Jamás pensé en mirar con otros ojos a la hija de mi amigo, pero es inevitable con lo hermosa y grande que esta.
Esto paso un sábado en la casa de una familia amiga, quien me había invitado a mi y a toda mi familia a un asado y a pasar el día en la pileta, no tenia muchas ganas de ir la verdad por el calor que hacia, pero mi mujer si quiso ir entonces fuimos. Pero a pesar de no querer ir mi mente estaba pensado en la hija del matrimonio amigo, una pendeja de 23 años, alta, curvilínea, hermosa mujer, muy simpática a quien conocía desde chica, pero algo había cambiado esa nena que conocía de chica, ya no era la misma y había cambiado.
Ese dia llegamos a la casa de mi amigo y ahí estaba ella con un bikini negro diminuto que realzaba sus tetas firmes y su culo tonificado. Almorzamos, ella se había puesto un short corto encima, pasamos el momento charlando y riendo, pero no dejaba de volverme loco con su sonrisa.
Después del almuerzo, pedí ir al baño, con una doble intención revisé el cesto de ropa sucia y encontré una tanga negra de encaje, con su aroma y una húmeda de sus jugos. La olí, lamí la tela, saqué fotos con el teléfono mientras me tocaba, la pija dura como piedra, sin pensarlo la guardé en mi bolsillo y salí disimulando.
El resto del día la miré obsesionado, imaginándola cogiéndomela duro. Esa noche en casa, con la tanga y fotos, me hice una paja furiosa pensando en su concha. Lucía me puede, es irresistible.
Dejo fotos de sus tangas... comenten que harían en mi lugar

Esto paso un sábado en la casa de una familia amiga, quien me había invitado a mi y a toda mi familia a un asado y a pasar el día en la pileta, no tenia muchas ganas de ir la verdad por el calor que hacia, pero mi mujer si quiso ir entonces fuimos. Pero a pesar de no querer ir mi mente estaba pensado en la hija del matrimonio amigo, una pendeja de 23 años, alta, curvilínea, hermosa mujer, muy simpática a quien conocía desde chica, pero algo había cambiado esa nena que conocía de chica, ya no era la misma y había cambiado.
Ese dia llegamos a la casa de mi amigo y ahí estaba ella con un bikini negro diminuto que realzaba sus tetas firmes y su culo tonificado. Almorzamos, ella se había puesto un short corto encima, pasamos el momento charlando y riendo, pero no dejaba de volverme loco con su sonrisa.
Después del almuerzo, pedí ir al baño, con una doble intención revisé el cesto de ropa sucia y encontré una tanga negra de encaje, con su aroma y una húmeda de sus jugos. La olí, lamí la tela, saqué fotos con el teléfono mientras me tocaba, la pija dura como piedra, sin pensarlo la guardé en mi bolsillo y salí disimulando.
El resto del día la miré obsesionado, imaginándola cogiéndomela duro. Esa noche en casa, con la tanga y fotos, me hice una paja furiosa pensando en su concha. Lucía me puede, es irresistible.
Dejo fotos de sus tangas... comenten que harían en mi lugar

1 comentarios - La hija de un un matrimonio amigo de la familia