La habitación aún olía a sexo salvaje. El cuerpo de Laura estabacubierto de una fina capa de sudor, sus pechos subiendo y bajando con larespiración agitada mientras se acurrucaba contra el pecho de su marido,Carlos. Habían follado como animales: él la había empalado contra la pared, lahabía hecho gritar mientras la penetraba por detrás y le daba nalgadas quetodavía le ardían. Ahora, desnudos y exhaustos, la conversación tomó un giromás peligroso.
—Dime…¿qué fantasía te gustaría cumplir de verdad? —preguntó Carlos, acariciándole elpelo con los dedos.
Laurasonrió con picardía, todavía con la entrepierna húmeda de sus jugos mezclados.
—Nosé… ¿tú primero?
Carlostragó saliva, su polla ya medio dura otra vez solo de pensarlo.
—Siemprehe querido verte… con otra mujer. Verte besándola, tocándola… verte corriéndotemientras ella te come el coño. Yo solo mirando. Sin tocar. Solo viendo cómo teentregas.
Laurasoltó una carcajada y le dio un empujón juguetón en el pecho.
—¿Estásloco? ¿Un trío? Ni de broma.
—Noes un trío —aclaró él rápido, con los ojos brillantes—. No quiero tocarla. Soloquiero verte a ti. Verte siendo puta con otra mujer mientras yo me pajeoviéndote.
Ellase mordió el labio, pensativa. El silencio se alargó unos segundos.
—Sime cumples esa fantasía… —dijo Carlos con voz grave y cargada de deseo—, tecumplo la que tú quieras. La que sea. Siempre y cuando no sea con otro hombre.
Lauralo miró fijamente, sorprendida por la propuesta. Luego soltó una risa nerviosa.
—Estáscompletamente loco, mi amor… —Se quedó callada un momento, los ojos brillándolecon algo nuevo—. Solo por curiosidad… ¿a quién tienes en mente?
—Esaparte te la dejo a ti —respondió él con una sonrisa lobuna.
Laurase quedó pensativa, mordiéndose el labio inferior. Al final sonrió, se acercó yle dio un beso largo y profundo.
—Luegovemos, mi vida —susurró contra su boca. Le guiñó un ojo y se dio la vuelta,dejando que su culo desnudo rozara la polla de él.
Desdeesa noche, Carlos empezó a jugar sucio. Le mandaba videos cortos de mujerescomiéndose el coño, besándose con lengua, frotando sus tetas. Imágenes de tetasgrandes contra tetas pequeñas, dedos dentro de coños

mojados, gemidos grabados. Laura al principio se reía y le decía“estás obsesionado”, pero cada vez tardaba más en cerrar el video. Una noche,después de ver uno especialmente caliente, soltó un suspiro y murmuró:
—Estábien… está bien. Voy a invitar a cenar a Verónica, mi mejor amiga del trabajo.
Verónicallegó esa noche. Morena, alta, cabello negro azabache cayéndole en ondas por laespalda, guapa de cara y con un cuerpo que pedía pecado: tetas grandes ypesadas que apenas cabían en su blusa escotada, piernas largas con muslosgruesos y firmes, culo pequeño pero tan provocativo que se movía con cada paso.Tenía fama de comerse a los hombres que quería y dejarlos secos. Los trescenaron, rieron y bebieron varias copas de vino. La sobremesa estaba llena debuen ambiente y risas.
Eljuego de verdad o reto empezó de forma ligera y divertida.
—Verdad—dijo Laura—. ¿Con quién has tenido el mejor sexo de tu vida?
Verónicasoltó una carcajada y respondió sin vergüenza:
—Conun ex que me follaba como si no hubiera mañana. Me dejaba las piernas temblandodurante horas.
Carlossonrió y preguntó:
—Verdadpara mí. ¿El lugar más raro donde lo han hecho?
Laurase sonrojó un poco pero contestó:
—Enel balcón de un hotel, a las tres de la mañana, con riesgo de que nos vieran.
Lasrisas aumentaron. Luego las preguntas empezaron a subir de tono poco a poco.
—Verdad—preguntó Carlos, mirando a las dos—. ¿Lo harían alguna vez con una mujer?
Laurase mordió el labio y respondió con una sonrisa tímida:
—Sí…creo que sí. Me da curiosidad.
Verónica,con los ojos brillantes por el vino, contestó sin dudar:
—También.Nunca lo he hecho, pero la idea me excita mucho.
Elmorbo seguía creciendo. Carlos lanzó la siguiente verdad con voz más grave:
—Situvieran sexo con otra mujer, ¿con quién lo harían?
Lauramiró directamente a Verónica y respondió con la voz un poco ronca:
—Contigo.


Verónica se mordió el labio inferior, sus ojos oscuros llenos dedeseo, y contestó sin apartar la mirada:
—Contigo,Laura. Definitivamente contigo.
Elambiente se cargó de electricidad. El siguiente reto fue el primero realmentecaliente:
—Reto—propuso Verónica con una sonrisa pícara—. Las dos tienen que darse un beso.
Seacercaron despacio en el sofá. Primero solo labios suaves, tímidos. Luego lalengua de Verónica rozó la de Laura y el beso se volvió húmedo, profundo, llenode saliva. Se besaron como si se estuvieran probando, gimiendo bajito mientrassus bocas se devoraban con creciente hambre.
Elsiguiente reto: desabrocharse la blusa la una a la otra. Los botones cayeronuno a uno. Las tetas de Verónica, grandes y pesadas, salieron libres, pezonesoscuros y duros. Las de Laura, más pequeñas pero con pezones rosados y muysensibles, se endurecieron al instante.
—Quítateel sostén —ordenó Verónica en voz baja y autoritaria.
Lauraobedeció. Sus tetas quedaron completamente al aire. Verónica las miró conevidente hambre.
Retosiguiente: masajear las tetas de la otra.
Lasmanos de Verónica fueron suaves al principio, apretando y amasando los pechosde Laura. Luego bajó la cabeza y atrapó un pezón rosado con la boca. Lo chupólento, girando la lengua alrededor, mordisqueándolo suavemente. Laura soltó ungemido ahogado y metió los dedos entre el cabello negro azabache de Verónica.
—Joder…qué rico se siente —susurró Laura, arqueando la espalda.
Ahorase besaban con más fuerza, frotando sus tetas desnudas una contra la otra. Lospezones duros se rozaban, se aplastaban, enviando descargas de placer a suscoños ya mojados. Sus manos bajaban por las espaldas, apretando culos, jadeandocada vez más fuerte.
Carlossolo miraba desde el sillón, la polla dura como piedra dentro del pantalón, sintocarse todavía.
Eljuego se rompió por completo. Ya no necesitaban retos.
Verónicaempujó a Laura contra el sofá y le quitó la falda y las bragas de un tirón. Leabrió las piernas sin piedad y bajó la cara entre sus muslos. Su lengua ancha ycaliente lamió el coño depilado de Laura desde abajo hacia arriba, saboreandolos jugos que ya chorreaban abundantemente.
—Estásempapada, puta… qué rico sabes —gruñó Verónica contra su clítoris hinchado.


Laura arqueó la espalda con fuerza y gritó cuando Verónica metiódos dedos gruesos y empezó a follarla con ellos mientras le chupaba el clítorissin piedad, succionando y lamiendo rápido.
—Ahhh…sí… así, Vero… no pares —gemía Laura, agarrándole el cabello.
Luegocambiaron de posición. Laura se puso de rodillas entre las piernas abiertas deVerónica. Le bajó las bragas y se encontró con un coño moreno, hinchado,brillante y completamente depilado. Lo olió un segundo, excitada por el aromafuerte y dulce, y hundió la cara sin pensarlo.
Lamiócomo una puta hambrienta. Lengua plana contra el clítoris, luego penetrandodentro de la vagina caliente, chupando los labios hinchados, succionando eljugo que no paraba de salir. Verónica gemía fuerte, agarrándole el pelo confuerza.
—Así…cómeme el coño, Laura… méteme la lengua más adentro, joder… qué buena eres paraser la primera vez.
Enuna de esas, Laura levantó la cara, la boca y la barbilla completamenteempapada de los jugos espesos de Verónica. Se acercó a Carlos, lo besó con laboca bien abierta, metiéndole la lengua para que probara el sabor dulce ysalado de su amiga. Carlos gimió dentro del beso, saboreando cada gota conavidez.
Lohizo varias veces. Cada vez que se apartaba de devorar el coño de Verónica, ibaa besarlo a él, compartiendo el sabor caliente y viscoso, dejando que su maridoprobara lo mojada que estaba su mejor amiga.
DespuésCarlos se retiró al sillón, sacó su polla dura y empezó a pajeársela lentomientras las miraba.
Ahorasí follaban de verdad y sin control.
Verónicase montó encima de Laura en posición 69. Sus tetas grandes y pesadas seaplastaron contra el vientre de Laura, su culo moreno y perfecto quedó justo enla cara de ella. Se comían el coño mutuamente con desesperación: lenguas entrandoy saliendo, labios succionando clítoris hinchados, dedos follándolas profundo.Los sonidos eran obscenos: gemidos ahogados, sorbidos húmedos, carne mojadachocando.
Laurase corrió primero con fuerza. Gritó contra el coño de Verónica mientras susjugos le chorreaban por la cara y la barbilla. Verónica no se detuvo; siguiólamiendo y metiendo los dedos hasta que Laura temblaba y se retorcía de placer.
LuegoVerónica la puso en cuatro sobre el sofá. Se colocó detrás y empezó a frotar sucoño empapado contra el de Laura, tribando fuerte y rápido. Sus jugos semezclaban, los labios hinchados se rozaban y se aplastaban con cada embestida.Las tetas grandes de Verónica se balanceaban pesadamente mientras agarraba lascaderas de Laura y la follaba con su coño.


Quiero que te corras otra vez en mi coño… —gruñó Verónica,metiendo dos dedos en la vagina de Laura mientras frotaba su clítoris contra elsuyo con fuerza.
Enmedio de esa fricción salvaje, Verónica cambió de posición. Se colocó de lado,levantó una de sus piernas y presionó su busto grande y pesado directamentecontra el coño empapado de Laura. Empezó a frotar sus tetas contra la vaginaabierta y chorreante de su amiga. El pezón duro y oscuro de Verónica sedeslizaba entre los labios hinchados de Laura, frotándose contra su clítorishinchado una y otra vez. Usaba su pecho entero como si fuera un juguete,masajeando el coño de Laura con su busto, haciendo que el pezón entrara ysaliera ligeramente de la entrada mojada mientras apretaba la carne suave y pesadacontra ella.
—Sientemis tetas en tu coño… ¿te gusta que te folle con mis pezones? —jadeabaVerónica, moviendo su busto en círculos lentos y luego más rápidos, frotando elpezón erecto directamente contra el clítoris sensible de Laura.
Lauragemía como loca, empujando sus caderas hacia arriba para sentir más presión.
—Dios…sí… frota más fuerte… me vas a hacer correr con tus tetas…
Verónicaaceleró el movimiento, aplastando su pecho contra el sexo de Laura, el pezónduro rozando y penetrando ligeramente la entrada mientras los jugos de Lauracubrían completamente las tetas de Verónica, haciendo que brillaran.
Laurase corrió con violencia en esa posición, gritando y temblando mientras susjugos salpicaban el busto de Verónica.
Verónicano le dio tregua. Cambió otra vez: Laura se sentó encima de su cara y Verónicala comió con furia, metiendo la lengua lo más profundo posible mientras Laurase restregaba contra su boca, gimiendo como una perra en celo.
Finalmente,las dos se pusieron en tijera, coño contra coño, frotándose con desesperación.Sus jugos chorreaban, los clítoris se rozaban directamente, sus tetas saltabancon cada movimiento violento. Los gemidos se volvieron gritos.
—Estoya punto… —jadeó Laura.
—córrete conmigo… ¡ahora! —ordenó Verónica.
Elclímax llegó al mismo tiempo y con brutal intensidad. Verónica se corrió confuerza, gritando el nombre de Laura mientras su coño se contraía y chorroscalientes de squirt salpicaban los muslos y el vientre de su amiga. Lauraexplotó segundos después, empujando su coño contra el de Verónica, temblandoviolentamente mientras sus jugos se mezclaban en un desastre caliente yviscoso.
Lasdos cayeron abrazadas, sudadas, jadeando, besándose con lentitud ahora,saboreando los restos de placer en sus bocas hinchadas.


Carlos se acercó, todavía duro y con la polla brillando de precum,y besó a su mujer en la boca, probando todo el desastre que habían hecho entrelas dos.
—Teamo —susurró contra sus labios hinchados.
Laurasonrió, exhausta pero con los ojos todavía llenos de lujuria. Se incorporó unpoco, el cuerpo brillante de sudor y jugos, y miró a Carlos con una sonrisaperversa y la voz ronca, cargada de morbo y promesa:
—Ahorate toca a ti, amorcito… vas a cumplir mi fantasía. Y te juro que va a ser muchomás sucia, más larga y más pervertida de lo que imaginas. Prepárate, porque voya hacer que te corras solo con mirarme mientras te vuelvo loco…
Carlostragó saliva, la polla palpitándole con fuerza.
Laurale guiñó un ojo, aún con los labios hinchados y el sabor de Verónica en laboca.
—Continuará…

—Dime…¿qué fantasía te gustaría cumplir de verdad? —preguntó Carlos, acariciándole elpelo con los dedos.
Laurasonrió con picardía, todavía con la entrepierna húmeda de sus jugos mezclados.
—Nosé… ¿tú primero?
Carlostragó saliva, su polla ya medio dura otra vez solo de pensarlo.
—Siemprehe querido verte… con otra mujer. Verte besándola, tocándola… verte corriéndotemientras ella te come el coño. Yo solo mirando. Sin tocar. Solo viendo cómo teentregas.
Laurasoltó una carcajada y le dio un empujón juguetón en el pecho.
—¿Estásloco? ¿Un trío? Ni de broma.
—Noes un trío —aclaró él rápido, con los ojos brillantes—. No quiero tocarla. Soloquiero verte a ti. Verte siendo puta con otra mujer mientras yo me pajeoviéndote.
Ellase mordió el labio, pensativa. El silencio se alargó unos segundos.
—Sime cumples esa fantasía… —dijo Carlos con voz grave y cargada de deseo—, tecumplo la que tú quieras. La que sea. Siempre y cuando no sea con otro hombre.
Lauralo miró fijamente, sorprendida por la propuesta. Luego soltó una risa nerviosa.
—Estáscompletamente loco, mi amor… —Se quedó callada un momento, los ojos brillándolecon algo nuevo—. Solo por curiosidad… ¿a quién tienes en mente?
—Esaparte te la dejo a ti —respondió él con una sonrisa lobuna.
Laurase quedó pensativa, mordiéndose el labio inferior. Al final sonrió, se acercó yle dio un beso largo y profundo.
—Luegovemos, mi vida —susurró contra su boca. Le guiñó un ojo y se dio la vuelta,dejando que su culo desnudo rozara la polla de él.
Desdeesa noche, Carlos empezó a jugar sucio. Le mandaba videos cortos de mujerescomiéndose el coño, besándose con lengua, frotando sus tetas. Imágenes de tetasgrandes contra tetas pequeñas, dedos dentro de coños

mojados, gemidos grabados. Laura al principio se reía y le decía“estás obsesionado”, pero cada vez tardaba más en cerrar el video. Una noche,después de ver uno especialmente caliente, soltó un suspiro y murmuró:
—Estábien… está bien. Voy a invitar a cenar a Verónica, mi mejor amiga del trabajo.
Verónicallegó esa noche. Morena, alta, cabello negro azabache cayéndole en ondas por laespalda, guapa de cara y con un cuerpo que pedía pecado: tetas grandes ypesadas que apenas cabían en su blusa escotada, piernas largas con muslosgruesos y firmes, culo pequeño pero tan provocativo que se movía con cada paso.Tenía fama de comerse a los hombres que quería y dejarlos secos. Los trescenaron, rieron y bebieron varias copas de vino. La sobremesa estaba llena debuen ambiente y risas.
Eljuego de verdad o reto empezó de forma ligera y divertida.
—Verdad—dijo Laura—. ¿Con quién has tenido el mejor sexo de tu vida?
Verónicasoltó una carcajada y respondió sin vergüenza:
—Conun ex que me follaba como si no hubiera mañana. Me dejaba las piernas temblandodurante horas.
Carlossonrió y preguntó:
—Verdadpara mí. ¿El lugar más raro donde lo han hecho?
Laurase sonrojó un poco pero contestó:
—Enel balcón de un hotel, a las tres de la mañana, con riesgo de que nos vieran.
Lasrisas aumentaron. Luego las preguntas empezaron a subir de tono poco a poco.
—Verdad—preguntó Carlos, mirando a las dos—. ¿Lo harían alguna vez con una mujer?
Laurase mordió el labio y respondió con una sonrisa tímida:
—Sí…creo que sí. Me da curiosidad.
Verónica,con los ojos brillantes por el vino, contestó sin dudar:
—También.Nunca lo he hecho, pero la idea me excita mucho.
Elmorbo seguía creciendo. Carlos lanzó la siguiente verdad con voz más grave:
—Situvieran sexo con otra mujer, ¿con quién lo harían?
Lauramiró directamente a Verónica y respondió con la voz un poco ronca:
—Contigo.


Verónica se mordió el labio inferior, sus ojos oscuros llenos dedeseo, y contestó sin apartar la mirada:
—Contigo,Laura. Definitivamente contigo.
Elambiente se cargó de electricidad. El siguiente reto fue el primero realmentecaliente:
—Reto—propuso Verónica con una sonrisa pícara—. Las dos tienen que darse un beso.
Seacercaron despacio en el sofá. Primero solo labios suaves, tímidos. Luego lalengua de Verónica rozó la de Laura y el beso se volvió húmedo, profundo, llenode saliva. Se besaron como si se estuvieran probando, gimiendo bajito mientrassus bocas se devoraban con creciente hambre.
Elsiguiente reto: desabrocharse la blusa la una a la otra. Los botones cayeronuno a uno. Las tetas de Verónica, grandes y pesadas, salieron libres, pezonesoscuros y duros. Las de Laura, más pequeñas pero con pezones rosados y muysensibles, se endurecieron al instante.
—Quítateel sostén —ordenó Verónica en voz baja y autoritaria.
Lauraobedeció. Sus tetas quedaron completamente al aire. Verónica las miró conevidente hambre.
Retosiguiente: masajear las tetas de la otra.
Lasmanos de Verónica fueron suaves al principio, apretando y amasando los pechosde Laura. Luego bajó la cabeza y atrapó un pezón rosado con la boca. Lo chupólento, girando la lengua alrededor, mordisqueándolo suavemente. Laura soltó ungemido ahogado y metió los dedos entre el cabello negro azabache de Verónica.
—Joder…qué rico se siente —susurró Laura, arqueando la espalda.
Ahorase besaban con más fuerza, frotando sus tetas desnudas una contra la otra. Lospezones duros se rozaban, se aplastaban, enviando descargas de placer a suscoños ya mojados. Sus manos bajaban por las espaldas, apretando culos, jadeandocada vez más fuerte.
Carlossolo miraba desde el sillón, la polla dura como piedra dentro del pantalón, sintocarse todavía.
Eljuego se rompió por completo. Ya no necesitaban retos.
Verónicaempujó a Laura contra el sofá y le quitó la falda y las bragas de un tirón. Leabrió las piernas sin piedad y bajó la cara entre sus muslos. Su lengua ancha ycaliente lamió el coño depilado de Laura desde abajo hacia arriba, saboreandolos jugos que ya chorreaban abundantemente.
—Estásempapada, puta… qué rico sabes —gruñó Verónica contra su clítoris hinchado.


Laura arqueó la espalda con fuerza y gritó cuando Verónica metiódos dedos gruesos y empezó a follarla con ellos mientras le chupaba el clítorissin piedad, succionando y lamiendo rápido.
—Ahhh…sí… así, Vero… no pares —gemía Laura, agarrándole el cabello.
Luegocambiaron de posición. Laura se puso de rodillas entre las piernas abiertas deVerónica. Le bajó las bragas y se encontró con un coño moreno, hinchado,brillante y completamente depilado. Lo olió un segundo, excitada por el aromafuerte y dulce, y hundió la cara sin pensarlo.
Lamiócomo una puta hambrienta. Lengua plana contra el clítoris, luego penetrandodentro de la vagina caliente, chupando los labios hinchados, succionando eljugo que no paraba de salir. Verónica gemía fuerte, agarrándole el pelo confuerza.
—Así…cómeme el coño, Laura… méteme la lengua más adentro, joder… qué buena eres paraser la primera vez.
Enuna de esas, Laura levantó la cara, la boca y la barbilla completamenteempapada de los jugos espesos de Verónica. Se acercó a Carlos, lo besó con laboca bien abierta, metiéndole la lengua para que probara el sabor dulce ysalado de su amiga. Carlos gimió dentro del beso, saboreando cada gota conavidez.
Lohizo varias veces. Cada vez que se apartaba de devorar el coño de Verónica, ibaa besarlo a él, compartiendo el sabor caliente y viscoso, dejando que su maridoprobara lo mojada que estaba su mejor amiga.
DespuésCarlos se retiró al sillón, sacó su polla dura y empezó a pajeársela lentomientras las miraba.
Ahorasí follaban de verdad y sin control.
Verónicase montó encima de Laura en posición 69. Sus tetas grandes y pesadas seaplastaron contra el vientre de Laura, su culo moreno y perfecto quedó justo enla cara de ella. Se comían el coño mutuamente con desesperación: lenguas entrandoy saliendo, labios succionando clítoris hinchados, dedos follándolas profundo.Los sonidos eran obscenos: gemidos ahogados, sorbidos húmedos, carne mojadachocando.
Laurase corrió primero con fuerza. Gritó contra el coño de Verónica mientras susjugos le chorreaban por la cara y la barbilla. Verónica no se detuvo; siguiólamiendo y metiendo los dedos hasta que Laura temblaba y se retorcía de placer.
LuegoVerónica la puso en cuatro sobre el sofá. Se colocó detrás y empezó a frotar sucoño empapado contra el de Laura, tribando fuerte y rápido. Sus jugos semezclaban, los labios hinchados se rozaban y se aplastaban con cada embestida.Las tetas grandes de Verónica se balanceaban pesadamente mientras agarraba lascaderas de Laura y la follaba con su coño.


Quiero que te corras otra vez en mi coño… —gruñó Verónica,metiendo dos dedos en la vagina de Laura mientras frotaba su clítoris contra elsuyo con fuerza.
Enmedio de esa fricción salvaje, Verónica cambió de posición. Se colocó de lado,levantó una de sus piernas y presionó su busto grande y pesado directamentecontra el coño empapado de Laura. Empezó a frotar sus tetas contra la vaginaabierta y chorreante de su amiga. El pezón duro y oscuro de Verónica sedeslizaba entre los labios hinchados de Laura, frotándose contra su clítorishinchado una y otra vez. Usaba su pecho entero como si fuera un juguete,masajeando el coño de Laura con su busto, haciendo que el pezón entrara ysaliera ligeramente de la entrada mojada mientras apretaba la carne suave y pesadacontra ella.
—Sientemis tetas en tu coño… ¿te gusta que te folle con mis pezones? —jadeabaVerónica, moviendo su busto en círculos lentos y luego más rápidos, frotando elpezón erecto directamente contra el clítoris sensible de Laura.
Lauragemía como loca, empujando sus caderas hacia arriba para sentir más presión.
—Dios…sí… frota más fuerte… me vas a hacer correr con tus tetas…
Verónicaaceleró el movimiento, aplastando su pecho contra el sexo de Laura, el pezónduro rozando y penetrando ligeramente la entrada mientras los jugos de Lauracubrían completamente las tetas de Verónica, haciendo que brillaran.
Laurase corrió con violencia en esa posición, gritando y temblando mientras susjugos salpicaban el busto de Verónica.
Verónicano le dio tregua. Cambió otra vez: Laura se sentó encima de su cara y Verónicala comió con furia, metiendo la lengua lo más profundo posible mientras Laurase restregaba contra su boca, gimiendo como una perra en celo.
Finalmente,las dos se pusieron en tijera, coño contra coño, frotándose con desesperación.Sus jugos chorreaban, los clítoris se rozaban directamente, sus tetas saltabancon cada movimiento violento. Los gemidos se volvieron gritos.
—Estoya punto… —jadeó Laura.
—córrete conmigo… ¡ahora! —ordenó Verónica.
Elclímax llegó al mismo tiempo y con brutal intensidad. Verónica se corrió confuerza, gritando el nombre de Laura mientras su coño se contraía y chorroscalientes de squirt salpicaban los muslos y el vientre de su amiga. Lauraexplotó segundos después, empujando su coño contra el de Verónica, temblandoviolentamente mientras sus jugos se mezclaban en un desastre caliente yviscoso.
Lasdos cayeron abrazadas, sudadas, jadeando, besándose con lentitud ahora,saboreando los restos de placer en sus bocas hinchadas.


Carlos se acercó, todavía duro y con la polla brillando de precum,y besó a su mujer en la boca, probando todo el desastre que habían hecho entrelas dos.
—Teamo —susurró contra sus labios hinchados.
Laurasonrió, exhausta pero con los ojos todavía llenos de lujuria. Se incorporó unpoco, el cuerpo brillante de sudor y jugos, y miró a Carlos con una sonrisaperversa y la voz ronca, cargada de morbo y promesa:
—Ahorate toca a ti, amorcito… vas a cumplir mi fantasía. Y te juro que va a ser muchomás sucia, más larga y más pervertida de lo que imaginas. Prepárate, porque voya hacer que te corras solo con mirarme mientras te vuelvo loco…
Carlostragó saliva, la polla palpitándole con fuerza.
Laurale guiñó un ojo, aún con los labios hinchados y el sabor de Verónica en laboca.
—Continuará…

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