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Con mi hijo mayor

Cuando tuve a mi hijo, con tan solo 20 años, el parto se complicó, estuve al borde de la muerte y quedé imposibilitada para volver a tener más hijos. 
Esto hizo que sintiera por, el qué sería mi único hijo, un amor superior al que puedan sentir otras madres, que no tengan este problema. 
Así, mi relación con mi hijo fue siempre de mucho cariño, cariño que el me correspondía de igual manera.
Lo crié como un niño muy mimado y superprotejido, el era mi tesoro.
Por eso, cuando fueron pasando los años, tarde más de lo normal en ser consciente de que su cariño por mi, se había ido convirtiendo en algo más que el cariño de un hijo hacia su madre. 
Cuando empecé a darme cuenta que sus muestras de cariño eran cada vez más efusivas, lo achaqué al síndrome conocido como "Complejo de Edipo", que, tal y como había leído, consiste en el amor que sienten algunos hijos por sus madres y que sucede mas frecuentemente en el caso de hijos únicos, como era nuestro caso.
Al principio, cuando fui consciente que mi hijo, además de verme y amarme como madre, también me veía y me deseaba como mujer, me asusté y reaccioné tratando de marcar distancias con el. 
Andaba por casa con ropa más recatada y trataba de evitar cualquier tipo de situación que pudiera dar alas a su imaginación. 
Leí todo lo que encontré al respecto y busqué por Internet casos similares al mio.

Con mi hijo mayor

Y ahí encontré de todo, pero tratado de forma exagerada y poco creible, aún así todo ello me sirvió para ser consciente de que el problema era real y que lo que mi hijo sentía por mi era simple y llanamente una atracción sexual. 
Así fui consciente de que mi hijo me veia como un objetivo sexual, que sentía atraccion por mi cuerpo de mujer. 
Era la mujer que más cerca tenia y sus hormonas alborotadas no le dejaban distinguir entre una madre y una mujer. 
A pesar de que, como he dicho, yo había empezado a tomar precauciones, esperando que con el paso del tiempo, su relación conmigo se fuera normalizando, lo cierto es que, con el inmenso amor que sentía por el, no podía evitar dejarme llevar en sus, cada vez, más explícitas muestras de "cariño". 

incesto

Hasta que, de pronto un día, fui consciente que ya no es que me dejara llevar, sino que de una forma instintiva, había empezado a entrar en su "juego' y lo más sorprendente era que había empezado a gustarme todo lo que mi hijo me hacía y así me fui relajando y bajé la guardia. 
Empecé a ir con ropa más cómoda por la casa, lo que suponía dejar más partes de mi cuerpo visible para mi hijo, cosa que el aprovechaba para acariciar todo lo que, sin duda, el entendía que yo ponía a su disposición. 
El me abrazaba, pegaba su cuerpo al mio y yo notaba, bien en mi vientre, bien en mi culo, según fuera el abrazo, por delante o por detrás la dureza de su excitacion. 
De forma, supongo que instintiva por ambas partes, sin necesidad de ponernos de acuerdo, mi hijo solo me hacía estas cosas cuando estábamos solos, delante de su padre, ambos guardabamos las distancias. 
La mayor parte del tiempo que pasábamos juntos, también estaba su padre y su comportamiento era totalmente normal y los pocos momentos que estábamos solos, nuestra relación fuera de lo normal consistía en los abrazos qué nos dábamos. 
En esos abrazos era cuando mi hijo acariciaba todo mi cuerpo, cada vez de forma más explícita, porque, como veía que yo no le decía nada, pues el cada vez lo disfrutaba más y a mi, cada vez me gustaban más sus "caricias". 
Yo me di cuenta que nos habíamos metido en una especie de bucle en el que los dos nos sentíamos agusto y, en principio, no necesitábamos nada más. 
Cuando nos abrazabamos, al principio ninguno decía nada, solo nos abrazabamos y moviamos nuestras manos, apretando y acariciando el uno el cuerpo del otro, durante unos minutos. 

madre e hijo

Luego mi hijo empezó a besuquearme por la cara y por el cuello y yo hacia lo mismo con él y últimamente, cuando me besaba el cuello, empezó a susurrarme al oido:
- Mamá, te quiero mucho. 
Me lo repetía varias veces y yo decidí contestarle también:
- Yo también te quiero mucho a ti, eres lo que más quiero de este mundo. 
Tuve claro que mi hijo no me lo decía como una justificacion, sino más bien como un intento de romper el bucle en el que llevábamos meses, sin atrevernos ninguno de los dos a hacer nadamas. 
Cuando yo le contestaba y le decía que era lo que más quería del mundo, se lo decía con todo el amor de una madre totalmente entregada, tratando de transmitirle con mis palabras que estaba dispuesta a entregarme a él por completo. 
Pero, claro, eso solo lo sabía yo, porque el solo escuchaba las palabras que le decía, no leía mi pensamiento. 
Con el paso de los meses tuve claro que mi hijo me deseaba, pero que se conformaba con lo que tenia y que no se atrevia a nadamas. 
Tuve más claro aun, que yo también lo deseaba a él y que yo no me conformaba con lo que teníamos, que yo quería y necesitaba más. 
Sabía que mi amado hijo también necesitaba más y yo estaba dispuesta a derle todo lo que el necesitaba. 
Quería que disfrutará por completo del cuerpo de una mujer, disfrutar yo también de todo el amor que sentía por mi y que el disfrutará de todo el amor que yo sentía por el. 
Teniendo todo esto claro, llegué a la conclusión que tenia que ser yo la que rompiera el bucle en el que se encontraban atrapados nuestros deseos y decidí hacerlo, romper el bucle, dar los pasos necesarios para conseguir lo que yo sabía que, tanto mi hijo, como yo, deseabamos. 

jovencito

Así que una mañana de domingo, después de ducharme, me quedé con el albornoz puesto,, sin nada debajo. 
Despues de desayunar mi marido se marchó a hacer su partido de padel con sus amigos y ya no volvería hasta la hora de comer. 
Oí el ruido de la ducha, cuando mi hijo se levantó y totalmente decidida, sin saber como iba a reaccionar él, me fui a su dormitorio a esperarle cuando saliera de la ducha. 
Mi hijo entró en su cuarto, también con su albornoz y cuando me vio allí esbozó una sonrisa, supongo que el habría imaginado muchas veces, que en algún momento se produciría una situación así, porque reaccionó con total normalidad. 
Yo iba dispuesta a todo, lo había pensado muy bien y estaba totalmente decidida a entregarme a mi hijo. 
No sabia como iba a reaccionar él, ni sabia como se iban a dar las cosas y desde luego no me imaginaba que todo fuera a ser tan fácil y rápido como fue. 
Mi hijo se acercó a mi, me abrazó y comenzó a besuquearme por el cuello como siempre, pero está vez en vez de susurrarme al oido lo de: "Mamá, te quiero mucho", me dijo:
- ¿Hoy es el día, mamá? 
A lo que yo le contesté:
- Si mi vida, hoy es el día. 
Los dos nos miramos de frente, acercamos nuestros labios y nos fundimos en un apasionado beso, jugando con nuestras lenguas, luego nos separamos y los dos dejamos car nuestro albornoz, quedando los dos completamente desnudo el uno frente al otro. 

madre puta

Los dos estábamos igual de excitados, pero a mi hijo se le notaba obviamente, más que a mi, porque tenía su pene tieso apuntando al techo de la habitación. 
Yo lo a traje hacia la cama, me senté y comencé a chuparsela, pero mi hijo no quería permanecer pasivo, así que me tumbó sobre la cama y en un momento, como si lo tuviera bien pensado, nos montamos un 69.
El follaba mi boca, mientras me comía el coño y hacía ambas cosas con una soltura increíble. 
Yo no sé como podía hacer ambas cosas tan bien, cuando estaba segura que carecía de práctica, al menos, que yo supiera, pero me metía los dedos y por la posición, yo creo que sin ser consciente, comenzó a frotar con sus dedos mi punto G y me produjo un orgasmo increíble. 
Me corrí en su mano y el se chupó los dedos, tragándose mi corrida. 
El había decidido llevar la iniciativa, así que, se dio la vuelta, se metió entre mis piernas, enfilo su pene a la entrada de mi aún palpitante coño y de un solo empujón me lo metió hasta dentro... Uffff
Todo estaba pasando muy rápido, como si tuviera prisa, pero yo fui consciente de que en ese momento tenía, por fin, el deseado pene de mi hijo dentro de mi vagina. 

mayores


Lo había deseado durante mucho tiempo y ahora ya lo tenia dentro de mi. 
Mi hijo ausente a mis pensamientos y supongo que con los suyos propios, me estaba follando con penetraciones rápidas y profundas, mientras que con sus manos masajeaba mis tetas y jugaba con mis pezones. 
Luego me los empezó a chupar y eso me produjo otro orgasmo. 
Empecé a gemir muy fuerte y mi hijo, como si quisiera que no nos escuchara nadie se lanzó a por mi boca, me metió su lengua y yo se la empecé a chupar como loca, mientras seguía corriendome como una perra. 
Mi hijo siguió follando e sin parar durante un rato mas y de pronto me la sacó se acercó meneandosela a mi cara y se corrió en mi boca. 
A mi ne tenía totalmente desconcertada, pero me trague toda su leche y seguí chupandosela hasta que le saque hasta la última gota de semen. 
Mi hijo, que parecía que tenía pensado todo un repertorio, me levantó me dio la vuelta y yo, comprendiendo lo que quería, me puse a cuatro, el se situó tras de mi, me agarró con sus dos manos de mi culo y sentí como me volvía a meter su pene de nuevo hasta qye sus testiculos chocaron con mi pelvis. 
Y ahí volvió a darme otra follada increíble... Uffff

Con mi hijo mayor


Me volví a correr otra vez gimiendo como una perra montada por su macho. 
De pronto, mientras seguía con las contracciones de mi vagina, mi hijo me la sacó, cogió con sus dedos el fluido de mi corrida y metió dos dedos mojados en mi ano y después tres y cuando quise darme cuenta, me estaba intentando meter su pene por ese agujero y como lo tenía un pene exagerado, consiguió meterme un trozo y luego de un fuerte empujón me lo metió entero... Ufff
Yo ya había tenido sexo anal con mi marido, pero así y todo me dolió y grité, pero mi hijo no me hizo ni caso y comenzó a follarme como si le fuera en ello la vida... Ufff
¡Joder!! Yo que tenía a mi hijo por un angelito y estaba resultando ser un auténtico animal. 
En ningún momento me había mostrado la más mínima consideración por ser su madre, me estaba tratando como un cuerpo con el que satisfacer todas las fantasías que llevaría tiempo teniendo conmigo como protagonista. 
Pero tengo que reconocer que ese punto sádico de mi hijo, me estaba gustando y me estaba proporcionando unos orgasmos increíbles. 

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Precisamente, con esos pensamientos y la follada que me estaba dando mi hijo por el culo, comencé a tener otro orgasmo y esta vez mi hijo me acompañó, porque lanzó una especie de rugido y empecé a sentir el calor de su semen inundando mis tripas, lo que acrecento aún más el placer que estaba sintiendo, porque al placer anal se unió el placer vaginal, ya que mi vagina se unió a mi ano en sus contracciones y era la primera vez en mi vida que tenía un orgasmo doble... Ufff. 
Los dos caímos hacia adelante, pero mi hijo seguía con su pene en mi culo, escurriendo las últimas gotas de semen dentro de el. 
Cuando finalmente me lo sacó, sonó como si descorchara una botella de champán, porque salió todo el aire que me había metido, junto con su semen... Uffff
Cuando mi hijo me dio la vuelta y me la volvió a meter por la vagina, no me lo podía creer, era realmente insaciable, acababa de correrse y seguía con su pene duro y con ganas de seguir follando a su madre... 
Y tanto que era insaciable, porque me folló durante otra hora más, si parar... 
En total estuvimos follando durante más de tres horas, yo no sé cuántas veces se corrió mi hijo, pero yo no había tenido tantos orgasmos seguidos en mi vida... Ufff

madre e hijo

Despues nos duchamos los dos, para quitarnos el olor a sexo y esperamos a mi marido para comer los tres juntos. 
Pero ni mi hijo ni yo eramos ya los mismos que mi marido había dejado cuando se marcho por la mañana a jugar con sus amigos. 
Mientras el jugaba con sus amigos, mi hijo había estado jugando conmigo, me había hecho todo lo que había querido, me había usado para satisfacer todas sus fantasias y yo estaba encantada de que lo hubiera hecho y deseando volver a repetirlo. 

jovencito

Si tienes algún tipo de relaciónincestuosa, puedes contármela a través de mensaje
Y si da para ello, hago un relato y lo público. 
Y, si lo que tienes, es una fantasía de este tipo, yo puedoayudaros a hacerla realidad. Siempre que, en ambos casos, no intervenganmenores de edad, ni en tu país el incesto sea considerado delito. 

 

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