mojado cayéndole por los hombros, mirando fijo a la cámara con una sonrisa.

Texto abajo: - "Solo para vos, pajero. ¿Contento?" -
Lucas casi se cae de la cama. - "La puta madre, Coty… sos perfecta. Te quiero coger ya. No sabés las ganas que tengo." -
Ella respondió rápido: - "Cuando arranco no paro, te aviso. Una vez que me prende fuego, me cojo hasta que no dé más." -
Lucas sintió que se le ponía dura al instante otra vez. - "No hay problema. Te cojo las veces que quieras. Toda la noche si hace falta." -
- "Mañana vuelvo del gym tipo 8. Venite a mi casa. Te mando la ubicación ahora.. Pero vení preparado, porque si venís… no salís hasta que yo diga." -
Lucas leyó el mensaje y sintió que el mundo se le daba vuelta. No lo pensó ni un segundo. - "Voy. Mandame la dirección ya. Ahí voy a estar." -
- "Jajaja perfecto. Te espero con ganas entonces. No te hagas la paja antes, guardala toda para mí." -
Lucas dejó el celu en la cama y se quedó mirando el techo, la pija dura como piedra, el corazón a mil. Mañana iba a coger con Coty Romero. La misma que había visto en la tele, la que se mostraba en tanga, la que confesaba que le gustaba que la cogieran fuerte. No podía creerlo.
Lucas pasó toda la tarde del sábado mirando el celu cada dos minutos. No podía concentrarse en nada. Había quedado con Coty a las 20:30 y eran apenas las 19:00. Se tiró en la cama y abrió Instagram de nuevo. Ella había subido una historia hacía media hora: saliendo del gimnasio con un conjunto blanco ajustadísimo. Top deportivo que le marcaba las tetas perfectas, shortcito blanco que se le clavaba entre las nalgas, el culo redondo y firme brillando de sudor, el pelo recogido en una cola alta.

Lucas sintió que se le paraba la pija al instante.
- Hija de puta… mirá cómo te vestís para torturarme - murmuró, agarrándosela por encima del short.
Se la empezó a pajear lento, mirando la historia, imaginando que ya estaba adentro de ella. Pero se acordó del mensaje de Coty: “No te hagas la paja antes, guardala toda para mí”. Soltó un gemido de frustración y guardó el celu. Se duchó rápido, se puso un jean negro y una remera ajustada, y salió para la dirección que ella le había mandado por privado. El corazón le latía tan fuerte que parecía que se le iba a salir del pecho.
Llegó a la casa de Coty a las 20:45. Era un departamento moderno en un barrio tranquilo. Tocó el timbre con la mano temblando. La puerta se abrió casi al instante.
Coty estaba ahí, todavía con el conjunto blanco del gym, el pelo suelto ahora, un poco húmedo de sudor. Le sonrió con esa sonrisa traviesa que tanto le gustaba y, sin decir una palabra, lo agarró de la remera y lo empujó adentro, cerrando la puerta de un portazo.
- Vení acá, pajerito - le dijo riendo bajito, y se le tiró al cuello.
Se besaron con hambre. Lenguas enredadas, bocas abiertas, mordiéndose los labios. Lucas le agarró el culo con las dos manos por encima del short blanco y lo apretó fuerte. Coty gimió contra su boca y le metió la mano directo en la entrepierna, sintiendo la pija dura.
- Uff… ya la tenés así de parada… - susurró ella, apretándole el bulto. - Y yo todavía ni me bañé, eh. Vengo del gym, estoy toda sudada. -
- No me importa - respondió Lucas jadeando, bajándole el short blanco de un tirón.
Coty no tenía nada abajo. La concha depilada, brillando de humedad. Lucas se arrodilló rápido, le abrió las piernas y le metió la cara. Empezó a chuparle el clítoris con ganas, lamiendo fuerte, metiendo la lengua adentro.
- Ay, sí… comémela así… - gimió Coty, agarrándole la cabeza con las dos manos. - Qué rico que chupás, boludo… seguí, no pares… -
Lucas la devoraba. Le pasaba la lengua de abajo hacia arriba, le succionaba el clítoris, le metía dos dedos mientras la chupaba. Coty movía la cadera contra su cara, gimiendo cada vez más fuerte.
- Hummm… sí… así… me encanta que me coman la concha recién salida del gym… seguí, Lucas… meteme los dedos más adentro… -
Después de unos minutos Coty lo levantó tirándole del pelo.
- Ahora me toca a mí - dijo con voz ronca.
Se sacó el top blanco de un tirón. Las tetas firmes, pezones duros como piedras. Se arrodilló frente a él, le bajó el jean y el bóxer de una sola vez. La pija le saltó a la cara, gruesa, venosa, la cabeza hinchada y brillando.
- Mirá qué linda pija tenés… - murmuró, mirándolo a los ojos mientras se la agarraba con la mano. - Me la voy a comer toda. -
Abrió la boca y se la metió hasta la garganta sin aviso. Lucas soltó un gemido fuerte. Coty lo chupaba mirándolo fijo, con los ojos llorosos de lo profundo que se la metía. Salía y entraba, babeando, haciendo ruido, la lengua girando alrededor de la cabeza.
- Ay, Coty… la chupás demasiado bien… - jadeaba él, agarrándole el pelo. - No pares, por favor… -
Ella se la sacó un segundo, escupió encima y volvió a metérsela, más rápido, masturbándolo con la mano mientras lo mamaba.
- Quiero que me cojas ya - dijo de repente, levantándose.
Lo tomó de la pija como si fuera una correa y lo llevó caminando hasta la habitación. Apenas entraron, Lucas la levantó por la cintura. Coty le rodeó las caderas con las piernas. La apoyó contra la pared y, sin preámbulos, le metió la pija de un solo empujón.
- Ahhhhh… síííí… metémela toda… - gritó Coty, clavándole las uñas en la espalda.
Lucas empezó a cogerla fuerte contra la pared. Cada embestida hacía que las tetas de ella rebotaran. El sonido de piel contra piel llenaba la habitación.
- Te cojo como tanto quería… - gruñía él. - Sos tan apretada… me volvés loco… -
- Más fuerte… cogeme más fuerte… - pedía ella, gimiendo sin control. - Rompeme la concha, Lucas… así… sííí… -
Coty tomó el control de repente. Lo empujó hasta la cama, lo tiró de espaldas y se subió encima. Se sentó despacio sobre la pija, tragándosela entera.
- Ufff… qué gruesa… - gimió, empezando a cabalgarlo lento al principio, después cada vez más rápido.
Lucas le agarró el culo con las dos manos, lo abría, lo nalgueaba fuerte. Cada cachetada hacía que Coty gimiera más alto.
- Nalgueame más… me encanta… - jadeaba ella. - Chupame las tetas mientras me cogés… -
Lucas se incorporó un poco y le chupó un pezón, después el otro, mordiéndolos suave. Coty cabalgaba como loca, la concha chorreando, haciendo ruido cada vez que bajaba.
- Quiero que me cojas en cuatro ahora - pidió ella de repente, bajándose.
Se puso en cuatro sobre la cama, el culo en pompa, la espalda arqueada. Lucas se arrodilló atrás y se la metió de nuevo, agarrándola de la cintura.
- Así… cogeme como una perra… - gemía Coty. - Más profundo… sí… rompeme… -
Hicieron un 69 rapidísimo. Coty se sentó en la cara de él mientras se la chupaba al mismo tiempo. Lucas le comía la concha y el culo, ella chupaba con desesperación. Coty se corrió primero, temblando, gritando, inundándole la boca.
- Ayy… me vengo… me vengo… no pares… - chilló.
Cuando terminó de temblar, se bajó, se puso de costado contra el borde de la cama, boca abierta, lengua afuera.
- Dame la leche… terminame en mi boca… - pidió con voz de puta.
Lucas se paró al lado de la cama, se pajeó rápido y se corrió con fuerza. Chorros gruesos le cayeron en la lengua, en los labios, en la cara. Coty tragó lo que pudo, el resto se lo limpió con los dedos y se lo chupó mirándolo.
Lucas cayó rendido sobre la cama, respirando como si hubiera corrido una maratón. Coty se acostó al lado, todavía desnuda, sudada, sonriendo satisfecha.
- Descansá un rato, pajerito… - le dijo besándole el pecho. - Porque esto no fue nada. La noche recién empieza. -
Pasaron unas horas. Lucas se despertó desorientado en la cama enorme de Coty, con el cuerpo pesado de tanto sexo y el olor a ella todavía pegado en la piel. La habitación estaba a media luz, solo entraba un resplandor azul de la pileta del patio que se filtraba por las cortinas entreabiertas. Miró el reloj del celu: eran casi las 00:30. Coty no estaba al lado.
Se levantó desnudo, la pija todavía medio hinchada del recuerdo de lo que habían hecho. Caminó descalzo por el pasillo hasta el living y salió al patio trasero. Ahí la vio.
Coty estaba sentada en el borde de la pileta, con las piernas colgando en el agua. Llevaba un bikini azul eléctrico, de esos que apenas son dos triángulos chiquitos adelante y atrás. El culo le sobresalía perfecto sobre el borde de mosaicos, redondo, firme, brillando con gotitas de agua que se le habían salpicado. Tomaba sol de luna, apoyada en las manos hacia atrás, la cabeza echada, los pechos subiendo y bajando con cada respiración.

Lucas se acercó por detrás en silencio. Le agarró el pelo con una mano, suave pero firme, y le tiró la cabeza hacia atrás para besarla en la boca. Coty soltó un gemidito de sorpresa que se convirtió en risa contra sus labios.
- Mirá quién se despertó… - susurró ella, girándose un poco sin soltarse del pelo. - Hola, pajerito. -
Le metió la mano directo entre las piernas y le agarró la pija, que empezó a endurecerse al instante en su palma caliente.
- Uy… ya la tenés creciendo otra vez - dijo con voz ronca, apretándola despacio. - ¿Te despertaste con ganas de más? -
Lucas le mordió el labio inferior. - Siempre tengo ganas de vos, Coty. No me alcanza con una. -
Ella se rió bajito y se puso de pie en el borde de la pileta. Lucas se metió al agua de un salto, el agua fresca le llegó hasta la cintura. Coty se tiró boca abajo en el borde, el culo en pompa, las piernas abiertas apenas. El bikini azul se le metía entre las nalgas, marcando todo.
Lucas nadó hasta ella y le pasó las manos por las piernas, subiendo despacio hasta el culo. Le acarició las nalgas, le metió los dedos por debajo de la tela, rozándole la concha que ya estaba húmeda otra vez.
- Qué rico… tocame así… - susurró Coty, moviendo el culo contra su mano.
Él se acercó más, le besó la parte baja de la espalda, le mordió suave una nalga. Cada tanto pasaba por su lado nadando y le pellizcaba un pezón o le metía la mano entre las piernas. Coty metía la mano en el agua, le agarraba la pija bajo el agua y se la masturbaba lento mientras lo besaba cuando él se acercaba a la superficie.
- Vení… besame… - pedía ella, estirando el cuello.
Se besaban con lengua, el agua salpicando alrededor. Coty gemía contra su boca cada vez que él le metía dos dedos adentro mientras nadaba.
De repente, Coty empezó a incorporarse para levantarse del borde. Lucas aprovechó el momento. Se acercó sigiloso por detrás, la agarró de la cintura y la puso contra la pared de la pileta, el pecho de ella contra los mosaicos fríos.
- Eh… ¿qué hacés? - preguntó ella riendo, pero con voz de calentura.
Lucas le dio la primera nalgada fuerte. El sonido rebotó en el patio.
- Ahhh… - gimió Coty.
Otra. Y otra. Y otra. Le nalgueaba el culo con ganas, alternando cachetadas en cada nalga hasta que se pusieron rojas, brillantes bajo la luz de la pileta.
- Más… dale más… me encanta que me nalguees fuerte… - pedía ella, arqueando la espalda, empujando el culo hacia atrás.
Lucas le amasaba las nalgas rojas, las abría, le metía un dedo en el culo mientras seguía nalgueando.
- Te gusta que te deje el culo colorado, ¿no? - le dijo al oído, jalándole el pelo.
- Sí… me pone re caliente… cogeme ya, por favor… - suplicó Coty, la voz temblorosa. - Metémela… no aguanto más… -
Lucas se hizo el duro. - No… todavía no. Voy a hacer lo que yo quiera. Primero te voy a dejar rogando. -
Le jaló el pelo más fuerte, la besó con violencia en la boca mientras le amasaba el culo rojo. Coty gemía contra sus labios, frotándose contra él.
- Te lo suplico… cogeme… por favor… metémela… estoy re mojada… -
Lucas la abrazó por detrás, atrapándole los brazos con los suyos, y se lanzó con ella hacia el centro de la pileta. Cayeron juntos, el agua salpicando por todos lados. Mientras flotaban, empezaron a desvestirse. Lucas le desató el corpiño de un tirón, las tetas quedaron libres flotando en el agua. Coty le agarró la pija bajo el agua.
Se besaban desesperados. Lucas la levantó por las nalgas, Coty le rodeó la cintura con las piernas. Encontró la entrada y se la metió despacio, el agua facilitando todo.
Empezaron a cogerse dentro de la pileta. Primero de frente, ella subida en sus brazos, subiendo y bajando sobre la pija. El agua chapoteaba alrededor con cada movimiento.
- Más rápido… cogeme más rápido… - pedía ella.
Lucas la apoyó contra el borde otra vez, ahora de espaldas a él. La penetró por detrás, agarrándola de las tetas, pellizcándole los pezones mientras la embestía fuerte.
- Te cojo como una puta en la pileta… ¿te gusta? -
- Sí… me encanta… no pares… rompeme… -
Cambiaron de posición. Coty se puso de espaldas contra la pared, una pierna levantada sobre el hombro de él. Lucas se la metía profundo, el agua salpicando en la cara de los dos.
- Mirame mientras me cogés… - jadeaba Coty. - Quiero verte la cara cuando me hacés acabar… -
Lucas aceleró, la besaba, le mordía el cuello. Coty empezó a temblar.
Se corrió apretándolo fuerte adentro, la concha contrayéndose alrededor de la pija. Lucas siguió embistiendo hasta que no pudo más. Se salió justo a tiempo, se corrió en el agua, chorros blancos flotando un segundo antes de diluirse.
Ambos quedaron jadeando, abrazados en el medio de la pileta.
Coty le sonrió, todavía temblando un poco.
- Vení… subí - le dijo, trepándose a sus brazos como koala.
Se besaron lento, profundo, mientras Lucas la llevaba en andas hacia el borde. Salieron del agua chorreando. Coty le rodeaba el cuello con los brazos, las piernas en la cintura, besándolo sin parar mientras caminaban hacia la habitación.
Una vez adentro, Coty se bajó, lo empujó contra la cama y se subió encima, todavía mojada.
- Quedate a cenar… - le susurró al oído mientras le agarraba la pija y empezaba a masturbarlo despacio. - Después seguimos… toda la noche si querés. -
Lucas le mordió el lóbulo de la oreja. - Me quedo… pero primero me quiero bañar. Estoy todo clorado y sudado. -
Coty se rió. - Dale… andá. Yo voy preparando algo rico. -
Se levantó, se puso una tanga rosa chiquita que apenas era un hilo y caminó hacia la cocina meneando el culo. Lucas la miró irse, la pija ya endureciéndose otra vez.


Lucas salió de la ducha envuelto en una toalla que Coty le había dejado colgada en el baño. El vapor todavía le empañaba la piel, el pelo mojado le caía sobre la frente. Caminó descalzo por el pasillo hasta la cocina, siguiendo el olor a ajo, tomate y carne que flotaba en el aire.
Coty estaba de espaldas, cocinando. Solo llevaba puesta esa tanga rosa chiquita, de esas que son un hilo entre las nalgas y un triángulo mínimo adelante. El culo se le movía con cada paso que daba mientras revolvía la sartén. Las nalgas redondas, todavía un poco rojas de las nalgueadas en la pileta, brillaban bajo la luz cálida de la cocina. Lucas se quedó parado en la puerta un segundo, mirándola, la pija empezando a endurecerse otra vez debajo de la toalla.
Se acercó por detrás en silencio, pegó el cuerpo al de ella y apoyó la pija dura contra su culo, justo entre las nalgas. Coty soltó un gemidito y se mordió el labio.
- Uy… ya estás listo de nuevo - susurró ella, moviendo el culo despacio contra él, frotándose. - ¿No te cansás nunca, pajerito? -
Lucas le besó el cuello, le mordió suave el hombro mientras le agarraba las tetas por detrás, apretándolas con ganas.
- No con vos… no me alcanza nunca - murmuró contra su piel. - Mirá cómo me ponés… cocinando en tanga… sos una tentación andante. -
Coty se rió bajito y apagó el fuego de la hornalla.
- Pará… esperá hasta después de la cena, boludo. Si seguís así no comemos nunca. -
Lucas se despegó un poco, pero no se alejó. Se agachó despacio, se puso de rodillas atrás de ella y le besó una nalga, después la otra. Le mordió suave la carne firme, le pasó la lengua por la curva donde el hilo de la tanga se perdía.
- Ay… qué hacés… - gimió Coty, apoyando las manos en la mesada, arqueando la espalda. - Me vas a matar… -
Lucas le bajó la tanga despacio hasta los tobillos con los dientes, dejándola caer. Le abrió las nalgas con las manos y le metió la lengua directo en la concha desde atrás, lamiendo fuerte, saboreando lo mojada que estaba todavía.
- Hummm… sí… comémela así… - jadeó ella, empujando el culo contra su cara. - Qué lengua tenés… seguí… meteme la lengua adentro… -
Lucas la devoraba, alternando entre chuparle el clítoris y meterle la lengua profunda. Coty gemía cada vez más fuerte, las piernas le temblaban.
De repente se dio vuelta, lo agarró de los brazos y lo levantó.
- Basta… cógeme ya - le ordenó con voz ronca. - No aguanto más. -
Lucas no esperó. La levantó por la cintura, la sentó en la mesada de un movimiento y le abrió las piernas. Se la metió de un solo empujón, hasta el fondo.
Empezó a cogerla fuerte encima de la mesada. Cada embestida hacía que los platos y los cubiertos vibraran. Coty le rodeaba la cintura con las piernas, lo apretaba contra ella.
- Más fuerte… rompeme la concha… - pedía jadeando. - Me encanta que me cojas así… en la cocina… como una puta… -
Lucas la levantó de la mesada sin sacársela y la apoyó contra la heladera. La penetraba de pie, profundo, mientras le chupaba las tetas y le mordía los pezones.
- Te cojo donde quiera… sos mía esta noche - gruñía él.
Coty se bajó de golpe, lo empujó hasta la silla de la mesa y lo sentó. Se subió encima, se sentó sobre la pija y empezó a cabalgarlo como loca, subiendo y bajando rápido, las tetas rebotando frente a la cara de él.
- Mirame… mirame mientras te cojo… - gemía ella. - Quiero que me veas acabar encima tuyo… -
Lucas le agarró el culo, la ayudaba a bajar más fuerte. Le nalgueaba mientras cabalgaba.
- Estás re caliente… me vas a hacer acabar así… - jadeaba él.
Coty se bajó de repente, se puso de rodillas entre sus piernas, la cara levantada, boca abierta, lengua afuera, cara de puta total.
- Dame la leche… correte en mi cara… quiero sentirla toda… - suplicó, mirándolo fijo.

Lucas se paró, se pajeó rápido dos o tres veces y se corrió con fuerza. Chorros gruesos le cayeron en la cara, en la lengua, en las mejillas. Coty cerró los ojos un segundo, tragó lo que le entró en la boca y se limpió el resto con los dedos, chupándoselos después.
- Qué rico… me encanta tu leche… - susurró sonriendo.
Lucas cayó sentado en la silla, respirando agitado. Coty se levantó, todavía con restos de semen en la cara, y le dio un beso suave en la boca.
- Ahora sí… comemos algo - dijo riendo.
Pero la cena duró poco. Comieron rápido, medio desnudos, tocándose todo el tiempo. Después Lucas miró el reloj: eran casi las 2 de la mañana.
- Tengo que irme… mañana laburo temprano - dijo con pesar.
Coty hizo un puchero, se paró y empezó a ponerse la tanga rosa otra vez.
- No te vayas… quedate… - le rogó, abrazándolo por la cintura. - Mañana te despierto con la boca… -
Lucas se rió, le besó la frente. - Mañana vengo de nuevo. Te lo juro. Espérame. -
Mientras ella se subía la tanga, él la ayudó, subiéndosela despacio, rozándole la concha con los dedos.
- Te espero… pero volvé temprano, eh - dijo ella, mordiéndose el labio.
Se besaron contra la puerta de entrada. No se despegaban. Coty le metió la mano por debajo de la remera, le acariciaba la espalda. Lucas le agarró el culo por encima de la tanga y le dio una nalgada sonora que retumbó.
- Ay… boludo… - gimió ella riendo.
Otra nalgada más fuerte. Coty se pegó más a él.
- Tocame… dale… manoseame antes de irte - pidió.
Lucas le metió la mano adentro de la tanga, le acarició la concha todavía hinchada, le metió dos dedos rápido mientras la besaba con lengua. Coty gemía contra su boca.
- Más… meteme los dedos… - susurraba.
Después de unos segundos intensos, Lucas se despegó con esfuerzo.
- Me tengo que ir… o no salgo nunca - dijo jadeando.
Cuando llegó a su casa, exhausto pero feliz, abrió el WhatsApp. Tenía un mensaje de Coty, enviado hacía apenas cinco minutos.
Era una foto: ella acostada en la cama, de espaldas, con una tanga blanca mínima que se le metía entre las nalgas. El culo perfecto en primer plano, la espalda arqueada, el pelo desparramado. Abajo escribió:
- “Ya estoy pensando en lo de mañana… vení temprano que te quiero tener todo el día adentro. No me hagas esperar mucho, pajerito.” -
Lucas sonrió como idiota, la pija endureciéndose otra vez solo de verla.
- Mañana te rompo de nuevo, Coty - murmuró para sí mismo, tirándose en la cama.
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