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Todo empezó como un juego (18)

Ese día me volví loco siguiendo con la mirada a mi hermana. Encima la muy hija de puta parecía que lo hacía a propósito de exhibirse y mover el culo cada vez que pasaba cerca de mí. Por suerte, el resto de mi familia, salvo Sol, no lo notó.
Pasaron unos días y junto con Sol empezamos a fantasear con la idea de mi hermana y hacer un trío con ella, sobre todo sabiendo que su marido no iba a estar unos cuantos días por trabajo.
Si bien la situación en la casa de mis viejos había sido por demás excitante, nada daba garantías ya que el lazo familiar era muy fuerte y una cosa era una mirada cómplice, una masturbación en compañía y otra cosa era un encuentro sexual de a tres.
Lo mas importante es que en esta cruzada la tenía a Sol de mi lado. Encima como estábamos muy calientes los dos, cogíamos como desesperados y en cada encuentro no faltaban las palabras más fuertes con relación a las personas mas cercanas.
Sin ir mas lejos, volví a insistirle con su hermano y ella no dejaba de hablar de mi hermana y de las ganas que tenía de chuparme la pija con ella. Acabé dentro de Sol mientras ella me decía “acabame adentro como le acabarías a Lucía”
Llegó el día en que el marido de mi hermana se fue de viaje y Sol no dejaba de proponerme que invitemos a mi hermana a cenar un día.
-            Yo no tengo problema, pero olvídate de que se termine armando algo entre los tres.
-            ¿por qué te tenés tan poca fe? – me decía ella
-            No es una cuestión de fe, es mi hermana
-            Te recuerdo – a Sol le costó seguir – con quienes estuve yo?
-            Sí, mi amor, lo sé, pero con Lu mi relación es de otro calibre
-            Te puedo asegurar que tu hermana, si la sabemos calentar, se prende
-            No sé, no sé…
La cosa es que un viernes Sol estuvo todo el día mensajeándome con que estaba caliente y que quería cogerme a la noche.
Ese día llego del trabajo y me encuentro con la novedad de que mi hermana está tomando un gin tonic con Sol en el sillón de casa. Sorpresa.
Como un niño, empecé a ponerme nervioso con la situación. Ellas por el contrario, parecían divertirse. Para parecer un poco mas natural, me preparé un gin tonic yo también y me fui a sentar junto a Sol.
La conversación giraba sobre Lucía, mi hermana, que estaba sola y hablaba diariamente con su marido que estaría 2 semanas mas en Brasil. Ella contaba como la estaba pasando él y que estaba cansado porque volvía muy tarde de reuniones y trabajo constante. Aprovechó mi hermana para contar que la tenía un poco celosa una brasilera que trabajaba en la misma empresa que su marido.
Sol se levantó a dejar el vaso y se puso a hacer unas cosas mientras yo seguía hablando con mi hermana.
Pasado un rato, Sol como si nada, se me sentó encima mientras hablábamos con Lucía y me abrazó. Mi hermana la miró seria y dijo:
-            Gonza, Sol, lo del otro día fue muy fuerte, no creo que deba repetirse
Toda la ilusión se me había caído escuchando esas pocas palabras de mi hermana. Yo la miré a Sol que me sonrió y le respondió a mi hermana.
-            Lu, no te hagas tanto rollo, fue un momento lindo, nosotros lo disfrutamos mucho
-            Lo sé, yo también, pero… - añadía mi hermana
-            Ya sé, es tu hermano... – completó mi mujer
Yo no decía ni media palabra, las dejaba a ellas que siguieran.
-            Bueno, entiéndanme, es una situación muy rara…bizzarra
-            Claro que sí, y además excitante – seguía Sol
Sol me dio un beso largo en el que casi me obligó a abrir la boca y se giró mirándola a Lucía.
-            Ves? No pasa nada porque nos mires un rato
-            Lo se, es que es muy raro verlo a él, a mi hermano
-            Vos olvídate de que es tu hermano y mírame a mi – le dice Sol
Ahora me vuelve a besar y me agarra mis manos para que la acaricie en la espalda. Termina el beso y la veo a Lucía que no nos quita la mirada de encima.
No se la nota incómoda. Al contrario, parece divertida. Terminamos de comprobarlo cuando dice:
-            Como les gusta contar plata delante de los pobres a ustedes, eh!
Sol se rie y me vuelve a besar, pero ahora se sienta con ambas piernas a cada lado de mi cuerpo y se saca la camisa mientras se gira mirándola a mi hermana:
-            Bueno, vamos a contar mucha plata, así que prepárate
Yo no puedo creer lo que estoy viendo. Sol en su corpiño negro transparente me besa y me agarra las manos para que le toque los pechos.
Yo me incorporo y la beso mientras intento desprenderle el corpiño. Conozco a la perfección esa prenda y no me va a costar hacerlo. En ese momento siento el aliento caliente de Sol en mi oído que me dice:
-            No me lo desabroches, hacete el que te cuesta desprenderlo
Empecé a intentar hacerlo mal a propósito y Sol le dijo a mi hermana
-            Lucía, ayudá a tu hermano a desprenderme el corpiño, por favor
Mi hermana, como si estuviera esperando el llamado, se arrodilló detrás de Sol y le desprendió el corpiño utilizando sus dos manos. Cuando iba a volver a su sitió, Sol la detuvo y le agarró ambas manos.
-            Quedate acá, mirá mas cerca
Mi sorpresa llegó cuando Lucía le dio un beso corto en la espalda a Sol.
Saber que mi hermana estaba besando esa espalda blanca, llena de pecas que tantas veces yo había recorrido con mi boca, me llenó de excitación.
-            Siiii – dijo Sol
-            Mmmmm – mi hermana besaba con besos cortos la espalda de sol
Yo alargué mi mano y acaricié el pelo de Lucía invitándola a que siga. Quería que los tres nos levantemos para ir a nuestra habitación, pero me pareció que no se podía romper el clima del momento.
Sol se puso de pie y se giró. Luego, tomó a mi hermana de las manos y la hizo levantarse. Sin soltarle las manos, las colocó sobre sus pechos y comenzó a recorrerlos utilizando las manos de mi hermana que la miraba incrédula.
-            Sol, yo nunca estuve con una mujer – se adelantó mi hermana
-            Yo tampoco, Lu. Tranquila – le dijo ella y le dio un corto beso en los labios.
Yo miraba todo desde mi posición y no podía creerlo. Para colmo de males, Sol volvió a darle otro beso en la boca, pero esta vez un poco mas largo. No llegaron a abrir la boca y menos a tocarse las lenguas.
Lucía la miró a Sol y con una mirada de ternura total le dijo:
-            Sos hermosa Sol
-            Vos también, Lu
-            Que suerte tiene mi hermano – dijo Lucía y la besó
Ahora era mi hermana la que tomaba la iniciativa. Sol la recibió con placer, solo que esta vez sí abrió la boca para besarla con mas pasión, con lujuria.
Ahora el beso pasó de ser tierno a ser erótico. Las manos de Lucía se movían solas por las tetas de Sol.
Yo miraba todo y no atinaba a hacer nada. No quería romper el mágico momento que estaban viviendo ellas dos.
Sol ahora puso sus manos en la parte baja de la remera de Lucía y le preguntó:
-            Puedo?
-            Claro – respondió mi hermana levantando los brazos
Sol tiró para arriba y mi sorpresa fue total cuando apareció un corpiño blanco transparente que dejaba ver sus pechos con unos pezones hermosos, oscuros y duros.
Sol ahora se giró y como una directora me dijo:
-            Ahora tenes que devolverle el favor a tu hermana y desabrocharle a ella el corpiño
Me levanté como impulsado por un rayo. Me coloqué detrás de mi hermana y le desabroché el corpiño. Le bajé ambos breteles ofreciéndoselos a mi mujer que los agarró y terminó de quitarle la blanca prenda.
Sol se quedó un instante contemplándole las tetas a mi hermana. La abrazó por la cintura y calculando bien hizo que sus pezones y los de mi hermana entren en contacto mutuamente mientras la apretaba contra su cuerpo y la besaba nuevamente en la boca.
-            Mmmmm – susurró mi hermana
Yo volví a separarme para seguir contemplando la erótica escena entre mi mujer y mi hermanita.
Cuando creí que ya nada podría sorprenderme, veo que Lucía, mi tierna hermanita que me acompaño toda la niñez y adolescencia, agarró a Sol del culo con ambas manos y sin dudar se arrojó a chuparle las tetas.
Todos los movimientos lentos y sensuales cambiaron ahora por una desesperación que parecía apoderarse de mi hermana.
Lucía chupaba los pezones de Sol como una poseída. Tal era su entusiasmo que Sol sorprendida me miró abriendo los ojos y casi al borde de la risa.
-            Me encantan tus tetas – le dijo Lucía
Yo no salía de mi asombro escuchando a mi hermana pronunciar esas palabras. ¿Era ella realmente o estaba poseída por algún fenómeno extraño? Sí, estaba poseída por el deseo.
Ahora Sol le acariciaba el pelo a Lucía y la obligó a separarse de sus tetas para poder besarla nuevamente y bajar ella a las tetas de mi hermana llenándola de besos y chupadas.
Cuando mi mujer se separó me ordenó:
-            Ayudanos a desvestirnos
Como un fiel súbdito, empecé a ayudar a ambas mujeres a quitarse la ropa. En cada movimiento me deleitaba.
Primero bajándole el jean a mi hermana y viendo su culo en primer plano. Luego viendo a Sol desabrocharse su pantalón y quedar en esa bombacha negra que transparenta su rojo bello púbico que tanto me vuelve loco.
Tuve el inmenso placer de arrodillarme en el suelo y ver como Sol le bajaba la blanca tanga a mi hermana. Se enredaba en la raya de su cola y tuve que ayudar tirando para abajo. Mis dedos rozaron la piel de la cola de mi hermana.
Ella se giró y me miró seria.
-            Gonza, no te enojes, pero quiero estar solo con Sol
Mi cabeza era un cúmulo de sensaciones. Mi hermana me sacaba totalmente del juego, pero me decía que iba a seguir con mi mujer y eso me excitaba por demás, pero…¿en qué lugar quedaba yo a partir de ahora?
-            Quieren ir a la habitación? Yo me quedo – propuse
-            Sí – dijo mi hermana
Desnudas como estaban se fueron de la mano a la habitación. Yo las miraba alejándose y no podía ocultar mi desilusión, aunque sabía que dentro de esa habitación pasarían cosas hermosas.
 
 
 
 
Continuará…
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5 comentarios - Todo empezó como un juego (18)

arg1806
Uff. Mirar no es un mal plan tampoco jaja.
lmasse74
Nada como ver disfrutar a los amores de tu vida juntas