Resulta que desde hace un par de meses he estado mensajeándome con Danna, una ex novia de la universidad. De piel pálida, caderona y de casi 1.75 m, nos encontramos en Instagram y empezamos a platicar.
Siempre fue muy abierta conmigo y me confesó que una vez le había propuesto un trío a su novio pero no hubo quorum. Después él le sacó el tema, se le había prendido el morbo de ver cómo otro se coge a su novia pero no terminaba de convencerle la idea.
Danna me propuso que yo fuese ese tercero pero sin que él se enterara de que habíamos sido novios.
Los mensajes fueron subiendo de tono pero como su novio no terminaba de convencerse nos resultaba difícil arreglar un encuentro.
Se me ocurrió planear una salida con mi prima Alexa (a veces nos hacemos pasar por novios y salimos con sus amigos o los míos así que no hubo problema con eso) y tratar de que ellos se cruzaran con nosotros. Se lo propuse a Danna y le gustó la idea (no le dije que en realidad Alexa era mi prima).
Quedamos en que nos encontraríamos en un bar y diríamos que éramos amigos de la universidad, según Danna sólo así podríamos hacer el trío.
Fue un viernes, Alexa y yo llegamos al bar, comenzamos a tomar algo y a los pocos minutos llegó Danna, sensual como siempre, de la mano de un wey bastante fachero. Nos presentamos afectuosamente, los invité a quedarse en nuestra mesa y se fue dando la charla muy amena, estuvimos como tres horas juntos.
Esa noche Alexa y yo lo hicimos en el auto para terminar el juego. Me dijo que si el plan era hacer un intercambio de parejas, me di cuenta de que Alexa coqueteaba con el vato y aparte él no dejaba de ver las tetas de mi prima con deseo. Esa cita significaba un avance.
Al siguiente día le escribí a Danna para saber qué había pasado y me dijo que cuando regresaron a su casa le preguntó a Uriel, su novio, qué opinaba de mí. Todas las respuestas fueron favorables, le siguió planteando la idea del trío y en el camino sin mas Danna le dijo:
“Cojamos con Angel, ¿qué te parece? lo conocemos, es sano y tiene novia por lo que no habrá problema y a mí me parece muy mono”.
Para convencerlo Danna le dio una manoseada de pija, follada por culo y la aceptación de él. Si alguien sabía convencerte de algo era Danna, una de las mejores peteras con las que he estado.
Seguimos escribiéndonos, no queríamos dejar enfriar la situación porque si su novio lo dudaba todo el plan se bajaba en dos segundos. Así que acordamos un encuentro para el siguiente sábado en la casa de ellos. Yo supuestamente no sabía nada del plan y a la reunión también irían otros amigos de Danna, eso creía Uriel.
Llegó el sábado, me presenté en su casa, me abrió él, justo salía Danna de la cocina y se acercaba hacia la puerta para saludarme, estaba con un pantalón holgado, una blusa blanca que dejaba ver sus redondas tetas y sus pezones marcados, y en sus pies unas sandalias plateadas.
“Pregunté por el resto de la gente” y Uriel me dijo que al final no pudo ir nadie, me invitó una cerveza y comenzamos a charlar los tres.
Me senté en un sofá de un cuerpo y ellos frente a mí en uno mas grande, pasaron los minutos y seguimos con las cervezas, ellos empezaron a ponerse muy cariñosos. Danna se levantó para ir a la cocina a buscar más alcohol y cuando volvió se sentó junto a mí, hablándome muy de cerca, noté que Uriel me miraba fijo mientras ella pasaba su mano por mi espalda. Me seguía hablando, cada vez mas cerca del rostro, hasta que me agarró y me dio un beso en los labios. Uriel se sobresaltó, y yo, en plena actuación, dije:
—Danna, ¿qué onda? Ahí está tu novio.
—Tranquilo, está todo hablado—. Dijo y me dio un beso más largo.
Él seguía expectante a toda la secuencia en el sofá, no perdía detalle de lo que hacíamos, respondí a sus besos de forma apasionada, mientras apretaba fuerte sus nalgas. Cuando acaricié sus tetas ella empezó a gemir de placer, vi que él se agarró la pija que se marcaba a través del pantalón.
Bajé un poco el pantalón de Danna, metí la mano y comencé a dedearla, estaba muy calientita y mojada. Mientras tanto en el sofá, y ya con el pantalón bajo, Uriel empezó masturbarse viendo cada detalle de la escena. Ella lo miró y le preguntó:
—¿Esto es lo que querías bebé?
Uriel asintió con la cabeza y siguió machacándose.
—¡Qué grande tienes la verga papi! Te calienta mucho esto, ¿no?—. Le dijo Danna gimiendo.
Me bajó el pantalón y se arrodilló frente a mí, comenzó a chuparme la verga y entre lamida y lamida miraba a Uriel morbosamente, como mostrándole lo mucho que disfrutaba de probar otra verga. Después de un rato la acosté en el sofá, fui directo a su conchita, depilada al ras. Ella gritaba muy fuerte, gemía y gozaba, entonces se vino, sus jugos eran dulces, él ya había acabado una vez pero seguía con la verga parada, masajeándosela.
Danna se levantó y me llevó a la habitación, Uriel nos siguió. Se tiró en la cama y nos llamó para jugar juntos con ella. Nos tomó de la verga y se las llevó juntas a la boca. Yo disfruté pero Uriel se veía nervioso. Me puse el forro y mientras ella seguía chupándosela a Uriel se la metí, entro fácil, seguía muy lubricada. Subí sus tobillos a mis hombros para poder lamer sus pies largos, pálidos y rasposos
—¿Te gustan mis pies Angelito?
—Me encantan nena—. Le dije dándole una bofetada.
Su cabello estaba revuelto, su cara era de máximo placer y podía sentir cómo latía su concha que estaba pronta a acabar, sentí en mi verga una fuerza que intentaba expulsarla.
—Ahhh por diosss —. Gritó ella, que acabó por tercera vez.
Le froté el clítoris muy fuerte, sus piernas temblaban, le metí el dedo índice y anular en la concha y la masajeé fuerte, preparándola para Uriel que la puso en cuatro, no aguantó mucho el vato y Danna fue hacia mí.
La subí en mí dándome la espalda, metí sus piernas debajo de las mías. Ella siguió chupándosela a Uriel que estaba perdido en medio de este trío. Yo estaba por correrme, Danna volvió a acabar y cuando saqué mi verga una catarata de flujo cayó sobre mi pelvis.
—Tómate tus jugos zorrita—. Le ordené tomándola del cabello, me lamió sorbiendo su leche, luego besó a Uriel pasándosela. Lo tiró boca arriba en la cama y comenzó a cabalgarlo, dándole un respiro a mi verga.
Danna acabó una vez más sobre él empapándolo con un nuevo squirt, me agarró la verga sin forro y se la llevó al culo.
—¡Siii eso quería, dos vergas solo para mi!—. Gritaba mientras nuestras vergas la empalaban.
—Sí así así más duro soy tu puta papi aaaah—. Gritaba Danna con el rimel corrido en sus ojos.
Volvió a acabar, su ojete era fuego ardiente, le pregunté si se lo llenaba de leche y me dijo que la quería en la cara. Le di vuelta agarrándola del cabello y la puse de rodillas frente a mí, llamé a Uriel con la cabeza, ambos comenzamos a pajearnos en su cara hasta acabar primero yo y luego él, la leche le caía por la boca escurriendo hasta sus hermosas tetas.
Me aparté, ella se puso de pie y se dieron un beso largo y apasionado, yo me metí al baño, ese momento era de ellos, yo ya no tenía nada que hacer.
Cuando salí del baño me crucé con ella en el pasillo, me dio un beso en la boca.
—Estuviste genial corazón, extrañaba coger contigo.
—Yo también te extrañé muñeca.
—Después podemos hacer un cuarteto con Alexa.
—¡Sí! Estoy seguro de que a ella le encantará.
Nos besamos otra vez. Hablamos un poco y quedamos en repetir pronto.
No solo repetimos sino que Danna y yo lo hemos hecho sólo nosotros dos en mi casa y en moteles.
Siempre fue muy abierta conmigo y me confesó que una vez le había propuesto un trío a su novio pero no hubo quorum. Después él le sacó el tema, se le había prendido el morbo de ver cómo otro se coge a su novia pero no terminaba de convencerle la idea.
Danna me propuso que yo fuese ese tercero pero sin que él se enterara de que habíamos sido novios.
Los mensajes fueron subiendo de tono pero como su novio no terminaba de convencerse nos resultaba difícil arreglar un encuentro.
Se me ocurrió planear una salida con mi prima Alexa (a veces nos hacemos pasar por novios y salimos con sus amigos o los míos así que no hubo problema con eso) y tratar de que ellos se cruzaran con nosotros. Se lo propuse a Danna y le gustó la idea (no le dije que en realidad Alexa era mi prima).
Quedamos en que nos encontraríamos en un bar y diríamos que éramos amigos de la universidad, según Danna sólo así podríamos hacer el trío.
Fue un viernes, Alexa y yo llegamos al bar, comenzamos a tomar algo y a los pocos minutos llegó Danna, sensual como siempre, de la mano de un wey bastante fachero. Nos presentamos afectuosamente, los invité a quedarse en nuestra mesa y se fue dando la charla muy amena, estuvimos como tres horas juntos.
Esa noche Alexa y yo lo hicimos en el auto para terminar el juego. Me dijo que si el plan era hacer un intercambio de parejas, me di cuenta de que Alexa coqueteaba con el vato y aparte él no dejaba de ver las tetas de mi prima con deseo. Esa cita significaba un avance.
Al siguiente día le escribí a Danna para saber qué había pasado y me dijo que cuando regresaron a su casa le preguntó a Uriel, su novio, qué opinaba de mí. Todas las respuestas fueron favorables, le siguió planteando la idea del trío y en el camino sin mas Danna le dijo:
“Cojamos con Angel, ¿qué te parece? lo conocemos, es sano y tiene novia por lo que no habrá problema y a mí me parece muy mono”.
Para convencerlo Danna le dio una manoseada de pija, follada por culo y la aceptación de él. Si alguien sabía convencerte de algo era Danna, una de las mejores peteras con las que he estado.
Seguimos escribiéndonos, no queríamos dejar enfriar la situación porque si su novio lo dudaba todo el plan se bajaba en dos segundos. Así que acordamos un encuentro para el siguiente sábado en la casa de ellos. Yo supuestamente no sabía nada del plan y a la reunión también irían otros amigos de Danna, eso creía Uriel.
Llegó el sábado, me presenté en su casa, me abrió él, justo salía Danna de la cocina y se acercaba hacia la puerta para saludarme, estaba con un pantalón holgado, una blusa blanca que dejaba ver sus redondas tetas y sus pezones marcados, y en sus pies unas sandalias plateadas.
“Pregunté por el resto de la gente” y Uriel me dijo que al final no pudo ir nadie, me invitó una cerveza y comenzamos a charlar los tres.
Me senté en un sofá de un cuerpo y ellos frente a mí en uno mas grande, pasaron los minutos y seguimos con las cervezas, ellos empezaron a ponerse muy cariñosos. Danna se levantó para ir a la cocina a buscar más alcohol y cuando volvió se sentó junto a mí, hablándome muy de cerca, noté que Uriel me miraba fijo mientras ella pasaba su mano por mi espalda. Me seguía hablando, cada vez mas cerca del rostro, hasta que me agarró y me dio un beso en los labios. Uriel se sobresaltó, y yo, en plena actuación, dije:
—Danna, ¿qué onda? Ahí está tu novio.
—Tranquilo, está todo hablado—. Dijo y me dio un beso más largo.
Él seguía expectante a toda la secuencia en el sofá, no perdía detalle de lo que hacíamos, respondí a sus besos de forma apasionada, mientras apretaba fuerte sus nalgas. Cuando acaricié sus tetas ella empezó a gemir de placer, vi que él se agarró la pija que se marcaba a través del pantalón.
Bajé un poco el pantalón de Danna, metí la mano y comencé a dedearla, estaba muy calientita y mojada. Mientras tanto en el sofá, y ya con el pantalón bajo, Uriel empezó masturbarse viendo cada detalle de la escena. Ella lo miró y le preguntó:
—¿Esto es lo que querías bebé?
Uriel asintió con la cabeza y siguió machacándose.
—¡Qué grande tienes la verga papi! Te calienta mucho esto, ¿no?—. Le dijo Danna gimiendo.
Me bajó el pantalón y se arrodilló frente a mí, comenzó a chuparme la verga y entre lamida y lamida miraba a Uriel morbosamente, como mostrándole lo mucho que disfrutaba de probar otra verga. Después de un rato la acosté en el sofá, fui directo a su conchita, depilada al ras. Ella gritaba muy fuerte, gemía y gozaba, entonces se vino, sus jugos eran dulces, él ya había acabado una vez pero seguía con la verga parada, masajeándosela.
Danna se levantó y me llevó a la habitación, Uriel nos siguió. Se tiró en la cama y nos llamó para jugar juntos con ella. Nos tomó de la verga y se las llevó juntas a la boca. Yo disfruté pero Uriel se veía nervioso. Me puse el forro y mientras ella seguía chupándosela a Uriel se la metí, entro fácil, seguía muy lubricada. Subí sus tobillos a mis hombros para poder lamer sus pies largos, pálidos y rasposos
—¿Te gustan mis pies Angelito?
—Me encantan nena—. Le dije dándole una bofetada.
Su cabello estaba revuelto, su cara era de máximo placer y podía sentir cómo latía su concha que estaba pronta a acabar, sentí en mi verga una fuerza que intentaba expulsarla.
—Ahhh por diosss —. Gritó ella, que acabó por tercera vez.
Le froté el clítoris muy fuerte, sus piernas temblaban, le metí el dedo índice y anular en la concha y la masajeé fuerte, preparándola para Uriel que la puso en cuatro, no aguantó mucho el vato y Danna fue hacia mí.
La subí en mí dándome la espalda, metí sus piernas debajo de las mías. Ella siguió chupándosela a Uriel que estaba perdido en medio de este trío. Yo estaba por correrme, Danna volvió a acabar y cuando saqué mi verga una catarata de flujo cayó sobre mi pelvis.
—Tómate tus jugos zorrita—. Le ordené tomándola del cabello, me lamió sorbiendo su leche, luego besó a Uriel pasándosela. Lo tiró boca arriba en la cama y comenzó a cabalgarlo, dándole un respiro a mi verga.
Danna acabó una vez más sobre él empapándolo con un nuevo squirt, me agarró la verga sin forro y se la llevó al culo.
—¡Siii eso quería, dos vergas solo para mi!—. Gritaba mientras nuestras vergas la empalaban.
—Sí así así más duro soy tu puta papi aaaah—. Gritaba Danna con el rimel corrido en sus ojos.
Volvió a acabar, su ojete era fuego ardiente, le pregunté si se lo llenaba de leche y me dijo que la quería en la cara. Le di vuelta agarrándola del cabello y la puse de rodillas frente a mí, llamé a Uriel con la cabeza, ambos comenzamos a pajearnos en su cara hasta acabar primero yo y luego él, la leche le caía por la boca escurriendo hasta sus hermosas tetas.
Me aparté, ella se puso de pie y se dieron un beso largo y apasionado, yo me metí al baño, ese momento era de ellos, yo ya no tenía nada que hacer.
Cuando salí del baño me crucé con ella en el pasillo, me dio un beso en la boca.
—Estuviste genial corazón, extrañaba coger contigo.
—Yo también te extrañé muñeca.
—Después podemos hacer un cuarteto con Alexa.
—¡Sí! Estoy seguro de que a ella le encantará.
Nos besamos otra vez. Hablamos un poco y quedamos en repetir pronto.
No solo repetimos sino que Danna y yo lo hemos hecho sólo nosotros dos en mi casa y en moteles.
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