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Marge es vendida por Homero a Artie convertida en Puta

Artie Ziff entró en la casa de los Simpson con esa sonrisa de superioridad que siempre llevaba pegada, ajustándose las gafas mientras se dejaba caer en el sofá del salón como si ya fuera el dueño del lugar. Marge ya estaba allí, vestida con su babydoll púrpura transparente, sin sujetador, solo la tanga negra debajo. Homer, sentado a su lado, no dijo nada, solo bajó la mirada con esa mezcla de vergüenza y expectativa codiciosa.Artie no perdió tiempo. Metió la mano directamente bajo la tela de la tanga de Marge, tocándola de forma brusca y posesiva, los dedos explorando sin pedir permiso. Marge se tensó, su rostro se endureció de inmediato.—Quítame la mano de ahí, Artie —dijo con voz fría y contenida, apartándole el brazo—. Espera a que Homer se vaya. Todavía no está la comida lista y no voy a empezar esto con él aquí sentado como un idiota.Artie soltó una risita arrogante, retirando la mano solo porque le convenía, no porque le importara.—Tranquila, Margie. Tu maridito ya firmó el contrato. Pero bueno… si insistes en jugar a la ama de casa decente un rato más…

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Minutos después, los tres estaban en la cocina. Marge abrió el horno y metió la bandeja con el asado, inclinándose lo suficiente para que el babydoll se subiera y dejara al descubierto casi todo. Artie y Homer se sentaron a la mesa, los dos con los ojos clavados en su trasero. Homer tragaba saliva ruidosamente, Artie se lamía los labios con descaro.
Cuando Marge sacó la carne humeante y la colocó sobre la mesa, Artie chasqueó los dedos hacia Homer.



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—Vamos, cornudo. Enciende la cámara. Quiero que grabes cada segundo de esto. Y tú, Marge, no te hagas la santa ahora. Enséñale a tu marido lo que vale el dinero que me va a pagar.Homer obedeció al instante, tembloroso pero ansioso, ajustando la videocámara que ya tenía preparada. El visor mostraba “REC” en rojo. Marge apretó los labios, furiosa, pero no dijo nada. Se limitó a mirar a Homer con desprecio puro.—Eres patético, Homer —murmuró entre dientes—. Todo esto es por tu maldita avaricia.
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Artie se reclinó en la silla, abriendo las piernas.

—Bajo la mesa, Margie. Ahora. Quiero que me la chupes mientras como este asado tan rico que preparaste para mí. Y Homer, acerca esa cámara. Quiero primer plano de la boca de tu mujer trabajando.Marge se arrodilló lentamente, con los ojos echando chispas de rabia. Apartó la tanga a un lado con dedos rígidos y tomó el miembro de Artie con repugnancia evidente. Homer enfocó, el lente capturando cada detalle.—Más profundo, perra —ordenó Artie mientras cortaba un trozo de carne—. Así, trágatela entera. Mira qué bien lo hace tu mujercita cuando hay plata de por medio, Homer. ¿Ves cómo se le humedecen los ojos? No es de emoción… es de asco. Y aun así sigue. Porque tú la vendiste.Marge soltó un gemido ahogado de furia, pero no paró. Artie gemía exageradamente, disfrutando la humillación tanto como el placer.


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De pronto Artie se levantó, arrastrando a Marge consigo. La levantó sobre la mesa como si fuera un trofeo, le arrancó el babydoll de un tirón y se lo lanzó directamente a la cara de Homer, que apenas pudo esquivarlo mientras seguía filmando.—Guárdatelo de recuerdo, cornudo. Ahora mira cómo devoro el postre de verdad.Artie se arrodilló entre las piernas abiertas de Marge, le metió dos dedos en el culo sin aviso mientras su lengua atacaba su clítoris con violencia. Marge soltó un gemido involuntario, el cuerpo traicionándola, las caderas moviéndose contra su voluntad mientras intentaba no gritar.—¡Para, maldito asqueroso! —gruñó entre jadeos—. ¡Eres repugnante!Artie solo rio, metiendo los dedos más profundo.—Tu coño dice otra cosa, Margie. Está empapado. Admítelo: odias que te guste.Homer seguía filmando, la respiración agitada, los ojos vidriosos de excitación y vergüenza.

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Artie se puso de pie, giró a Marge de lado sobre la mesa y la penetró de una embestida brutal. Mientras la follaba con fuerza, miró directamente a la cámara que Homer sostenía.—Mira, Homer, tu mujer gime como una perra en celo. ¿Ves cómo le encanta que la parta en dos? Di algo, cornudo. Di que te gusta ver cómo me la follo.Homer tragó saliva.—S-sí… me gusta… sigue, Artie…Marge giró la cabeza hacia su marido, los ojos llenos de lágrimas de furia.—Eres patético, Homer. Un cornudo inútil.Artie aceleró las embestidas, agarrándola por las caderas.—Y tú, Margie, eres una puta de lujo. Dilo. Di que te gusta más mi polla que la de tu marido.


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Marge apretó los labios, pero un gemido se le escapó cuando Artie le dio una nalgada sonora.Artie la puso a cuatro patas sobre la mesa, como una perra. La folló con saña, el sonido de carne contra carne llenando la cocina. Marge intentaba contener los gritos, pero su cuerpo se convulsionaba.—Vamos, grita, zorra. Quiero que Homer oiga cómo te corro dentro.Con un gruñido final, Artie se vació dentro de ella, empujando hasta el fondo. Marge soltó un grito ahogado de rabia y placer forzado. Cuando Artie salió, el semen comenzó a gotear por sus muslos.Homer dejó caer la cámara al suelo y se derrumbó en una silla, sollozando.—Lo siento… lo siento, Marge…Artie se limpió con una servilleta y sonrió.

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—Vamos a la habitación matrimonial, Margie. Quiero follarte sobre la cama donde duermes con este perdedor.Marge se levantó temblando, el rostro una máscara de odio y resignación. Caminaron hasta el dormitorio. La habitación estaba ya llena de sacos de dinero abiertos, billetes esparcidos por el suelo y la cama como una alfombra grotesca.Artie empujó a Marge sobre el colchón, entre los montones de efectivo. La montó de nuevo, penetrándola con fuerza mientras los billetes se pegaban a sus cuerpos sudorosos. Marge apenas se movía, los ojos fijos en Homer, que estaba sentado en el suelo entre los sacos, llorando desconsoladamente, agarrando puñados de dólares como si fueran un consuelo.—Esto es lo que querías, ¿verdad, Homer? —dijo Marge con voz rota—. Dinero… y verme así.Artie embistió una última vez, riendo.—Artie gana. Y tú, Homer, solo miras.Homer hundió la cara entre los billetes, sollozando mientras los gemidos de su esposa y las risas de Artie llenaban la habitación cubierta de dinero sucio.

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2 comentarios - Marge es vendida por Homero a Artie convertida en Puta

realchelo2 +1
+10 al fin Artie lo logro, tendria que haber otro con lo de la jalea jaja