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Mi esposa y mi vecino maduro IV aceptando los cuernos

Lo hecho, hecho estaba, Yes se había quitado un peso de encima al confesarme sin pelos en la lengua lo que estaba viviendo con Don José, aprovechando para dejarme claro que no pretendía hacerse a un lado y que necesitaba mi consentimiento, no como un permiso para hacer, sino como un acuerdo de pareja que le permitiera hacer sin reproches ni consecuencias. Se notaba más suelta, con mayor seguridad, ya no me ocultaba lo que pasaba en su día, la mayoría de los días veía a Don José, ya fuera por las mañanas o por las noches, él pasaba por ella a su trabajo o simplemente estaba afuera en la calle esperándola tan solo para verla, fuera como fuera, al llegar a casa me lo platicaba con una picara sonrisa.

Esto le puede sonar familiar a quien ha vivido una experiencia similar, la forma en que Yes se expresaba de Don José, dejaba claro que ya no le era indiferente, no solo se enfocaba en contarme sus insinuaciones o los dobles sentidos, sino que me ponía al tanto de sus conversaciones comunes, lo estaba conociendo más a fondo, él le platicaba sobre su vida, su juventud, su matrimonio, los hijos, el trabajo, sus malos pasos y hasta de sus amantes. Ella comenzaba a ver en el hombre que era Don José, dejándolo de ver solo como un vecino problemático, al principio me inquietaba escucharla hablar sobre él, pero con el tiempo y tras escuchar sus historias de voz de mi esposa, se me hizo habitual tener su nombre en la mesa.

Yes tampoco desperdiciaba oportunidad para recordarme que debía darle una respuesta, el tema no estaba zanjado, si bien, se había abstenido de tener otro encuentro con él por respeto a mi y con motivo de ofrecerme el tiempo de pensarlo, todo tiene un límite y necesitaba mi respuesta, de lo contrario aplicaría la ley de “él que calla otorga”. De alguna manera, el sexo también lo estaba usando a su favor, se esmeraba en arreglarse y verse lo mas sensual posible, salía cada día decidida a seducirlo un poco más, por sus vivencias estaba constantemente caliente, pero llegando a casa, se comportaba normal y procuraba que no tuviéramos relaciones, y si las teníamos, eran de lo más normal, con poca emoción, expresiones faciales contenidas, igual que sus orgasmos.

Me tenia entre la espada y la pared, podría ser mi esposa, pero mujer, al fin y al cabo, cuando les entra una obsesión en la cabeza no hay nada que las pueda detener, llegaba el final de marzo, entrando la primavera, Don José seguía haciendo visitas abajo, cuando esto ocurría, Yes se masturbaba por las noches y ya no le importaba si me daba cuenta o no, será por la estación o por la abstinencia, pero Yes estaba más sensible de lo normal, yo tampoco podía aguantarme las ganas, deseaba aprovechar su calentura aunque yo no fuera el motivo de ella. Una de esas noches, cuando abajo estaban en lo suyo y Yes apaciguaba sus ganas con sus dedos, me anime a tocarla, ella me detuvo un momento, pero le dije que se calmara y me dejara hacer, la toque con suavidad, recorrí sus pechos y baje mi mano por su vientre, llegue a la entrada de su vagina y de inmediato note el calor y la humedad, rose sus pliegues sin invadir su interior, la hice sufrir un momento, pero ya era demasiada su agonía, así que introduje mis dedos con suavidad, estos entraron con facilidad, ella poco a poco dejo de oponer resistencia.

Estábamos atentos a lo que se escuchaba abajo, casi a la par de los gemidos de mi tía, introducía mis dedos, como siguiendo el ritmo de ellos, Yes entendió el juego, por lo que incremento su respiración, yo acerque mi cara a la suya para hablarle, ella creyendo que buscaría algo más volvió a interponer su mano, se la hice a un lado y teniéndola cara a cara le dije “tranquila, disfruta el juego”. Continue estimulándola con movimientos suaves pero constantes, cuidando siempre mantener la armonía con los sonidos de abajo, Yes lo disfrutaba a la par, conforme se escuchaban los gritos de abajo, ella estaba cada vez más lubricada, pronto mis dedos entraban y salían con facilidad hasta que comencé a sentir un espasmo en su pared vaginal, “déjalo salir”, ella alzo su cadera y cuando sentía que salía, lo retenía.

Así estuve unos momentos, ella no quería soltarlo, quizás por no querer mojar las sabanas o por la vergüenza del juego, supe que tenia que ayudarla a llegar, así que puse en las sabanas las palabras que me condenarían, “relájate, solo suéltalo”, se volvió a tensar, “no pienses en nada”, cerró los ojos, “¿lo sientes en tu interior?”, asintió con la cabeza, ¿sientes como entra y sale?, entre dientes contesto que sí, ¿te gusta sentir… la verga de Don José? Ahora sí, el espasmo no se hizo esperar y lo acompaño el liquido saliendo de su interior, fue abundante, alcanzó a mojar mis manos y las sábanas, pero no me detuve, continue el movimiento tocando su punto, continue, “¿te gusta como entra su verga, te gustaría volverla a sentir?, se quejaba a la vez que alzaba mas sus caderas buscando acompañar mis movimientos, “¿quieres ser su puta, te quieres volver a acostar con él?, de nuevo se corrió, las ganas acumuladas estaban haciendo su trabajo.

Pero abajo también llegaba el final, se escuchaban gritos mas fuertes pero acelerados, de pronto hubo un grito unisonó y se hizo el silencio, Yes con la respiración acelerada también detuvo sus movimientos, saqué mis dedos de su interior y me recosté, ella se volvió a acomodar y se recostó a mi lado, tras recobrar el aliento se acercó a mí, como queriéndome devolverme el favor, ahora fui yo quien la detuvo.

K: espera,
Y: ¿Qué?, ¿acaso no quieres hacerlo?
K: así no
Y. entonces
K: primero tenemos que hablar sobre lo que ha estado ocurriendo
Y: no hay de que hablar
K: claro que sí, te has estado comportando distante
Y: ya sabes, solo es una mala racha, algo de estrés, nada de qué preocuparse
K: no, algo más esta pasando y sabes a que me refiero
Y: ¿de qué hablas?
K: de lo que hay en las sabanas
Y: solo era un juego
K: esto ya va más allá de un juego, ¿en serio tanto lo deseas?
Y: ok, si eso quieres, vamos a hablar de Don José

Se acerco a mí, pero poniéndose algo seria.

Y: me gusto este juego, solo que…
K: ¿Qué?
Y: ya no deberías seguir usando a Don José para jugar
K: solo es un juego
Y: no te gustara a donde nos puede llevar este juego, ya lo hemos platicado y creo que no estas de acuerdo con esto
K: lo de hacerlo en serio es una cosa, pero el juego no tiene por qué ser un problema
Y: si lo es, más cuando…
K. cuando qué?
Y: me he tenido que alejar un poco de él, ya me ha propuesto ser algo así como su novia, pero como no recibo respuesta tuya he decidido que lo mejor es evitarlo
K: lo dices como si fuera algo molesto para ti
Y: siendo sincera, entre más tiempo paso con Don José más deseos tengo de volver a estar con él, pero soy tu esposa, no quiero problemas contigo, alejarme ha sido lo mas sensato, pero como mujer, me está costando mucho
K: ¿se supone que debo de comprenderte?
Y: lo que te pido es que ya no lo mencionemos más, cada vez que fantaseamos con él, lo disfruto y se que tu también, pero se está haciendo peligroso
K: ¿es como si te estuviera antojando?
Y: algo así, solo ve las sábanas, así es como me pone pensar en estar con él, estoy intentando dejarlo a un lado, que lo menciones solo me lo mete en la cabeza cada vez más

Hice caso de lo que me pidió, mire las sábanas, las toque y sentí lo mojadas que estaban, me vino a la mente lo que había pasado entre ellos, me preguntaba a mí mismo si tanto lo había disfrutado como para que este fuera el resultado, mientras me perdía en mis pensamientos note que tenía una erección considerable, me ponía mucho lo que pasaba por mi cabeza, pero más saber que mi esposa deseaba tanto estar con él, lo que me estaba confesando no era poca cosa, era un deseo genuino de mujer, ella luchaba por contenerlo por el bien de la relación, aunque a mi en el fondo me molestaba lo que sentía, en mi erección supe que también me excitaba.

La mire a los ojos por un momento, la tome de la cara y la bese con ternura, ahora si me correspondió el beso, primero fue uno largo, lo siguieron una serie de besos más pequeños, de esos que se dan los novios primerizos, entre esos besos se lo dije.

K: está bien
Y: ¿lo dejaras de mencionar?
K: no me refiero a eso
Y: a que te refieres entonces
K: está bien, hazlo
Y: ¿en serio?
K: si, tienes mi aprobación

Tomo el miembro con su mano, acariciándome y empezando un suave movimiento, de la misma forma en que lo hice yo antes, se acercó a mi cara, y con la voz de toda una gatita comenzó a hablarme.

Y: necesito que lo digas tal cual
K: ….
Y: dime, ¿a qué te refieres?
K: acepto que vayas con él
Y: ¿con quién?
K: con el vecino
Y: di su nombre
K: con don José
Y: entonces, ¿aceptas?
K: si
Y: ¿seguro?
K: creo que si
Y: no, sin dudas
K: acepto que te acuestes con Don José
Y: no es eso lo que debes de decir
K: ¿entonces qué?
Y: lo que Don José me pidió
K: …
Y: vamos, pídemelo
K: quiero que seas novia de Don José y lo trates como tal
Y: esta bien amor, acepto, seré novia de Don José y tu serás mi marido cornudo
K: Gracias amor

Mi corrida fue abundante, la situación me tenia muy excitado, por lo que no pude controlar la intensidad, sin embargo, diría que lo disfrute mucho, ella se quedo a mi lado y continuamos esos besos llenos de ternura y pasión, cuando nos tranquilizamos un poco se preparo para dormir, ya acostada solo me miro y cuando pretendió decirme algo, solo la detuve y le dije:

K: es en serio, puedes proceder como gustes, solo tengo unas condiciones
Y: ¿qué?
K: quiero saber todo lo que hacen
Y: está bien, te lo contare
K. y si es posible, quiero participar
Y: no creo que acepte que estes presente, ni siquiera creo que le pueda decir que estas al tanto
K: lo sé, tendrás que salir a solas, me refiero a que me incluyas en el juego
Y: ¿de qué manera?
K: no lo sé, cosas como dejarme elegir tu ropa
Y. si, creo que puedes ayudarme con eso, ¿algo más?
K: bueno, se que no puedo estar presente, pero quizás podrías…
Y: ¿podría qué?
K: una video llamada o algo así
Y: bueno, si puedo lo hare, entonces, ¿es un trato?
K: es un trato

Ahora si era aun hecho, las cosas habían llegado hasta aquí, sin darme cuenta, la fantasía había cruzado los límites y estaba alcanzando un punto sin regreso, si bien, ya habíamos tenido experiencia en el cuckold, el acuerdo pactado anteriormente se había ido al carajo, yo ya no podía tener el control de la situación, en el mejor de los casos Yes seria la que lo tomaría y en el peor, Don José. Los temores se acrecentaron, si cuestiones como que yo estuviera presente y la acompañara se estaban haciendo a un lado, que más podrían llegar a ignorar, hasta donde pudiera llevar el deseo a Yes.

Las acciones de Yes no se hicieron esperar más, por la mañana se levanto a bañarse y me pidió algo muy particular, que eligiera la ropa que se pondría ese día, abrir el closet y busque un vestido color verde, acompañado con un cinturón negro, sandalias de color beige. Cuando ella salió, sonrió por mi elección, pero me recalco que aun faltaba la ropa interior, “por si acaso”, solo elegí un cachetero negro, por la parte de arriba le pedí que no llevara nada, pues el vestido se veía mejor con los hombros descubiertos, ella termino de arreglar su cabello y maquillarse, se despido de mí y salió, yo subí a ver desde arriba del edificio, en efecto, la camioneta de Don José le pito y ella se subió.

Yo hice mi rutina laboral, pero en el trabajo no podía dejar de pensar en que estaría pasando, revisaba mi teléfono a cada rato, esperando recibir un mensaje de ella, pero pasaba el tiempo y no recibia noticias suyas, llego la hora de la comida, estuve tentado a marcarle, pero algo en mi me decía que, si algo estuviera pasando, lo mejor sería no interrumpir. Cerca de las 5 de le tarde me llego un mensaje, solo era un “todo bien, no te preocupes”, seguido de un emoticón de corazón, a las 6 salí del trabajo y fui directo a casa, al llegar en la calle ya estaba la camioneta de Don José en el lugar habitual, entre a casa y Yes aun no estaba, en ese momento decidí marcarle, pero justamente venia entrando al edificio.

Al llegar me saludo con normalidad, había traído sushi para cenar, nos sentamos y me platico su día, estaba muy efusiva, sonriente, sin duda su día había ido bien, no paso mucho tiempo para que yo tocara el tema, estaba impaciente por saber que había ocurrido. Por la mañana se encontró con Don José, días atrás no se había ido con él por lo que le dio una explicación justificándose con que tenia que llevaba equipo de trabajo y la misma empresa pagaba el taxi, pero que ya había terminado con eso y podría seguir llevándola al trabajo, se lo tomo bien, por lo que emprendió el camino, no sin antes, decirle lo bella que se veía.

De nuevo en el camino se pudieron al día, cosas sobre el trabajo de Yes y los problemas con la esposa de Don José debido a sus constantes ausencias, ya casi al terminar el recorrido él le dijo que estaría ausente quince días pues iría con su esposa a arreglar unos asuntos en su pueblo, ella lo resintió un poco, pensaba que se verían con mayor constancia y ahora resultaba que él no estaría disponible. Le dijo que se iría por la tarde noche, por lo que Yes le pidió que pasara por ella en la tarde, aunque sea solo para comer, a lo que Don José acepto, sin embargo, Yes tuvo otra idea, solicito salir temprano por lo que tuvo que ocuparse y terminar sus pendientes con la finalidad de tener la tarde libre, razón por la que no se reportó conmigo, a las 2 de la tarde salió y en efecto, ya la estaban esperando.

Yes le invito a tomar una cerveza en un restaurante-bar, con el tiempo encima Don José acepto, después de comer y tras un par de tragos pagaron la cuenta y se dispuso a devolverla a su trabajo, a medio camino Yes le pidió que la llevara a imprimir un documento a un lugar cercano, de nuevo acepto y ella le fue indicando por donde fuera. Don José reconoció el camino al lugar habitual donde se habían detenido en otras ocasiones cuando salían de fiesta, se estaciono en el lugar con poca gente, ella se dispuso a bajarse, pero la detuvo del brazo y la metió de nuevo acercándola a él y besándole en la boca.

DJ: deja de jugar conmigo
Y: ¿qué harás al respecto?
DJ: darte lo que viniste a buscar

Ahora tenía lo que había estado buscando, se subió encima de él y le correspondió el beso, con el vestido que llevaba le facilito el trabajo a Don José, sin tanto rodeo la penetro en esa posición, enredo el vestido y se lo pudo a medio cintura, con ambas manos tomo sus nalgas y las acercaba con cada empujón de su verga, a la vez que aprovecha que sus tetas le quedaban a la altura de su boca, por lo que chupaba y mordía sus pezones, pronto se vino el orgasmo, Yes recibió el esperma caliente de Don José en su interior, fue algo rápido pero satisfactorio para ambos, ella se quedo un momento encima de él, su verga se puso flácida y se salió de dentro de ella. Yes se volvió a subir el vestido y se sentó de nuevo en el asiento del copiloto, Don José encendió su camioneta y arranco hacia su trabajo para dejarla, mientras, ella terminaba de arreglarse, al darse cuenta de a donde se dirigía le dijo.

Y: ¿a dónde va?
DJ: a tu trabajo claro, ya nos hemos pasado de tiempo
Y: no se preocupe, no tengo que volver hoy
DJ: ¿no te meterás en problemas?
Y: no, ya había avisado
DJ: ¿así que ya lo tenías planeado?
Y: digamos que un poco
DJ: entonces, ¿ahora donde te dejo?
Y: ¿no piensas acompañarme el resto de la tarde?
DJ: no, ya se me hace tarde, debo preparar unas cosas para el viaje, solo vine por que sospechaba que algo así podía pasar
Y: y yo que pretendía tener toda la tarde
DJ: calma zorrita, cuando regrese tendremos tiempo para desquitarnos
Y: no lo sé, ¿qué te hace pensar que te estaré esperando?
DJ: lo harás zorrita, vendrás porque necesitaras de sexo y por qué te lo digo yo
Y: está bien, ya entendí, solo jugaba
DJ: ya jugare contigo niñita
Y: por ahora, solo déjame en una plaza cercana

Don José la dejo y se despidió de ella dándole una nalgada, bajándola de su camioneta como si estuviera dejando a una puta que acaba de contratar, ella fue al baño del lugar y termino de asearse, paseo por la plaza y paso por la cena para venir de nuevo a casa. Atento a lo que me contaba yo tenia una erección considerable, en verdad solo había bastado un sí de mi parte para que ella de inmediato se fuera a entregar a él, la levante y la bese con pasión, ella me correspondió, la lleve hacía la recamara y comencé a devorar su cuerpo, olía a sudor y a sexo, le puse el vestido tal cual lo había hecho antes su amante y la puse a que me diera una felación.

Y: vaya, veo que estas caliente
K: si, me ha puesto mucho lo que me has contado
Y: ¿sorprendido por lo que ocurrió hoy?
K: no mucho, imagino que ya tenias tiempo esperando que pasara
Y: si, espere mucho, ya lo necesitaba
K: ahora tendrás que esperar un poco más
Y: eso será un horror, quince días sin sexo
K: quince días sin estar con él
Y: bueno, talvez no venga al caso
K: a que te refieres
Y. bueno, es que me pidió algo más antes de irse
K: ¿algo como qué?
Y: no es gran cosa, pero necesito de tu apoyo
K. que tan malo puede ser
Y: no mucho, me pido que en lo que regresa le envié fotos y videos masturbándome
K: ¿acaso quieres que las tome?
Y: claro que no, se notaria que alguien graba
K: ¿entonces donde entro yo?
Y: es que… me pidió masturbarme… y que no tuviera sexo estos quince días con nadie y eso te incluye
K: ¡está loco!, ¿que se ha creído?
Y: ¿! que se ha creído!? pues… mi macho, así que mejor córrete de una vez “cornudo”

Continúo haciéndome una felación que con toda la excitación proveniente de sus palabras me llevo a correrme en abundancia, ella dejo entrar mi semen en su boca y como una profesional se lo trago, se subió encima de mis piernas mirándome de frente.

Y: ¿es esto lo que querías cornudo?, ¿te gusta verme transformada en una zorrita como me llama él?
K: si mi amor, me encanta lo zorrita que eres
Y: que bueno, porque me voy a portar cada vez más zorra
K: esta bien mi amor, puedes hacer lo que quieras
Y: entonces ven y hazme el amor
K: no mi amor
Y: ¿no quieres hacerlo?
K: si quiero, pero Don José te dijo que no, perdón, tu macho te dijo que no

1 comentarios - Mi esposa y mi vecino maduro IV aceptando los cuernos

alexio256
muy bueno me identifico en algunas situaciones