Despierto a las 6:00.
Hay una sensación tibia entre mis piernas, como si mis sueños hubieran dejado una huella que el cuerpo todavía no quiere soltar. Mi respiración es lenta, pero cargada. Me quedo unos segundos mirando el techo, consciente de mi propio calor.
Me pongo de pie y me estiro despacio. Los brazos arriba, la espalda arqueándose apenas… mi blusa sube y deja ver la tanguita con la que dormí. El aire fresco de la mañana roza mis muslos y me hace suspirar. Sigo con algunos estiramientos más, sintiendo cómo despierta cada músculo… y algo más.
Camino a la cocina con calma, algo sexy, como si me estuvieran viendo. Pongo a hervir el agua para mi café. Mientras espero, me lavo la cara, cepillo mis dientes, y levanto la vista hacia el espejo.
Me observo.
Mi rostro todavía adormilado.
Mi pecho subiendo y bajando.
Mis caderas.
Me giro un poco y miro mi culo por encima del hombro. Sonrío. Me doy una pequeña azotada que resuena suave en el baño.
—Buenos días —murmuro para mí misma.
Vuelvo por mi café y me siento a beberlo despacio. El vapor sube hacia mi cara mientras desbloqueo el celular. Una breve estancia en el buzón. Algunos saludos. Algunos mensajes cargados de urgencia por mi.
Y a mi… me gusta provocar
Me gusta ese momento de la mañana en que algunos despiertan con energía acumulada. Me gusta saberlo. Me gusta jugar con algo que la naturaleza hizo para disfrutar.
Doy un sorbo caliente.
Mi mano baja distraída por mis muslos.
Otro sorbo.
Sube un poco más.
Exhalo apenas cuando mis dedos llegan a ese punto donde el calor se concentra. No es prisa, es curiosidad. Movimientos suaves, circulares… mientras leo. A veces mensajes. A veces relatos. A veces fantasías.
Termino el café.
Tengo que ducharme.
El agua cae primero sobre mis piernas, tibia, deslizándose lentamente mientras me acostumbro a la temperatura. Poco a poco dejo que cubra más piel. Mis manos recorren mi cuerpo con la excusa de enjuagarme, pero sé que no es solo eso.
Mis pensamientos regresan a lo que leí hace unos minutos.
A lo que fantaseé.
A lo que imaginaron conmigo.
Mis manos suben, bajan, se detienen… mi respiración cambia. El agua resbala, amplifica cada sensación. Cierro los ojos un momento, permitiéndome sentir.
Cuando salgo, estoy sonrojada.
Me envuelvo en la toalla y me miro otra vez en el espejo. Hay algo distinto en mi expresión. Una chispa. Una complicidad silenciosa conmigo misma.
Sonrío.
Me visto lentamente, todavía pensando en ustedes. En lo que escriben. En lo que imaginan. Intento calmar las ansias mientras el día empieza a reclamarme.
Salgo de casa.
El aire de la mañana me recibe, y camino con normalidad… como si nada. Como si bajo la ropa no llevara todavía ese calor persistente.
Y desde el primer paso afuera, ya estoy esperando el momento de volver.
Volver a mi espacio.
Volver a mi ritual.
Volver a ser, aunque sea por unas horas, la amante de sus pensamientos.
Gracias a los que se toman la molestia de hacerme sentir, por encima de su deseo. Amo aquellos que se adentran a explorar mas allá de lo superficial, los que se toman el tiempo de cocinar a fuego lento las fantasías y diversión mutua. A mi también me gusta hacerlo, compartir un poco de mi energía con ustedes, y que disfruten.
Hay una sensación tibia entre mis piernas, como si mis sueños hubieran dejado una huella que el cuerpo todavía no quiere soltar. Mi respiración es lenta, pero cargada. Me quedo unos segundos mirando el techo, consciente de mi propio calor.
Me pongo de pie y me estiro despacio. Los brazos arriba, la espalda arqueándose apenas… mi blusa sube y deja ver la tanguita con la que dormí. El aire fresco de la mañana roza mis muslos y me hace suspirar. Sigo con algunos estiramientos más, sintiendo cómo despierta cada músculo… y algo más.
Camino a la cocina con calma, algo sexy, como si me estuvieran viendo. Pongo a hervir el agua para mi café. Mientras espero, me lavo la cara, cepillo mis dientes, y levanto la vista hacia el espejo.
Me observo.
Mi rostro todavía adormilado.
Mi pecho subiendo y bajando.
Mis caderas.
Me giro un poco y miro mi culo por encima del hombro. Sonrío. Me doy una pequeña azotada que resuena suave en el baño.
—Buenos días —murmuro para mí misma.
Vuelvo por mi café y me siento a beberlo despacio. El vapor sube hacia mi cara mientras desbloqueo el celular. Una breve estancia en el buzón. Algunos saludos. Algunos mensajes cargados de urgencia por mi.
Y a mi… me gusta provocar
Me gusta ese momento de la mañana en que algunos despiertan con energía acumulada. Me gusta saberlo. Me gusta jugar con algo que la naturaleza hizo para disfrutar.
Doy un sorbo caliente.
Mi mano baja distraída por mis muslos.
Otro sorbo.
Sube un poco más.
Exhalo apenas cuando mis dedos llegan a ese punto donde el calor se concentra. No es prisa, es curiosidad. Movimientos suaves, circulares… mientras leo. A veces mensajes. A veces relatos. A veces fantasías.
Termino el café.
Tengo que ducharme.
El agua cae primero sobre mis piernas, tibia, deslizándose lentamente mientras me acostumbro a la temperatura. Poco a poco dejo que cubra más piel. Mis manos recorren mi cuerpo con la excusa de enjuagarme, pero sé que no es solo eso.
Mis pensamientos regresan a lo que leí hace unos minutos.
A lo que fantaseé.
A lo que imaginaron conmigo.
Mis manos suben, bajan, se detienen… mi respiración cambia. El agua resbala, amplifica cada sensación. Cierro los ojos un momento, permitiéndome sentir.
Cuando salgo, estoy sonrojada.
Me envuelvo en la toalla y me miro otra vez en el espejo. Hay algo distinto en mi expresión. Una chispa. Una complicidad silenciosa conmigo misma.
Sonrío.
Me visto lentamente, todavía pensando en ustedes. En lo que escriben. En lo que imaginan. Intento calmar las ansias mientras el día empieza a reclamarme.
Salgo de casa.
El aire de la mañana me recibe, y camino con normalidad… como si nada. Como si bajo la ropa no llevara todavía ese calor persistente.
Y desde el primer paso afuera, ya estoy esperando el momento de volver.
Volver a mi espacio.
Volver a mi ritual.
Volver a ser, aunque sea por unas horas, la amante de sus pensamientos.
Gracias a los que se toman la molestia de hacerme sentir, por encima de su deseo. Amo aquellos que se adentran a explorar mas allá de lo superficial, los que se toman el tiempo de cocinar a fuego lento las fantasías y diversión mutua. A mi también me gusta hacerlo, compartir un poco de mi energía con ustedes, y que disfruten.
3 comentarios - Rutina - Vale
Besitos en la cola. 😘