Así me tiene el popular de la escuela. Antes me iba del boliche sola y amargada; ahora estoy acá, agachada en la puerta de un edificio en plena calle, con la falda levantada y tocándome mientras le chupo la verga con desesperación. Me encanta el miedo de que alguien pase y nos vea, pero más me gusta saber que este hombre, que todas quieren, me usa a mí como su baño personal en medio de la ciudad.

Así me tiene el popular de la escuela. Me obliga a esperarlo así, sentada en el borde de su cama con un bikini diminuto que me queda chico a propósito. Pasé de usar buzos holgados para esconderme, a mostrarle casi todo antes de que me toque. Soy su adorno privado, su juguete de exhibición que apenas puede contenerse antes de que él llegue.

Así me tiene el popular de la escuela. No le importa quién mire, y a mí tampoco. Estoy arriba suyo en medio de la fiesta, cabalgándolo mientras él me amasa las tetas frente a todos sus amigos. Antes nadie sabía mi nombre; ahora todos miran mis gomas saltando al ritmo de su verga. Soy la envidia de las chicas y el deseo de los pibes, solo porque él me usa así.

Así me tiene el popular de la escuela. En medio del salón, me abre las piernas de par en par mientras estoy sobre él, dejando mi vagina totalmente expuesta a la vista de cualquiera. Quiero que vean cómo me penetra el rey de la escuela. Ya no soy la virgen marginada; soy la perra abierta que él exhibe como su posesión más valiosa.

Así me tiene el popular de la escuela. Me estampa contra la pared, me arranca el vestido de los hombros y me garcha con una furia que me deja sin aire. Pasé de soñar con un beso a sentir su verga golpeándome el útero mientras mis tetas rebotan contra el frío de la pared. Soy su descarga rápida antes de volver con sus amigos.

Así me tiene el popular de la escuela. Me pone en cuatro y me da con un ritmo frenético. Siento cómo mis tetas golpean una contra la otra y se mueven salvajes mientras él me azota. El sonido de nuestra carne chocando es lo único que escucho. Ya no reconozco a la chicatímida; ahora soy solo carne vibrando para su placer.

Así me tiene el popular de la escuela. Me hizo poner este vestido de red que no tapa nada. Me obligo a golpearme mis propios pezones frente a él mientras saco la lengua como una desquiciada. Me convertí en una exhibicionista que vive para sus órdenes. Pasé de la biblioteca a ser la cara de la lujuria en su grupo de amigos.

Así me tiene el popular de la escuela. Estoy tratando de "aprender" frente a la compu con un compañero, pero por debajo de la pollera, él me está garchando sin piedad. Me muerdo los dedos para no gritar mientras el otro pibe explica algo que no escucho. Soy la puta que se deja usar mientras finge normalidad; el secreto mejor guardado de la clase.

Así me tiene el popular de la escuela. Cuando saca su verga, siento el vacío y el calor de su leche desbordando de mi vagina. Cierro las piernas y trato de apretar para que nada se escape. Quiero que su semilla se quede adentro mío lo más posible. Antes nadie quería tocarme; ahora daría cualquier cosa por ser el recipiente eterno de su semen.

Así me tiene el popular de la escuela. Mi mañana empieza así: arrodillada en el piso de la cocina con las tetas al aire mientras él toma café y yo me atraganto con su verga. Es su forma de empezar el día y mi forma de asegurarme de que me siga queriendo en su cama. Soy su sirvienta sexual desde temprano.

Así me tiene el popular de la escuela. Me obliga a arrodillarme y me da su celular. Con una mano me junto las tetas para que se vean enormes y con la otra grabo cómo me meto su verga en la garganta. Ese video va a ser la prueba de mi devoción. Pasé de ser invisible a ser la protagonista de sus videos más sucios.

Así me tiene el popular de la escuela. Terminamos y me deja ahí, tirada en el piso apoyada contra la cama. Tengo la cara manchada de su victoria y respiro con dificultad. Estoy derrotada, humillada y rota, pero me siento más viva que cuando era la marginada de la escuela. Soy la perra del popular y no hay vuelta atrás.

Así me tiene el popular de la escuela. En cuatro, aplastada bajo su cuerpo. Él deja caer todo su peso sobre mi espalda mientras me penetra hondo. Siento que me falta el aire, pero mis gemidos y gritos llenan la habitación. Me encanta sentirme pequeña y usada por un hombre tan imponente. Soy su alfombra de placer.

Así me tiene el popular de la escuela. Veo cómo su verga entra y sale bañada en el semen que ya dejó adentro. Cada embestida empuja la leche más hondo, mezclándola con mis jugos. El sonido es suizo y sucio. Ver cómo se sale y cómo él lo vuelve a meter me vuelve loca; soy su receptáculo infinito.

Así me tiene el popular de la escuela. Es la humillación final frente a sus amigos. Pone su verga en un pan de pancho y me ordena que la chupe así, como si fuera un chiste, mientras otro nos mira y se ríe. No me importa la burla, solo me importa servir a mi dueño. Soy su mascota de circo y haría cualquier cosa por un poco de su atención.

Así me tiene el popular de la escuela. Me obliga a esperarlo así, sentada en el borde de su cama con un bikini diminuto que me queda chico a propósito. Pasé de usar buzos holgados para esconderme, a mostrarle casi todo antes de que me toque. Soy su adorno privado, su juguete de exhibición que apenas puede contenerse antes de que él llegue.

Así me tiene el popular de la escuela. No le importa quién mire, y a mí tampoco. Estoy arriba suyo en medio de la fiesta, cabalgándolo mientras él me amasa las tetas frente a todos sus amigos. Antes nadie sabía mi nombre; ahora todos miran mis gomas saltando al ritmo de su verga. Soy la envidia de las chicas y el deseo de los pibes, solo porque él me usa así.

Así me tiene el popular de la escuela. En medio del salón, me abre las piernas de par en par mientras estoy sobre él, dejando mi vagina totalmente expuesta a la vista de cualquiera. Quiero que vean cómo me penetra el rey de la escuela. Ya no soy la virgen marginada; soy la perra abierta que él exhibe como su posesión más valiosa.

Así me tiene el popular de la escuela. Me estampa contra la pared, me arranca el vestido de los hombros y me garcha con una furia que me deja sin aire. Pasé de soñar con un beso a sentir su verga golpeándome el útero mientras mis tetas rebotan contra el frío de la pared. Soy su descarga rápida antes de volver con sus amigos.

Así me tiene el popular de la escuela. Me pone en cuatro y me da con un ritmo frenético. Siento cómo mis tetas golpean una contra la otra y se mueven salvajes mientras él me azota. El sonido de nuestra carne chocando es lo único que escucho. Ya no reconozco a la chicatímida; ahora soy solo carne vibrando para su placer.

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Así me tiene el popular de la escuela. Estoy tratando de "aprender" frente a la compu con un compañero, pero por debajo de la pollera, él me está garchando sin piedad. Me muerdo los dedos para no gritar mientras el otro pibe explica algo que no escucho. Soy la puta que se deja usar mientras finge normalidad; el secreto mejor guardado de la clase.

Así me tiene el popular de la escuela. Cuando saca su verga, siento el vacío y el calor de su leche desbordando de mi vagina. Cierro las piernas y trato de apretar para que nada se escape. Quiero que su semilla se quede adentro mío lo más posible. Antes nadie quería tocarme; ahora daría cualquier cosa por ser el recipiente eterno de su semen.

Así me tiene el popular de la escuela. Mi mañana empieza así: arrodillada en el piso de la cocina con las tetas al aire mientras él toma café y yo me atraganto con su verga. Es su forma de empezar el día y mi forma de asegurarme de que me siga queriendo en su cama. Soy su sirvienta sexual desde temprano.

Así me tiene el popular de la escuela. Me obliga a arrodillarme y me da su celular. Con una mano me junto las tetas para que se vean enormes y con la otra grabo cómo me meto su verga en la garganta. Ese video va a ser la prueba de mi devoción. Pasé de ser invisible a ser la protagonista de sus videos más sucios.

Así me tiene el popular de la escuela. Terminamos y me deja ahí, tirada en el piso apoyada contra la cama. Tengo la cara manchada de su victoria y respiro con dificultad. Estoy derrotada, humillada y rota, pero me siento más viva que cuando era la marginada de la escuela. Soy la perra del popular y no hay vuelta atrás.

Así me tiene el popular de la escuela. En cuatro, aplastada bajo su cuerpo. Él deja caer todo su peso sobre mi espalda mientras me penetra hondo. Siento que me falta el aire, pero mis gemidos y gritos llenan la habitación. Me encanta sentirme pequeña y usada por un hombre tan imponente. Soy su alfombra de placer.

Así me tiene el popular de la escuela. Veo cómo su verga entra y sale bañada en el semen que ya dejó adentro. Cada embestida empuja la leche más hondo, mezclándola con mis jugos. El sonido es suizo y sucio. Ver cómo se sale y cómo él lo vuelve a meter me vuelve loca; soy su receptáculo infinito.

Así me tiene el popular de la escuela. Es la humillación final frente a sus amigos. Pone su verga en un pan de pancho y me ordena que la chupe así, como si fuera un chiste, mientras otro nos mira y se ríe. No me importa la burla, solo me importa servir a mi dueño. Soy su mascota de circo y haría cualquier cosa por un poco de su atención.
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