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Orgamo

Orgamo

Treinta años sin un orgasmo.

Una mujer casada desde muy joven, nunca había sentido un orgasmo, tenía más de diez años siendo penetrada por el mismo hombre y nunca la había hecho sentir placer
Tenía más de diez años de casada, dos hijos, y muy poca experiencia en cuanto a su sexualidad. A sus treinta y tantos años, aún no había tenido un orgasmo, yo no podía creer lo que estaba escuchando, quería proceder a aconsejarle algo, pero preferí callar y escuchar las razones por las cuales, teniendo tantos años viviendo junto a su marido, nunca había disfrutado el sexo, ni llegado al clímax.
Conoció a su esposo desde muy joven, quedó embarazada y se casaron, no había tenido relaciones con otro hombre, así que no existía ningún punto de comparación. No sabía si el pene de su esposo tenía buen tamaño, si lo movía bien, si el tiempo era suficiente, entre otras tantas dudas, que prefirió callar y que nunca consultó hasta este momento.
Bertha, tenía cada noche, la misma escena en la cama, su esposo llegaba, generalmente ebrio y con ganas. Se acostaba de una vez, se bajaba los pantalones, se montaba encima, descubría rápidamente su vagina, introducía su pene, se satisfacía alrededor de dos o tres minutos y eyaculaba. Reposaba un minuto más encima de ella, se sacudía el pene y procedía a dormir, y así pasaba en cada encuentro.
Ella siempre quedaba mojada y con muchas ganas, y así lo resistió durante tantos años, inclusive en sus dos embarazos. Ni siquiera pensaba en tocarse, para no llevarle la contraria, ya que ella pensaba más en la satisfacción de él, que en la propia, y así estuvo bien, hasta que un día se enteró de que él le era infiel.
En ese instante, el mundo de Bertha cambió, y surgieron de nuevo las interrogantes:
- ¿El sexo es cómo lo he vivido?
-Si yo nunca me quejo y lo complazco cada noche, ¿porqué me es infiel?
-Sé que estoy un poco pasada de peso, ¿pero esa será la razón de su desprecio?
-¿Debo encararlo por fin?
Pasando todo esto por su mente, empezó a contarle a sus amigas sobre su situación, la infidelidad de su esposo, sus frustrados encuentros sexuales y sobre todo su inexperiencia sexual. Estaba pasando por un momento difícil, ya que sentía que este engaño, no estaría dispuesta a soportarlo.
Intentó por sus propios medios conseguir con quién vengarse, pero efectivamente su sobrepeso no le ayudaba mucho. Sus amigas le recomendaron que se compara un vibrador y así lo hizo, empezó cada noche a disfrutar de su juguete, pero aún sin poder llegar al orgasmo.
Pero un día, ya frustrada, por el derrumbe de su matrimonio, por no encontrar otro hombre dispuesto a ayudarla con su desquite…la invitan a una fiesta familiar, y en medio de tragos y llanto, empieza a desahogarse con un primo lejano, de su misma edad, nunca se habían visto con otros ojos. Tal vez fue el alcohol o las ganas de consolarla, su primo le dice:
-Bertha tu eres una mujer muy bonita y trabajadora, no te pongas así, ya verás que en tu camino, aparecerá un hombre que te acompañe y te de el lugar que mereces-
Ella le responde:
-No creo, no ves que físicamente no soy tan atractiva y no se satisfacer a un hombre, ni siquiera sé complacerme yo misma. ¡Nunca he tenido un orgasmo!.
-¿Es en serio? Le pregunta su primo con asombro y duda. No te creo…
-¿Para qué te voy a mentir? He tenido muchas sensaciones frustradas, me mojo y me palpita la vagina, siento el roce del pene en los labios, pero no se qué pasa más allá de eso.
Cuando termina de hablar, su primo la mira fijamente, y con una erección. Piensa en sacarse las ganas y ayudarla; la toma de las manos y la lleva hacia una parte oscura de la fiesta, lejos de la gente, se coloca detrás, mete la mano en el pantalón de Bertha, roza suavemente y de forma circular su clítoris, sube y baja la intensidad. Ella respira fuerte, y él se da cuenta de que le gusta, luego de sentir que ella estaba muy húmeda, mete tres dedos de la otra mano en el orificio de su vagina; y con ambas manos entre frotar su clítoris e introducir los dedos…

-Que rica estás prima, y te mojas delicioso, sino fuera por nuestro vínculo te penetro aquí mismo, pero simplemente quiero que llegues al orgasmo. Tócame el pene, mira como estoy por ti. Concéntrate y verás que lo vas a conseguir.
Bertha cerró los ojos, sintió y escuchó la charla sucia y deliciosa de su primo, y por fin, llegó al orgasmo, ella no sabía cómo era, y él le explicó esas contracciones que sentiste en la vagina y el ano, que me presionaron mis dedos, fue el resultado de tu anhelado orgasmo.

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