¡Hola!
De antemano les agradezco mucho el apoyo mostrado con sus puntos y demás, espero seguirme ganando el cariño de ustedes.
Ahora si, segunda parte del relato que publiqué hace un par de días.
— ¿Así que quieres verme coger? — Pregunto ya con lujuria en mis ojos — Porque son momentos y te la meto sin compasión.
— Mmm... yo así es como me gusta, bueno, que me la metan no es que me agrade mucho, pero puedo hacer una excepción hoy...
Cuando dijo eso, se dió vuelta y quedó con la cabeza para arriba, en una posición ideal para una mamada invertida, yo vi eso y ni siquiera dudé, ella se acomodó, y lo que pasó después es delicia pura...
Agarré su cabeza para acomodarla mejor, y le empecé a meter la verga, como ya dije, no es grande mi picha, pero tampoco es pequeña, y cuando se la metía toda se remarcaba en la garganta, como en las mejores películas porno...
Esa putita tenía arcadas, yo intentaba parar pero inmediatamente me empujaba mis glúteos con sus manos, dándome a entender que no parase...
Así siguió durante aproximadamente 5 minutos más, cuando terminó, se puso de rodillas pero ya no en la cama, si no en el suelo.
— Mira como me tienes, tengo el maquillaje destruido — Decía mientras se limpiaba la saliva y el líquido preseminal.
— Ningún hombre me había tratado así, quizás por eso me hice lesbiana... aunque no lo sabremos, no? Lo que sé, es que quiero que esto continúe.
Agarró mi mano y ella misma se metió una cachetada, ya tenía mi verga al mil, y con eso, debo admitir que algo se prendió en mi que nunca había descubierto, ella lo notó.
— ¿Te gusta así, verdad? ¿Y qué más te gusta, que te diga que soy una puta?
Y pues la verdad debo admitirlo, si, me prende mil, cuando lo hago con mi novia, ella lo sabe, así que ella misma estando de 4 me dice que es mi puta y así, pero esto, esto es diferente, es una amistad de años, una hembra que siempre me la cogí en mis sueños pero que en persona traté con cariño, menos hoy.
— Si, si quiero que digas que eres una puta — Dije mientras le solté otra cachetada, más fuerte que la primera.
Sabía que me había pasado, pero necesitaba ver hasta donde me permitía llegar, para sorpresa de nadie, solo me dijo
— No una puta, soy TÚ puta...
Inmediatamente se volvió a tragar mi verga, empezamos más agresivos, hasta que pasó lo inevitable, en una metida, se le vino un reflejo de vómito, así que tuvimos que ir más suave.
Como toda una experta, para agarrar aire, me dio vuelta y me empezó a chupar el culo, y que chupada, es que ella sabe bien lo que hace, a practicado durante mucho tiempo, jeje.
Me daba morbo al cien saber que la tenía a mi merced, como una puta que no había probado verga en años, y si, efectivamente creo que así era.
— Creo que ya es hora...
Se levantó, y se puso de 4 patas en la cama, con la tanga aún en ella pero completamente húmeda.
— ¿Sabes que hacer, o tengo que enseñártelo yo? — Dijo mientras señalaba su coño y se quitaba la tanga.
— No tengo condón — Dije con un poco de pena, y es que realmente no tenía.
— ¿Te estoy preguntando si tienes? Solamente métela, luego vemos si compramos la pastilla del día después.
Eso me terminó de calentar, estaba dispuesta a que se la metiera a pelo, a que le dejase esa conchita llena de leche.
Me puse detrás de ella y se la metí con compasión, sin remordimiento, ella solo gimió, y gimió, y gimió...
— ¿Te gusta, zorrita? — Le dije mientras le daba una nalgada — Dígame algo o le aseguro que no serán solo palmadas si no algo más.
— ¿Piensas ponerme nerviosa? — Respondió con una sonrisa pícara — Estás siendo muy blandito...
— Así que muy blandito, eh...
En ese momento agarré la tanga de ella y se la puse en la boca para que no pudiese gemir, mientras que con mi dedo pulgar jugueteaba con su culo, en pequeños círculos y en ocasiones se lo metía un poquito.
Lorena gemía y gemía, estando de 4 patas y a pesar de estar en una posición no tan buena, podía ver como sus tetas bailaban de un lado para otro.
En un momento la agarré del cuello y le empecé a dar manotazos en el pecho, con eso, esa chica gemía como nunca...
Ese fue mi clímax, la agarré nuevamente, la puse de rodillas otra vez y se la empecé a meter y sacar como nunca estando de rodillas, mientras le iba abofeteando, ahí pude ver sus pechos rojos, su cara roja, sus nalgas aún más rojas...
Yo escuchaba sus arcadas pero no me importaba, y en un momento, escuché un sonido secó, y después, algo que iba cayendo de mi verga y su boca.
Creo que era semen mezclado con saliva, realmente no me importó que fuese, pero si ha sido lo más satisfactorio de mi vida.
Ella quedó secándose las lágrimas y limpiándose un poco.
— Bueno, espero que eso no haya sido lo único rudo... quiero que me des por el culito
Aquí si voy a hacer una pausa, aunque me encanta el sexo rudo, nunca lo he hecho por el culo, o bueno, no hasta ese momento, con mi pareja lo intentaba pero le dolía, no exactamente porque mi verga fuera monstruosa, simplemente le dolía.
Sin embargo, obviamente había visto mucho porno, y si quería hacerlo.
Lorena se levantó, me sentó a mi en la cama mientras ella se abría el culo estando sentada sobre mí.
— Mmm si cuesta... y eso que estoy acostumbrada a juguetes y a Tati...
Poco a poco la fue metiendo, y metiendo, y metiendo, hasta tenerla roda adentro.
Esa mujer empezó a moverse tan rico que sinceramente no logré aguantar mucho tiempo. Pero antes de hacerlo, le avisé...
— Me voy a venir...
— Hazlo en mi culo, que te tengo una sorpresa.
No sé que era, tampoco me importaba, pero efectivamente me vine en ella...
Nos quedamos así un par de segundos, cuando de repente, se puso de pie, se acomodó nuevamente, y empezó a chuparme la verga con todo y leche regando.
Sí, la misma verga que hace poco tenía en su culo, la chupaba como chupar un popi.
Cuando se terminó de tragar hasta la última gota de leche, volvió a ser un poco la persona que siempre había visto yo, antes de esa madrugada, claro.
— Vaya, creo que si lo disfrutaste.
— La verdad si, siempre te tuve muchas ganas.
— Me lo hubieras dicho antes, pero bueno...
— ¿Puedo esperar que amanezca e irme?
— Claro, es más, ten — Me dijo mientras me arrojó su tanga — es un regalo para que recuerdes este momento.
— No sé cómo nos vamos a seguir viendo en el trabajo — Me dijo con una sonrisa pícara — Sinceramente quedé con ganas de ver que más puedes hacer, hoy te sentí que te faltaba confianza aún, creo que puedes ser más... rudo, te sorprendería lo que puedo aguantar.
La verdad viendo todo lo de hoy, si sabía que no estaba mintiendo en sus palabras, y sinceramente no sabía hasta donde podría llegar tomando en consideración el escenario actual...
Espero que les haya gustado, la historia puede continuar, o no, depende de si veo que les haya gustado, la tercera parte sería el final, con una sorpresa muy importante...
De antemano, de verdad mil gracias, por favor no olviden comentar y dejar sus puntos si fue de su agrado.
De antemano les agradezco mucho el apoyo mostrado con sus puntos y demás, espero seguirme ganando el cariño de ustedes.
Ahora si, segunda parte del relato que publiqué hace un par de días.
— ¿Así que quieres verme coger? — Pregunto ya con lujuria en mis ojos — Porque son momentos y te la meto sin compasión.
— Mmm... yo así es como me gusta, bueno, que me la metan no es que me agrade mucho, pero puedo hacer una excepción hoy...
Cuando dijo eso, se dió vuelta y quedó con la cabeza para arriba, en una posición ideal para una mamada invertida, yo vi eso y ni siquiera dudé, ella se acomodó, y lo que pasó después es delicia pura...
Agarré su cabeza para acomodarla mejor, y le empecé a meter la verga, como ya dije, no es grande mi picha, pero tampoco es pequeña, y cuando se la metía toda se remarcaba en la garganta, como en las mejores películas porno...
Esa putita tenía arcadas, yo intentaba parar pero inmediatamente me empujaba mis glúteos con sus manos, dándome a entender que no parase...
Así siguió durante aproximadamente 5 minutos más, cuando terminó, se puso de rodillas pero ya no en la cama, si no en el suelo.
— Mira como me tienes, tengo el maquillaje destruido — Decía mientras se limpiaba la saliva y el líquido preseminal.
— Ningún hombre me había tratado así, quizás por eso me hice lesbiana... aunque no lo sabremos, no? Lo que sé, es que quiero que esto continúe.
Agarró mi mano y ella misma se metió una cachetada, ya tenía mi verga al mil, y con eso, debo admitir que algo se prendió en mi que nunca había descubierto, ella lo notó.
— ¿Te gusta así, verdad? ¿Y qué más te gusta, que te diga que soy una puta?
Y pues la verdad debo admitirlo, si, me prende mil, cuando lo hago con mi novia, ella lo sabe, así que ella misma estando de 4 me dice que es mi puta y así, pero esto, esto es diferente, es una amistad de años, una hembra que siempre me la cogí en mis sueños pero que en persona traté con cariño, menos hoy.
— Si, si quiero que digas que eres una puta — Dije mientras le solté otra cachetada, más fuerte que la primera.
Sabía que me había pasado, pero necesitaba ver hasta donde me permitía llegar, para sorpresa de nadie, solo me dijo
— No una puta, soy TÚ puta...
Inmediatamente se volvió a tragar mi verga, empezamos más agresivos, hasta que pasó lo inevitable, en una metida, se le vino un reflejo de vómito, así que tuvimos que ir más suave.
Como toda una experta, para agarrar aire, me dio vuelta y me empezó a chupar el culo, y que chupada, es que ella sabe bien lo que hace, a practicado durante mucho tiempo, jeje.
Me daba morbo al cien saber que la tenía a mi merced, como una puta que no había probado verga en años, y si, efectivamente creo que así era.
— Creo que ya es hora...
Se levantó, y se puso de 4 patas en la cama, con la tanga aún en ella pero completamente húmeda.
— ¿Sabes que hacer, o tengo que enseñártelo yo? — Dijo mientras señalaba su coño y se quitaba la tanga.
— No tengo condón — Dije con un poco de pena, y es que realmente no tenía.
— ¿Te estoy preguntando si tienes? Solamente métela, luego vemos si compramos la pastilla del día después.
Eso me terminó de calentar, estaba dispuesta a que se la metiera a pelo, a que le dejase esa conchita llena de leche.
Me puse detrás de ella y se la metí con compasión, sin remordimiento, ella solo gimió, y gimió, y gimió...
— ¿Te gusta, zorrita? — Le dije mientras le daba una nalgada — Dígame algo o le aseguro que no serán solo palmadas si no algo más.
— ¿Piensas ponerme nerviosa? — Respondió con una sonrisa pícara — Estás siendo muy blandito...
— Así que muy blandito, eh...
En ese momento agarré la tanga de ella y se la puse en la boca para que no pudiese gemir, mientras que con mi dedo pulgar jugueteaba con su culo, en pequeños círculos y en ocasiones se lo metía un poquito.
Lorena gemía y gemía, estando de 4 patas y a pesar de estar en una posición no tan buena, podía ver como sus tetas bailaban de un lado para otro.
En un momento la agarré del cuello y le empecé a dar manotazos en el pecho, con eso, esa chica gemía como nunca...
Ese fue mi clímax, la agarré nuevamente, la puse de rodillas otra vez y se la empecé a meter y sacar como nunca estando de rodillas, mientras le iba abofeteando, ahí pude ver sus pechos rojos, su cara roja, sus nalgas aún más rojas...
Yo escuchaba sus arcadas pero no me importaba, y en un momento, escuché un sonido secó, y después, algo que iba cayendo de mi verga y su boca.
Creo que era semen mezclado con saliva, realmente no me importó que fuese, pero si ha sido lo más satisfactorio de mi vida.
Ella quedó secándose las lágrimas y limpiándose un poco.
— Bueno, espero que eso no haya sido lo único rudo... quiero que me des por el culito
Aquí si voy a hacer una pausa, aunque me encanta el sexo rudo, nunca lo he hecho por el culo, o bueno, no hasta ese momento, con mi pareja lo intentaba pero le dolía, no exactamente porque mi verga fuera monstruosa, simplemente le dolía.
Sin embargo, obviamente había visto mucho porno, y si quería hacerlo.
Lorena se levantó, me sentó a mi en la cama mientras ella se abría el culo estando sentada sobre mí.
— Mmm si cuesta... y eso que estoy acostumbrada a juguetes y a Tati...
Poco a poco la fue metiendo, y metiendo, y metiendo, hasta tenerla roda adentro.
Esa mujer empezó a moverse tan rico que sinceramente no logré aguantar mucho tiempo. Pero antes de hacerlo, le avisé...
— Me voy a venir...
— Hazlo en mi culo, que te tengo una sorpresa.
No sé que era, tampoco me importaba, pero efectivamente me vine en ella...
Nos quedamos así un par de segundos, cuando de repente, se puso de pie, se acomodó nuevamente, y empezó a chuparme la verga con todo y leche regando.
Sí, la misma verga que hace poco tenía en su culo, la chupaba como chupar un popi.
Cuando se terminó de tragar hasta la última gota de leche, volvió a ser un poco la persona que siempre había visto yo, antes de esa madrugada, claro.
— Vaya, creo que si lo disfrutaste.
— La verdad si, siempre te tuve muchas ganas.
— Me lo hubieras dicho antes, pero bueno...
— ¿Puedo esperar que amanezca e irme?
— Claro, es más, ten — Me dijo mientras me arrojó su tanga — es un regalo para que recuerdes este momento.
— No sé cómo nos vamos a seguir viendo en el trabajo — Me dijo con una sonrisa pícara — Sinceramente quedé con ganas de ver que más puedes hacer, hoy te sentí que te faltaba confianza aún, creo que puedes ser más... rudo, te sorprendería lo que puedo aguantar.
La verdad viendo todo lo de hoy, si sabía que no estaba mintiendo en sus palabras, y sinceramente no sabía hasta donde podría llegar tomando en consideración el escenario actual...
Espero que les haya gustado, la historia puede continuar, o no, depende de si veo que les haya gustado, la tercera parte sería el final, con una sorpresa muy importante...
De antemano, de verdad mil gracias, por favor no olviden comentar y dejar sus puntos si fue de su agrado.
1 comentarios - Mi amiga, la lesbiana... P2