Hola a todos espero que les guste la historia,es mi primer publicación espero reciba mucho apoyo 🥺 ... Quiero seguir la historia pero nose si les guste ,espero que si ,hágamelo saber si es así 👋🫂🥵🥵🍑🍑🫦👉👌🍑
“La semilla prohibida de Bulma”
Bulma, siempre experimentando en su laboratorio, había creado una “semilla de energía inversa” para probar en Saiyajin. Decía que era para equilibrar el ki masculino/femenino y potenciar el Super Saiyajin. Goku, confiado como siempre, se la comió entera pensando que era un dulce raro que Bulma le ofreció después de entrenar.
—Esto va a ser genial, ¿no? ¡Más poder! —dijo Goku con su sonrisa tonta, tragándosela de un bocado.
Chi-Chi estaba en la cocina de la casa, furiosa porque Goku llegaba tarde otra vez. Justo cuando él entró por la puerta, el efecto empezó.
Primero, Goku sintió un calor brutal en todo el cuerpo, como si estuviera en Super Saiyajin pero por dentro. Gritó y cayó de rodillas. Su pelo negro se alargó de golpe hasta la cintura, ondulándose sedoso. La cara se suavizó: pómulos más altos, labios carnosos, ojos más grandes y expresivos. El pecho se hinchó violentamente, rompiéndole la parte superior del gi naranja. Dos tetas enormes, firmes y pesadas brotaron, con pezones rosados duros como piedras. La cintura se estrechó, las caderas se ensancharon con un crujido audible, y el culo se infló en una curva perfecta de zorra saiyajin.

Lo peor (o lo mejor): la pija se encogió rápido. Goku se agarró el bulto con desesperación, pero desapareció en segundos, dejando una conchita rosada, hinchada y ya chorreando jugos por los muslos musculosos. La voz le salió fina, sexy, de hembra en celo:
—Chi… Chi-Chi… ¿qué me pasa? ¡Me… me salió concha! ¡Ay, nooo!
Chi-Chi salió corriendo de la cocina con el cucharón en la mano, lista para gritarle… pero se quedó helada. Vio a su marido convertido en una diosa saiyajin tetona, arrodillada, tocándose la concha nueva con dedos temblorosos, gimiendo como puta.
Pero el efecto no paró ahí. La semilla era simétrica: lo que le quitaba a uno se lo daba al otro. Chi-Chi sintió un ardor en la entrepierna. Su cuerpo se endureció, los músculos se marcaron más, los hombros se ensancharon. El pecho se aplanó, los pezones se achicaron. El pelo se cortó solo hasta los hombros, más masculino. Y entre las piernas… la concha se cerró y una pija gruesa, venosa y larga brotó de golpe, dura como roca, goteando precum. Las bolas pesadas colgaban debajo.
Chi-Chi (ahora un hombre alto, musculoso, con cara dura pero rasgos que recordaban a la original) se miró abajo, agarrándose la verga nueva.
—Goku… ¿qué carajo…? —su voz salió grave, ronca, de macho cabreado y cachondo—. Mirá lo que me hiciste… ¡mirá esta pija enorme!
Goku (ahora una hembra saiyajin perfecta, tetas rebotando con cada respiración agitada) levantó la vista, ojos vidriosos de confusión y lujuria saiyajin.
—Chi-Chi… estás… estás bueno… y yo… yo tengo tetas… y concha… y está… está mojada… mucho…
Chi-Chi (hombre) no aguantó. La lujuria saiyajin amplificada por la semilla lo volvió animal. Agarró a Goku por el pelo largo y lo tiró contra el sofá. Le arrancó lo que quedaba del gi naranja de un tirón, dejando a su “esposa” nueva completamente desnuda: tetas grandes saltando, culo redondo en pompa, concha rosada brillando de jugos.
—Siempre fuiste un idiota comiendo lo que te daban… ahora vas a aprender a ser mi puta saiyajin —gruñó Chi-Chi hombre, sacándose los pantalones. La verga saltó libre, gruesa como el antebrazo de Goku original, venas marcadas, cabeza roja e hinchada.
Goku hembra intentó protestar, pero cuando olió el aroma macho fuerte de Chi-Chi, su concha se contrajo sola y soltó un chorrito. Se mordió el labio.
—Chi-Chi… no… pero… quiero… quiero probar…
Chi-Chi no esperó. La puso en cuatro sobre el sofá, le abrió las piernas musculosas y escupió directo en la conchita. Empujó de una. La verga entró hasta las bolas en un solo golpe brutal. Goku gritó como nunca, un grito agudo de hembra siendo reventada:
—¡Aaaah! ¡Me estás rompiendo la concha! ¡Es enorme, carajo!

Chi-Chi empezó a bombear sin piedad, las caderas chocando contra el culo perfecto de Goku hembra. Las tetas rebotaban como locas, los pezones rozando el sofá. Cada embestida hacía que Goku chillara vulgaridades saiyajin:
—¡Más fuerte! ¡Metémela toda, macho! ¡Llename de leche saiyajin! ¡Quiero correrme como puta!
Chi-Chi le agarró las tetas desde atrás, pellizcando los pezones duros mientras la follaba como bestia. El sonido era obsceno: chap-chap-chap, carne contra carne, gemidos mezclados.
Goku se corrió primero: la concha se apretó como un puño alrededor de la verga, chorros calientes salpicando el sofá. Gritó:
—¡Me corro! ¡Me corro de concha, Chi-Chi! ¡Aaaah!
Chi-Chi no paró. Siguió embistiendo hasta que explotó dentro: chorros espesos, calientes, llenando la concha hasta desbordar. La leche saiyajin salió a borbotones por los muslos de Goku hembra, goteando al piso.
Los dos cayeron jadeando, Goku hembra temblando con la verga todavía adentro, Chi-Chi hombre abrazándola por detrás.

—Esto… no tiene vuelta atrás… —murmuró Chi-Chi, besándole el cuello—. Ahora sos mi hembra… y yo tu macho. Vamos a entrenar… y a follar… todos los días.
Goku, con una sonrisa tonta pero ahora de zorra satisfecha, susurró:
—Suena… divertido… ¿Podemos hacerlo otra vez ahora?
Y así empezó su nueva vida: una saiyajin tetona siempre en celo y un guerrero macho con verga insaciable.
Continuará ?
“La semilla prohibida de Bulma”
Bulma, siempre experimentando en su laboratorio, había creado una “semilla de energía inversa” para probar en Saiyajin. Decía que era para equilibrar el ki masculino/femenino y potenciar el Super Saiyajin. Goku, confiado como siempre, se la comió entera pensando que era un dulce raro que Bulma le ofreció después de entrenar.
—Esto va a ser genial, ¿no? ¡Más poder! —dijo Goku con su sonrisa tonta, tragándosela de un bocado.
Chi-Chi estaba en la cocina de la casa, furiosa porque Goku llegaba tarde otra vez. Justo cuando él entró por la puerta, el efecto empezó.
Primero, Goku sintió un calor brutal en todo el cuerpo, como si estuviera en Super Saiyajin pero por dentro. Gritó y cayó de rodillas. Su pelo negro se alargó de golpe hasta la cintura, ondulándose sedoso. La cara se suavizó: pómulos más altos, labios carnosos, ojos más grandes y expresivos. El pecho se hinchó violentamente, rompiéndole la parte superior del gi naranja. Dos tetas enormes, firmes y pesadas brotaron, con pezones rosados duros como piedras. La cintura se estrechó, las caderas se ensancharon con un crujido audible, y el culo se infló en una curva perfecta de zorra saiyajin.

Lo peor (o lo mejor): la pija se encogió rápido. Goku se agarró el bulto con desesperación, pero desapareció en segundos, dejando una conchita rosada, hinchada y ya chorreando jugos por los muslos musculosos. La voz le salió fina, sexy, de hembra en celo:
—Chi… Chi-Chi… ¿qué me pasa? ¡Me… me salió concha! ¡Ay, nooo!
Chi-Chi salió corriendo de la cocina con el cucharón en la mano, lista para gritarle… pero se quedó helada. Vio a su marido convertido en una diosa saiyajin tetona, arrodillada, tocándose la concha nueva con dedos temblorosos, gimiendo como puta.
Pero el efecto no paró ahí. La semilla era simétrica: lo que le quitaba a uno se lo daba al otro. Chi-Chi sintió un ardor en la entrepierna. Su cuerpo se endureció, los músculos se marcaron más, los hombros se ensancharon. El pecho se aplanó, los pezones se achicaron. El pelo se cortó solo hasta los hombros, más masculino. Y entre las piernas… la concha se cerró y una pija gruesa, venosa y larga brotó de golpe, dura como roca, goteando precum. Las bolas pesadas colgaban debajo.
Chi-Chi (ahora un hombre alto, musculoso, con cara dura pero rasgos que recordaban a la original) se miró abajo, agarrándose la verga nueva.
—Goku… ¿qué carajo…? —su voz salió grave, ronca, de macho cabreado y cachondo—. Mirá lo que me hiciste… ¡mirá esta pija enorme!
Goku (ahora una hembra saiyajin perfecta, tetas rebotando con cada respiración agitada) levantó la vista, ojos vidriosos de confusión y lujuria saiyajin.
—Chi-Chi… estás… estás bueno… y yo… yo tengo tetas… y concha… y está… está mojada… mucho…
Chi-Chi (hombre) no aguantó. La lujuria saiyajin amplificada por la semilla lo volvió animal. Agarró a Goku por el pelo largo y lo tiró contra el sofá. Le arrancó lo que quedaba del gi naranja de un tirón, dejando a su “esposa” nueva completamente desnuda: tetas grandes saltando, culo redondo en pompa, concha rosada brillando de jugos.
—Siempre fuiste un idiota comiendo lo que te daban… ahora vas a aprender a ser mi puta saiyajin —gruñó Chi-Chi hombre, sacándose los pantalones. La verga saltó libre, gruesa como el antebrazo de Goku original, venas marcadas, cabeza roja e hinchada.
Goku hembra intentó protestar, pero cuando olió el aroma macho fuerte de Chi-Chi, su concha se contrajo sola y soltó un chorrito. Se mordió el labio.
—Chi-Chi… no… pero… quiero… quiero probar…
Chi-Chi no esperó. La puso en cuatro sobre el sofá, le abrió las piernas musculosas y escupió directo en la conchita. Empujó de una. La verga entró hasta las bolas en un solo golpe brutal. Goku gritó como nunca, un grito agudo de hembra siendo reventada:
—¡Aaaah! ¡Me estás rompiendo la concha! ¡Es enorme, carajo!

Chi-Chi empezó a bombear sin piedad, las caderas chocando contra el culo perfecto de Goku hembra. Las tetas rebotaban como locas, los pezones rozando el sofá. Cada embestida hacía que Goku chillara vulgaridades saiyajin:
—¡Más fuerte! ¡Metémela toda, macho! ¡Llename de leche saiyajin! ¡Quiero correrme como puta!
Chi-Chi le agarró las tetas desde atrás, pellizcando los pezones duros mientras la follaba como bestia. El sonido era obsceno: chap-chap-chap, carne contra carne, gemidos mezclados.
Goku se corrió primero: la concha se apretó como un puño alrededor de la verga, chorros calientes salpicando el sofá. Gritó:
—¡Me corro! ¡Me corro de concha, Chi-Chi! ¡Aaaah!
Chi-Chi no paró. Siguió embistiendo hasta que explotó dentro: chorros espesos, calientes, llenando la concha hasta desbordar. La leche saiyajin salió a borbotones por los muslos de Goku hembra, goteando al piso.
Los dos cayeron jadeando, Goku hembra temblando con la verga todavía adentro, Chi-Chi hombre abrazándola por detrás.

—Esto… no tiene vuelta atrás… —murmuró Chi-Chi, besándole el cuello—. Ahora sos mi hembra… y yo tu macho. Vamos a entrenar… y a follar… todos los días.
Goku, con una sonrisa tonta pero ahora de zorra satisfecha, susurró:
—Suena… divertido… ¿Podemos hacerlo otra vez ahora?
Y así empezó su nueva vida: una saiyajin tetona siempre en celo y un guerrero macho con verga insaciable.
Continuará ?
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