Bueno, primero déjenmepresentarme. Les cuento que vivo sola. Trabajo, soy modelo, y además tengo unnegocio de ropa propio (ropa de mujer, obviamente). Soy lesbiana desde quetengo 17 años, y me encanta serlo, pero todavía nadie de mi familia lo sabe. Tengo22 años, y no es por ser soberbia ni nada de eso pero soy muy linda, por esosoy modelo.
Soy rubia, con el pelolargo, hasta la cintura y lacio, mis ojos son bien celestes. Mido 1,78, soydelgada, tengo lindas piernas y un gran físico. Mis medidas son 94-61-91. tengolos pechos bien redonditos, medianos y paraditos, con unos hermosos pezones. Micola es bien redondita y muy parada, por lo menos es la parte que más me gustade mi cuerpo.
La historia que les voy acontar me sucedió el mes pasado. Resulta que los primeros días de noviembre mellamó mi madre. Ella me dijo que junto con mi padre se tenían que ir de viaje aEE.UU. y que si por dos semanas no podía tener en mi casa a mi hermana. Yoacepté, lógicamente, la noticia al principio no me había caído bien, porquepensé que tendría que cargar con mi hermanita (yo le digo así pero tiene 18años), pero luego pensándolo bien acepté, porque hacía mucho que no estaba conella, y dos semanas juntas vendrían muy bien.
Durante los dos días antesde que mis padres viajaran, preparé todo para recibir a mi hermana, ya quequería que se sienta bien, y que no se sienta ella una carga. Por eso dejé enel negocio a una encargada, y le dije a mi representante como modelo que metomaría ya los dos meses de vacaciones, para estar las dos semanas con mihermana, y para ya aprovechar todo el tiempo, ya que estaba agotada.
Limpié toda la casa, quepor cierto estaba muy desordenada, le preparé un cuarto a mi hermana, loarreglé muy lindo, le puse la computadora ahí para que se divierta, televisor,revistas, ropa de regalo, en fin, todo para recibir a mi querida hermana.
Llegóel día. Mis padres vinieron a la noche, dejaron a mi hermanita, y se fueron. Larecibí con un fuerte abrazo. Le mostré toda la casa, su cuarto y todo para quese acomodara bien, ella quedó fascinada. Salimos a comer a un


restauran y aproveché paraque me cuente todo sobre ella. Esa primera noche la pasamos muy bien. Cuandollegamos se dio, una ducha y nos fuimos a dormir.
Antes de continuar déjenmepresentar a mi hermanita. Se llama Natalia, tiene 18 años. Es muy bonitatambién, pelo negro lacio, ojos café, una linda cara, buen cuerpo para su edad,es un poco más baja que yo, delgada, pechos medianos, casi como los míos, unalinda cola, en fin, es una muy linda chica.
Al otro día noslevantamos, desayunamos y se fue al colegio. Ya había terminado las clases,pero tenía que rendir algunas materias. Cuando llegó no tenía muy buena cara.Le pregunté que pasaba, y me dijo, que la profesora de matemáticas la habíareprobado y que dentro de 5 días le tomaría su recuperatorio, pero que si salíamal, repetía de años. La calmé un poco, y le dije que yo la ayudaría aestudiar, ya que soy buena en las matemáticas.
Los 4 días antes de laprueba fueron de puro estudios. Nos levantábamos y estudiábamos, comíamos yestudiábamos, cenábamos y estudiábamos. Prácticamente no salimos de casa. Enese tiempo disfruté mucho de mi hermana, la conocí, y me contó muchas cosas. Undía se nos dio por hablar de sexo, y me contó algo que me sorprendió.
Ella todavía era virgen,pero me dijo que no era porque no quisiera ni porque no tuviera oportunidad, medijo que sentía algo raro dentro de ella, y que cada vez se fijaba menos en loschicos, y con algo de vergüenza me contó que sus amigas empezaban a excitarla.Yo al principio reaccioné como si nada, pero luego a la noche pe
nsé mucho en ella. Meimaginaba a mi hermana solo para mí, todo su hermoso cuerpo virgen junto a miacariciándola, besándola, pero al mismo tiempo pensaba que era mi hermana, yque ella nunca iba a aceptarlo.
Así me quedé pensandohasta muy tarde, casi ni me di cuenta, y cuando miré el reloj eran las 2:00 AM.Fui al baño, pero cuando pasé por el cuarto de mi hermana, sentí ruido, meacerqué y aproveché que la puerta estaba entreabierta para espiar. Me asomé concuidado y lo primero que vi fue a mi hermana, acostada, con su mano por dentrode su bombachita, acariciándose su coñito, al mismo tiempo que estaba viendouna película erótica en la TV.
Esaescena me excitó mucho, tanto que me quedé espiándola largo rato, estaba muyexcitada, pero justo cuando empecé a tocarme ella no se porque,

pero repentinamente parí,apagó la TV y se durmió. Yo volví a mi cuarto pensando, muy excitada.
Al otro día, ya todo fuedistinto. Mientras estudiábamos no podía concentrarme, la mirada se me ibahacia ella, sus labios, su hermosa cara, no podía ni sumar 2+2., pero porsuerte ese era el último día de estudio.
Al otro día ella se fue arendir, y me quedé esperándola. Cuando volvió, entró con una cara muy mala, yole pregunté como le había ido y me dijo que mal. Yo me senté desilusionada,pero cuando la miré de vuelta su triste cara se transformó en una gran sonrisa,me gritó:- mentira. ¡Me fue bien!, y se lanzó sobre mi, me abrazó fuertemente.Ella estaba arrodillaba frente a mí abrazándome, y en un momento entre tantosabrazos sentí que su coñito se apoyó en mi panza, sentí una excitación enorme.
Cuando se salió de encimade mí recién la observé entera. Y estaba más hermosa que nunca. Estabainfartante. Tenía una pollera azul, muy pegada al cuerpo, que le hacía notar suhermosa cola, la pollera era a cuadros, corta, por arriba de las rodillas,tenía también medias blancas hasta las rodillas, una camisa blanca, y unacorbata azul, que tenía desajustada. Nunca la había visto tan linda. Cada vezme excitaba más, y cada vez lo podía disimular menos.
Encima, a mi hermanita nose le ocurrió mejor idea que dejarse su uniforme puesto todo el día, «parafestejar» decía ella. Y todo el día la tuve que estar viendo con ese uniformeque me excitaba muchísimo. Después de almorzar, yo me fui a dormir siesta, yaque estaba algo cansada por la noche anterior. Fui a mi pieza, pero un pudecerrar los ojos, estaba muy caliente. No pude resistir más y me empecé amasturbar, lo más silenciosamente posible. Todo el tiempo pensaba en Nati, ensu uniforme, en ese abrazo, en ella, y tuve un orgasmo fenomenal.
Luego, por fin me pudedormir. Me desperté como a las 7:30 p.m. Me vestí lo más simple posible y salíde mi cuarto. Fui hacia la cocina a preparar algo para comer. En la heladera,había un cartel de mi hermana, «salí a comprar la cena, vuelvo en un rato». Yaque no iba a tener que preparar la cena, me fui a dar un baño. Llené la bañeracon mucho agua y espuma, y me metí. Ni un segundo pude dejar de pensar en Naty,me estaba volviendo loca, no podía quitarla de mi mente.
Lleguéa la conclusión de que en la semana que nos quedaba juntas, algo iba a tener quepasar, o si no me terminaría volviendo loca. Además de que yo no

veía el momento para tenera Naty entre mis brazos, y hacerle mil cosas. Por eso decidí esperarla lo mejorposible. Salí del baño. Fui a mi cuarto, me perfume toda. Me vestí lo más sexyposible, ya que le iba a decir que saliéramos a cenar para celebrar. Busque enmi armario la ropa más sexy que tenía.
Me puse primero unconjunto de ropa interior muy sexy, eran unas medias hasta la mitad de losmuslos, rojas y con portaligas, una bombachita de encaje roja también, la partede atrás era una tirita muy chiquita, que dejaba ver muy bien mi cola, arribame puse un bra de encaje rojo. Luego me puse una falda negra de cuero, quellega por arriba de las rodillas. Unos zapatos de taco alto y arriba un top,apretado de color negro, para que resalten bien mis pechos. Luego me maquillepara quedar lo mejor posible. Así me puse a esperar a Naty.
Cuando llegó y me vio,pude notar en su cara que le gustó mucho, me miró de arriba abajo. Antes de
que diga algo le dije: –andá y cámbiate, que salimos a cenar.
La esperé mientras secambiaba, mientras hice las reservas en un restaurante, está en un pueblo cercade donde vivo, es medio lejos, pero es un lugar hermoso, y la comida essensacional.
Cuando Naty salió,nuevamente quedé sorprendida de lo linda que se veía. Se había puesto unosjeans bien ajustados, que levantaban su cola hermosa, arriba tenia puesta unaremera apretadita. Estaba muy bien maquillada, en fin, hermosa. Salimos haciael restaurante. El viaje duró 40 minutos.
Pasamos una noche muybuena. Comimos muy bien, bailamos, hablamos de todo. La pasamos muy bien. En unmomento de la cena, Naty me preguntó que si estaba de novia con algún chico, yole dije que no, haciéndome la disimulada. Pero ella no se quedó callada, alcontrario, me siguió diciendo cosas, sobre esto, de que casi nunca me habíavisto de novia, de que tampoco me veía nunca con hombres, y que porque era eso.Yo no tuve más remedio que decírselo. Y así fue, le dije que era lesbiana. Ellalo tomó mejor de lo que yo creía:
– ¿En serio? Me dijo –bueno, que sorpresa. Eso fue lo único que dijo al respecto. Pero todo siguiómuy bien.

Como a las 2 de la mañana,se largó una lluvia torrencial, casi no se podía ni ver por la ruta. Comopudimos llegamos al auto. Yo iba a manejar hasta mi casa, pero Naty me dijo queno lo haga, que era peligroso, y que mejor buscábamos un hotel para pasar lanoche. Eso hicimos. Justo a una cuadra del restaurante había un lindo hotel ydecidimos pasar la noche allí.
Fuimos y nuestra malasuerte se presentó. No habían habitaciones. Así recorrimos tres hoteles máshasta que por fin, en un quedaba una habitación pero es con una sola cama,matrimonial por supuesto – nos dijo el conserje. No importa, la alquilamosigual.
Cuando entramos vimos quela pieza era enorme. La cama también lo era, tenía baño con jacuzzi, TV, salade estar, en fin, era una habitación que por lo que habíamos pagado, era mucho.
Estábamos muy cansadas, ynos fuimos a dormir. Entramos a la pieza y nos desvestimos. Yo no tuveproblema, porque traía ropa interior, pero Naty, riéndose me dijo:
– Hay un problema. – Quepasa? Le dije. – Nada, un pequeño detalle, solamente tengo puesta unasmediecitas estilo zoquete, y una bombachita, nada más.
Cuando dijo eso el corazónme empezó a latir más fuerte. Yo ya me estaba imaginando lo que en ese mismomomento les podría estar haciendo, no podía aguantar más.
– No importa, somoshermanas, yo no te voy a comer – Está bien, de todos modos, cuantas veces meviste desnuda, pero antes me voy a dar una ducha.
Yo ya estaba metida en lacama cuando escuché el grito de Naty desde el baño. Salí corriendo a ver quepasaba. Cuando entré al baño, vi a Naty subida al inodoro: – hay una araña ahíadentro, me dijo. Cuando me asomé a ver, la araña era chiquitita, indefensa, nopodía creer que le tuviera miedo a eso, pero Naty siempre le había tenido miedoa las arañas, y era común que se asustase.
Maté la araña y reciéntomé conciencia de lo que ahí tenía. Estaba Naty toda desnuda y mojada, era unahermosura. El cuerpo se me estremecía de solo verla. -Bueno, ya está, ven quete seco y vamos a dormir.
Sentéa Naty en el inodoro y la calmé un poco. Tomé una toalla y envolví a Nati enesta. La empecé a secar. Lo hacía lentamente, tratando de que ella entre encalor. Cuando llegaba a sus pechos o a su cola refregaba bien, estando un

tiempo ahí, en esoshermosos pechos, esa linda cola. Pero lo mejor estaba empezando. Cuando lleguéa su entrepierna y la empecé a secar, lo más lento posible, para que seexcitara, pude notar que se había de pilado, pero que habían quedado algunosvellos esparcidos. :
– ¿Te depilaste? Lepregunté. – Este… si porque? Me contestó avergonzada. – Mira, no es por nada,pero, no lo has hecho muy bien. – Lo que pasa es que lo estaba haciendo justocuando apareció la araña. – Ahhhh, que justo. Bueno mira. Si quieres… – Que,¿piensas ayudarme a hacerlo? Dijo cortando mi anterior frase. – Y, si no temolesto, me gustaría, túu que dices? – Ok, me encantaría, de paso me enseñasbien, porque yo todavía no lo se hacer muy bien.
Cuando Naty dijo eso, yoya estaba segura de que algo iba a pasar. E
ra la oportunidad que habíaestado esperando desde que me abrazó luego de que había rendido. No habíapodido quitarla de mi mente, y esta era mi oportunidad.
Tomé a Naty y le llevé ala cama. Ahí sería más fácil. Puse unas toallas sobre la cama para no mancharlay le dije que se acostara. Llené un balde con un poco de agua. Humedecí unaesponja en el agua y le empecé a pasar por su coñito.
Lentamente lo hice hastaque estaba bien mojado. Luego le puse una crema que había encontrado en elbaño, para que no se le irrite, y me dispuse a depilarla. Comencé por la partedel pubis, pasaba la rasuradora suavemente tratando de que se le haga lo másplacentero posible.
Cuando terminé, pasé laesponja, y vi que había quedado muy bien. Luego seguí por la parte que estáentre las piernas y su coñito. Para esto le dije que abra las piernas, a lo queaccedió sin problemas. Ahí por fin pude ver su hermoso coñito virgen, todavíacerrado gracias a su inocencia, una hermosa rajita, pequeña y rosadita,perfecta para mí, pensé por dentro. Así la seguí depilando toda.
Me llevó 20 minutoshacerlo, pero porque quería que lo disfrute, que empiece a sentirse caliente. Yme parece que lo logré. Cuando terminé de depilarla, le saqué todo el jabón, lemojé de vuelta la rajita para dejarla bien, luego, cuando la estaba secando,levanté la vista un momento, ya que me había olvidado de Naty, y noté queestaba muy callada.

Levanté los ojos y la vi,con sus ojos cerrados, mordiéndose los labios y tocándose suavemente lospezones. No la quise interrumpir. Terminé de secarla, pero Naty no se dio nicuenta. La toqué para llamarle la atención, y cuando abrió los ojos se pusocolorada:
– Ya está, terminé -ledije. – Estemm… bueno, sí… gracias. – ¿Que te pasa? Le pregunté sabiendo queestaba avergonzada. – Nada, es que… bueno… recién… – ¿Que paso? Te excitaste unpoco? – Bueno, si. – Está bien, no te preocupes, sabía que te iba a pasar,aparte es normal, no todos los días te depila otra chica – le dije tratando deque no corte su calentura. – Si pero… vos. – Si soy tu hermana, ya se, ¿y que?– No nada, está bien.
Ella se paró todavía algoavergonzada, me ayudó a acomodar todo, y nos fuimos a dormir. Se volvió a ponersus mediecitas y su bombachita, y se metió en la cama. Afuera todavía llovía acantaros.
Cuando estábamos en lacama le pregunté que si estaba bien, dijo que si, pero dijo que cuando yo laestaba depilando había sentido una sensación rara, un escalofrío, y que eso fuelo que la había excitado, y me dijo todavía lo seguía teniendo:
– Mira Naty, te voy adecir algo- tomé coraje, me acerqué a ella. – Que, ¿que pasa? Preguntó. – Mira,desde que llegaste a casa que me empecé a fijar en vos, me excitas mucho, no secomo te cae a ti, pero te lo tenía que decir. – Pues bueno, yo te tengo quedecir que también me fijé mucho en ti, que me encanta tu cuerpo bien sexy, yque siento cosas dentro de mí cuando estoy contigo.
Luego de estas palabras nohubo que decir más nada. Miré a Naty a los ojos, acerqué mis labios lentamentea los suyos y la besé. Fue el beso más tierno de toda mi vida. Nos besamos untiempo, luego mis manos empezaron a recorrer su suave piel, recorriendo suabdomen, sus piernas, y en algunos momentos sus nalgas. Mientras la seguíabesando, llevé mi mano a su coñito, lo acariciaba por arriba de su bombacha, yya podía notar su humedad.
Dejé de besar a Naty y lapuse boca arriba, y yo me puse sobre ella, arrodillada. Mi lengua fue bajandolentamente, primero su boca, su cuello, su pecho, hasta que llegué a sushermosos senos, los lamía intensamente, mordía suavemente sus pezones, mientraslos primeros gemidos salían de la boca de Naty.

Mi lengua seguía mojandosus pezones, y mis manos bajaron para encontrarse con su entrepierna reciéndepilada. Metí una mano sin sacarle su bombachita, ya estaba bien húmeda, misdedos acariciaban su coñito, y Naty cada vez estaba más excitada.
Luego de un rato deacariciarla, mi lengua otra vez comenzó a bajar, por todo su abdomen hastaencontrarme su coñito. Con mis dientes comencé a bajar su bombachita. Se lasaqué toda y volví a subir, esta vez, le a
brí las piernas, y con milengua fue recorriendo desde los dedos de sus pies hasta su entrepierna. Cuandollegué a los muslos, ya sentía sus temblores. Y subiendo así, fue que lleguéahí, a su hermoso coñito virgen. Comencé a lamerlo suavemente, pero a medidaque pasaba el tiempo era más rápido.
Naty, gemía sin parar. Yyo seguía con su coñito. En un momento repentinamente, Naty se sentó, agarró micara, me besó, y tomó el control ella. Hizo lo mismo que yo con ella. Meacostó, se puso sobre mí, y me empezó a besar. Pero mi sorpresa fue cuandoella, llegó a mi coñito. Sacó mi bombacha, y lo empezó a lamer, pero a pesar deser virgen, lo hacía fenomenal. Era hermoso.
Mi excitación fuecreciendo. Naty estaba haciendo de mi coñito un mar de flujos, cada vez memojaba más. Luego, sus dedos abrieron mi coñito y empezaron a tocarlo y a introducirse.Pero yo todavía quería jugar más. Ahora la di vuelta, boca abajo. Y me pusesobre ella acostada. Lamía su espalda hasta que llegué a su ano. Abrí suspiernas y comencé a acariciar su ano. Luego la di vuelta.
Comencé a besarlalocamente. Y con mi mano comencé a separar sus labios. Comencé a acariciar conmás ritmo su coñito y ella se excitó muchísimo. Bajé nuevamente, pero esta vezmis dedos fueron los encargados de todo. Primero metí uno solo, lentamente, yno entero, solo la punta, pero Naty igual se retorcía de placer. Cuando mi dedose mojó lo suficiente, lo llevé hacia su boca y se lo hice lamer. Ella tomó mimano y lamía mi dedo entero, lo chupaba completo. Luego ese mismo dedo le volvía introducir a su coñito. Pero esta vez con más ritmo, y lo introducía más.
Natyya estaba cerca de su primer orgasmo, y yo para excitarla más acompañé a midedo con mi lengua. Con la lengua le lamía el clítoris, mientras mi dedo seintroducía ya entero. Su coñito estaba muy lubricado. Sus gemidos se hacían másfrecuentes y fuertes, y así fue que en un momento fue como una

Volví a subir. La besé.Luego de unos minutitos de besos, roces, caricias, más besos, ella dijo:
– Ahora me toca a mí.
Me besó y directamente fuea mi coñito. Sus dedos lo abrieron y se introdujeron rápidamente. Esta vez lohizo con dos dedos, mientras lamía mi excitado clítoris. No pasó mucho tiempopara que yo tuviera un fenomenal orgasmo, Naty lo hacía muy bien, y laexcitación era muchísima. Luego de este orgasmo, nos besamos fuertemente. Meabrazó y me acariciaba todo el cuerpo. Así lo hizo hasta que se durmió.
Yo tardé un poco más endormirme, porque me quedé pensando todo lo que vendría en los 5 días quetodavía nos quedaban juntas.

Soy rubia, con el pelolargo, hasta la cintura y lacio, mis ojos son bien celestes. Mido 1,78, soydelgada, tengo lindas piernas y un gran físico. Mis medidas son 94-61-91. tengolos pechos bien redonditos, medianos y paraditos, con unos hermosos pezones. Micola es bien redondita y muy parada, por lo menos es la parte que más me gustade mi cuerpo.
La historia que les voy acontar me sucedió el mes pasado. Resulta que los primeros días de noviembre mellamó mi madre. Ella me dijo que junto con mi padre se tenían que ir de viaje aEE.UU. y que si por dos semanas no podía tener en mi casa a mi hermana. Yoacepté, lógicamente, la noticia al principio no me había caído bien, porquepensé que tendría que cargar con mi hermanita (yo le digo así pero tiene 18años), pero luego pensándolo bien acepté, porque hacía mucho que no estaba conella, y dos semanas juntas vendrían muy bien.
Durante los dos días antesde que mis padres viajaran, preparé todo para recibir a mi hermana, ya quequería que se sienta bien, y que no se sienta ella una carga. Por eso dejé enel negocio a una encargada, y le dije a mi representante como modelo que metomaría ya los dos meses de vacaciones, para estar las dos semanas con mihermana, y para ya aprovechar todo el tiempo, ya que estaba agotada.
Limpié toda la casa, quepor cierto estaba muy desordenada, le preparé un cuarto a mi hermana, loarreglé muy lindo, le puse la computadora ahí para que se divierta, televisor,revistas, ropa de regalo, en fin, todo para recibir a mi querida hermana.
Llegóel día. Mis padres vinieron a la noche, dejaron a mi hermanita, y se fueron. Larecibí con un fuerte abrazo. Le mostré toda la casa, su cuarto y todo para quese acomodara bien, ella quedó fascinada. Salimos a comer a un


restauran y aproveché paraque me cuente todo sobre ella. Esa primera noche la pasamos muy bien. Cuandollegamos se dio, una ducha y nos fuimos a dormir.
Antes de continuar déjenmepresentar a mi hermanita. Se llama Natalia, tiene 18 años. Es muy bonitatambién, pelo negro lacio, ojos café, una linda cara, buen cuerpo para su edad,es un poco más baja que yo, delgada, pechos medianos, casi como los míos, unalinda cola, en fin, es una muy linda chica.
Al otro día noslevantamos, desayunamos y se fue al colegio. Ya había terminado las clases,pero tenía que rendir algunas materias. Cuando llegó no tenía muy buena cara.Le pregunté que pasaba, y me dijo, que la profesora de matemáticas la habíareprobado y que dentro de 5 días le tomaría su recuperatorio, pero que si salíamal, repetía de años. La calmé un poco, y le dije que yo la ayudaría aestudiar, ya que soy buena en las matemáticas.
Los 4 días antes de laprueba fueron de puro estudios. Nos levantábamos y estudiábamos, comíamos yestudiábamos, cenábamos y estudiábamos. Prácticamente no salimos de casa. Enese tiempo disfruté mucho de mi hermana, la conocí, y me contó muchas cosas. Undía se nos dio por hablar de sexo, y me contó algo que me sorprendió.
Ella todavía era virgen,pero me dijo que no era porque no quisiera ni porque no tuviera oportunidad, medijo que sentía algo raro dentro de ella, y que cada vez se fijaba menos en loschicos, y con algo de vergüenza me contó que sus amigas empezaban a excitarla.Yo al principio reaccioné como si nada, pero luego a la noche pe
nsé mucho en ella. Meimaginaba a mi hermana solo para mí, todo su hermoso cuerpo virgen junto a miacariciándola, besándola, pero al mismo tiempo pensaba que era mi hermana, yque ella nunca iba a aceptarlo.
Así me quedé pensandohasta muy tarde, casi ni me di cuenta, y cuando miré el reloj eran las 2:00 AM.Fui al baño, pero cuando pasé por el cuarto de mi hermana, sentí ruido, meacerqué y aproveché que la puerta estaba entreabierta para espiar. Me asomé concuidado y lo primero que vi fue a mi hermana, acostada, con su mano por dentrode su bombachita, acariciándose su coñito, al mismo tiempo que estaba viendouna película erótica en la TV.
Esaescena me excitó mucho, tanto que me quedé espiándola largo rato, estaba muyexcitada, pero justo cuando empecé a tocarme ella no se porque,

pero repentinamente parí,apagó la TV y se durmió. Yo volví a mi cuarto pensando, muy excitada.
Al otro día, ya todo fuedistinto. Mientras estudiábamos no podía concentrarme, la mirada se me ibahacia ella, sus labios, su hermosa cara, no podía ni sumar 2+2., pero porsuerte ese era el último día de estudio.
Al otro día ella se fue arendir, y me quedé esperándola. Cuando volvió, entró con una cara muy mala, yole pregunté como le había ido y me dijo que mal. Yo me senté desilusionada,pero cuando la miré de vuelta su triste cara se transformó en una gran sonrisa,me gritó:- mentira. ¡Me fue bien!, y se lanzó sobre mi, me abrazó fuertemente.Ella estaba arrodillaba frente a mí abrazándome, y en un momento entre tantosabrazos sentí que su coñito se apoyó en mi panza, sentí una excitación enorme.
Cuando se salió de encimade mí recién la observé entera. Y estaba más hermosa que nunca. Estabainfartante. Tenía una pollera azul, muy pegada al cuerpo, que le hacía notar suhermosa cola, la pollera era a cuadros, corta, por arriba de las rodillas,tenía también medias blancas hasta las rodillas, una camisa blanca, y unacorbata azul, que tenía desajustada. Nunca la había visto tan linda. Cada vezme excitaba más, y cada vez lo podía disimular menos.
Encima, a mi hermanita nose le ocurrió mejor idea que dejarse su uniforme puesto todo el día, «parafestejar» decía ella. Y todo el día la tuve que estar viendo con ese uniformeque me excitaba muchísimo. Después de almorzar, yo me fui a dormir siesta, yaque estaba algo cansada por la noche anterior. Fui a mi pieza, pero un pudecerrar los ojos, estaba muy caliente. No pude resistir más y me empecé amasturbar, lo más silenciosamente posible. Todo el tiempo pensaba en Nati, ensu uniforme, en ese abrazo, en ella, y tuve un orgasmo fenomenal.
Luego, por fin me pudedormir. Me desperté como a las 7:30 p.m. Me vestí lo más simple posible y salíde mi cuarto. Fui hacia la cocina a preparar algo para comer. En la heladera,había un cartel de mi hermana, «salí a comprar la cena, vuelvo en un rato». Yaque no iba a tener que preparar la cena, me fui a dar un baño. Llené la bañeracon mucho agua y espuma, y me metí. Ni un segundo pude dejar de pensar en Naty,me estaba volviendo loca, no podía quitarla de mi mente.
Lleguéa la conclusión de que en la semana que nos quedaba juntas, algo iba a tener quepasar, o si no me terminaría volviendo loca. Además de que yo no

veía el momento para tenera Naty entre mis brazos, y hacerle mil cosas. Por eso decidí esperarla lo mejorposible. Salí del baño. Fui a mi cuarto, me perfume toda. Me vestí lo más sexyposible, ya que le iba a decir que saliéramos a cenar para celebrar. Busque enmi armario la ropa más sexy que tenía.
Me puse primero unconjunto de ropa interior muy sexy, eran unas medias hasta la mitad de losmuslos, rojas y con portaligas, una bombachita de encaje roja también, la partede atrás era una tirita muy chiquita, que dejaba ver muy bien mi cola, arribame puse un bra de encaje rojo. Luego me puse una falda negra de cuero, quellega por arriba de las rodillas. Unos zapatos de taco alto y arriba un top,apretado de color negro, para que resalten bien mis pechos. Luego me maquillepara quedar lo mejor posible. Así me puse a esperar a Naty.
Cuando llegó y me vio,pude notar en su cara que le gustó mucho, me miró de arriba abajo. Antes de
que diga algo le dije: –andá y cámbiate, que salimos a cenar.
La esperé mientras secambiaba, mientras hice las reservas en un restaurante, está en un pueblo cercade donde vivo, es medio lejos, pero es un lugar hermoso, y la comida essensacional.
Cuando Naty salió,nuevamente quedé sorprendida de lo linda que se veía. Se había puesto unosjeans bien ajustados, que levantaban su cola hermosa, arriba tenia puesta unaremera apretadita. Estaba muy bien maquillada, en fin, hermosa. Salimos haciael restaurante. El viaje duró 40 minutos.
Pasamos una noche muybuena. Comimos muy bien, bailamos, hablamos de todo. La pasamos muy bien. En unmomento de la cena, Naty me preguntó que si estaba de novia con algún chico, yole dije que no, haciéndome la disimulada. Pero ella no se quedó callada, alcontrario, me siguió diciendo cosas, sobre esto, de que casi nunca me habíavisto de novia, de que tampoco me veía nunca con hombres, y que porque era eso.Yo no tuve más remedio que decírselo. Y así fue, le dije que era lesbiana. Ellalo tomó mejor de lo que yo creía:
– ¿En serio? Me dijo –bueno, que sorpresa. Eso fue lo único que dijo al respecto. Pero todo siguiómuy bien.

Como a las 2 de la mañana,se largó una lluvia torrencial, casi no se podía ni ver por la ruta. Comopudimos llegamos al auto. Yo iba a manejar hasta mi casa, pero Naty me dijo queno lo haga, que era peligroso, y que mejor buscábamos un hotel para pasar lanoche. Eso hicimos. Justo a una cuadra del restaurante había un lindo hotel ydecidimos pasar la noche allí.
Fuimos y nuestra malasuerte se presentó. No habían habitaciones. Así recorrimos tres hoteles máshasta que por fin, en un quedaba una habitación pero es con una sola cama,matrimonial por supuesto – nos dijo el conserje. No importa, la alquilamosigual.
Cuando entramos vimos quela pieza era enorme. La cama también lo era, tenía baño con jacuzzi, TV, salade estar, en fin, era una habitación que por lo que habíamos pagado, era mucho.
Estábamos muy cansadas, ynos fuimos a dormir. Entramos a la pieza y nos desvestimos. Yo no tuveproblema, porque traía ropa interior, pero Naty, riéndose me dijo:
– Hay un problema. – Quepasa? Le dije. – Nada, un pequeño detalle, solamente tengo puesta unasmediecitas estilo zoquete, y una bombachita, nada más.
Cuando dijo eso el corazónme empezó a latir más fuerte. Yo ya me estaba imaginando lo que en ese mismomomento les podría estar haciendo, no podía aguantar más.
– No importa, somoshermanas, yo no te voy a comer – Está bien, de todos modos, cuantas veces meviste desnuda, pero antes me voy a dar una ducha.
Yo ya estaba metida en lacama cuando escuché el grito de Naty desde el baño. Salí corriendo a ver quepasaba. Cuando entré al baño, vi a Naty subida al inodoro: – hay una araña ahíadentro, me dijo. Cuando me asomé a ver, la araña era chiquitita, indefensa, nopodía creer que le tuviera miedo a eso, pero Naty siempre le había tenido miedoa las arañas, y era común que se asustase.
Maté la araña y reciéntomé conciencia de lo que ahí tenía. Estaba Naty toda desnuda y mojada, era unahermosura. El cuerpo se me estremecía de solo verla. -Bueno, ya está, ven quete seco y vamos a dormir.
Sentéa Naty en el inodoro y la calmé un poco. Tomé una toalla y envolví a Nati enesta. La empecé a secar. Lo hacía lentamente, tratando de que ella entre encalor. Cuando llegaba a sus pechos o a su cola refregaba bien, estando un

tiempo ahí, en esoshermosos pechos, esa linda cola. Pero lo mejor estaba empezando. Cuando lleguéa su entrepierna y la empecé a secar, lo más lento posible, para que seexcitara, pude notar que se había de pilado, pero que habían quedado algunosvellos esparcidos. :
– ¿Te depilaste? Lepregunté. – Este… si porque? Me contestó avergonzada. – Mira, no es por nada,pero, no lo has hecho muy bien. – Lo que pasa es que lo estaba haciendo justocuando apareció la araña. – Ahhhh, que justo. Bueno mira. Si quieres… – Que,¿piensas ayudarme a hacerlo? Dijo cortando mi anterior frase. – Y, si no temolesto, me gustaría, túu que dices? – Ok, me encantaría, de paso me enseñasbien, porque yo todavía no lo se hacer muy bien.
Cuando Naty dijo eso, yoya estaba segura de que algo iba a pasar. E
ra la oportunidad que habíaestado esperando desde que me abrazó luego de que había rendido. No habíapodido quitarla de mi mente, y esta era mi oportunidad.
Tomé a Naty y le llevé ala cama. Ahí sería más fácil. Puse unas toallas sobre la cama para no mancharlay le dije que se acostara. Llené un balde con un poco de agua. Humedecí unaesponja en el agua y le empecé a pasar por su coñito.
Lentamente lo hice hastaque estaba bien mojado. Luego le puse una crema que había encontrado en elbaño, para que no se le irrite, y me dispuse a depilarla. Comencé por la partedel pubis, pasaba la rasuradora suavemente tratando de que se le haga lo másplacentero posible.
Cuando terminé, pasé laesponja, y vi que había quedado muy bien. Luego seguí por la parte que estáentre las piernas y su coñito. Para esto le dije que abra las piernas, a lo queaccedió sin problemas. Ahí por fin pude ver su hermoso coñito virgen, todavíacerrado gracias a su inocencia, una hermosa rajita, pequeña y rosadita,perfecta para mí, pensé por dentro. Así la seguí depilando toda.
Me llevó 20 minutoshacerlo, pero porque quería que lo disfrute, que empiece a sentirse caliente. Yme parece que lo logré. Cuando terminé de depilarla, le saqué todo el jabón, lemojé de vuelta la rajita para dejarla bien, luego, cuando la estaba secando,levanté la vista un momento, ya que me había olvidado de Naty, y noté queestaba muy callada.

Levanté los ojos y la vi,con sus ojos cerrados, mordiéndose los labios y tocándose suavemente lospezones. No la quise interrumpir. Terminé de secarla, pero Naty no se dio nicuenta. La toqué para llamarle la atención, y cuando abrió los ojos se pusocolorada:
– Ya está, terminé -ledije. – Estemm… bueno, sí… gracias. – ¿Que te pasa? Le pregunté sabiendo queestaba avergonzada. – Nada, es que… bueno… recién… – ¿Que paso? Te excitaste unpoco? – Bueno, si. – Está bien, no te preocupes, sabía que te iba a pasar,aparte es normal, no todos los días te depila otra chica – le dije tratando deque no corte su calentura. – Si pero… vos. – Si soy tu hermana, ya se, ¿y que?– No nada, está bien.
Ella se paró todavía algoavergonzada, me ayudó a acomodar todo, y nos fuimos a dormir. Se volvió a ponersus mediecitas y su bombachita, y se metió en la cama. Afuera todavía llovía acantaros.
Cuando estábamos en lacama le pregunté que si estaba bien, dijo que si, pero dijo que cuando yo laestaba depilando había sentido una sensación rara, un escalofrío, y que eso fuelo que la había excitado, y me dijo todavía lo seguía teniendo:
– Mira Naty, te voy adecir algo- tomé coraje, me acerqué a ella. – Que, ¿que pasa? Preguntó. – Mira,desde que llegaste a casa que me empecé a fijar en vos, me excitas mucho, no secomo te cae a ti, pero te lo tenía que decir. – Pues bueno, yo te tengo quedecir que también me fijé mucho en ti, que me encanta tu cuerpo bien sexy, yque siento cosas dentro de mí cuando estoy contigo.
Luego de estas palabras nohubo que decir más nada. Miré a Naty a los ojos, acerqué mis labios lentamentea los suyos y la besé. Fue el beso más tierno de toda mi vida. Nos besamos untiempo, luego mis manos empezaron a recorrer su suave piel, recorriendo suabdomen, sus piernas, y en algunos momentos sus nalgas. Mientras la seguíabesando, llevé mi mano a su coñito, lo acariciaba por arriba de su bombacha, yya podía notar su humedad.
Dejé de besar a Naty y lapuse boca arriba, y yo me puse sobre ella, arrodillada. Mi lengua fue bajandolentamente, primero su boca, su cuello, su pecho, hasta que llegué a sushermosos senos, los lamía intensamente, mordía suavemente sus pezones, mientraslos primeros gemidos salían de la boca de Naty.

Mi lengua seguía mojandosus pezones, y mis manos bajaron para encontrarse con su entrepierna reciéndepilada. Metí una mano sin sacarle su bombachita, ya estaba bien húmeda, misdedos acariciaban su coñito, y Naty cada vez estaba más excitada.
Luego de un rato deacariciarla, mi lengua otra vez comenzó a bajar, por todo su abdomen hastaencontrarme su coñito. Con mis dientes comencé a bajar su bombachita. Se lasaqué toda y volví a subir, esta vez, le a
brí las piernas, y con milengua fue recorriendo desde los dedos de sus pies hasta su entrepierna. Cuandollegué a los muslos, ya sentía sus temblores. Y subiendo así, fue que lleguéahí, a su hermoso coñito virgen. Comencé a lamerlo suavemente, pero a medidaque pasaba el tiempo era más rápido.
Naty, gemía sin parar. Yyo seguía con su coñito. En un momento repentinamente, Naty se sentó, agarró micara, me besó, y tomó el control ella. Hizo lo mismo que yo con ella. Meacostó, se puso sobre mí, y me empezó a besar. Pero mi sorpresa fue cuandoella, llegó a mi coñito. Sacó mi bombacha, y lo empezó a lamer, pero a pesar deser virgen, lo hacía fenomenal. Era hermoso.
Mi excitación fuecreciendo. Naty estaba haciendo de mi coñito un mar de flujos, cada vez memojaba más. Luego, sus dedos abrieron mi coñito y empezaron a tocarlo y a introducirse.Pero yo todavía quería jugar más. Ahora la di vuelta, boca abajo. Y me pusesobre ella acostada. Lamía su espalda hasta que llegué a su ano. Abrí suspiernas y comencé a acariciar su ano. Luego la di vuelta.
Comencé a besarlalocamente. Y con mi mano comencé a separar sus labios. Comencé a acariciar conmás ritmo su coñito y ella se excitó muchísimo. Bajé nuevamente, pero esta vezmis dedos fueron los encargados de todo. Primero metí uno solo, lentamente, yno entero, solo la punta, pero Naty igual se retorcía de placer. Cuando mi dedose mojó lo suficiente, lo llevé hacia su boca y se lo hice lamer. Ella tomó mimano y lamía mi dedo entero, lo chupaba completo. Luego ese mismo dedo le volvía introducir a su coñito. Pero esta vez con más ritmo, y lo introducía más.
Natyya estaba cerca de su primer orgasmo, y yo para excitarla más acompañé a midedo con mi lengua. Con la lengua le lamía el clítoris, mientras mi dedo seintroducía ya entero. Su coñito estaba muy lubricado. Sus gemidos se hacían másfrecuentes y fuertes, y así fue que en un momento fue como una

explosión, un fuertegemido, ya paré repentinamente, y ahí estaba, un pequeño hilito de sangre salíadesde su rajita. Yo había desvirgado a mi hermana, lo que me llenó de gozo.
Volví a subir. La besé.Luego de unos minutitos de besos, roces, caricias, más besos, ella dijo:
– Ahora me toca a mí.
Me besó y directamente fuea mi coñito. Sus dedos lo abrieron y se introdujeron rápidamente. Esta vez lohizo con dos dedos, mientras lamía mi excitado clítoris. No pasó mucho tiempopara que yo tuviera un fenomenal orgasmo, Naty lo hacía muy bien, y laexcitación era muchísima. Luego de este orgasmo, nos besamos fuertemente. Meabrazó y me acariciaba todo el cuerpo. Así lo hizo hasta que se durmió.
Yo tardé un poco más endormirme, porque me quedé pensando todo lo que vendría en los 5 días quetodavía nos quedaban juntas.

1 comentarios - Mi hermanita Nati